| ||||
|
|
Título:
Cristo en mí Texto: Gálatas 2:20 “Con
Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí;
y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me
amó y se entregó a sí mismo por mí”. Introducción:
Dos
objetivos no pueden ocupar el mismo espacio. El corazón del hombre no puede
ser ocupado por Dios y por el diablo, por el mundo y por Jesús, por la carne
y por el Espíritu, ni aún por el yo y por Cristo. O está el diablo o está
Dios, el amor al mundo o el amor a Jesús, la carnalidad o el Espíritu Santo,
yo o Cristo. I.
Cristo
en mí. Gálatas 2:20.
La
persona de Cristo debe estar completamente en mí. Yo debo ser una casa
habitada por Cristo. Una persona tiene sentimientos, pensamientos y voluntad,
los tres sentimientos deben ser gobernados por Jesús. II.
El
sentir de Cristo en mí. Filipenses 2:5
¿Cuáles fueron los
sentimientos de Cristo? a)
Sentimientos de
amor, para con los malos y los buenos. Se entregó por nosotros. b)
Sentimientos de
bondad. c)
Sentimientos de
humildad, lo demuestran sus obras. “Haya
pues, en vosotros este sentir que hubo también en Cristo Jesús”.
Filipenses 2:5. III. El pensar de Cristo en mí. 1 Corintios 2:10. “Nosotros
tenemos la mente de Cristo”. Pensad: a)
Todo lo que es
verdadero. b)
Todo lo que es
honesto. c)
Todo lo justo. d)
Todo lo puro. e)
Todo lo amable. f)
Todo lo que es de
buen nombre. Y Filipenses 4:8 nos dice: “Por lo demás hermanos, pensad…” IV. La voluntad de Cristo. Salmos 40:8. En
todo momento debemos cumplir la voluntad de Dios. Conclusión: Yo
no pienso como a mí me gusta pensar: pienso como Cristo quiere que piense. “Todo lo puedo en Cristo que me fortalece”.
|
Última modificación de esta página:
lunes 30 de abril de 2007 18:32
|