Dirección: Cristi Puiu.

Guión: Cristi Puiu y Razvan Radulescu.
País:
Rumania.
Año: 2005.
Duración: 150 min.

Genero: Drama.

Titulo Original: Moartea domnului Lazarescu.
Elenco: Doru Ana (Sandu Sterian), Monica Dean (Mariana), Alina Berzunteanu (Dr. Zamfir), Doru Boguta (Conductor), Mimi Branescu (Dr. Mirica), Mihai Bratila (Dr. Breslasu), Dragos Bucur (Misu), Robert Bumbes (Robert).

Producción: Bobby Paunescu y Anca Puiu.

Música: Andreea Paduraru.

 

La Noche del Sr. Lazaresku

Por Gisela Sustersic

 

      Sinopsis: El señor Lazarescu, de 63 años de edad, vive con sus tres gatos en un apartamento. Su mujer murió ocho años atrás y su hija, Bianca, se marchó a vivir a Canadá. Una noche, el solitario anciano se encuentra enfermo y decide llamar a la ambulancia. Cuando ésta llega, el doctor decide llevarle al hospital, pero una vez allí deciden mandarle a otro, y desde allí a otro diferente. Mientras cae la noche y no pueden encontrar un hospital para él, su salud empieza a deteriorarse rápidamente... Una aclamada comedia dramática premiada en Cannes (en la sección "Una cierta mirada") y nominada por Rumanía para el Oscar a la mejor película de su país.

 

 

 La Noche del Sr. Lazaresku”, es una película rumana del año 2005,  dirigida y escrita por Cristi Puiu. Con éste título se estrenó en Argentina

Narra la historia de un señor, de alrededor de 60 años, que una noche llamó a emergencias médicas, después de sentirse mal durante todo el día. Una vez que llegó la enfermera a su domicilio comenzó un agónico calvario.

El tratamiento documental que tiene este film, es el medio que nos transporta a sentirnos parte de la trama. No lo hace el director mediante la identificación psicológica, o afectiva, (que también puede darse) sino más bien desde un argumento físico, desde el lugar que la imagen nos da para sentirnos parte de la historia.

Esta es la gran novedad que trae el cine digital, DV. No solamente el aspecto económico, por sus costos bajos y accesibles que sin duda es un factor decisivo a la hora de realizar un film , sino también esta posibilidad de filmar sin puestas en escena diferentes a la que podemos encontrar en cualquier lugar.

El uso de la luz es la del ambiente, podemos ver cuartos iluminados con la sola lamparita de un velador. Y el audio tomado directamente es el gran personaje que nos acerca aun más hacia la trama. La cámara está sujeta por la mano del camarógrafo, es inestable y mira a los personajes en el medio de sus diálogos. Ella puede entrar en todas partes, un cuarto, un pasillo, un baño, una ambulancia, un tomógrafo, etc.; es liviana y pequeña, ágil y aventurera. Una cámara así nos narra la historia, mostrándonos las imágenes dentro de los encuadres y fuera de ellos de tal modo que un departamento completo, la calle, la ambulancia, los pasillos y las salas de diferentes hospitales, son la escenografía real y perfecta para ser utilizada.

El director nos la presenta sin anestesia, a pesar que al rato de comenzar a verla, quedamos “anestesiados” atrapados en la burocracia, hospitales públicos repletos, los políticos que se roban las partidas presupuestarias y, solamente sostenidos por la voluntad y profesionalismo de su personal. 

Los planos secuencia fueron usados desde el comienzo de la película hasta llegar al primer hospital, de un modo moderado. Ahora ya en el mosocomio, al entrar en la guardia, la cámara no se detiene. Lazarescu circula por los pasillos como por un laberinto, y es acompañado por la enfermera y el chofer de la ambulancia. No vemos planos y contraplanos, para contar la realidad, sino una realidad mostrada mediante la cámara. En esta primera sala de guardia, todavía la cámara está ubicada a cierta distancia, lo cual nos ubica todavía a una “cierta distancia” de lo que está ocurriendo.

Pero a medida que el Sr. Lazaresku debe conocer otras salas de guardias, de cuatro hospitales diferentes, debe volver a repetir sus síntomas, una y otra vez, como también su nombre.Aqui la cámara se acerca al grupo, se inmiscuye entre los médicos, los enfermeros, nuestro personaje , las camillas,… Nosotros estamos en esas salas, nos sentimos parte, porque la cámara nos lleva dentro. Este “efecto” es posible ya que podemos escuchar y ver todo lo que ocurre realmente.

Quien ha podido pasar en alguna oportunidad unas horas en la sala de guardia de algún hospital público, podrá revivir esos momentos al ver esta película.

 Y del final, ¿qué podríamos decir? El cine de éstas latitudes es profundo, dulce por momentos y sarcástico en otros, al mostrar la realidad cotidiana. Tan simple como la vida misma, tan profunda como el desenlace de “La Noche del Sr. Lazaresku”.

  

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