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Duro de
Matar 4.0
Por
Maximiliano
Curcio
Sinopsis:
Es el inicio de las vacaciones, pero el detective John McClane, de
la ciudad de Nueva York, no está de fiesta. Acaba de tener otra
discusión con su hija adolescente, Lucy, y ha recibido una misión de
rutina en la que debe detener a un joven hacker, Matt Farrell, para
ser interrogado por el FBI. Pero para McClane, lo corriente tiene el
hábito de convertirse en extraordinario, metiéndose abruptamente en
el sitio equivocado en el momento equivocado. Con la ayuda de
Farrell, McClane lentamente comienza a comprender el caos que acaba
de iniciarse, y es que se está llevando a cabo un ataque a la
vulnerable infraestructura de los Estados Unidos, deteniendo a toda
la nación. Pero el personaje que está detrás del complot, Thomas
Gabriel, va muchas jugadas por delante de McClane mientras pone en
práctica sus increíbles planes.
* * * / BUENA
Indiscutible icono del nuevo cine de acción de los
’90, “Duro de Matar” estableció más de un parámetro estético
a la hora de filmar una película de acción, así como también de
estipular al típico héroe americano que arriesga su vida y sus
valores en pos de su familia, de la nación o de sí mismo. Así como “Arma
Mortal”, marco una bisagra para el género, “Duro de Matar”
sentó bases para realizaciones posteriores y se convirtió en un neo
clásico de culto para la platea más joven. Aquí la amenaza
terrorista viene de la mano de los efectos traumáticos post 11/9 y
de la paranoia que generan los límites de la virtualidad y su
capacidad a la hora de hacer daño al punto más intrínseco del
sistema gubernamental hasta desestabilizarlo por completo.
Cierta tendencia que había caracterizado a la saga
(sobre todo en sus dos primeras e insuperables entregas, a manos de
John McTiernan y Renny Harlin respectivamente) es el realismo con el
cual se trataba la historia. Y ciertos excesos cometidos en la
tercera parte, así como en este cuarto capítulo hacen desvirtuar un
tanto el rumbo de la historia en pos del efecto visual: algunas
escenas de acción son exageradas, el guión en ocasiones comete algún
que otro desliz y el propio personaje de Willis se convierte en
indestructible hasta llegar a rozar con los límites de la lógica.
Hay escenas de acción por doquier (gracias a un centenar de dobles
de riesgo de por medio), filmadas con brillantez, algunas bajo
efectos computarizados, otras siguiendo las pautas de la vieja
escuela: el cine físico, brutal, instintivo, sanguinario. Abundan
tiroteos, persecuciones y peleas con un acertado ritmo, que si bien
no es uniforme durante los 130 minutos de metraje del film, se
sostiene en varios de sus puntos más álgidos gracias a la (dis)
continua adrenalina que desborda. El ignoto Len Wiseman, a cargo de
la dirección, realiza un eficaz trabajo ponderando lo visual por
sobre lo narrativo, y el resultado es promisorio, si tenemos en
cuenta sus dos malogradas intervenciones en la deplorable saga
vampiristica de “Inframundo”.
Sin un elenco de soporte de peso, ni un partenaire a
lo Samuel L. Jackson si se trata de una buddy-movie (léase, “Duro
de Matar III”), Bruce Willis soporta a sus espaldas todo el peso
de la película. John McClane sigue siendo ese tipo común enfrentado
a situaciones fuera de lo común donde sin quererlo se convierte en
un héroe modelo, sin ser una máquina de matar esquemática y
previsible como las que personificaban Sylvester Stallone o Arnold
Schwarzenegger. Bruce Willis, sin duda, nació para este papel y su
cetro de héroe de acción es indiscutido. Los años le caen bien, no
pierde en absoluto su porte en pantalla, y con autoridad lleva
adelante un personaje al que le pone toda la garra y el empeño, así
como también las cuotas de humor ácido (casi en complicidad con el
público). Hoy en día los héroes de acción genuinos escasean y Willis
forma parte de una escuela en extinción. Una frase de dialogo del
guión que Willis pronuncia, parece ser una auto referencia ganada
por derecho propio: “ya no existen los tipos rudos, no vas a
encontrar ahí afuera tan fácilmente a alguien como yo hoy en día que
haga el trabajo sucio”…toda una sentencia que viene de boca, nada
menos, que del héroe indiscutido de acción de Hollywood a quien los
años, le sientan muy bien y parece todavía, tener cuerda para rato.
Ni de cerca ni de lejos, se avecina un sucesor ante semejante
gigante del cine de acción. La saga se merecía otro capítulo
satisfactorio.
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