¿Cómo fue realmente la "movida" del folclore en los 60'? Cuesta imaginar que formara parte de la música de moda, junto con la de "La nueva ola" y "El club del clan". Y sin embargo fue así; con un gran aparato comercial, inevitable cuando se trata de imponer un producto, en este caso el folclore, aparecían nuevos intérpretes y nuevas canciones.
Lo llamativo es que además de la cantidad, también había calidad; no en todos, por supuesto, pero sí en un elevado porcentaje. Solistas, conjuntos folclóricos, poetas y compositores, con una gran vocación y no demasiadas ambiciones económicas, se esmeraban en la creación de cosas nuevas. Los estilos interpretativos y los arreglos vocales e instrumentales caracterizaban a cada conjunto o solista, a punto tal que bastaba escuchar algunos compases para adivinar quiénes eran los intépretes.
Por todo el país había "peñas" donde el público concurría para ver actuar a los artistas profesionales, mientras comía unas empanadas acompañadas con vino. Pero también había lugar para los aficionados, que en el intervalo de las actuaciones se animaban con una zamba, una chacarera, o lo que supieran tocar.
Las "peñas" estaban de moda y eran un buen negocio, pero también servían para mantener y desarrollar el gusto por la música folclórica nacional. Y los que sabían hacerlo, si es que el tamaño del lugar lo permitía, podían bailar un gato, una chacarera, una zamba o un chamamé. Y los que no sabían miraban, o trataban de aprender. Todo resultaba bastante divertido y concurría gente de todas las edades, entre los que no escaseaban los jóvenes.
Había revistas (la más conocida fue "Folklore"), en las que se publicaban letras de canciones, algunas con los tonos para acompañamiento con guitarra, lo que permitía a los principiantes hacer sus primeras armas con este instrumento. Se enseñaba a bailar las danzas nativas mediante fotografías, gráficos y textos explicativos. También cursos de guitarra y bombo, con las nociones básicas para ejecutar estos instrumentos.
Todo esto iba acompañado de una gran difusión radial y televisiva, pero sobre todo la radio que llegaba a todo el país, y dio como resultado que muchos jóvenes quisieran aprender a tocar la guitarra. Esto hizo que en todas partes aparecieran profesores de guitarra que enseñaban más que nada a acompañar, lo que se conseguía en pocas lecciones. Y también estimuló la fabricación de guitarras, que las había de todo precio, algunas bastante accesibles y que no sonaban mal.
Hay quienes tienen una visión crítica de esa época porque fue un gran negocio debido a la explotación comercial de todo lo tradicional: la música, las comidas, las artesanías... Yo considero que es una visión demasiado idealista de ese fenómeno; todos los movimientos artísticos masivos tienen un componente comercial muy acentuado.
Y en lo que se refiere a la música las empresas discográficas han llegado a manipular el gusto del público a la medida de sus intereses, y los resultados están a la vista. Podría decirse que, en su afán de lucro, han destruído la música.
Resulta difícil diferenciar (salvo por el idioma si es cantada) la música de cada país; todo parte de un estereotipo básico, igual para todos. En cuanto al folclore de los 60', si bien fue lucrativo para quienes condujeron esa "movida", también constituía una barrera cultural que permitía diferenciar lo nacional de lo extranjero, que no es poca cosa.