Angustiado
Mateo
5:4
Bienaventurados
los que lloran, porque ellos recibirán consolación.
2
Corintios 1:3, 4
Bendito
sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, Padre de misericordias y Dios
de toda consolación, el cual nos consuela en todas nuestras
tribulaciones, para que podamos también nosotros consolar a los que están en
cualquier tribulación, por medio de la consolación con que nosotros somos
consolados por Dios.
1
Tesalonicenses 4:13-18
Tampoco
queremos, hermanos, que ignoréis acerca de los que duermen, para que no os
entristezcáis como los otros que no tienen esperanza. Porque si
creemos que Jesús murió y resucitó, así también traerá Dios con Jesús a
los que durmieron en él. Por lo cual os decimos esto en palabra del
Señor: que nosotros que vivimos, que habremos quedado hasta la venida del Señor,
no precederemos a los que durmieron. Porque el Señor mismo con voz
de mando, con voz de arcángel, y con trompeta de Dios, descenderá del cielo; y
los muertos en Cristo resucitarán primero. Luego nosotros los que vivimos, los
que hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para
recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor. Por
tanto, alentaos los unos a los otros con estas palabras.
Crónicas
33:12, 13
Mas luego que fue puesto en angustias, oró a Jehová su Dios, humillado
grandemente en la presencia del Dios de sus padres. Y habiendo orado a él, fue
atendido; pues Dios oyó su oración y lo restauró a Jerusalén, a su reino.
Entonces reconoció Manasés que Jehová era Dios.
Salmos
32:7
Tú eres mi refugio; me guardarás de la angustia; Con cánticos de
liberación me rodearás.
Salmos
86:7
En el día de mi angustia te llamaré, Porque tú me respondes.
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