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La Pasión
de Beethoven
Por
Maximiliano
Curcio
Sinopsis:
Anna Holtz, de 23 años, es una aspirante a compositora con pocos
medios que intenta encontrar inspiración y prosperar en la capital
mundial de la música, Viena. Anna, que estudia en el conservatorio
de música, tiene una recomendación para trabajar en una reconocida
editorial, y, tras una serie de acontecimientos inesperados, se las
ingenia para conseguir una oportunidad de trabajar junto al mayor y
más voluble artista vivo: Ludwig van Beethoven. Cuando,
improvisadamente, el escéptico Beethoven la pone a prueba, Anna
demuestra sus dotes y su especial valía para la música. El maestro
decide aceptarla como copista, lo que da comienzo a una
extraordinaria relación que cambiará la vida de ambos.
* * * / BUENA
Se ha tornado costumbre en el cine de estos tiempos
las biopics sobre artistas mitad genios, mitad locos que atraviesan
su existencia torturados, en medio de la soledad e incomprensión
que despierta su genialidad, adorados años después de su muerte e
ignorados en su tiempo. Para ejemplos basta la visión de Robert
Altman sobre Vincent Van Gogh en “Vincent y Theo”, la de Wolfgang
Petersen sobre Mozart en “Amadeus” o porque no aquel Pablo
Picasso interpretado por Anthony Hopkins en “Sobreviviendo a
Picasso”. Detrás de esta proyecto y al mando de la cámara se
encuentra la polaca Agnieszka Holland, una directora de calidad, con
una carrera internacional notoria y un estilo cercano al cine
artístico de culto.
El elenco lo lideran dos figuras de peso como Ed
Harris (quien ya había colaborado con Holland en la irregular “El
Tercer Milagro” y Diane Kruger en una suerte de relación que
encuentra en su vinculo de forma intensa, para una historia contada
con un tinte genuino. El bueno de Harris, sólido como siempre,
entrega en base a captar la brutalidad y rudeza del papel una gran
composición del Beethoven despótico y verborragico inmerso en sus
excesos y egocentrismo (Gary Oldman había hecho lo propia en la bien
lograda “Amada Inmortal”). La revelación alemana Kruger, con
entusiasmo y admiración por su maestro, entrega solvencia en un
personaje que transmite mucho con su mirada y con sus gestos y una
intérprete de gran sensibilidad y expresividad como esta joven
figura es la indicada para este papel.
La relación entre ambos personajes, como dicho
anteriormente, es el eje del film, una
fábula de la Bella y la Bestia que dramáticamente
entrega los picos más altos de una producción que redondea en su
ápice narrativo, la secuencia en donde se diagrama el estreno de la
Novena Sinfonía y donde podemos notar el gran despliegue de la
talentosa Holland, quien cámara en mano sabe cómo jugar con el
lenguaje cinematográfico a su disposición, así como también lo hace
en la tan particular como impactante escena de inicio del film. Pese
a sus lugares comunes y a los fines dramáticos a los que se somete a
cada biopic, “La Pasión de Beethoven” cuenta con valores
suficientes como para ser un buen producto que cuenta una historia
interesante de por si, inteligente en su planteo desde la visión de
una directora europea y efectivo en su resolución en la piel de un
intérprete tan fenomenal (y no valorado en su justa medida) como
Harris.
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