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Fotografías
I
ESA MIRADA
A Helena, que dejó la tristeza olvidada
en el temblor de una fotografía.
Esa mirada tuya
está como rendida, fija en un punto, lejos;
se adivinan los bosques, las nostalgias, la lluvia
que reverdece ahora tus sombras ignoradas.
Esa mirada
me recorre de nuevo,
me horada y me lastima como una noche extraña.
(Descubro, buceando en tu alma,
la película antigua que contiene mi vida
y unas letras me anuncian
que es tarde, que es muy tarde).
Vuelvo a verla; esa vieja fotografía,
ya sin color,
conserva tu mirada, tu íntima desazón... y escuece.
Esa mirada anuncia turbadoras espinas hirientes,
alojadas en tu vestido nuevo de comunión.
Esa mirada...
Y lo que más me aflige es no poder
volver
e iluminar los más hermosos ojos con un beso muy largo
capaz de despertar aquel cariño cierto que no sentías
entonces.
Esa mirada; un mundo
llena de sombras, árboles, un bosque umbrío,
una lágrima, mi risa, tu mirada,
esa triste mirada que me acusa terrible
como un dedo enhiesto.
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| FOTOGRAFÍA
II
Para ml dulce Ana, la vencedora, desde la
luz de su fotografía.
¡Qué altiva flor morena!
Desde dentro de ti, frente al paisaje,
surge directo el reto al enemigo
mundo que te circunda.
Potente diosa alzada de las aguas
envuelta por el nácar, breve perla de Venus,
finges tu valentía de raíces silvestres
para enfrentarte al cielo
en un vuelo de risas.
-Entonces todo un bosque te sirve de
corona
y la tierra, durísimas, da poder a tus ojos-
Será el mismo paisaje
-cuando pasen los años-
quien te dará el acíbar de la desesperanza,
y la risa, que hoy sueña
brincándote en los ojos,
disfrazará sus noches,
ocultará sus brillos y no vendrá: sí el llanto.
Pero es cosa de siempre, ya lo irás
comprendiendo;
y un nuevo amor más alto, más maduro,
más cierto, devolverá a tus ojos miradas fascinantes que
desafíen y venzan
-las manos en la espalda-la dureza del mundo.
Sé valiente en tu risa para cuando
el otoño...
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Fotografías III
Cristina: que conoce el misterio.
Sola frente a la luz. Un punto que captura la luz del universo, la luz
de una mirada detrás del objetivo, detrás
(allá, muy lejos)
en el tiempo dormido; detrás de los relojes que han ido resbalando
-uno a uno en tu vida
intensa, tan hermosa, toda de luz:
detrás.
Es tu fotografía. En ella un sentimiento ilumina el objeto y
lo transforma:
donde era el silencio
donde las amatistas aparecía el fauno;
destacaba el olvido.
La luz, la luz, ¡la luz! Con ella
captas reflejos del misterio que sólo tú conoces, que
alguna vez robaste del mundo de los dioses:
¡toda esa luz que se asoma en un guiño!
Para cuando decidas
-cualquier tarde- regresar a tu luz,
a tu misterio,
rompe todas las voces no escuches los bramidos de las noches
oscuras
y haz fotos de tu alma
siempre de luz, de niña,
para que nunca mueras.
Gerardo García Camino
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