Dirección: Yimou Zhang.

Guión: Yu Cao (Obra). Yimou Zhang  (guión).
País:
Hong Kong y China.
Año: 2006.
Duración: 114 min.

Genero: Acción.

Titulo Original: Man Cheng Jin Dai HuangJjin Jia
Elenco: Chow Yun Fat (Emperador Ping), Gong Li (Emperatriz Fénix), Jay Chou (Príncipe Jai), Liu Ye (Príncipe Wan), Chen Jin (Mujer del Médico Imperial), Ni Dahong (Médico Imperial), Li Man (Chan), Qin Junjie (Príncipe Yu).

Producción: William Kong, Weiping Zhang y Yimou Zhang.

Música: Shigeru Umebayashi.

 

La Maldición de la Flor Dorada

Por Maximiliano Curcio

 

      Sinopsis: China, siglo X. En la víspera del Festival Chong Yang, miles de crisantemos amarillos inundan el palacio imperial. El emperador y su segundo hijo, el príncipe Jai, regresan inesperadamente a palacio después de tres años en el frente. Su pretexto es celebrar las fiestas con la familia, pero, teniendo en cuenta la fría relación que existe entre el emperador y su mujer, parece que esta visita encierra otras razones ocultas. Entre el glamour y la grandeza del festival se revelan desagradables secretos.

 

* * * * / MUY BUENA

 

Zangh Yimou, uno de los mejores directores del cine chino retomó el género épico de las artes marciales, en esta nueva etapa de su carrera, donde el realizador de “Sorgo Rojo” y “Adiós mi Concubina” se inclina una vez mas por la opulencia visual y confirma el buen momento que atraviesa este tipo de cine, que encuentra su lugar y repercusión en cartelera, como hace poco “El Duelo” con Jet Li se abrió paso para convertirse en una de las favoritas del publico.  Con “La Maldición de la Flor Dorada”, Yimou completa esa trilogía que comenzara con la excepcional “Héroe” (donde se dejaba ver en toda su magnitud la ideología y filosofía zen) y siguiera con la impactante “La Casa de las Dagas Voladoras” ( y sus coreografiadas escenas marciales).

En cada uno de estos tres capítulos, mas allá de su alarde visual, cada film encuentra en su historia una veta dramática profunda, donde valores como el honor, el amor, el poder y la traición ahondan temáticas de esta cultura milenaria. En esta ocasión, el acento melodramático se nota como el mas marcado en comparación con sus antecesoras, dado que la trama esta centrada en los dramas íntimos de una familia imperial, cuya dinastía corre peligro en medio de disputas que remiten a las obras trágicas de Shakespeare: el amor no correspondido, la traición, las conspiraciones políticas y el incesto se centran en la historia que se desarrolla en el suntuoso y claustrofóbico palacio, mucho mas que las escenas de acción en si. Es en ellas donde con un acertado juego de cámaras, el despliegue visual se disfruta en todo su esplendor, mas allá de que la puesta en escena sobresale por su calidad y precisión a lo largo de todo el film, con un destacado cuidado por los vestuarios y escenarios al mejor estilo de James Ivory a la hora de recrear una novela de época. Vale destacar, que el revisionismo histórico y las intrigas de poder, siempre van de la mano en la particular concepción cultural oriental.

A diferencia de los anteriores films citados que tenían mucha acción a lo largo de toda la trama, acá fue distribuida de manera diferente y el espectador obtendrá su recompensa con un desenlace casi operístico donde toda la tensión dramática que va aumentando con el desarrollo del conflicto, fluye y explota en una memorable batalla final donde el trabajo de producción adquiere mayor relevancia. Un clímax imponente domina la escena desencadenante de los conflictos eternos de sus personajes,y lejos de la poesía o el lirismo reflejado en otras batallas, la violencia  y la sangre se palpan como nunca para reflejar con lujo y destreza ampulosas escenas de lucha de pura ficción. La fabulosa interprete Gong Li es protagonista de esta historia y está maravillosa, tanto en su belleza imponente como en su dimensión actoral, dejando ver su vertiente angustiante y padeciente. Otro gran intérprete oriental, Chow Yun Fat no se queda atrás con uno de los papeles más arriesgados y mejor concebidos en su trayectoria, abordando todo el hermetismo y la crueldad de su despótico tirano.

 

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