Equidad de la gratuidad de la educación superior.

 

Exposición de divulgación

de una argumentación moral científica

a favor de

la gratuidad absoluta de la universidad pública.

 

 

Sumario.

 

A.  Introducción.  

1.  Datos de autoría y edición. 

2.  Destinatarios  del texto: un trabajo para todo público y para varias disciplinas científicas. 

3.  Formulación del problema. 

4.  Justificación del trabajo. 

5.  Hipótesis del trabajo. 

6.  Marco teórico. 

7.  Metodología. 

8.  Antecedentes del tema. 

9.  Etapas de esta investigación.

10. Bibliografía fundamental.  Remisión. 

B.  La argumentación. 

1.  El problema de la redistribución fiscal del ingreso. 

2.  El problema de la igualdad de oportunidades. 

3.  El problema de las medidas de equidad en el contexto social amplio. 

4.  El  problema  de  la pobreza de las naciones y la gratuidad de  la  universidad  respecto  a  las prioridades del gasto público: “Un país empobrecido no puede darse ciertos lujos”. 

5. El problema de los recursos presupuestarios públicos escasos. 

6. Distinción entre servicios educativos y para-educativos. 

7. El impuesto puede ser proporcional a la riqueza individual. 

8. El impuesto puede ser general. 

9. Gratuidad de la educación y seguridad social. 

10. El impuesto es seguro. 

11. El impuesto puede ser representativo. 

12. El mal llamado "arancel pequeño". 

13. El impuesto es socialmente necesario. 

14. El impuesto es equitativo. 

15. La gratuidad incentiva el estudio de los alumnos y el progreso intelectual.    

16. El arancelamiento es antisolidario. 

C.  Conclusión.  

D.  Invitación final. 

 

 

A.  Introducción.  

 

1.  Datos de autoría y edición. 

 

José Mariano Rodríguez Suoni. 

Mendoza (Argentina), edición del autor, jmrodriguezsuoni@yahoo.com.ar, 2006. 

El público puede reproducir libremente este escrito, sin alterarlo y citando a su autor. 

Sitio de Internet de este escrito: http://ar.geocities.com/jmrodriguezsuoni

Currículum vitae del autor: en ese mismo sitio. 

 

2.   Destinatarios  del texto: un trabajo para todo público y para varias disciplinas científicas. 

 

Este es un trabajo de investigación científica y filosófica, pero también de divulgación científica  y filosófica.   Está destinado a especialistas de diversas disciplinas científicas, pero también  a  todo público.  Concebí la investigación desde su inicio dirigida a la comunidad ciudadana global. 

La novedad de esta investigación consiste en una efectiva, radical y amplia interdisciplinariedad, que integra los aportes de distintas disciplinas.  

 

3.  Formulación del problema. 

 

El método científico hipotético-deductivo tiene tres elementos fundamentales: 

1. problema,

2. hipótesis,

3. evidencia. 

Es  decir,  frente a un problema, se formula una hipótesis explicativa, la cual  se  intenta  confirmar mediante evidencia. 

En  este apartado trataré el "problema" que aborda mi investigación.  En  apartados  siguientes me referiré a la "hipótesis" y a las "evidencias". 

Esta investigación intenta resolver un aspecto del problema genérico de la "justicia".  Intento  dar una de las repuestas a la gran pregunta "¿Qué es justo?".  En este caso, la pregunta (o el  "problema") es:

"¿Qué es justo, la gratuidad o el arancelamiento de la universidad pública?." 

El problema, entonces, es sobre lo justo, lo equitativo, lo conveniente, lo apropiado, lo idóneo, desde todo punto de vista (jurídico, económico, sociológico, político, educativo, etcétera). 

El trabajo consiste en la exposición de divulgación de una argumentación moral científica a favor de la gratuidad  absoluta  de  la  universidad pública.  El resultado buscado  en  la  investigación  es  una "argumentación  moral",  un  "razonamiento sobre la justicia", una  fundamentación  objetiva  sobre  la equidad. 

El  problema  es comparable a otros grandes y clásicos debates "morales": "¿Es justa  la  pena  de muerte?"; "¿Es más justo el juicio por jurados populares que el de tribunales técnicos?"; "¿Es justa la despenalización del aborto?"; "¿Es justa la admisión del divorcio vincular?"; etcétera. 

Intento evidenciar científicamente que la gratuidad absoluta de la educación superior pública es  la mejor  alternativa en justicia y equidad.  Esta es mi hipótesis.  Existe la hipótesis  rival,  con alta  popularidad  en  políticos,  científicos sociales, comunicadores sociales y  buena  parte  de  la población, que afirma que la gratuidad absoluta de la universidad pública es "inequitativa".  Este  es, entonces, el problema: "¿Quién tiene razón en este debate?". 

Mi problema  es  la  justicia.   Mi pregunta es sobre  la  justicia.   

 

4.  Justificación del trabajo. 

 

Es ya parte del sentido común, desde las revoluciones ilustradas del siglo XVIII, que "saber es poder", que  "somos  la civilización del conocimiento", que "la riqueza de las naciones es la educación  de  su pueblo"  y que "debemos educar al soberano".  Lo que no es parte del sentido común es que la  gratuidad absoluta  de  la universidad pública es el mejor camino para que las naciones se eduquen  en  el  nivel superior de conocimiento.  La educación universitaria es evidentemente trascendente para el  desarrollo de  las naciones.  Igualmente importante es conocer la mejor vía para financiar este servicio  público, de manera que toda la población tenga posibilidades de recibirlo. 

Mi trabajo se dedica, precisamente, a dejar claro que la gratuidad absoluta, sin  excepciones  de ninguna  clase,  es la vía más justa, más equitativa, más idónea, más conveniente,  más  práctica,  más realista. 

La Organización de las Naciones Unidas, mediante su Asamblea General, adoptó el Pacto Internacional  de Derechos  Económicos, Sociales y Culturales.  Este documento dice exactamente: 

La  enseñanza  superior debe  hacerse  igualmente  accesible a todos, sobre la base de la capacidad de cada  uno,  por  cuantos medios  sean  apropiados,  y en particular, por la implantación progresiva de  la  enseñanza  gratuita. 

(Artículo 13, inciso 2, punto "c".) 

Mi exposición clarifica, en el debate gratuidad-arancelamiento, que las  Naciones  Unidas  "tienen razón", o que tienen las "mejores razones", y que este derecho humano, entonces, es de total  justicia, equidad y realismo. 

Esta  investigación  trata sobre un aspecto de la justicia de las leyes y la vigencia de  los  derechos humanos.  El tema mismo indica de algún modo su importancia.  Se trata de un aporte al mundo científico y  filosófico,  a la política legislativa en todos los ámbitos de gobierno, y a la  conciencia  pública sobre los asuntos cívicos esenciales. 

 

5.  Hipótesis del trabajo. 

 

La hipótesis que intento justificar (o confirmar) sostiene que la gratuidad absoluta de la educación superior  pública, es la medida gubernamental más equitativa que puede adoptar una nación  en  relación con  el problema del financiamiento de este servicio, y que esta decisión tiene gran importancia desde la perspectiva de la justicia social y del desarrollo cívico, político, económico, social y cultural de los pueblos. 

 

6.  Marco teórico. 

 

Uso la expresión "marco teórico" en el sentido del cuerpo de teorías científicas  bien  confirmadas previamente a mi investigación, cuerpo científico que adopto como fundamento inicial de mi tesis.  El marco teórico de esta investigación es necesariamente científico e interdisciplinario.  Está constituido fundamentalmente por estas disciplinas científicas: 

 

1. Filosofía. 

2. Epistemología. 

3. Ética. 

4. Psicología. 

5. Ciencias de la comunicación. 

6. Ciencias de la Educación.   

7. Sociología. 

8. Economía de las Finanzas Públicas. 

9. Politología y Ciencia de la administración pública. 

10. Historia. 

11. Geografía. 

12. Jurispericia del Derecho internacional. 

13. Jurispericia del Derecho constitucional. 

14. Jurispericia del Derecho administrativo. 

15. Jurispericia del Derecho tributario y de las finanzas públicas. 

16. Jurispericia del Derecho de la seguridad social. 

 

La  Epistemología general de la investigación corresponde a la teoría de la ciencia postpopperiana,  en la  línea de, por ejemplo, Hans Albert.  Mi investigación, entonces, se rige por la  Epistemología considerada estándar, por el método científico conocido como "hipotético-deductivo". 

En  el terreno ético y moral, los presupuestos básicos adoptados sostienen la superioridad  del  modelo republicano, liberal, social y ecológico, representado con las naturales variantes por los países de la Unión  Europea,  Estados  Unidos,  Canadá,  Australia,  etcétera,  y  expresado  en  los   instrumentos internacionales  de  derechos  humanos  del  ámbito de la ONU, la  OEA,  la  Unión  Europea,  etcétera.  Adhiero al estándar ético y moral internacional. 

 

7.  Metodología. 

 

El método científico hipotético-deductivo responde básicamente al esquema problema-hipótesis-evidencia.  He tratado ya el problema y la hipótesis de mi  investigación.  En apartados subsiguientes presentaré las principales  evidencias a favor de mi hipótesis.   Asocio  la  "metodología" especialmente  al  plan de verificación empírica (o confrontación con la  experiencia,  o  confirmación fáctica) de la hipótesis. 

Busco llegar a confirmar mi hipótesis, y, también, "desconfirmar" la hipótesis rival, a  pesar de  su buena popularidad.  Pienso que puedo justificar mi hipótesis, aportando argumentos  (o razones) altamente confiables a favor de la verdad de la hipótesis. 

La Organización de las Naciones Unidas sostiene la gratuidad de la educación superior, también lo  hace la historia de muchos pueblos iberoamericanos y europeos.  Pretendo evidenciar mediante los  aportes de las ciencias humanas y sociales, que la ONU "tiene razón", que la ONU tiene "las mejores razones". 

Ninguna disciplina es plenamente científica si no es de algún modo interdisciplinaria.  La Ciencia  es, por  definición,  interdisciplinaria.   La  Ciencia, en esencia,  es  "sistemática".   Cada  disciplina científica intenta insertarse armónicamente como parte de un "sistema" teórico general admitido por  la comunidad científica.  La Ciencia, de hecho, reposa sobre la convicción de que el universo está  regido por  leyes  que  lo  explican.   La Ciencia se basa en el criterio de  que  el  universo  es  ordenado, congruente,  regular,  uniforme, organizado, sistemático.  Cada fenómeno problemático,  entonces,  como integrante  armónico  del  universo  material,  biológico,  social  y  cultural,  solamente  puede  ser comprendido  con  alguna dosis de interdisciplinariedad.  La superioridad científica de  una  hipótesis crece  en proporción directa con su compatibilidad con hipótesis científicas previas bien  confirmadas.  La  interdisciplinariedad es la mejor expresión del respeto a este principio.  Como dice  la  sabiduría popular:  "Cuatro  ojos  ven más que dos."  En la Ciencia se trata de "ver",  de  "conocer",  de  tomar "consciencia". 

Mi investigación calificaría como "filosófica", por su omnicomprensividad interdisciplinaria.   La visión  panorámica  de la realidad es esencial a la Filosofía, "reina y madre de  las  ciencias".   Las argumentaciones  morales,  por  ser necesariamente interdisciplinarias,  cuando  son  científicas,  son generalmente  "filosóficas".   La  verdadera  Ciencia es siempre  "filosófica",  por  su  consideración interdisciplinaria de la evidencia. 

 

8.  Antecedentes del tema. 

 

Nada  indica  que  el problema se considere "resuelto" por la comunidad  científica.   La  Ley  de Educación  Superior de la República Argentina generó en ocasión de su sanción un feroz debate  público, político y comunicacional, incluyendo estruendosas manifestaciones estudiantiles, "abrazos" al Congreso nacional, "tomas" de edificios universitarios por parte de los centros de estudiantes, etcétera.   Esta ley,  en un artículo de problemática redacción, que entiendo anticonstitucional, parece autorizar  el arancelamiento universitario.  Como es de público conocimiento, tres candidatos a la presidencia de  la Nación  Argentina  de  la última década, con buenas posibilidades electorales, dos  economistas  y  uno abogado,   han   propuesto  públicamente  el  arancelamiento  de  la   universidad   pública.    Varios pronunciamientos  judiciales  argentinos  (que considero contra el  Derecho)  manifiestan  la  misma postura.   Este debate existe en la Politología, en la Jurispericia, en la Economía, en  la  Filosofía, etcétera.   Esta  situación  de  posturas  rivales se refleja  en  documentos  emitidos  por  congresos internacionales  que  tratan  el tema del financiamiento universitario, incluso en  el  ámbito  de  las Naciones  Unidas.   Está  de moda entre los economistas plantear respecto de la  educación  pública  el "subsidio a la demanda", difícilmente compatible con la gratuidad absoluta del servicio. 

Es  usual presentar por políticos, periodistas, gente común, etcétera, la fotografía imaginaria  de  la playa  de  estacionamiento  de  automotores de la universidad.  Los estudiantes,  se  dice,  llegan  en automóviles caros, no pagan arancel, y los pobres, que no logran, a pesar de la gratuidad, acceder a la universidad, financian con sus impuestos la educación de los ricos.  Normalmente se reduce el  problema y su solución al "flash" emotivo que produce esta remanida imagen.  Entiendo que ese tratamiento  del problema,  del cual resulta una postura favorable al arancelamiento, a pesar de su astucia  persuasiva, tiene  escasa seriedad científica.  Muchos profesionales de las ciencias humanas y sociales repiten  la falsedad  de que "la universidad gratuita no se ha visto en ningún lugar del mundo,  salvo  Argentina".  La verdad es que la universidad es gratis en Venezuela, México, Suecia, Finlandia, Francia, también, siguiendo  el mejor ejemplo internacional, en Argentina, etcétera. 

Hay  que  distinguir  "postura  política"  de "hipótesis científica".  En el ámbito "político", y "no" en el "científico", es claro que la postura a favor de la  gratuidad  no  es  nueva.  De hecho, el Pacto Internacional  de  Derechos  Económicos,  Sociales  y Culturales  de  la  Organización  de las Naciones Unidas se pronuncia a favor de  la  gratuidad  de  la educación  superior.   Según  la  interpretación  que entiendo más seria,  de  hecho,  la  única  que considero "seria", lo mismo hace la Constitución de la Nación Argentina de 1994.  El actual presidente de la Nación, tuvo que decir públicamente en abril de 2005, que “El arancelamiento de la universidad no tiene sentido.  Tenemos que abrirles las puertas del conocimiento a los jóvenes.”  (Fuerte definición de Kirchner durante la visita a un instituto superior en su gira por alemania: “El arancelamiento de la universidad no tiene sentido”.    En:  Página  12,  16   de   abril de   2005.    Argentina, www.pagina12.com.ar). 

 

9.  Etapas de esta investigación. 

 

Esta investigación es el fruto de muchos años de reflexión. 

He estado pensando en los temas de este trabajo desde alrededor de 1990, antes de iniciar la carrera de Abogacía, en la Facultad de Derecho de la Universidad Nacional de Cuyo (Mendoza, Argentina). 

En  la  carrera de Abogacía estudié muchas materias desde la perspectiva  de  este  problema: Filosofía,  Economía, Politología, Sociología, Teoría del Derecho, Derecho y Economía de  las  Finanzas Públicas,  Derecho  constitucional,  Derecho administrativo, Derecho de la  Seguridad  Social,  Derecho tributario, Derecho internacional público, etcétera. 

He dialogado,  a lo largo de los años, innumerables veces sobre el problema con especialistas de diversas disciplinas (Derecho,  Economía,  Filosofía,  etcétera) y con  personas  en  su  calidad  de ciudadanos (familiares, amigos, compañeros de estudio, etcétera). 

He estado siempre pendiente, casi obsesivamente, de las argumentaciones propuestas en los medios masivos de comunicación, por políticos, economistas, etcétera.  He realizado una exhaustiva navegación en Internet sobre el tema.  

He estudiado una bibliografía interdisciplinaria relacionada con esta investigación. 

Finalmente, presento aquí el resultado de estos largos años de esfuerzo. 

 

10. Bibliografía fundamental.  Remisión. 

 

Resulta suficiente remitir aquí a un repertorio especializado de 111 publicaciones específicas sobre el tema. 

Argentina.  Ministerio de Educación, Ciencia y Tecnología.  Guía bibliográfica comentada Nº 2: Financiamiento de la Educación Superior.  Buenos Aires, www.me.gov.ar, s.f.  (Repertorio bibliográfico con un listado de 111 textos, que incluye las bibliotecas de ubicación). 

 

B.  La argumentación. 

 

1.  El problema de la redistribución fiscal del ingreso. 

 

El  "ingreso"  de una persona es el dinero que  esa  persona gana  por mes o por año.  Ésa es la distribución de  riqueza total  del país que hace el "mercado".  El "mercado"  es  el libre juego de la oferta y la demanda de bienes y  servicios en la economía.  Podríamos decir que el "mercado" es lo  que todos  hacemos  para ganarnos el pan de cada día.   Pero  el "mercado" no distribuye la riqueza (o el "ingreso") del país con total justicia.  Por ejemplo, algunos habitantes, ricos, pueden darse lujos, y otros habitantes, pobres, ni  siquiera pueden  alimentar su cuerpo; aunque quizá algunos  de  estos pobres  trabajen más que algunos de esos ricos.   Compárese, por  ejemplo, el duro trabajo de un obrero en muchas circunstancias (frío,  calor, exposición a tóxicos, dolor)  con el trabajo de un gran empresario que heredó una fábrica (fiestas  con aire  acondicionado, ceremonias sobre  alfombras,  discursos con copetín, viajes en avión).  El obrero trabaja igual o más,  pero gana menos.  Y no debe tolerarse  tanto sufrimiento, el hambre, la desnutrición, la enfermedad, el  frío de los niños, etcétera.  

La mejor solución que la humanidad ha encontrado hasta ahora para  este  problema, se llama  "redistribución  fiscal  del ingreso".  Esta solución la aplican todos los grandes países liberales  (o "no" comunistas) del mundo: Estados Unidos de Norteamérica, Reino Unido, Francia,  Suecia,   Alemania, etcétera.  Esta solución consiste en que el Estado  (llamado también "gobierno" o "fisco") redistribuye el ingreso.  Para hacerlo, el Estado cobra impuestos a los más ricos y con ese dinero paga servicios para los más pobres (vaso de leche  en las escuelas, educación gratuita, salud gratuita, seguro  de desempleo, etcétera). 

Los "liberales" son, básicamente, los que dicen que es bueno que  las empresas no sean propiedad del gobierno,  sino  que los  dueños  sean los particulares (es decir, cualquier habitante  individualmente o sociedades privadas) y  que el gobierno les deje bastante libertad de actuación a  estas empresas. 

La "redistribución fiscal del ingreso" no es  regalo  de  ricos generosos  al más pobre, sino justa devolución de  bienes  a sus  verdaderos  dueños.   Por ello, el  rico  que  no  paga impuestos,  roba.  Y su robo es de los más graves  y  viles, porque le roba su pedazo de pan al niño hambriento.  Mercado no es igual a justo derecho de propiedad.  El mercado es  un excelente mecanismo de generación de riqueza, de  desarrollo de  las empresas, de crecimiento de la  economía,  etcétera.  Pero  el mercado tiene algunos errores en lo que hace  a  la distribución  de  la  riqueza  generada.   Esas  fallas  las corrige el Estado mediante la redistribución del ingreso. 

Con los impuestos que le paga la gente al Estado, el  Estado le paga a los maestros de escuelas públicas, a los policías, a los médicos de los hospitales públicos, etcétera. 

Quien  no  tiene  nada  de dinero  no  debe  pagar  nada  de impuesto.  Quien tiene un poco de dinero debe pagar un  poco de  impuesto.   Quien tiene mucho dinero  debe  pagar  mucho impuesto.   Es  un  sistema  similar  al  "diezmo"  de   las iglesias.    Cada  miembro  de  la  iglesia  contribuye   al sostenimiento  de ella con la décima parte de sus  ingresos.  Esto  no se considera un "regalo" sino una "devolución".   Y "no devolver" es "robar". 

Este  sistema  impositivo es equitativo.  Sería  injusto  (o inequitativo)  que  todos los habitantes  pagaran  la  misma cantidad absoluta de dinero de impuesto.  Básicamente, el sistema tributario es proporcional: impuesto inmobiliario, al automotor, a las ganancias, etcétera.  Estos impuestos son un porcentaje del valor del automotor, de la vivienda, de las ganancias, etcétera. 

 

2.  El problema de la igualdad de oportunidades. 

 

Uno  de los principales objetivos de la  redistribución  del ingreso es lograr la igualdad de oportunidades. 

Debe  lograrse  que  quien trabaje más  y  mejor,  gane  más dinero; pero también debe lograrse que todos puedan estudiar en  las mejores condiciones razonablemente posibles.  No  es justo que el pobre gane poco toda su vida porque nunca  tuvo oportunidad  de  estudiar.  Mediante la  redistribución  del ingreso  se paga la educación gratuita (con los  impuestos).  La  educación gratuita permite igualdad de oportunidades  de acceso a la educación y a trabajos mejores. 

No  es "suficiente" (aunque es "necesaria") la gratuidad  de la  enseñanza  para  igualar  las  oportunidades  entre  los estudiantes  de distintos niveles de ingreso.  Hay dos  vías que   deben  sumarse  para  el  logro  de  la  igualdad   de oportunidades: 

1. la gratuidad (como medida mínima o básica) 

2. diversas medidas de equidad. 

 

3.  El problema de las medidas de equidad en el contexto social amplio. 

 

Estas  diversas  medidas  de  “equidad”  que  se  suman  a  la gratuidad están incluidas, junto con la gratuidad, en la efectiva protección integral de los derechos humanos de los niños, los adolescentes y los adultos.  Especialmente se trata de las que mencionaré enseguida.  Cuando pasemos revista a estas medidas, sobre todo los habitantes de Iberoamérica, Asia o África, podremos pensar que se trata de la “Isla de la Fantasía” o del “País de Nunca Jamás”.  Pero, por ejemplo, Suecia, es un país que históricamente se ha acercado mucho a esto.  Estas políticas se aplican efectivamente en algunos países del mundo (no en todos, evidentemente).  Algunas se aplican solamente en algunas universidades del mundo.  Otras quizá no se han aplicado nunca, y son, entonces, todavía solamente una propuesta para construir una mayor equidad.  La mayoría de las propuestas de equidad están indicadas en las convenciones internacionales sobre derechos humanos y en las constituciones nacionales. 

Aquí estoy argumentando sobre qué medidas educativas son (o serían) equitativas.  Es parte de mi argumentación “moral”. 

A continuación, entonces, enumeraré las principales medidas de equidad. 

 

2.1.  Un  sistema  de salud pública física y  psíquica  y  de nutrición  neurológica completa accesible a todos los  niños (incluso  los más pobres) desde su concepción, y a su  madre desde antes de la concepción, dando aplicación a la doctrina de las Naciones Unidas de la protección integral de los derechos humanos de los niños y de los adolescentes, consagrada en la Convención sobre los Derechos del Niño, de Nueva York, 1989. 

2.2. Un régimen serio de seguridad social especial e integral en protección del niño en situación de desamparo desde su concepción hasta la conclusión del período de enseñanza elemental y de la madre durante el embarazo y la lactancia, que reemplace la tradicional, horrorosa y paupérrima “guarda del patronato del Estado sobre los menores en situación irregular”. 

2.3.    La    situación   ideal   que    debería    lograrse progresivamente,  es  un  sistema  económico  y  social  que permita que los estudiantes de menores recursos no  trabajen o  trabajen  poco mientras cursan los niveles  de  educación (superior e inferiores).   El estudio  serio  es  un  duro trabajo.    Este   sistema  debe  incluir   ciertas   becas, préstamos,  y, en lo posible, justicia social general en  la sociedad.  La jornada laboral justa es de 8 horas diarias y 40 semanales.  El estudiante universitario debe poder trabajar unas cuatro horas cada día en condiciones dignas, y así financiar sus necesidades básicas, y estudiar el resto del día laborable.  El Estado debería posibilitar esto. 

2.4.  Enseñanza efectiva para todos de técnicas de  estudio, aprendizaje y pensamiento, durante los doce años previos  al nivel superior, con la misma intensidad horaria y  jerarquía que Matemática o Lengua. 

2.5.  En todos los niveles de  educación  preuniversitarios, brindar un servicio educativo de efectiva calidad  didáctica y  científica,  de modo que todos -ricos y  <pobres-  lleguen igualmente formados al nivel superior. 

2.6. Entiendo que un componente central de la "equidad" es un  razonable diseño del sistema de enseñanza, orientado a lo que se denomina “educación abierta” (que incluye a la educación a distancia).   

 

4.  El  problema  de  la pobreza de las naciones y la gratuidad de  la  universidad  respecto  a  las prioridades del gasto público: “Un país empobrecido no puede darse ciertos lujos”. 

 

1.  Es falso que sobren profesionales.  Es falso que  haya exceso   de  "oferta"  profesional.   El  día   que   sobren profesionales, las personas más pobres podrán acceder a  sus servicios,  porque  serán más baratos.  No habrá  un  abismo entre  el  ingreso  de un profesional y  el  de  un  obrero.  Habrá,  por ejemplo, más profesionales en el campo  y  menos cola para el médico. 

2.    Quien  genera  riqueza  hoy,  lo  hace  gracias   al conocimiento  que  la sociedad en su  conjunto  posee.   Por ejemplo,  el empresario se enriquece y crea trabajo a  causa de  su  trabajo  como empresario,  pero  también  debido  al conocimiento  de los ingenieros que preparan  las  máquinas, etcétera. 

3.   La ignorancia produce en muchas personas falta de trabajo, también es causa de enfermedades  y en otros casos favorece la delincuencia.   La falencia de inversión pública en educación genera enormes problemas sociales. 

4.  Toda persona del siglo veintiuno tiene el deber  moral de  tratar de adquirir una formación lo más alta que  pueda, en  cualquiera de las innumerables áreas del saber.  Eso  es gran  parte  del  mandato ancestral de "ganarse  el  pan"  y "cuidar  los  hijos, el cónyuge y el prójimo"  en  el  siglo veintiuno. 

5.  El  arancelamiento universitario  público favorece  que  hayan pocos profesionales, que presten servicios mediocres, y  que cobren  excesivos  honorarios.   Los  verdaderos   liberales quieren competencia en el mercado.  La competencia verdadera exige  igualdad de oportunidades.  Los verdaderos  liberales quieren  la  gratuidad de la educación  universitaria pública.   Los ricos  antiliberales  quieren el arancelamiento,  porque  no quieren competencia. 

6. Los mismos motivos que existen para la gratuidad de  la educación  primaria pública (inicial y general básica) existen  para la  gratuidad  de  la educación  superior.  

Un  país -con mayor razón si está empobrecido- “no” puede darse el “lujo” de “no” tener  una universidad pública gratuita. 

 

5. El problema de los recursos presupuestarios públicos escasos. 

 

Si lo recaudado mediante impuestos es poco y el  presupuesto es escaso, debe reducirse el gasto en: 

1. Sistemas, según creo, obsoletos y carísimos de enseñanza universitaria, como el puramente presencial (el usual, el de los  alumnos sentados en un aula anotando lo que ya está,  o puede estar, escrito en un manual). 

2. Muchos profesores que en realidad no enseñan. 

3. Muchos investigadores que en realidad no investigan. 

4. Muchos cursos para-curriculares y de postgrado no prioritarios. 

5. Muchas actividades de extensión no prioritarias. 

Una  universidad con más alumnos no es -por esa  razón-  una universidad   más   cara  para   el   pueblo   contribuyente ("contribuyente"  es el que paga impuestos).  Lo que cuesta caro no son los alumnos ni el lapso de graduación de estos.   Lo  que  cuesta  caro  a  los contribuyentes es   la   dirigencia   política    (diputados, presidentes, jueces, etcétera) corrupta y toda la burocracia inútil que crece a su alrededor.  Un  pueblo educado no permite el robo que hacen los políticos  y sus burócratas.  Lo que sale caro a los pueblos es la ignorancia. 

Es contradictorio decir que "debido a que el Estado no tiene dinero para financiar la universidad, hay que  arancelarla".  Lo  real es que si el arancel es la solución,  quiere  decir que  con  los  aranceles  puede  pagarse  el  costo  de   la universidad.   Si se puede arancelar, quiere decir  que  hay dinero  para pagar el arancel.  Si hay dinero para pagar  el arancel,  se pueden pagar, en lugar del  arancel,  impuestos destinados a educación.  Y si se pueden pagar impuestos,  la universidad puede ser gratis.  La verdad es que, quien  dice que se puede arancelar, debe aceptar, para no contradecirse, que la universidad puede ser gratis.  Queda por analizar  el problema  del llamado "arancel pequeño", que en realidad  es un "semiarancel", y que analizaremos más abajo.   

 

6.  Distinción entre servicios educativos y para-educativos. 

 

Los servicios para-educativos son aquellos servicios que  no son educativos, pero que acompañan al servicio educativo. 

 

Por "educación" se entienden los siguientes servicios: 

1. Acreditación del conocimiento del estudiante  (exámenes, inscripciones, libreta universitaria, diploma). 

2. Publicación  del  conocimiento (clases, biblioteca, escritos de cátedra).

3. Consultas al docente. 

4. Prácticas de laboratorio y análogas. 

No son propiamente servicios públicos de “educación”, a los fines de su gratuidad, en principio: 

1. Trabajo de estudio que realiza el alumno. 

2. Transporte del alumno. 

3. Útiles del alumno. 

4. Libros y materiales escritos que compra el alumno. 

5. Certificaciones extraordinarias (certificados analíticos, etcétera). 

La playa de estacionamiento de la universidad no está incluida en el servicio propiamente “educativo”.   Puede  y  debe  ser arancelada  tanto para docentes como para estudiantes.   Así también  otros  servicios  y  beneficios  para-educativos  o extra-educativos.  Pero el arancel por estos servicios  debe ser razonable y no exceder los valores de mercado. 

 

7.   El impuesto puede ser proporcional a la riqueza individual. 

 

El  arancel es fijo.  Por ejemplo, el “rico” (usemos este término práctico) paga 150  dólares por  mes,  el  de  clase  media  (ni  rico  ni  pobre,  sino intermedio)  también paga 150 dólares mensuales, y el  pobre que no puede pagar nada solamente estudia si es becado (con  beca completa o parcial).  Solamente "algunos" pobres serán becados. 

Es  correcto  que una universidad privada cubra  sus  costos así,  porque sus costos son de aproximadamente  150  dólares por alumno. 

Pero  no  es  justo que la universidad  pública  adopte  ese sistema.  Es equitativo que:

- el pobre que no puede pagar nada, no pague la porción  de 150 dólares que le correspondería, (que quede eximido);

- quien  solamente  puede pagar su porción,  pague  150  dólares mensuales;

- quien  puede pagar su parte y la de un pobre,  pague  300 dólares,

- quien puede pagar su parte y las de dos pobres, pague 450 dólares mensuales.  

- y así sucesivamente. 

Este financiamiento solamente es posibilitado por el sistema tributario (sistema de impuestos).  Ello es así  porque  el impuesto puede ser proporcional a la riqueza individual. 

Hay  que aclarar que la educación superior puede costar  por cada alumno y por mes, mucho menos que 150 dólares.  Eso  es lo  máximo (y no lo mínimo) que la educación  privada  puede cobrar.   La  educación  estatal  a  distancia  o  mixta  es infinitamente más barata, en términos absolutos y relativos.  

 

8.  El impuesto puede ser general. 

 

El arancel se cobra solamente a quien estudia.  Solamente los alumnos, y no el resto de la población, pagarían aranceles.  Si la universidad pública cobrara sumas proporcionales a la riqueza individual solamente  a  quien  estudia  en  ella, al rico le convendrá ir  a la facultad privada, donde no tiene que  subsidiar  al pobre  (donde  no  tiene  que  pagarle  al  pobre).   ¿Quién financiará  entonces la universidad pública?.  El pobre no, porque no puede -no tiene plata-, el rico tampoco, porque se habrá ido a la facultad privada.  A la universidad  pública, entonces, solamente asistirían los que pueden pagar su arancel  y solamente su arancel.  La universidad pública se convertiría,  de hecho,  en una universidad privada más.  Y en tal  caso,  la igualdad de oportunidades de educación para el pobre  habría desaparecido. 

Debe  financiar obligatoriamente el servicio tanto quien  lo usa  como quien no lo usa.  Supongamos que quien  carece  de dinero quiere estudiar y que quien tiene dinero de sobra  no quiere  estudiar,  o  ya  estudió.   Hay  que  diseñar   una universidad donde todos estudien (o lo hayan hecho) y  donde todos -por consiguiente- la financien. 

 

9. Gratuidad de la educación y seguridad social. 

 

Los padres pueden pelearse con los hijos y no financiarles la universidad o cierta carrera que a los progenitores les disgusta.  También puede ocurrir con motivo del divorcio.  En otros casos, por ejemplo, los progenitores, a cambio de un plato de comida, generan tal tormento sicofísico en el hijo, que lo obligan a independizarse económicamente de ellos. 

Es falso con demasiada frecuencia que el patrimonio de los padres es el de los hijos. 

“Todos” los jóvenes del mundo, en cierto sentido, son “pobres”.  Los “ricos”, si lo son, son sus “padres”.

La educación gratuita, además de una garantía en protección del pobre, es también una garantía que protege al niño y al joven de los abusos de los adultos. 

El Estado liberal social establece un sistema de seguridad social.  Dos de sus ramas más importantes son el sistema de educación pública y el sistema de previsión social de la ancianidad. 

Cada generación adulta (económicamente activa) subsidia a la generación joven mediante la educación gratuita y a la generación anciana mediante la jubilación y la pensión.  Cada generación adulta, a su vez, fue subsidiada cuando joven y será subsidiada cuando se convierta en anciana.  Todos los padres financian la educación de todos los hijos.  Cuando estos hijos sean adultos financiarán la ancianidad de todos los padres. 

Se trata de un seguro solidario intergeneracional de ingreso y retiro respecto del mercado laboral. 

 

10.  El impuesto es seguro. 

 

A la hora del error o falta humanos, más vale equivocarse  o errar en favor del pobre.  Debe establecerse la gratuidad  y perseguirse el financiamiento mediante un sistema tributario justo, que le cobre mucho al rico, nada al pobre, un poco al que tiene poco, y así sucesivamente. 

Es  preferible  que un rico estudie sin contribuir al financiamiento educativo,  por  fallas  del sistema tributario (porque no se le cobran impuestos), antes que un pobre quede fuera de la universidad por errores de un sistema arancelario con exenciones destinadas al pobre, y que por error no se le apliquen.   

En épocas de crisis económicas, la injusticia de un  arancel sería mucho mayor, porque mucha más gente que no puede pagar quedaría  sin estudiar (porque mucha más gente  pobre  vería reducidos sus ingresos). 

 

11.  El impuesto puede ser representativo. 

 

El   organismo  encargado  de  la  recaudación  (cobro)   de impuestos   es   la  "Dirección   General   Impositiva"   (o Administración Federal de Ingresos Públicos, o como se llame).  Si la DGI funciona mal, debe  mejorarse  su funcionamiento,   y   no   crear   un   organismo   paralelo -seguramente   con  los  mismos  vicios-  que   aumente   la burocracia.   El  partidario del arancel  debe  aceptar  que termina   proponiendo  una  Dirección   General   Impositiva paralela dependiente de las Universidades.  Cada universidad debería  crear dentro de sí misma una pequeña DGI similar  a la  DGI  originaria  y principal.  Lo  cual  es  un  absurdo aumento de la burocracia, la ineficiencia y la injusticia. 

Esa "comisión administradora de la DGI paralela  dependiente de  las  universidades" representaría a  la  elite  (pequeño grupo  privilegiado)  universitaria,  no  a  la   población.  Representaría  a  los  profesores  -que  son  empleados  con intereses de empleados, como todo empleado- y a los  alumnos -que   no  representan  la  composición  de  la   sociedad-.  Evidentemente, en muchas naciones todavía pocos pobres (aunque muchos más de  lo que  se  piensa),  no obstante la gratuidad,  acceden  a  la universidad.   En la sociedad en general predominan los pobres.  En  la universidad  no.  Los pobres no están representados por  los alumnos de la universidad.  Tampoco por los profesores. 

Una  comisión  formada por los empleados  del  sistema  -los profesores-  y predominantemente por alumnos no  pobres,  no favorecería  las medidas de equidad que hemos enumerado  más arriba.  Digámoslo así: un sistema administrado por ricos no favorece al pobre. 

El  Congreso  Nacional es quien hace -y así  debe  ser-  las leyes  tributarias  y  las leyes  de  funcionamiento  de  la Dirección General Impositiva.  Los miembros del Congreso son elegidos  mediante un voto por cada ciudadano del país.   El rico  tiene  un solo voto para elegir diputados.   El  pobre también tiene un voto para elegir diputados.  Dentro de poco tiempo se votará cada vez mejor.  El Congreso Nacional,  que es  quien gobierna a la DGI que ya existe, sí representa  -y puede y debe representar cada vez más- a toda la  población, ricos  y  pobres, empleados públicos, empleados  privados  y trabajadores independientes.  La mejor representatividad del Congreso  es un cambio que puede hacerse y debe hacerse.   La  equidad gubernamental tiene  un  solo  método básico: "justicia  tributaria".   Hay  soluciones para  que  la  DGI combata  la  evasión  fiscal.  Pero solamente un  pueblo  sano  y educado puede exigirlas. 

 

12. El mal llamado "arancel pequeño". 

 

Algunos  hablan de lo que llaman "arancel pequeño" (de,  por ejemplo, veinte dólares por mes y por  alumno).  Este  "pequeño arancel" solamente lo pagaría "el que pueda".   En realidad no hay aranceles "pequeños" ni "grandes".  El único "arancel"  verdadero es el que cubre el  "costo"  individual del  servicio.   Si  el  pago  no  cubre  el  costo  es   un "semiarancel".   Un  semiarancel  de  veinte dólares  no alcanzaría  para  pagar  el costo  de  la  universidad en su estructura vigente.   No cubriría   casi   nada.   La  educación   debería   seguirse financiando  (pagando, sosteniendo) mediante impuestos.   Es decir, que el semiarancel sería inútil, inservible.  Pero  el semiarancel  sí provocaría algo: causaría un  obstáculo  más que impediría que el pobre ingrese a la universidad. 

El  arancel es el gran engaño que el rico astuto le hace  al "opinador"   improvisado   que  se  cree   "progresista   pero realista" (“progresista” significa “liberal bastante socialista”).   El semiarancel es un engaño todavía más  sutil, una  segunda carta bajo la manga del rico.  El rico  piensa: "Está  bien,  pago  la educación  del  pobre,  mediante  los impuestos.   Pero, de todos modos, voy a evitar que  ingrese en  la  universidad, y que luego me compita a mí  cuando  se convierta  en profesional.  Lo elimino -u obstaculizo- con el  semiarancel."  Completa  su  engaño  diciendo:  "Eximiremos  al  pobre  del arancel" ("semiarancel"). 

Y allí vuelve a proponer una DGI paralela.  Nadie  sueñe con que será posible que funcione bien  la  DGI paralela  si  no  se logra hacer funcionar  bien  a  la  DGI originaria.   Por otro lado, esta DGI paralela  sería  mucho más  peligrosa  que la originaria,  porque  podría  cobrarle arancel al pobre, y dejarlo fuera de la universidad. 

El  semiarancel quedará perpetuamente establecido.   Además, aumentará hasta convertirse en un arancel verdadero. 

 

13. El impuesto es socialmente necesario. 

 

El  individuo  necesita ser educado y que  otros  individuos sean  educados.   Ello  es un motivo más por  el  cual  cada individuo,  se eduque o no, debe financiar la educación  -en proporción a su riqueza-, porque todos necesitamos que todos estemos   educados.    Y  la educación es   una   necesidad   enormemente importante en la actual sociedad, tan complejizada y tecnologizada: la educación ahorra  dinero  en medicina, en  policía  y  en funerales. 

 

14. El impuesto es equitativo. 

 

El rico debe pagar impuestos para sostener la educación,  no solamente  porque él o su hijo usa o usó el servicio.   Los  debe pagar  porque ello es una justa distribución de  la  riqueza entre  los seres humanos.  No importa si el rico o  su  hijo estudia  o  no.   Debe devolver a la  comunidad  lo  que  el mercado injustamente le otorgó de más. 

En  el mostrador de la DGI el rico paga su facultad, la  del pobre,  y la beca del pobre.  El rico quiere pagar  arancel, porque  le resulta más barato que el impuesto.  El rico  quiere pagar  en la oficina de la universidad, y no en el  edificio de la DGI. 

Todo alumno “paga” su educación pública y gratuita, equitativamente, cuando, en el curso de toda su vida, paga los impuestos del sistema tributario.  El alumno “devuelve” equitativamente el financiamiento de su educación gratuita, pagando los impuestos en el mostrador de la Administración impositiva del Estado, a lo largo de toda su vida. 

Los  ricos pagan campañas políticas en las  elecciones  para que  esos futuros gobernantes, cuando sean elegidos, no  les cobren  impuestos.   Un político que haga  mucha  propaganda publicitaria  cara,  seguramente  va a  tener  que  devolver muchos  favores, y seguramente no al pobre, sino a  costa  del pobre. 

Los  ricos han montado una campaña periodística a favor  del arancel.    El   debate  no  debe   ser   "¿La nación debe arancelar?", sino "¿La nación debe hacer funcionar la DGI?".  Es  muy sencillo hacer funcionar la DGI.  Estados Unidos  de Norteamérica,   Reino Unido,   Alemania,   Suecia,   Francia, etcétera,  ya  descubrieron  cómo se  hace.   Solamente  hay  que copiarles  el método.  Para ello solamente se requiere  "voluntad política".   Eso  quiere decir "políticos  que  quieran  ser decentes".  Hay que votar mejor.  Nadie espere que un político inmoral lleve adelante una política moral.  No le pidamos peras al olmo. 

 

15.  La gratuidad incentiva el estudio de los alumnos y el progreso intelectual.   

 

El alumno evalúa la relación costo-beneficio de su decisión de ser o no ser un estudiante responsable, no en función de los eventuales aranceles pagados desperdiciados o aprovechados, sino, principalmente, respecto del curso de su vida: el respeto de su novio/a, o de su eventual novio/a, de sus parientes, amigos, etcétera, su futuro laboral, sus eventuales ingresos económicos, el riesgo del financiamiento económico actual de su vida, etcétera.  Los alumnos estudian más debido a que quieren salir adelante en la vida, y no por causa del eventual arancelamiento.  El que no quiere estudiar, ni paga arancel en la universidad privada, ni concurre a la universidad pública gratuita.  Los aranceles desperdiciados son un factor de escasa relevancia en las reales decisiones académicas del estudiante. 

El arancel, más que fomentar el estudio, lo priva de incentivos.  A todos los sacrificios que implica el estudio, el arancel agrega un costo adicional.  

Una vez más, los mal autodenominados “liberales”, intentan ingresar autoritariamente, paternalistamente, totalitariamente, en la vida íntima de las personas, hipertrofiando la presencia estatal.  Estos señores intentan condenar las conductas que no son corrientes, que no se adecuan a lo convencional.  Pero ocurre que no siempre lo corriente es lo correcto, que no siempre lo convencional es lo conveniente, y que no siempre las instituciones son perfectas (recuérdese las instituciones milenarias de la esclavitud, la tiranía, la opresión contra la mujer, etcétera).  Las instituciones de hoy tampoco son perfectas (el estado calamitoso del mundo lo demuestra).  No es saludable condenar a todo aquél que no corre ciegamente al compás de la institución.  Muchas veces, “quien mucho corre, mucho se equivoca”.  Muchas veces, el caballo que marcha más rápido, arrastra su carro lleno solamente de malas hierbas, y el caballo que avanza más lento, trae, él solo, un cargamento de oro. 

 

16.  El arancelamiento es antisolidario. 

 

Por ejemplo, si un alumno sufre la enfermedad grave de un familiar, es probable que tenga que correr de médico en médico, de hospital en hospital, de laboratorio en laboratorio, de angustia en angustia, de trabajo en trabajo.  Su rendimiento académico, obviamente, disminuirá notablemente.  El arancel hace leña del árbol caído.  El arancel es caníbal.  El arancel revictimiza a la víctima.  Hay innumerables situaciones análogas a este ejemplo de la enfermedad.  El arancel siempre cometerá injusticia. 

 

C.  Conclusión.  

 

Naturalmente, existen, o existirán, contraargumentaciones en relación con mi investigación.  Al respecto, quiero hacer notar que deben ponerse los “pros” y los “contras” en una balanza. 

Por ejemplo: dinamitar la casa tiene la “ventaja” de matar las hormigas, pero tiene la “desventaja” de destruir un hogar y sus habitantes.  Hay que poner las cosas en la balanza: ¿qué consecuencia pesa más: los beneficios ganados –hormigas controladas-, o los beneficios perdidos –vivienda y familia-?. 

En primer lugar, recordemos que la proclamación de supuestas ventajas del arancelamiento es, en general, falsa.  Pero, aunque algo de verdad hubiera en el alegato arancelista, la balanza se inclina, definitivamente, abrumadoramente, a favor de la gratuidad. 

 

D.  Invitación final. 

 

Invito a los lectores a difundir este mensaje.  La gran guerra se desarrolla en el terreno de las mentes de las personas.  Los medios de comunicación social son el gran instrumento político, y trabajan sobre nuestro pensamiento, emociones y psicología. 

Desgraciadamente, ni tú ni yo financiamos los grandes medios de comunicación, porque no somos grandes anunciantes.  Por lo tanto, los grandes programas de televisión no están demasiado preocupados ni por tu bienestar ni por el mío, sino más bien por nuestra “atención” (“rating”) y por los intereses de quienes los financian. 

Una nación justa y digna donde vivir, no depende principalmente de los medios de comunicación, y ni siquiera de los políticos: depende fundamentalmente de la gente común, de ti y de mí. 

Cuando la gente común, como tú y como yo, grita muy fuerte, los grandes medios de comunicación masiva, finalmente, se hacen eco, porque de lo contrario perderían mucha credibilidad, y, por tanto, “rating”. 

Gritemos fuerte.  Ayúdame a difundir este mensaje.  Por ejemplo, puedes enviar este texto -o solamente su dirección de Internet- a tus amigas y amigos mediante e-mail. 

 

 

Mendoza (Argentina), abril de 2006.

José Mariano Rodríguez Suoni. 

jmrodriguezsuoni@yahoo.com.ar

http://ar.geocities.com/jmrodriguezsuoni

 

 

 

 

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