Algunos poemas de “LAS CLAVES DEL CAMINO”

 

 

 

LOS HERMANOS

 

A medida que el silencio los separa

los hermanos se saludan entre dientes.

Tanto da que se miren a la cara

como que alguien los señale con el dedo.

 

Ellos son los que transitan de mañana

despojados de los lazos familiares.

Los que vuelven opacas las palabras

reducidos al vaivén de alguna herencia.

 

Apenas un recuerdo los reúne

detenido en las sombras de sus cuerpos.

 

 

OBSERVADOR OCULTO

 

Oculto en la escalera

observa los escasos movimientos:

El hombre que sonríe de mañana

la mujer que agita su plumero

o aquél que entre vagas intenciones

se decide a saludarlo.

 

Las palabras tropiezan

y acarician sus oídos.

La radio del vecino

murmura sus ásperas noticias:

Informes apretados por el miedo

oscuros pasatiempos que se olvidan

y una leve tendencia

a creer en lo increíble.

 

El cielo apagado del domingo

se escurre finalmente en su memoria

 

 

UN PUNTO EN EL ESPACIO

 

Hay algo de esta rara ceremonia

donde el hombre calienta su venganza.

Un lugar sostenido como un punto

sobre el vidrio resbaloso del espacio.

Un arco de papel entre sus manos

vencido sólo a veces por la lluvia.

 

Silencioso es el paso de este hombre.

Su manera vertical de asomarse a los extraños

cuando deja sus ojos a un costado.

 

Sólo el viento hace sonar sus laberintos.

Sus dientes marcados por el uso

y su espíritu famélico y sediento.

 

Su cuerpo es un bosque de arroyos escondidos,

una mano solitaria que se asienta en las arenas

aunque el agua finalmente se la lleve.

 

 

MEDIO-DIA

 

¿Ves acaso la curva

que rodea tu silencio?

¿Las líneas que se pierden

otra vez en el espacio?

 

Final de cada cosa es tu recuerdo

mala sangre en la herida más violenta.

 

¿Escuchas esta noche

la caída del rectángulo?

¿Esa vaga geometría de las calles

que precede a la desdicha?

 

¿Escuchas el sonido de la arena

corriendo por tus manos?

¿Los granos de maíz

redondos como el ojo de tu herencia?

 

Espera por lo menos que acontezca.

También tu corazón es una esfera

donde el aire a veces te ilumina.

 

 

EL OCTAVO

 

Fue sencillo parecernos al octavo

y esperar que al final nos reconozcan.

 

Ese Alguien que está detrás del vidrio

ha empuñado su después con armadura.

 

Como el otro señor que está cansado

y no sabe hacia dónde va ensayando.

 

Como el otro señor que estando alado

ha caído a decir donde se nombra.

 

Como el único señor aprisionado

en el único detrás que lo incorpora.

 

Fue sencillo parecernos al octavo

más sencillo que abrirnos y cerrarnos

 

 

JUEGO DE MIRADAS

 

Hilvanaba la mujer su desencanto

tratando de acercarse a la morada

mientras alguien le decía que su esposo

la observaba de reojo entre las ramas.

 

No obstante su fastidio manifiesto

la mujer presentía esa mirada...

(¿La mirada furtiva de su esposo?

¿O el reflejo engañoso de su amada?)

 

Quién sabe si tal vez no se encontraron

en el mismo lugar donde esperaban:

la mujer a su amante silencioso

y el esposo al amante de su amada

 

 

                                                                                                        Horacio Laitano

 
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