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Cine y Tecnología: Un Cambio de Rumbo Existe en el mundo cinematográfico un quiebre cultural innegable, una escisión de la mirada, un ojo del espectador cambiate. En las últimas dos décadas se ha suscitado y precipitado un cine “moderno” -entendiéndolo como la multitud de experiencias que han contaminado el modelo narrativo clásico- bajo conceptos artísticos vanguardistas muy en boga: lo abstracto, lo surreal y, tal vez el aspecto aun relevante para un cine que se cree o es marginal: lo real , o por decirlo de alguna forma, el “entorno del autor”. Este “otro” cine de características no-narrativas, llámense minimalistas, surreales o etcéteras, se ha proyectado desde otras miradas, plásticas, literarias o teatrales (sospecho de Buñuel o Greenaway por mencionar sólo dos), y se ha exhibido en “otros” espacios, también en pantalla gigante, ocultándose de la gran industria por ser productos excepcionales. Si bien es cierto que hay mucho cine, suficiente, y cada cual mantendrá su mirada en el que le plazca, tanto para atacarlo o defenderlo, existe un cine quer ha encontrado el formato video tal vez para seguir líneas propias de propuestas más íntimas, más cercano-profundas con personajes y sus entornos, se valieron de la cámara digital. Por su gran eficacia en el documental primero y luego por la realidad para captar momentos o intentar disolver las existencias y sus comportamientos en conceptos personales, valederos globalmente por interpretaciones locales; luego, en algunos trabajos Dogma 95), dándole así –propongo- continuidad a eso que llamaron “neorrealismo”. El cine (primero documentalistas y luego realizadores de ficción) tomó la DV por costos de producción. Sin embargo, como decía, matizó su expresión al acercarse más íntimamente a la realidad o al permitir que las nuevas posibilidades de la experimentación digital abrieran sus puertas. Justamente, el “cine digital” se ensanchó con los términos artísticos del “otro” cine para explicitar su descontento con lo “institucional” (de nuevo Dogma 95). Y la industria se apropió también de lo digital creando nuevo mundos, virtuales, objetivos y vertiginosos para las masas. La introducción de nuevas tecnologías digitales de producción dentro de un medio de expresión como el cine abre una gama de oportunidades tanto para profesionales ya establecidos en la industria del “séptimo arte” como para amateurs. Muchos de éstos últimos aún contando con talento y buenas ideas, a menudo carecen de los recursos materiales necesarios para desarrollarse en el medio. El cine digital, término con el que se conoce al uso del video digital dentro del cine actual, brinda una infraestructura en producción que permite desarrollar un proyecto con cámaras digitales de mucho menor costo que las normalmente utilizadas en cine y con un proceso de edición que, utilizando un software puede construir desde un cortometraje hasta una película de larga duración. Estos nuevos procedimientos abren interrogantes sobre la manera en que esta industria podría verse afectada: por una parte, qué significa el cine digital para el enorme complejo industrial que ha creado Hollywood, y sobre el cual se rige el cine actual (comercialización, ganancias), por la otra, las posibilidades que se abren para los realizadores independientes (documentalistas, directores de cortometrajes) quienes con las nuevas técnicas que proporciona el cine digital, ven disminuidas las barreras económicas y artísticas que impiden, en muchas ocasiones, la expresión de sus ideas plasmadas en celuloide. Es en Estados Unidos de América donde el auge que está cobrando este cine ha visto aumentar su producción en géneros como los mencionados anteriormente y haciendo uso de espacios que van desde el Internet hasta sofisticadas salas de cine con todos los requerimientos que la nueva tecnología exige para su perfecta apreciación. El factor económico que convierte al cine digital en un medio tan accesible a diferentes públicos, hace que resulte interesante conocer el movimiento que se puede gestar alrededor de él en México, y que puede permitir que más personas con inquietudes fílmicas, lleven a cabo sus proyectos y exponerlos en distintos medios, así como tener la oportunidad de trabajar con la independencia creadora que un gran estudio de Hollywood no proporciona. En la industria cinematográfica norteamericana, George Lucas ha sido un pionero del cine digital con su película “Episodio II: Ataque de los clones”, ya que fue realizada y exhibida de manera digital, aunque posteriormente, para su exhibición comercial, fue transferida al celuloide, contando para esto con un gran presupuesto.
Ante el
creciente auge de nuevas tecnologías caracterizada por la concentración
económica de las empresas líderes en el mercado cinematográfico, este
análisis se apoya en la teoría de la economía política crítica de la
comunicación, debido a la concentración del aparato tecnológico, económico
y creativo de los grandes grupos empresariales que controlan a la
industria del cine en la actualidad. Sin embargo, la definición completa se apropia más del uso de la tecnología del video digital para la producción desde documentales hasta largometrajes y la proyección de los mismos. Se ha encontrado a lo largo de la revisión teórica que la exhibición del material creado digitalmente se puede alcanzar no sólo a través de proyectores de video de alta resolución, sino que el Internet se define a sí mismo como un importante medio masivo de comunicación para dar a conocer estos trabajos y como vínculo entre la comunidad creadora. Es a partir de 1994 que en Estados Unidos se empieza a utilizar la cámara de video digital haciendo sucumbir ante sus efectos a la industria en todos sus niveles, aún cuando han sido los documentalistas los que la han adoptado como fiel acompañante en sus travesías fílmicas. Los realizadores de largometrajes comienzan a apreciar sus cualidades, entre ellos, Steve Sodenbergh, quien se muestra partidario de esta tecnología en numerosos anuncios de la marca Canon y es exhibido como un testimonial del cambio al que se están apegando numerosos directores por razones más artísticas que de presupuesto de producción. A pesar de enumerar las facilidades que brinda al mundo cinematográfico la apropiación de esta nueva tecnología, no se pretende hacer de lado lo que la filmación en 35 milímetros ha podido hacer en la industria y sobre todo, reconocer que aún cuenta con la importancia sobre todo en aspectos técnicos que definitivamente son distintos. La planificación de las producciones cambia; con el video digital puede haber las repeticiones sean necesarias al contar con la inmediatez de tener las imágenes listas para revisión y tomar las decisiones convenientes respecto a las mismas. Pero lo que definitivamente ha pesado más en las decisiones al momento de usar determinado equipo, tradicional o no, es el aspecto financiero, que se transforma en una motivación económica que acelera los procesos de grabación e impulsa a los inversionistas a participar en una mayor cantidad de proyectos. La continuación de estudios sobre industrias culturales como es el cine, sirven para mostrar las situaciones por las que atraviesa esta industria y de esta forma lograr la concientización de los gobiernos para que apoyen la producción y difusión. El cine está considerado como una forma de expresión cultural de los países, al no haber incentivos y oportunidades se está perdiendo la capacidad de mantener una identidad cultural y poder expresarla a través de este medio ante los demás países. Mientras no se tome conciencia de la importancia del apoyo a esta industria, las ofertas cinematográficas seguirán supeditadas a los contenidos que transmitidos las películas producidas en Hollywood, lo cual puede representar una segmentación e influencia de ideas estadounidenses sobre otros países. Hoy día, diversos autores muestran su preocupación de que el cine nacional llegue a desaparecer y se imponga el poderío de Hollywood. Es por ello que los estudios que exploran y comentan las situaciones actuales de las industrias cinematográficas, contribuyen en gran parte a mostrar que el cine latinoamericano lucha por sobresalir y aportar un cine que se reinventa a sí mismo constantemente. Pero, además de las majors, es importante hablar de otro sector de la producción de cine de Hollywood que ha hecho uso de nuevas tecnologías para desarrollar su trabajo: el independiente. Dichos productores tienen más libertad formal, pero la estructura económica del cine norteamericano hace que las producciones tengan que pasar por las manos de las majors para la distribución de sus películas, De ahí proviene toda una autocensura y en muchos de los casos, la reproducción mecánica de los esquemas comerciales. Pero en la mayor parte de los casos, el objetivo es el mismo que el de una major: obtener beneficios.
Varios
autores cinematográficos, historiadores de cine y realizadores
vanguardistas han coincidido en que la irrupción de las nuevas tecnologías
imprime al cine una nueva mirada, un nuevo formato, una esencia
post-moderna. Si bien muchas veces el avance técnico va de la mano con
innovaciones artísticas (basta citar las corrientes independientes que
emergieron a nivel mundial en los ’60) sería utópico a esta altura negar
que se ha transformado la especificidad que determinó al cine como arte
surgido a principios de siglo pasado. Hoy el mundo post-moderno
condensado, fragmentado y con ciclos que se renuevan con cada vez mas
irregularidad se apropia de este cine de hoy que ya sea en su vertiente
industrial mas comercial o en su ensayo experimental mas básico, utiliza
el advenimiento de las nuevas tecnologías para adaptarse a los cambios que
van de la mano con la corriente de la actual sociedad.
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