Dirección: Len Wiseman.

Guión: Roderick Thorp (personajes originales). John Carlin (articulo). Mark Bomback y David Marconi (historia). Mark Bomback (guión).

País: Reino Unido y EE.UU.
Año: 2007.
Duración: 130 min.

Genero: Acción.

Titulo Original: Live Free or Die Hard.
Elenco: Bruce Willis (John McClane), Timothy Olyphant (Thomas Gabriel), Justin Long (Matt Farrell), Maggie Q (Mai), Cliff Curtis (Bowman), Mary Elizabeth Winstead (Lucy McClane), Cyril Raffaelli (Rand), Kevin Smith (Frederick Kaludis).

Producción: Michael Fottrell, John McTiernan, Arnold Rifkin y Bruce Willis.

Música: Marco Beltrami.

 

Duro de Matar 4.0

Por Maximiliano Curcio

 

      Sinopsis: Es el inicio de las vacaciones, pero el detective John McClane, de la ciudad de Nueva York, no está de fiesta. Acaba de tener otra discusión con su hija adolescente, Lucy, y ha recibido una misión de rutina en la que debe detener a un joven hacker, Matt Farrell, para ser interrogado por el FBI. Pero para McClane, lo corriente tiene el hábito de convertirse en extraordinario, metiéndose abruptamente en el sitio equivocado en el momento equivocado. Con la ayuda de Farrell, McClane lentamente comienza a comprender el caos que acaba de iniciarse, y es que se está llevando a cabo un ataque a la vulnerable infraestructura de los Estados Unidos, deteniendo a toda la nación. Pero el personaje que está detrás del complot, Thomas Gabriel, va muchas jugadas por delante de McClane mientras pone en práctica sus increíbles planes.

   

* * * / BUENA

 

Indiscutible icono del nuevo cine de acción de los ’90, “Duro de Matar” estableció más de un parámetro estético a la hora de filmar una película de acción, así como también de estipular al típico héroe americano que arriesga su vida y sus valores en pos de su familia, de la nación o de sí mismo. Así como “Arma Mortal”, marco una bisagra para el género, “Duro de Matar” sentó bases para realizaciones posteriores y se convirtió en un neo clásico de culto para la platea más joven. Aquí la amenaza terrorista viene de la mano de los efectos traumáticos post 11/9 y de la paranoia que generan los límites de la virtualidad y su capacidad a la hora de hacer daño al punto más intrínseco del sistema gubernamental hasta desestabilizarlo por completo.

Cierta tendencia que había caracterizado a la saga (sobre todo en sus dos primeras e insuperables entregas, a manos de John McTiernan y Renny Harlin respectivamente) es el realismo con el cual se trataba la historia. Y ciertos excesos cometidos en la tercera parte, así como en este cuarto capítulo hacen desvirtuar un tanto el rumbo de la historia en pos del efecto visual: algunas escenas de acción son exageradas, el guión en ocasiones comete algún que otro desliz y el propio personaje de Willis se convierte en indestructible hasta llegar a rozar con los límites de la lógica. Hay escenas de acción por doquier (gracias a un centenar de dobles de riesgo de por medio), filmadas con brillantez, algunas bajo efectos computarizados, otras siguiendo las pautas de la vieja escuela: el cine físico, brutal, instintivo, sanguinario. Abundan tiroteos, persecuciones y peleas con un acertado ritmo, que si bien no es uniforme durante los 130 minutos de metraje del film, se sostiene en varios de sus puntos más álgidos gracias a la (dis) continua adrenalina que desborda. El ignoto Len Wiseman, a cargo de la dirección, realiza un eficaz trabajo ponderando lo visual por sobre lo narrativo, y el resultado es promisorio, si tenemos en cuenta sus dos malogradas intervenciones en la deplorable saga vampiristica de “Inframundo”.

Sin un elenco de soporte de peso, ni un partenaire a lo Samuel L. Jackson si se trata de una buddy-movie (léase, “Duro de Matar III”), Bruce Willis soporta a sus espaldas todo el peso de la película. John McClane sigue siendo ese tipo común enfrentado a situaciones fuera de lo común donde sin quererlo se convierte en un héroe modelo, sin ser una máquina de matar esquemática y previsible como las que personificaban Sylvester Stallone o Arnold Schwarzenegger. Bruce Willis, sin duda, nació para este papel y su cetro de héroe de acción es indiscutido. Los años le caen bien, no pierde en absoluto su porte en pantalla, y con autoridad lleva adelante un personaje al que le pone toda la garra y el empeño, así como también las cuotas de humor ácido (casi en complicidad con el público). Hoy en día los héroes de acción genuinos escasean y Willis forma parte de una escuela en extinción. Una frase de dialogo del guión que Willis pronuncia, parece ser una auto referencia ganada por derecho propio: “ya no existen los tipos rudos, no vas a encontrar ahí afuera tan fácilmente a alguien como yo hoy en día que haga el trabajo sucio”…toda una sentencia que viene de boca, nada menos, que del héroe indiscutido de acción de Hollywood a quien los años, le sientan muy bien y parece todavía, tener cuerda para rato. Ni de cerca ni de lejos, se avecina un sucesor ante semejante gigante del cine de acción. La saga se merecía otro capítulo satisfactorio.

 

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