Título:
Necesidad de la presencia de Dios. Texto: Éxodo 33:21, 22
“Y dijo aún Jehová:
He aquí un lugar junto a mí, y tú estarás sobre la peña; y cuando pase mi
gloria, yo te pondré en una hendidura de la peña, y te cubriré con mi mano
hasta que haya pasado.
Introducción:
Cando
Israel peregrinaba en el desierto confiaba en sí mismo y dijo a Dios:
"haremos" Éxodo 19:8, pero fracasaron. Y Moisés, intercediendo por
el pueblo, tuvo un hermoso diálogo con el creador. Donde Dios nos enseña en el
día de hoy que solo en su presencia hay verdadera victoria.
He
aquí un lugar junto a mí:
Con
la caída, el hombre ha heredado una naturaleza egocéntrica, inclinada al
pecado y por sí mismo no puede ser fiel a Dios, viviendo como consecuencia
lleno de temores, dudas, ansiedades y angustias. El publicano de la historia bíblica
se desgarraba pidiendo perdón, todos y él mismo sabían que era un pecador. El
fariseo un hombre honorable, celoso de la Ley, se creía justo; pero para Dios
también era pecador, y seguro tenía sus traumas y conflictos internos.
Nicodemo, un maestro de la Ley, un teólogo diríamos hoy, necesitaba nacer de
nuevo. La samaritana, una mujer de baja moral, hundida en el pecado fue
bendecida por un encuentro con Cristo.
Según Efesios 1:5, 6 el Padre nos acepta por amor y por Cristo. Es decir somos
aceptos en el amado, y hay un lugar para cada uno de nosotros junto a Dios en la
roca que es Jesús.
Tú
estarás sobre la peña:
Uno puede temblar por las distintas
circunstancias de la vida, pero la roca es firme. Jehová roca mía. El
fundamento de la iglesia es Jesucristo. Él dijo: "Sobre esta roca, refiriéndose
a Él, edificaré mi iglesia". Las tormentas de las pruebas, luchas y
tentaciones no pueden sacudirla si descansa sobre la deidad de Cristo. El valor
eterno de su sangre. Y la autoridad y seguridad de su Palabra. Dios le ha puesto
sobre la peña.
Yo
te pondré en una hendidura de la peña:
Cristo
es el fundamento y la habitación. Según Efesios 1:1-12, al estar en Cristo
estamos rodeados por la roca. y según Proverbios 30:26, los conejos son débiles
pero al estar en la cueva de la roca son fuertes, están fuera de peligro. Es la
roca de los siglos. Él es el refugio. En los problemas, angustias y
sentimientos de soledad.
Te
cubriré con mi mano:
De acuerdo
a Juan 10:27, 28, descanse seguro, pues nadie le arrebatará de su mano. Él
lucha por nosotros. Le dará descanso de las ansiedades, miedos, afanes. Nada
ocurrirá sin su voluntad. Nuestros cabellos están contados. Dios cuidó de José,
protegió y amparó a Pablo, ¿por qué no a nosotros?
Aplicación:
En
Cristo tenemos la aceptación de Dios. El fundamento firme. El refugio sólido y
la mano protectora. Vale la pena vivir y andar en su presencia.
Autor:
Alfredo Centeno
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