La historieta argentina tuvo una gran difusión a mediados del siglo XX. La televisión prácticamente no existía y los lectores de historietas hacían volar su imaginación para darle movimiento a los dibujos de sus personajes favoritos. Esto se facilitaba en gran medida por la calidad de las ilustraciones, especialmente en las escenas de acción.
Aquí nos vamos a ocupar de las relacionadas con nuestras tradiciones, muchas referidas a la vida del gaucho y su papel en la lucha contra los indios. Personajes emblemáticos de estas historietas han sido Mariano Flores, (en Fuerte Argentino), y posteriormente el Cabo Savino. Sus aventuras solían desarrollarse en lo que entonces se llamaba "el desierto", al sur de la provincia de Buenos Aires, y muchas veces el guionista introducía comentarios en boca de sus personajes que ilustraban sobre las costumbres de los indios. Y así se aprendían cosas acerca de ellos que no se enseñaban en la escuela, aunque formaban parte de nuestra historia.
Que eran hábiles jinetes, montaban en pelo, y le hacían un nudo en la cola a su caballo para reconocerlo en la oscuridad, o aferrarse a ella en caso de apuro para montar a la carrera.
O que los "bomberos", si se trataba de indios, no se dedicaban a apagar el fuego sino a espiar al enemigo, y para esto se paraban sobre el caballo para aumentar su campo de visión. Y que también tenían sus diplomáticos, llamados "lenguaraces".
Todas estas cosas eran comentadas por los soldados más experimentados, que debían aguzar el ingenio para luchar contra ellos, y antes que nada necesitaban conocer sus hábitos y usanzas. Cada fuerte disponía de un cañoncito que no solía usarse como arma sino como medio de comunicación entre los fortines de la línea.
En las páginas siguientes se irán presentando algunas de estas historietas, que se pueden seleccionar en el menú de la izquierda. Para facilitar la lectura y dar la sensación de movimiento en los dibujos la presentación se hace cuadro por cuadro mediante un visor, a la manera de un audiovisual.