El Mate

El arte de cebar mate

(Extraído del libro de Amaro Villanueva)

Cuando se habla de vinos, y de catadores capaces hasta de determinar el año en que se cosecharon las uvas del vino que están bebiendo, aparte de una cantidad de cualidades que la mayoría son incapaces de distinguir, nadie pone en duda su veracidad. Sin embargo cuando se trata de los cuidados que requiere cebar un buen mate, se tiende a tomarlos como manías del cebador, como si no tuvieran importancia, simplemente porque se es incapaz de distinguir un mate bien cebado del que no lo es.

Sin embargo el sólo hecho de decir "cebar" en lugar de "servir" un mate, está dando a entender que no es solamente echar agua caliente en el recipiente. Antiguamente el cebador era muy apreciado, y algunas familias acomodadas tenían sirvientas especializadas, llamadas cebadoras de mate, para tal labor. Y es que si las visitas recibían un mate mal cebado significaba un descrédito para el anfitrión. Cuando la costumbre de tomar mate se circunscribió a la rueda familiar el arte ya no fue tan importante, y los especialistas fueron sustituidos por quienes lo hacían a manera de castigo.

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