Dirección: Steven Soderbergh.

Guión: George Clayton Johnson y Jack Golden Russell (personajes). Brian Koppelman y David Levien (guión).
País:
EE.UU.
Año: 2006.
Duración: 122 min.

Genero: Comedia.

Titulo Original: Ocean's Thirteen.
Elenco: George Clooney (Danny Ocean), Brad Pitt (Rusty Ryan), Matt Damon (Linus Caldwell / Lenny Pepperidge), Andy Garcia (Terry Benedict), Don Cheadle (Basher Tarr / Fender Roads), Bernie Mac (Frank Catton), Ellen Barkin (Abigail Sponder), Al Pacino (Willie Banks), Casey Affleck (Virgil Malloy), Scott Caan (Turk Malloy), Eddie Jemison (Livingston Dell).

Producción: Jerry Weintraub.

Música: David Holmes.

 

Ahora son 13

Por Maximiliano Curcio

 

      Sinopsis: Danny Ocean y su banda sólo tendrían una razón para realizar su golpe más ambicioso y arriesgado: defender a uno de los suyos. Willy Bank, el despiadado propietario de un casino, nunca hubiera imaginado que todo se iba a poner en su contra cuando traicionó a Reuben Tishkoff, amigo y mentor de Danny Ocean. Pero Bank se equivocó… para su desgracia. Quizás pudo derrotar a uno de los miembros originales de la banda, pero dejó a los demás en pie y les dio un propósito compartido: derrotar a Bank en la noche de la gran inauguración de su nuevo casino.

 

 

* * * / BUENA

 

Ya se tornó costumbre esta reunión de amigos que cada tres años entrega una secuela de a su vez una remake de un gran éxito en tiempos del “Rat Pack”. “Once a la Medianoche” con Frank Sinatra (a quien se le dedican numerosas citas y la nostálgica canción del final interpretada por él), Sammy Davis Jr y compañía fue un éxito y bien ha sabido esta saga de Steven Soderbergh heredar dicho legado. Soderbergh, uno de los directores más versátiles y mimados de Hollywood, se da el lujo entre sus proyectos independientes para filmar una superproducción comercial y pasatista que retoma los viejos conocidos submundos de estafas, apuestas y venganzas. El hecho de filmar cada tres años juntos, convirtió a esta franquicia cinematográfica, más que en una saga, en una reunión de amigos que la pasan bien filmando, y se nota, en el clima de camaradería, donde con mucha improvisación y con miradas y diálogos sugestivos, ya se conocen unos a otros de memoria. Si la primera entrega desbordo en sorpresas y entrego un formato ágil, dinámico y novedoso, en la segunda parte rodada en Europa se desdibujo parte de esa magia lograda en pos de acaparar el glamour y el divismo de estrellas que se parodiaban así mismas, sin dejar de ser un buen producto.

Aca el rumbo se corrige de cierta forma, capturando el mítico y mágico entorno de Las Vegas que resulta un escenario perfecto para que,  música, ambientación y fotografía mediante, los protagonistas desliguen un ritmo llevadero, un humor constante y un suspenso a cuentagotas, porque es cierto, los preparativos previos al gran golpe se toman demasiados minutos de metraje y eso les hace perder la sorpresa. Por el lado del elenco, cada uno sabe jugar muy bien su rol y explotar las características de su personaje. Es un placer ver actuar a Al Pacino en un rol de villano hecho a su medida y que sin caer en la grandilocuencia, sabe manejar a la perfección e imponerse en pantalla con su habitual magnetismo. Soderbergh explota su presencia desde el primer instante. Un flash back y posterior fundido que encadena la escena previa a la aparición de Pacino (donde escuchamos su inconfundible voz sin ver aun su rostro) funciona como un guiño cinéfilo muy disfrutable. Uno que tarda en hacerse ver es Andy Garcia, pero su aparición es tan sorpresiva como grata, a pesar de sus pocas intervenciones, se lo ve suelto e inspirado y encuentra en el siempre impecable Vincent Cassell un inesperado aliado que logra encajar en la trama y aportar un ingrediente extra.

Tanto Matt Damon como Don Cheadle van de menor a mayor en cuanto a protagonismo, pero dejan para el final lo mejor de si, con sendas caracterizaciones de sus personajes que los convierten en casi irreconocibles, ambos se despachan con líneas de dialogo tan absurdas como desopilantes. Vale mencionar el aporte femenino de Ellen Barkin (objeto de deseo de Pacino en “Prohibida Obsesión” dos décadas atrás). Su elección a priori hacia parecer algo así como traer a escena a una ex estrella algo anquilosada lejos del status que hoy gozan Julia Roberts o Catherine Zeta-Jones. Pero la otrora rubia fatal se lleva los aplausos por su desempeño a la par de Pacino y las miradas por su belleza, a la que el tiempo parece no afectar. Si bien el resto del elenco secundario (Elliot Gould, Carl Reiner, Casey Affleck y Scott Caan) es de digna mención, y Soderbergh se encarga de acentuar la labor de sus actores, dejo para el final un dúo con mucha química, encanto y simpatía: George Clooney y Brad Pitt se complementan a la perfección y en el ultimo dialogo de la película que ambos sostienen, parodian su vida real y prevén (porque no?) otro encuentro en unos años de estos auténticos “Buenos Muchachos” para una saga que no se agota y cumple con lo esperado: entretenimiento garantizado.

  

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