VERANO
(Luego vendrá el verano -como
Hurtado
decía: "Acuérdate de mí allá en Leones!"
Luego vendrá el verano con sus sueños vacíos
"Acuérdate de mí allá en Leones".
Más tarde, ambos murieron.)
Luego vendrá el verano
cuyas primeras luces
alumbrarán esa banalidad
que nos ofrece el mundo allí,
entre las reiteraciones
que lograste con el milagro de la renuncia
y en donde habrás de conjugar
todos los verbos
que nos alejan de nosotros mismos.
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OTOÑO
Luego vendrá el otoño: usarás las fonéticas
de las clases tranquilas,
predicarás el conformismo como una religión
por ese miedo irracional al fuego del infierno
a las habitaciones del pecado
cerca de esa Estación
donde el chirriar de los trenes
semeja la agonía de los pájaros
donde la palabra brota de la piel
en forma de suspiros...
En ese refugio del que solías abjurar
en nombre de lo casto para tornar
a las jornadas habituales
donde el destino de los días
es la pregunta sin esperanza
cuando los ojos se estremecen
bajo ese velador que apagará la muerte.
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INVIERNO
Luego vendrá el invierno
Habrás pensado entonces: "Este es mi tiempo"
en ese instante de las celebraciones
en que se goza lo que existe
sin advertir su brevedad.
Yo puedo recordarte
preocupada por tu perro
abandónico o arreglando tu pelo
deshecho por la brisa
o tirando hacia abajo tu saco azul de lana
con esa mano
donde corre la sangre por sus azules rutas
hacia tu dulce corazón.
Tu dulce corazón,
donde dicen que habita
lo que llaman amor.
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