Contrastes
Giralda
Cinthya era su identificativo. Rondaba cada noche por el principal burdel de Santo Domingo, capital de la República Dominicana.
Norteamericanos, franceses y caribeños figuraron entre sus principales clientes, con los que estaba obligada a ir a la cama presionada para hacer el amor en las más disímiles variantes.
Ahora permanece en estado de coma en espera de su día final. Una sepsis de trasmisión sexual en extremo complicada ha eclipsado sus recién cumplidos 20 años.
Días antes de entrar en gravedad, Cinthya declaró lo que consideran sus últimas confesiones: "Malgasté mi tiempo y mi vida. Cuatro años en busca de dinero para poder seguir adelante. Fui hoy de uno, mañana de otro... hice de todo, y lo que más logré fue 70 dólares en una noche, pero no encontré a nadie, a ninguna persona que me alejara de este mundo, ni tan siquiera a mi bendita madre. Piensen en mí para que a otras no les resulte demasiado tarde.
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