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Rumania Detrás de Cámaras

Por Gisela Sustersic

 

 

Desde 1987, es decir, cuando cayó el muro de Berlín, los países de Europa del este, entre ellos Rumania, comenzaron un despertar, hacia la cultura y estilo de vida que tuvieron vedados durante alrededor de medio siglo. Este despertar los encontró lejos del glamour y  estilos costosos del cine hollywoodense y europeo, además su economía en ruinas miraba más hacia la supervivencia de la gente, que a la cultura en general, y al cine en particular.

Estos pueblos silenciados bajo regímenes de gobierno tan autoritarios como deshumanizados, han sabido, paradójicamente, “hablar” con el lenguaje del cine y contar lo que les pasa.

De allí la sorpresa en Europa, (y en el mundo) frente a directores rumanos que año tras año traen a festivales europeos, como es el caso del Festival de Cannes, sus films. “La noche del sr. Lazaresku” de Cristi Puiu, 2005. En el año pasado, 2006, fue premiado con la Cámara de oro, en este festival el film “12:08 Al este de Bucarest”, de Corneliu Porumboiu. Y en la última edición de Cannes, en 2007, se llevó la Palma de oro, la película “4 meses, 3 semanas y 2 días” del director Cristian Mungui. Así también, en la misma edición del festival,  se llevó el premio al mejor director, Cristian Nemescu, con su opera prima “California Dreaming”.

Cannes esta apostando al futuro, premia a nuevos y jóvenes directores, entre ellos están los rumanos, que toman estos premios como lo que son, “un estímulo, no solo para ellos sino para muchos otros directores (en Rumania) que no tienen presupuesto ni estrellas, pero tienen una historia para contar”.

En el nuevo film rumano se destaca el talento de sus directores, guionistas y realizadores, al saber mostrar de una manera única y tan personal como simple, la vida cotidiana en su país. Son historias comunes, de gente normal, que vive y sobrevive, - también muere, como es el caso del personaje de La noche del sr. Lazaresku- atrapados en una sociedad con pautas establecidas.

El bajo presupuesto, y el altísimo talento son constantes que van de la mano en el joven cine rumano. La elección del uso de la cámara DV, casi siempre forzado por el aspecto económico, le da a este cine un lenguaje nuevo, diferente, fresco y dinámico.

El espectador desde su butaca, se siente partícipe en la historia, se encuentra entre los personajes, es uno más, palpitando y vibrando entre sus emociones, felicidades y desventuras. Utilizando largos planos secuencia, donde los personajes son seguidos y acompañados por la cámara, yendo de un lugar a otro sin hacer cambios en la luz y tomando el sonido en forma directa, los directores involucran al público y transmiten las vivencias de sus personajes.

Es el cine argumental, con tratamiento de documental, la formula de los directores rumanos, para la realización de sus films. El tiempo trajo esta renovación, y con ella, Rumania se muestra al mundo.

 

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