Dirección: Tony Gilroy.

Guión: Tony Gilroy.

 País: EE.UU.
Año: 2007.
Duración: 119 min.

Genero: Thriller.

Titulo Original: Michael Clayton
Elenco: George Clooney (Michael Clayton), Tom Wilkinson (Arthur Edens), Tilda Swinton (Karen Crowder), Sydney Pollack (Marty Bach), Michael O'Keefe (Barry Grissom), Robert Prescott (Sr. Verne).

Producción: Jennifer Fox, Kerry Orent, Sydney Pollack y Steve Samuels.

Música: James Newton Howard .

 

Michael Clayton

Por Maximiliano Curcio

 

      Sinopsis: Michael Clayton trabaja para un famoso bufete de Nueva York, aunque no ejerce de abogado. Su especialidad es arreglar las cosas de la manera más limpia y rápida posible, y se ha pasado toda su carrera limpiando los trapos sucios de sus importantes clientes. No es ni policía ni abogado, sino la perfecta mezcla de ambos: el perro guardián, el compañero fiel que siempre obedece y nunca pregunta...

 

* * * * * / EXCELENTE

 

George Clooney, un autentico estandarte del cine de calidad que Hollywood ofrece hoy en día ha acumulado una cantidad de papeles considerables donde se ha mostrado como un actor mas que rendidor, versátil y sorprendente: “Buenas Noches y Buena Suerte”, “Syriana”, “¿Donde Estas Hermano?“, ”Confesiones de una Mente Peligrosa” y la presente “Michael Clayton” son sobrados ejemplos de su muestra de talento, esta ultima interpretación sin duda merecedora de cualquier premio que se le ponga por delante. Director, productor, guionista y actor, ese multifacético artista parece no haber llegado a su techo y proyecta una de las carreras en Hollywood más fenomenales de los últimos años. “Michael Clayton” es una gran historia de bases sólidas que se debate entre el drama y el suspenso. Un thriller de denuncia que remite en su estructura a “El Informante”, film que también evidenciaba a las grandes corporaciones o a las novelas judiciales de John Grisham (un subgénero cinematográfico con nombre propio), exitosamente traspuestas en la pantalla.

Gran merito merece Tony Gilroy (guionista de la trilogía de Bourne), quien ya mostraba cierta experiencia en el terreno judicial al guionar “El Abogado del Diablo”, pero que realmente demuestra toda su destreza de cámaras, con una puesta en escena detallista que juega de forma constante con un cuidado trabajo de planos, fotografía y encuadres. El film, de corte intelectual requiere la continua atención del espectador para continuar su escabullada trama, de compleja elaboración y en donde involucra en sus distintas capas y vueltas de tuerca a personajes enigmáticos y con dobleces ambiguos, presos de situaciones al límite de la moral. Con reminiscencias de los films de espionaje de los ’70 (films a los que el nombre de Sydney Pollack estuvo muy ligado) la trama se apoya en los climas de tensión creados en base a situaciones que generan controversia, que derivan en conflictos que se van desnudando a mediad que avanza la trama y donde el espectador (cuyo ingenio el director valora) siempre esta un paso mas adelante que los personajes y de saber aprovechar (hay que mantenerse agudo y atento al desarrollo) esta ventaja el film se hace mas disfrutable. Una producción típica de denuncia sobre los abusos de las corporaciones contra la economía, la salud y el medio ambiente, sobre el  accionar de los grupos de poder con una ética cuestionable que desnudan  miserias humanas.

Michael Clayton”, desde su interprete tan oscuro como admirable (el desbordante de paranoia, contradicciones, el brillante y genial George Clooney) hasta su historia, inundan al film de potencia y realismo a la hora de enmarcar una mirada implacable sobre una cuestión política a la que no intenta tapar con moralejas y a la que expone sin piedad alguna. Articulada en sus idas y venidas temporales, con un ritmo que no apela al golpe de afecto hasta su desenlace y de forma controlada y medida nos va conduciendo por ese vertiginoso espiral dramático por medio del cual su director consigue encontrar el punto de equilibrio necesario entre el intimismo con que nos involucra con sus personajes (los de Tilda Swinton y Tom Wilkinson son vitales a la historia), la mirada pensante que cuestiona un andamiaje social corrupto y la agilidad sobrada para dibujar un relato tan puntilloso como incuestionable que lo hace un exponente contemporáneo de aquellos grandes films que evoca: “La Conversación”, “Los Tres Días del Cóndor”, “El Síndrome China” y una extensa lista a la que “Michael Clayton” ilustremente precede.

 

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