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Bourne: El
Ultimatum
Por
Maximiliano
Curcio
Sinopsis:
Treadstone, el programa de operaciones secretas que creó a Jason
Bourne, ya no existe. Ha sido absorbido por el programa Blackbriar,
del Departamento de Defensa, que ha lanzado a la calle una nueva
generación de asesinos profesionales a disposición del gobierno y
cuya existencia es desconocida. Para ellos, Bourne debe ser
eliminado; para él, ellos son el único eslabón que le une a una vida
que se ha esforzado en olvidar. Bourne ha llegado al final del
camino. Esta vez no le bastarán las promesas vacías de sus antiguos
amos; tampoco se detendrá al matar a los que le persiguen sin
tregua. No le queda nada que perder y se servirá de todo lo que le
han enseñado, de todos sus instintos para llegar hasta sus creadores
y acabar de una vez por todas.
* * * * * / EXCELENTE
Con ustedes: Bourne, Jason Bourne.
“Bourne: El Ultimátum” es el corolario ideal a
una trilogía de acción como pocas veces vista en los últimos
tiempos, de una calidad inmejorable y una producción digna de las
mejores historias sobre espías enmarcadas en el género de acción y
tan comparables a las glamorosas James Bond como en las antípodas de
las olvidables “Triple X”.. El film sobresale por su
originalidad, algo que escasea por estos días en el corazón más
industrial en la meca del cine. Paseándose por los escenarios más
reconocibles de Europa, el film es un tour de forcé que no defrauda
tanto por la acción como por el suspenso en grandes dosis que brinda
en su incansable recorrido, tan vertiginoso como lleno de
adrenalina. Lo que se dice, puro placer cinéfilo gracias a un film
concebido de forma excelsa, con un clímax de acción que no da tregua
y produce fascinación.
El director, Paul Greengrass hace nuevamente una
tarea digna de reconocimiento, es la consagración de este gran
director que nos había impactado con “Domingo Sangriento” y “Vuelo
93”. Un dotado a la hora de manejar la cámara, brillante en su
conjunción de planos, escenas de acción coreografiadas, realista en
las escenas más crudas para hacernos sentir en carne propia este
viaje sin respiro y rítmico a la hora de manejar los tiempos del
mismo. Greengrass repite las características (marca registrada su
nerviosa y ya conocida cámara en mano) que enmarcaron a su anterior
secuela de Bourne en uno de los mejores films de acción concebido
por Hollywood en años. Bienvenida sea esta tercera entrega, una
clase de cómo combinar la aventura de acción más trepidante e
inquietante con la intriga de los films de espionaje ya sea a escala
de la corrupción política que expone o al alcance del terrorismo
sembrado alrededor del mundo. Planificado en su puesta en escena,
sólido en su estructura narrativa y garantizador de entrenamiento.
A la altura de las otras dos entregas donde se
combinaban figuras de la talla de Brian Cox, Franka Potente y Chris
Cooper, el elenco redondea un film sin fisuras: Julia Stiles, Joan
Allen, David Strahairn, Albert Finney y Scott Glenn son figuras de
reparto anexas a la gran estrella del film. El genial Matt Damon
demuestra porque es hoy por hoy quizás el actor más versátil de todo
Hollywood, un intérprete sin techo artístico, de descomunal entrega,
cuyo lenguaje gestual y físico van acordes al personaje y confirman
una gran preparación de su parte. No es exagerado ponerle el título
de obra maestra de acción a este gran film de Bourne, cuyas críticas
unanimente eufóricas en su favor, no es habitual encontrar por estos
tiempos. No deja lugar para las dudas y el hecho de ir a verla, bien
podría considerarse un ultimátum...
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