La mesa de madera

 

Escena I

 

   Ingresan al escenario dos personajes de edad madura, transportando una mesa de madera. Uno de ellos, a quien llamaremos Personaje 1, está vestido con un traje de color oscuro, camisa celeste, corbatín rojo y zapatos acordonados. El otro, que recibirá el nombre de Personaje 2, viste guardapolvo de color gris y zapatos oscuros. A medida que ingresan al escenario, el Personaje 1 comienza a darle indicaciones al otro personaje, quien, aparentemente, es el empleado de la  mueblería, donde se compró la mesa.

 

Personaje 1 (apoyando la mesa sobre el piso).- Dejémosla  por acá.

Personaje 2.- Mmm…Me parece que está muy cerca de la puerta. Se la van a llevar por delante.

Personaje 1.- Discúlpeme, la mesa no es invisible. Tendrían que ser ciegos para no verla.

Personaje 2.- Sí, pero para qué crear un problema donde no lo hay.

Personaje 1.- Bueno, en algún lugar hay que ponerla.

Personaje 2 (sonriendo irónicamente).- Sí, ya lo creo...Pero, a su edad no es tan fácil. ¿No?...

Personaje 1 (algo molesto).- ¿De qué se ríe?... Usted piensa que a mi edad ya no puedo.

Personaje 2.- ¡No, por favor!... ¡Cómo voy a pensar eso!...

Personaje 1.- ¿Y entonces?... ¿Qué quiso decirme?

Personaje 2.- No se ofusque... No vamos  a dañar nuestra relación por una broma...

Personaje 1.- Una broma que no entiendo. Todavía no sé a qué se refiere.

Personaje 2.- Me refiero a la ubicación de la mesa. No invente cosas que no he dicho.

Personaje 1.- Está bien. Continuemos con lo nuestro. ¿Qué ubicación me sugiere?

Personaje 2.- Yo la pondría en un lugar equidistante, tomando como puntos de referencia la puerta y el centro.

Personaje 1.- ¿No le parece un poco complicado?

Personaje 2.- No, en absoluto. Solamente tendríamos que tomar las medidas. De la misma manera que cuando usted coloca un cuadro en la pared.

Personaje 1.- No entiendo la comparación.

Personaje 2.- Escúcheme. Si usted quiere colocar un cuadro en el centro de la pared: ¿Cómo lo hace?... (Con tono didáctico).- En ese caso, usted mide la distancia entre los extremos de la pared, luego, mide el ancho del cuadro, y finalmente, aplica la Fórmula del Metro.

Personaje 1.- No la conozco.

Personaje 2.- Ah… bueno, si no conoce la Fórmula del Metro no podemos seguir hablando.

Personaje 1 (paulatinamente molesto).- Está bien. Entonces, dejemos la mesa donde está.

Personaje 2.- No sea porfiado. Le puede costar un accidente. Piense en su madre, que ya es una persona anciana. No vaya a ser que se tropiece con la mesa cuando venga a visitarlo. Piense en sus sobrinos, que siempre entran a su casa corriendo...

Personaje 1  (restregándose la cara).- ¡Déjeme en paz!... Usted me está complicando la vida.

Personaje 2.- Todo lo contrario. Yo siempre trato de simplificarla. Si usted coloca la mesa donde yo le dije, no va a tener ningún problema...

Personaje 1 (con expresión de agobio).- Está bien. (Preparándose para cambiarla de lugar).-  Ayúdeme a correrla... (Los dos personajes levantan nuevamente la mesa y comienzan a desplazarse por el escenario, buscando otra ubicación)

Personaje 2.- ¿Le parece bien por acá?

Personaje 1 (dubitativamente).- No, preferiría un poco más allá... (Vuelven a desplazarse hacia el otro extremo)

Personaje 2.- Mire que nos estamos acercando mucho a la otra puerta.

Personaje 1.- No se preocupe. Esa puerta está clausurada.

Personaje 2.- ¿Del otro lado no hay nada?

Personaje 1.- Sí, del otro lado vive una señora que le amputaron las piernas. De vez en cuando, la escucho gritar, pidiendo ayuda. (Los dos personajes dejan la mesa sobre el piso).- Pobre mujer, está más sola que un perro. Menos mal que tenemos buenos vecinos.

Personaje 2.- ¿La dejamos acá?

Personaje 1.- No me convence. Ayúdeme a correrla un poco. (Sin levantarla, los dos personajes desplazan la mesa hacia el centro del escenario. Da la impresión de ser una mesa bastante pesada.)

Personaje 1 (eufórico).-¡Aquí está bien!... Esta es la mejor ubicación... (Como si estuviera hablando de un departamento).- Orientación norte, balcón a la calle, sol de mañana. Tardes frescas y agradables. (Divagando.) Noches encantadoras, vacaciones en la costa, y ese clima admirable de las rutas argentinas... Ya lo decía el Presidente Frondizi  cuando impulsó el desarrollismo...

Personaje 2.- Discúlpeme. Se me está haciendo tarde.

Personaje 1.- ¿Ya se va a ir?... ¡Ni se le ocurra!... (Con tono imperativo).- Vamos a tomar una cerveza.

Personaje 2.- Bueno, pero no se demore. Ya está por cerrar la mueblería. Y usted sabe cómo han cambiado las condiciones laborales.

Personaje 1 (sin darle importancia).- No exagere. Yo también trabajé en relación de dependencia. Me jubilé en el setenta y cuatro. Ya habían empezado las amenazas.

Personaje 2.- ¿Usted fue sindicalista?... (Los dos personajes continúan de pie)

Personaje 1.- ¡No!... ¡Nada que ver!... Yo siempre estuve distanciado del gremialismo... A mí me gustaba trabajar.

Personaje 2.- ¿Qué le parece si nos sentamos?... Ya tengo las piernas acalambradas...

Personaje 1.- Espere que llamo a la mucama... (De pronto, el Personaje 1 comienza a gritar desaforadamente, ante el asombro inocultable del Personaje 2).

Personaje 1.- ¡Elvira...Elvira...Elvira!...

Personaje 2.- No grite tanto, le va a hacer mal a la garganta.

Personaje 1 (suspirando).- ¿Sabe que pasa?... Si no grito, no me escucha...

Personaje 2.- ¿Es muy sorda?

Personaje 1.- No, es muy distraída... (Aparece la mucama, vestida con uniforme. Es una mujer bastante anciana, que se desplaza con dificultad.)

Mucama (al personaje 1).- ¿Usted me llamaba?

Personaje 1 (cansado por los gritos).- Sí, Elvira, la estaba llamando.

Mucama.- ¿Qué necesita, señor?…

Personaje 1 (con tono monocorde).-  Necesito dos sillas, dos vasos, una botella de cerveza, dos servilletas de papel tissue de 33 x 33 cm., una bolsita de maníes, un trozo de queso parmesano, cien gramos de aceitunas verdes rellenas con morrones, cien gramos de aceitunas negras sin carozo, doscientos cincuenta gramos de jamón cocido, un pedacito de queso roquefort... (La mucama se muestra cada vez más agobiada por el pedido)

Personaje 2 (al personaje 1).- No encargue tantas cosas. Yo solamente voy a tomar una cerveza.

Personaje 1 (a la mucama, sin escuchar al personaje 2).- Ah... me olvidaba... medio kilo de pan, cuarto kilo de galletitas de salvado, doscientos veinticinco gramos de nueces picaditas... (La mucama, visiblemente agotada por la demanda, se retira del escenario, arrastrando los pies, mientras el Personaje 1 continúa en el mismo tono).

Personaje 1 (casi gritando).- Tenga cuidado con lo que le venden...

Personaje 2.-¿ Es muy confiada?...

Personaje 1 (con gesto despectivo).- No, es ignorante. Ella compra sin conocer los precios. Confunde las nueces con las almendras, las castañas con las avellanas. Usted le encarga frutas abrillantadas y le trae frutas secas. La vez pasada, por ejemplo, la mandé a comprar dulce de tomates y me trajo salsa... ¡Qué mujer estúpida!

Personaje 2.- Bueno, pero es una mujer voluntariosa.

Personaje 1.- Sí, ya sé. Eso no se lo discuto. Usted le pide que venga a las tres de la mañana y ella está al pie del cañón, como un soldado... Cuando se enfermó mi señora, fue la única que estuvo al lado de ella. ¡Mejor que una enfermera!

Personaje 2.- Qué notable.

Personaje 1.- Es un espíritu abnegado... Dicen que su padre fue curandero.

Personaje 2 (sorprendido).- Mire usted... Yo pensaba que era huérfana...

Personaje 1.- ¡No! Nada que ver... Sus padres eran campesinos... Y  como toda la gente del campo, curaban de palabra... El empacho, el mal de ojos, en fin, todas esas dolencias...

Personaje 2.- Dicen que en todo eso hay mucho de sugestión.

Personaje 1 (dudando).- Sí, puede ser.

Personaje 2.- ¿Demorará mucho en traer las sillas?

Personaje 1.- Espere un segundo. (Comienza a gritar exageradamente).- ¡Elvira!... ¡Elvira!...¡Antes de hacer las compras, traiga las dos sillas!...(Se escuchan ruidos y sonidos extraños.)

Personaje 2 (tratando de disculparla).- Se nota que no se dio cuenta. Tendríamos que haberlas traído nosotros.

Personaje 1 (justificándose).- No se dónde las guarda. Hace poco tiempo que nos mudamos a esta casa.

Personaje 2.- Sinceramente, no lo sabía.

Personaje 1 (sonriendo).- Sí, fue después de la muerte de mi esposa...(Reaparece la mucama, con expresión de cansancio, arrastrando dos pesadas sillas. El personaje 1 permanece inmutable, mientras el Personaje 2 parece sentir cierta incomodidad por el esfuerzo de la mucama. Acto seguido, la mujer coloca las dos sillas a ambos lados de la mesa.)

Mucama (con amabilidad).- Tomen asiento.

Personaje 1.- Gracias, Elvira.

Personaje 2.- Muchas gracias, señora. Disculpe la molestia.

Personaje 1 (algo molesto).- Usted vive pidiendo disculpas.

Personaje 2 (irónicamente).- Es un gesto de buena educación. (La mucama se retira, sin decir nada.)

Personaje 1.- No se preocupe tanto por ella. Es una buena persona, pero, a veces, es bastante ingrata.

Personaje 2.- Pobre mujer. Tendrá sus problemas...

Personaje 1 (con indolencia).- Como cualquiera de nosotros. Ella está conforme con el trato que recibe, pero su esposo siempre pide más. Ya no les alcanza con dos aguinaldos. Tuve que darle una nueva gratificación , para que no descuide las tareas de la casa.

Personaje 2.- ¿El está desocupado?...

Personaje 1 (con antipatía).- No sé, ni me interesa. Seguramente es un negro borracho.

Personaje 2.- No sea despectivo... Cualquier persona puede quedar sin trabajo.

Personaje 1 (cambiando de tema).- ¿Le gusta la cerveza negra?...

Personaje 2 (sonriendo).- En realidad, prefiero la blanca...(Se escuchan más ruidos fuera del escenario. Aparentemente, la mucama ha sufrido un accidente y se oyen sus gritos, mezclados con los sonidos).

Personaje 1 (con la misma indolencia de siempre, casi gritando).- ¡Elvira!... ¡Cierre la puerta, por favor!... No se puede conversar con tanto ruido...

Personaje 2.- ¿No le habrá pasado algo?

Personaje 1 (con sarcasmo).- Sí, se le cayeron las muelas... (Haciendo un gesto de desdén).- Por favor, déjese de tonterías.

Personaje 2 (mirando su reloj).- Se me está haciendo muy tarde.

Personaje 1.- Espere un momento, no sea tan impaciente... Ya viene Elvira a preparar la mesa... Dentro de cinco minutos, comemos la picadita... (Sonriendo).- Ya va a comprobar usted mismo las cualidades de la mucama. ¡Es una mujer muy eficiente! (El personaje 2 lo mira, algo desconcertado por el elogio. Disminuye lentamente la luz de la sala.)

 

 

Escena II

 

   Se destaca, en primer plano, la mesa de madera, repleta de bebidas y comestibles. Minutos después, reaparecen el Personaje 1 y el Personaje 2, quienes vienen conversando desde afuera. Acto seguido, se sientan en cada una de las sillas, sin prestar atención a los elementos de la mesa.

 

Personaje 1.- ¿Y?... ¿Qué le pareció el resto de la casa?

Personaje 2.- Tengo la impresión de que está un poco desordenada.

Personaje 1 (sonriendo).- No se confunda. Está ordenada de otra manera. En una habitación, tenemos sillas y sillones; en otra, guardamos las camas...

Personaje 2 (tratando de entender).- ¿Vendría a ser el dormitorio?...

Personaje 1 (siempre con una sonrisa).- No. Es una habitación con camas.

Personaje 2 (sorprendido).- ¿Tantas camas tienen ustedes?...

Personaje 1.- Permítame explicarle... Además de las camas, hay otros muebles y accesorios: mesitas de luz, cajoneras, bibliotecas...

Personaje 2.- ¿Y les resulta cómodo para dormir?

Personaje 1.- Por supuesto... No somos tantos...(En ese momento, el Personaje 1 advierte la cantidad de cosas que hay sobre la mesa)

Personaje 1 (entre sonriente y molesto).- ¿Se da cuenta que esta mujer no tiene criterio?... (Señalando la mesa.) Dígame si era necesario comprar tantas cosas para una picada.

Personaje 2.- Seguramente se confundió.

Personaje 1.- No entiendo por qué. Sabía perfectamente que éramos dos personas. ¿A usted le parece que podemos consumir todo lo que hay sobre la mesa?... ¡Por favor!... ¡Es una exageración!

Personaje 2 (tratando de disculparla).- Está bien, no le diga nada. Pobre mujer. A mí me da pena... Tantos años trabajando, siempre cumpliendo órdenes... Para que hoy por hoy no sepa qué va a pasar mañana.

Personaje 1.- Eso no lo sabe nadie. (Señalando alternadamente).- Ni ella, ni usted, ni yo. Estamos todos condenados a la incertidumbre...

Personaje 2.- Sí, en eso tiene razón.

Personaje 1.- Bueno, vamos a poner un poco de orden. (Los dos personajes comienzan a ordenar los elementos que están sobre la mesa. A medida que realizan la tarea, encuentran cosas que no tienen mucha relación con la picada. Por ejemplo, lamparitas para la luz, jabones, tubos de pasta dental, algún rollo de papel higiénico...)

Personaje 1 (mientras va perdiendo la paciencia).- ¡Qué despelote que hizo esta mujer!... (Gesticulando).- Es como si hubiera tirado todo sobre la mesa. (Levantando un rollo de papel higiénico).- No sé qué tiene que ver esto con la picada.

Personaje 2 (bromeando).- ¿Será para después?

Personaje 1 (ofuscado).- No diga tonterías... Es una falta de respeto...Una mujer de tantos años tendría que darse cuenta...

Personaje 2 (sonriendo).- ¿Usted se refiere a la edad?

Personaje 1.- No se haga el gracioso. Me refiero a su edad y a su experiencia. ¿Le quedó claro?

Personaje 2.- Discúlpeme. Era solo una broma. (Los dos personajes continúan ordenando la mercadería. Si bien no lo logran totalmente, consiguen distribuir algunos elementos, para comenzar con la picada)

Personaje 1 (tomando una botella).- ¿Le sirvo?

Personaje 2.- No mucho, por favor... Tengo que seguir trabajando...

Personaje 1 (mirando el reloj).- Pero, ya son las nueve de la noche.

Personaje 2.- Sí, pero tengo que recuperar el tiempo perdido. Mi horario de trabajo es de ocho a doce, y de tres a ocho... Pero, si me demoro mucho con las diligencias, se prolonga unas horas más.

Personaje 1 (con gesto exagerado).- ¡Qué barbaridad!... ¡Estamos todos locos! (El Personaje 2 queda perplejo, ante la reacción desmedida del Personaje 1)... ¡La gente trabaja cada vez más!... ¡No se respetan los horarios de trabajo!... ¡Cada uno hace lo que se le ocurre!... (A medida que grita, se desabrocha la camisa, dando la impresión de que le está faltando el aire)... ¡El mundo se ha vuelto una cueva de explotadores y explotados!... (Conmovida por los gritos, reaparece la mucama, quien se acerca al Personaje 1, tratando de calmarlo.)

Mucama (con expresión maternal).- Por favor, tranquilícese... Usted es enfermo cardíaco... (El Personaje 1 se va serenando, persuadido por la mucama. Segundos después parece haber caído en un pozo depresivo.)

Mucama (al Personaje 2).- Voy a buscar los medicamentos. Espero que le hagan efecto... (La mucama se retira.)

Personaje 2 (al Personaje 1).- ¿Se siente mejor?... (El Personaje 1 no responde, se muestra abatido.) Tiene que tomar la vida con calma. Esta es una época muy difícil. A mi hermano, le pasó lo mismo que a usted. Una noche, después de comer, empezó a protestar contra el trabajo. Mi cuñada y los hijos trataron de serenarlo, pero él seguía gritando. Tanto gritó, que se alteró todo el vecindario. Mi hermano vive en Arrecifes. Los vecinos son personas tranquilas, no están acostumbrados a tanto escándalo... (Con un tono cada vez más dramático).- La cuestión fue que tuvieron que internarlo. (El Personaje 1 no habla ni gesticula.) Cuando llegaron a la guardia del hospital tenía la presión por las nubes. Estuvo internado dieciocho meses, sin decir una palabra. La mujer le tenía que dar la comida en la boca. (Haciendo un gesto ilustrativo.) Los hijos le acariciaban el rostro, para que sintiera que estaba vivo... Pero, todos los vecinos lo acompañaron. (Lloriqueando.) Hasta el mismo día que lo llevaron al cementerio... ¡Nunca vi gente tan solidaria!... (Reaparece la mucama, trayendo un carrito rodante, con jeringas, vendas, gasas, alcohol, agua oxigenada, etc. En realidad, se asemeja a una enfermera.)

Mucama (levantando de los brazos al Personaje 1).- ¡Vamos!...¡Levante ese ánimo!... Usted ya sabe que debe cuidarse... (La enfermera comienza a darle masajes, pero no consigue reanimarlo. Comienza a preparar la jeringa.)

Mucama (al Personaje 2).- Ayúdeme, por favor...

Personaje 2.- Sí, qué necesita.

Mucama.- Alcánceme las vendas.

Personaje 2 (algo sorprendido).- ¿Lo va a vendar?

Mucama (son sonrisa socarrona).- No, si lo voy a vender...

Personaje 2.- Me parece que está exagerando...

Mucama.- Yo en esto tengo experiencia. Primeramente, le voy a inyectar un calmante...

Personaje 2.- ¿Y después?...

Mucama (con gesto de autosuficiencia).- Ya se lo dije. Después, le vendo los brazos. Es de la única forma que no se lastima.

Personaje 2 (intrigado).- ¿Cómo dice? (El Personaje 1 continúa mudo, sin reacción.)

Mucama.- Claro, él tiene un problema muy serio. Cuando se coloca una inyección, se le irrita la piel inmediatamente. Lo invade una picazón que lo atormenta.

Personaje 2.- ¡Qué horror!...

Mucama.- Tanto se rasca, que se lastima todo. Especialmente, los brazos. (El Personaje 2 mira su reloj, visiblemente preocupado por la hora. La mucama le aplica la inyección al Personaje 1, quien emite un sonido extraño. Después de masajearlo por todo el cuerpo, comienza a vendarle los brazos.)

Personaje 2 (a la mucama).- Por lo menos, déjele las manos libres...

Mucama.- ¡No!... ¡Se va a sacar las vendas!... (El Personaje 1 empieza a observarla con curiosidad, como si tratara de reconocerla. Va recuperando el ánimo paulatinamente. Lejos de lo expresado por la mucama, su comportamiento vuelve a la normalidad.)

Personaje 2 (señalando al Personaje 1).- Creo que está mejorando... (El Personaje 1 sonríe, con expresión vacía, como si no reconociera a nadie.)

Mucama.- No se confíe. Es un bienestar aparente...

Personaje 2.- ¿Está segura?... Yo lo veo mejor...

Mucama.- Usted no es médico.

Personaje 2.- Usted tampoco.

Mucama.- Pero lo conozco más que usted. Además, hice un curso de enfermería en las Escuelas Líder. Estudié Ceremonial y Cosmetología... Rayos X y Danzas Españolas... (El Personaje 1 parece recuperarse súbitamente, pero todavía hay algo extraño en su voz y en su expresión.)

Personaje 1.- ¿Seguimos con lo nuestro?

Mucama (al Personaje 2, haciendo un gesto ilustrativo).- Delira... Dice frases sin sentido... Se acuerda de los padres... (El Personaje 2  se muestra cada vez más desconcertado por la situación.) Habla de la señora... (El Personaje 1 permanece sonriente.) La vez pasada quería que le comprara el “Rico Tipo”.

Personaje 2 (recordando).- Ah…una de las mejores revistas de historietas.

Mucama (con nostalgia).- Yo era fanática del Dr. Merengue...

Personaje 1 (con gesto extraviado).- En la Confitería de La Plaza, se los preparaban a la vista. (Hablándole a los dos personajes.) Usted podía elegir crema o dulce de leche... Hasta el día de hoy, recuerdo el gusto de esos merengues.

Mucama (al Personaje 2, con cierto desdén).- ¿Se da cuenta?... Pierde el hilo de la conversación... (Con gesto de abatimiento.) Yo ya estoy cansada... Es una enfermedad que no tiene cura...

Personaje 2 (con énfasis).- ¡Ni cura ni arreglo!... Lo que usted no hizo cuando era joven, tampoco puede hacerlo ahora... ¡Al pan, pan y al vino, vino!... (Al escuchar esta frase, el Personaje 1 vuelve a reaccionar, como si fuera un muñeco mecánico, que se pone en funcionamiento. La mucama comienza a ordenar los elementos que trajo en el carrito.)

Mucama (señalando al Personaje 1).- Espero que lo cuide. No está en condiciones de quedarse solo.

Personaje 2 (tratando de disculparse).- Perdóneme, pero tengo que retirarme...

Personaje 1 (al Personaje 2).- Espere un momento. Usted siempre tan apurado... (La mucama sonríe, mientras se prepara para irse.)

Personaje 2 (mirando el reloj).- ¡Ya son las once de la noche!... ¡Es tardísimo!

Mucama (saludando a los dos).- Bueno, si necesitan algo me llaman... (Se retira.)

Personaje 1 (recuperando el buen tono).- No sea esclavo de los horarios... Demasiado trabajó durante el día.

Personaje 2 (algo inquieto).- Es demasiado tarde.

Personaje 1.- Mi abuela siempre nos decía: “Cuando otros se acuestan, yo me levanto”... La vida en el campo era muy sacrificada. Los peones se levantaban a las tres de la mañana. Tomaban un café con leche, boxeaban un rato y salían corriendo. Después, se distribuían la tarea... (El Personaje 2 demuestra cada vez mayor inquietud, mientras el relato del Personaje 1 se torna lento y monótono.) Los más jóvenes se subían a los árboles, los más viejos cebaban el mate, le daban de comer a las gallinas, en fin, hacían trabajos menores... Pero si un joven quería alimentar a las gallinas y uno de los viejos, quería subir a un árbol, no había ningún inconveniente. Para esas cosas, siempre se pusieron de acuerdo... (El Personaje 2 no consigue disimular su impaciencia.) (Al Personaje 2).- Cuando el finado Apistía, quiso reorganizar el trabajo, tuvo muchos problemas. El nunca entendió el ritmo de los peones. Ellos eran muy trabajadores, pero tenían sus tiempos...

Personaje 2 (mirando otra vez el reloj).- Discúlpeme, se me está haciendo muy tarde...

Personaje 1 (sonriendo).- Está bien... Otro día le cuento, en detalle, la historia de los peones. Ahora, vamos a tomar la cervecita.

Personaje 1 (levantando la botella).- ¿Le sirvo otro vaso?

Personaje 2 (algo aliviado por el final).- Bueno, otro vaso y me voy.

Personaje 1 (convidándolo de un plato).- Coma un pedacito de queso. Está elaborado con leche de Aberdeen Angus.

Personaje 2 (saboreando el queso).- ¡Qué rico queso!...

Personaje 1 (sonriendo).- ¿Vio? Ella está en todos los detalles. Por eso, la quiero tanto...

Personaje 2.- Yo se lo dije, es una buena persona.

Personaje 1.- Sobre eso no tengo dudas... El mundo se ha vuelto tan hostil, que uno tiene que refugiarse en sus afectos.

Personaje 2.- Siempre y cuando no se aísle.

Personaje 1.- ¿Por qué  lo dice?... ¿Me vio aspecto de ermitaño?

Personaje 2.- No, en absoluto. Pero, la palabra refugio me sugiere intención de encierro.

Personaje 1.- Bueno, a veces, uno lo necesita.

Personaje 2.- Como decía el coronel, “todo en su medida y armoniosamente”...

Personaje 1.- No es necesario que cite las fuentes. Esas frases se transmiten de boca en boca. A través del tiempo, se pierden sus verdaderos autores.

Personaje 2.- Puede ser por ignorancia.

Personaje 1 (sonriendo).- O por negligencia. Conozco muchas personas que no prestan atención a los detalles.

Personaje 2.- ¿Lo dice por alguien, en especial?

Personaje 1 (algo molesto).- Usted siempre quiere particularizar las críticas. Yo hablo en términos más amplios... En los trabajos, por ejemplo, los empleados desordenados alteran  las secuencias.

Personaje 2.- No entiendo.

Personaje 1.- Claro, m´hijo... En las empresas, normalmente, deben respetarse las secuencias de trabajo.

Personaje 2.- Sigo sin entender...

Personaje 1.- Le doy un ejemplo. Si en un banco, el jefe de cuentas corrientes no autoriza los cheques, el cajero no puede pagarlos.

Personaje 2 (reaccionando).- ¡Ah, claro!... Ahora entiendo

Personaje 1 (sonriendo).- Vio que no era tan difícil... (El personaje 2 mira nuevamente su reloj, con inocultable preocupación.)

Personaje 2.- Tiene razón... Estaba pensando en otra cosa...

Personaje 1 (con un ademán).-  Sí, ya sé, está apurado...

Personaje 2.- Tengo que irme...

Personaje 1 (sonriendo).- Espere, espere...Todavía falta el brindis.

Personaje 2 .- Está bien... ¡Brindemos, entonces!...

Personaje 1 (alzando el vaso).- ¡Por las buenas relaciones!...

Personaje 2 (imitando el gesto).- ¡Por la mesa de madera!

(Los dos personajes comienzan a reírse estrepitosamente, mientras sus figuras desaparecen en las sombras.)

 

 

Fin

 

 

                                                                                                            Horacio Laitano

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