Derrotado
Romanos.
8:31-39
Y
los que disfrutan de este mundo, como si no lo disfrutasen; porque la apariencia
de este mundo se pasa.
Quisiera, pues, que estuvieseis sin congoja. El soltero tiene cuidado de las
cosas del Señor, de cómo agradar al Señor; pero el casado tiene
cuidado de las cosas del mundo, de cómo agradar a su mujer. Hay
asimismo diferencia entre la casada y la doncella. La doncella tiene cuidado de
las cosas del Señor, para ser santa así en cuerpo como en espíritu; pero la
casada tiene cuidado de las cosas del mundo, de cómo agradar a su marido. Esto
lo digo para vuestro provecho; no para tenderos lazo, sino para lo honesto y
decente, y para que sin impedimento os acerquéis al Señor.
Pero si alguno piensa que es impropio para su hija virgen que pase ya de edad, y
es necesario que así sea, haga lo que quiera, no peca; que se case. Pero
el que está firme en su corazón, sin tener necesidad, sino que es dueño de su
propia voluntad, y ha resuelto en su corazón guardar a su hija virgen, bien
hace. De manera que el que la da en casamiento hace bien, y el que no
la da en casamiento hace mejor.
La mujer casada está ligada por la ley mientras su marido vive; pero si su
marido muriere, libre es para casarse con quien quiera, con tal que sea en el Señor.
l
Juan 1:4-9
Estas
cosas os escribimos, para que vuestro gozo sea cumplido.
Este
es el mensaje que hemos oído de él, y os anunciamos: Dios es luz, y no hay
ningunas tinieblas en él. Si decimos que tenemos comunión con él,
y andamos en tinieblas, mentimos, y no practicamos la verdad; pero si
andamos en luz, como él está en luz, tenemos comunión unos con otros, y la
sangre de Jesucristo su Hijo nos limpia de todo pecado. Si decimos
que no tenemos pecado, nos engañamos a nosotros mismos, y la verdad no está en
nosotros. Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para
perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad.
1
Corintios 10:13
No os ha sobrevenido ninguna tentación que no sea humana; pero fiel es
Dios, que no os dejará ser tentados más de lo que podéis resistir, sino que
dará también juntamente con la tentación la salida, para que podáis
soportar.
Tito
3:5
Nos salvó, no por obras de justicia que nosotros hubiéramos hecho, sino
por su misericordia, por el lavamiento de la regeneración y por la renovación
en el Espíritu Santo.
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