|
|
MANIFIESTORED ARGENTINACONTRA LA CORRUPCIÓN |
1- El Sistema corrupto argentino
4- El impacto de la corrupción en la sociedad
5-La gestión pública como columna vertebral del sistema corrupto
6- La corrupción de los perfiles
7- Los ñoquis, los punteros y la función pública.
8- La actividad gremial en los organismos públicos
10-Planificación Estratégica y Corrupción
12-Los organismos oficiales de control
14-La corrupción y el parlamento
17-El sueño argentino de salvación
19 - La otra parte. Coimas y coimeros
20 -Asociaciones Ilícitas y Corrupción
22 - Etica profesional y corrupción
24 - Acción Social y Corrupción
25 - La corrupción de Don Luis
26 - La estafa y la corrupción
28 - Los Mecanismos de Defensa del Sistema Corrupto
29 - Ala legal y ala clandestina
30 - La corrupción y la platita
31 - Pan para hoy, hambre para mañana
32 - La deuda externa y la corrupción
33 - La corrupción y la salud de los argentinos
34 - La previsión para la vejez
38 - La Justicia, los Jueces y la Corrupción.
39 - La responsabilidad de los irresponsables.
40 - Las Internas del Sistema Corrupto.
41 - El pez por la boca "no muere"
42 - La "chantada" como pilar del sistema corrupto.
44 - El empleo público y la corrupción
45 - La Necesidad, la Norma y los Herejes
48 -La culpa no la tiene el chancho
HAY QUE LLEVAR ADELANTE UNA VERDADERA REVOLUCION CONTRA EL SISTEMA CORRUPTO
La corrupción, en los niveles alcanzados en los últimos años, representa el mayor flagelo que ha afectado nuestro país desde su nacimiento.
Sin embargo no es objeto de abordaje sistemático por parte de los analistas, quienes atienden a la interpretación de la realidad argentina en función de variables económicas, de la globalización, el riesgo país, la balanza comercial, la devaluación, el tequila; del comportamiento de los capitales golondrina y capitales buitres, del rectorado del Fondo Monetario o de la devaluación y el debate se articula entre lo macro económico y lo político. A veces la obviedad del problema nos pierde en senderos equivocados, y hoy mas que nunca resulta necesario situar el problema Argentino en su verdadera dimensión.
La Argentina es un país corrompido de cuerpo y alma, corrompido por mérito propio y no por la influencia extranjera por mas favorecida que resulte.
Los
que han condenado a generaciones de Argentinos son los propios Argentinos,
aquellos viejos cipayos, los de adentro.
Todo tiene un límite, aún la corrupción. El límite de la corrupción es la extinción de la República. Si no surge otro tipo de límite, la Nación perece como tal. Este trabajo es un grito desesperado de guerra, una guerra santa y a muerte contra el sistema corrupto argentino.
Nuestros hijos no nos perdonarán nuestra pasividad y cobardía. Hubo gente capaz de morir por este gran País, hay gente que desde adentro nos desvió de un futuro de grandeza y prosperidad por los intereses más mezquinos de quien transita en esta tierra. Muchos de nosotros los legitimamos con votos y con nuestra ilusión de que alguna vez prime la sensatez, la lealtad y el talento en la conducción del país.
Nos engañaron y nos hemos dejado engañar de la peor manera hasta que en un estallido de Argentinidad y desesperación sacamos las cacerolas. Pero no alcanza para el escarmiento de estos traidores asesinos, que ya vienen por las tajadas finales.
¡Despertemos
Argentinos !!!
La
corrupción no es solo un problema argentino y esto se sabe. La particularidad
de la corrupción en la Argentina es que conforma un sistema que atraviesa prácticamente
todo el espectro de actividad del país. Enquistada en la gestión de la “cosa
pública” desde los máximos niveles de conducción del estado, en los
poderes, ejecutivo, legislativo y judicial, hasta municipios y organismos no
gubernamentales, también es moneda corriente en la vida cotidiana de los
argentinos. Hemos aprendido a convivir con el cáncer que nos viene devorando.
Los pueblos y los individuos se adaptan a todas las miserias y los argentinos
estamos tan involucrados en esta atmósfera fétida en la que respiramos que
tuvimos que llegar a los límites de la asfixia para, ya casi sin fuerzas, sacar
las cacerolas.
Corrompere del latín, significa “echar a perder” y la corrupción aparece como un acto y el efecto de ese acto. Tiene que ver con el acto de corromper, así como también con el resultado de ese acto que es la putrefacción.
La
palabra era utilizada en sentido figurado para denotar el acto y el efecto de
una mala influencia para degradar principios y valores de los hombres, de las
mujeres, de los jóvenes o la integridad de los funcionarios.- Hoy el sentido ya
no es figurado. El fin de ésta acción degradante consistía en seducir o
empujar a una persona a obrar en contra de un sistema de valores al que respondía
o representaba para obtener un beneficio. La corrupción implica en todos los
casos una traición. Para que haya corrupción tiene que haber traidores. Sin
embargo el problema no es solo un problema de hombres. Los hombres van pasando
pero el sistema corrupto persiste alcanzando en nuestros días un grado de
consolidación que parece indestructible e irreversible en sus consecuencias
nefastas para la Nación. El logro de los corruptos argentinos fue haber
consolidado un sistema que atraviesa la sociedad entera. Los fines que los
guiaron han sido y siguen siendo el poder y el dinero. Pero si
uno mira para atrás hay otro objetivo que en su voracidad hicieron suyo. Es la
perdición de la Nación Argentina.
En
un estudio realizado por una importante organismo
internacional sobre percepción de corrupción (Transparencia Internacional-
1998) Argentina ocupaba en una muestra de 85 países el
puesto nro. 14 en el ranking de corrupción. Si tuviéramos que puntuar en una
escala de 1 a 10 el nivel de transparencia y honestidad en el manejo de nuestro
país, según el mismo estudio, la nota sería un 3 (tres). No quisiera imaginar
cual es la nota actualizada a la realidad de nuestros días .
Si
bien el costo de la corrupción resulta difícilmente cuantificable, los
organismos internacionales especializados admiten que representa en promedio
entre un 20 y un 30% del presupuesto administrado por la función pública en términos
de costo de sobornos, amiguismo, clientelismo, malversación de fondos en
las transacciones del estado y en la contratación de servicios brindados a través
de terceros por parte de entes públicos. Hay quienes sostienen que en Argentina
existe hipercorrupción y
nos sitúa dentro de los mejores del mundo en la materia.
La corrupción no solamente comprende el costo de transacciones y contrataciones. Comprende además el costo de la ineficiencia en la gestión pública que está íntimamente ligada al sistema corrupto y que puede estimarse entre un 20 y un 30 % adicional de las partidas de cada organismo del estado. No es de extrañarse que las organizaciones públicas no encuentren a pesar del desarrollo tecnológico actual y de los recursos invertidos un funcionamiento mínimamente satisfactorio que redunde en el reconocimiento de usuarios de servicios y contribuyentes. Por el contrario, prácticamente todos los entes del gobierno , gubernamentales, ministerios, municipios funcionan sin respetar siquiera, lineamientos básicos de gestión aunque administran en algunos casos miles de millones de pesos. La percepción social de éstos organismos y quienes lo integran es completamente negativa pero esto no alcanza para generar un franco movimiento de reforma del estado.
4
- El impacto de la corrupción en
la sociedad
El costo de la corrupción tampoco se agota en el soborno, la malversación, el amiguismo y la increíblemente desastrosa gestión pública. También está asociada a la contaminación de todo el sistema social ya que no solo atenta contra valores básicos requeridos para sostener una cohesión mínima de un país civilizado, sino que además, establece nuevos códigos relacionados con la impunidad, la falta de respeto por la ley, la falta de conciencia cívica, y en términos económicos impacta directamente en la recaudación sin la cual no hay nación que se sostenga. Estos códigos del sistema corrupto imponen reglas de juego para el desarrollo de los propios ciudadanos quienes para poder crecer y mejorar su calidad de vida deben corromperse y buscar alternativas fuera de la legalidad, en complicidad con el sistema corrupto oficial. La marginalidad, la violencia, el crecimiento de la pobreza, la crisis de la educación y de la salud, la desocupación y otros tantos, males están estrictamente vinculados con la corrupción. No es posible pensar que de la iniciativa e inteligencia de los traidores y corruptos que nos arrastraron a la miserable situación que atraviesa el País surgirán las soluciones.
La
sociedad argentina está en crisis profunda y la causa principal de esta crisis
es sin lugar a dudas la corrupción.
5
- La gestión pública como columna vertebral del sistema corrupto
Las
organizaciones públicas son el instrumento ejecutor de la gestión pública y
en general se encuentran desde hace años en
una profunda crisis que distintas administraciones no pudieron, no supieron o no
quisieron resolver.
Los
resultados están a la vista en la situación económico financiera que
atraviesan estas organizaciones pero lo que se oculta es el
grito desesperado e impotente de ciudadanos, contribuyentes y usuarios de
servicios primordiales. Este grito ahogado de impotencia es el grito de
seres humanos que como ser los jubilados padecen una
cruel violación de derechos humanos básicos, de derechos
adquiridos mediante el aporte y el esfuerzo del trabajo y cuyo premio es el
abandono, la marginación y la muerte en algunos casos.
Pero
que no se engañe la sociedad Argentina. Esta situación no
responde solamente a las variables del mercado, a la merma de la recaudación, a
la masa salarial de los organismos. Esta situación obedece a
la sistemática y criminal mala fe y mala praxis de los políticos
cuando arremeten sobre el botín con la voracidad del lobo, y aquí sí el
hombre es un lobo para el hombre.
Quienes
conforman cuadros técnicos en la función pública y conocen las
organizaciones, saben de que se trata. Cada vez con mas frecuencia los ven
desembarcar, destruir y salir impunes, cobrando jugosos contratos, para ellos y
para sus amigos y retirándose sin pena ni gloria pero con los bolsillos llenos,
dejando detrás de sí, la frustración de quienes se esfuerzan por sostener y
mejorar las organizaciones, los empleados, y la desazón de
quienes dan sentido a lo que allí se hace, los ciudadanos.
Cada
nueva gestión que irrumpe en una organización pública empieza
igual y termina igual, como si una terrible maldición recayera sobre estas
nobles organizaciones condenándolas al eterno retorno de lo mismo.
Quienes
allí trabajan sufren terribles frustraciones porque saben qué
es lo que está mal, saben como hacerlo mejor, y en un eterno volver a empezar
ven como se truncan los proyectos, como se ocupan puestos con personas no idóneas
o simplemente ñoquis que van pasando haciendo alarde de conocimiento y
autoridad, cuando en realidad son unas míseras ratas que vienen por queso.
Ostentan títulos de directores, interventores, gerentes y realmente no sortearían
las evaluaciones mas elementales de aptitud y ni hablar de las actitudes.
Argentinos!.
Se pierden miles de millones por año en el
funcionamiento ineficiente que los políticos han acordado, mas allá de las
banderas para las organizaciones públicas. Pareciera que en esto están de
acuerdo todos, administradores, proveedores, prestadores, contratistas y algunas
mafias sindicales. La gestión del estado tiene que ser ineficiente y
desordenada porque es la mejor manera de robar. Así es que lo primero
que se desmantela son los sistemas de control de gestión y las pistas de
auditoría, nunca se alcanza un desarrollo tecnológico que se corresponda con
la magnitud de las organizaciones, el presupuesto que manejan y sus
responsabilidades para con la comunidad. Nunca se transparentan los procesos de
trabajo y en esta oscuridad se sigue funcionando por la tenacidad de algunos
empleados que como premio reciben mermas salariales, falta de pago, amenazas de
despidos masivos y son despreciados por la sociedad que los califica de
inoperantes y plagas sociales.
La
verdadera reforma del estado es la reforma de las organizaciones públicas y
esto está lejos de haberse concretado. Desde los Organismos no gubernamentales
hasta municipios la voracidad política se expande a los niveles técnicos y
operativos, en una sistemática corrupción de los perfiles y desmantelando el
funcionamiento natural que debería tener cualquier ministerio público. A tal
punto que cada cambio de gestión muchas organizaciones se paralizan
completamente, y cada nueva gestión es un volver a empezar, generalmente desde
el error. Nadie mejor que los empleados que han adquirido un compromiso que los
trasciende, que tienen la bandera de las organizaciones en las que trabajan podrían
en poco tiempo y con un liderazgo firme transformar la Nación entera en un
momento donde lo que está en juego no es solo nuestro futuro, sino el de
nuestros hijos y nuestros mayores.
Existe gente idónea, gente ética, gente capaz en Argentina, esos también podrían ser “amigos“ de los políticos, amigos de verdad para ayudarlos a cumplir una gesta histórica que además ya es un mandato.
Sin
embargo la realidad nos muestra que quién sea honesto y quiera trabajar para el
futuro, nunca logra ganar amigos en el poder.
Si los que nos conducen toman conciencia y empiezan a preocuparse por evitar que los insulten cuando caminen por las calles, cuando se sienten a tomar un café en el bar de la esquina, si acaso estos líderes del ocaso quisieran que su busto no complete el salón de los corruptos perdidos y traidores a la patria, deberían ir pensando en hacer una buena gestión, y esa gestión necesariamente pasa por las organizaciones públicas. Pero Dios no los ha iluminado y no será ni la Divinidad ni la Patria quienes habrán de demandarlos.
Tal
vez será el lamento de los viejos que se mueren, tal vez será el grito de los
chicos que se mueren, tal vez la sangre de los jóvenes o el aullido de los
chacales y los rapaces colegas de estos señores políticos y traidores de última
hora que no dejarán ni la carroña.
Un aspecto terriblemente virulento del sistema corrupto enquistado en la gestión pública es la llamada “corrupción de los perfiles”, que consiste en cubrir cargos críticos de la gestión del estado o en distintos niveles de las organizaciones públicas, con “amigos”, no sometidos a ningún tipo de evaluación de aptitud, honestidad y competencias específicas. Esto implica que los puestos de conducción son cubiertos con “otros objetivos” mas allá de la tarea técnica asociada a la misión que deben cumplir las organizaciones y sus sectores funcionales. En casi todas las organizaciones públicas aparecen estos personajes, asociados a partidos o sectores políticos que ocupan cargos a veces creados especialmente para ellos. Son lo famosos funcionarios políticos que irrumpen salvajemente en todos los niveles de la gestión del estado pero con una lógica diferente, con una misión diferente. Para ellos dos mas dos es cinco y que nadie piense lo contrario. Generalmente son arbitrarios, caprichosos, y su peor enemigo es el inteligente, el que tiene un compromiso con la misión de la organización en la que trabaja y con el país en que vive, el honesto, el serio. Duran lo que duran pero siempre dejan su impronta destructiva y eso tiene un costo tremendamente alto como también invisible.
El
famoso dicho popular que dice “el que sabe, sabe y el que no, es jefe” rige
plenamente en los organismos públicos.
7
- Los
ñoquis, los punteros y la función pública.
Otra
forma no menos burda de corrupción está asociada a las designaciones y
contrataciones de funcionarios por vías ajenas a la transparencia y a la
equidad. Son personas que cobran altísimos sueldos u honorarios en organismos públicos
y muchas veces ni siquiera concurren a desarrollar actividades mínimas. Su
accionar es absolutamente ajeno a las generales de la ley que rige para los
empleados de planta. Entran y salen cuando quieren, nadie conoce cual es su
función, son los llamados ñoquis o a veces denominados asesores o
“contratados”. Están asociados a la gestión de turno y generalmente cobran
simultáneamente en diferentes organismos, acumulando altas sumas en beneficio
propio y muchas veces condicionadas al pago de porcentajes a
quienes los contrataron o a la “corona”. También están las contrataciones
como recompensa por la militancia política de base. Los beneficiarios pueden
ser "punteros" o sus seguidores. Estos empleados suelen engrosar la nómina
de personal de municipios u otros organismos en las áreas vinculadas con
servicios generales mas allá de la necesidad efectiva de su contratación. En
muchos casos suelen recibir altas remuneraciones en concepto de horas extras
como paga por servicios vinculados a la militancia política o gremial.
8
- La actividad gremial en los organismos públicos
Los
gremios estatales constituyen actores sumamente importantes dentro del sistema
corrupto argentino. En muchos casos manejan negocios específicos y monopólicos
dentro del ámbito de la actividad de las organizaciones públicas. Las
distintas gestiones políticas, ceden y toleran esos cotos a cambio de
concesiones en materia de ajustes por despidos o quitas salariales, o
simplemente para tenerlos controlados. En los casos en que estos cotos sean
amenazados por alguna iniciativa, inmediatamente se movilizan con gran
despliegue y convocatoria pudiendo en muchas oportunidades hacer tambalear a las
gestiones. Dentro de las organizaciones en las que se mueven, sostienen redes de
“compañeros” a los que ubican sistemáticamente en distintos puestos y
gestionan recategorizaciones u ascensos de sus afiliados en detrimento de las
carreras administrativas que deberían respetarse. Así es que se ven empleados
con altas categorías de asignación, realizando tareas de escasa complejidad y
responsabilidad, mientras que otros con formación profesional, con alto grado
de responsabilidad cobran remuneraciones mucho más bajas. La inequidad es
absolutamente la regla. No solo no se cumple la premisa: “a trabajo igual,
remuneración igual”, sino que resulta peor ya que a trabajo profesional, con
responsabilidad patrimonial y de gran complejidad la
remuneración suele ser inferior a la de un ordenanza y
significativamente inferior al de un ñoqui. El Cambalache escalafonario es un
mal que padecen muchos organismos públicos y tiene un altísimo costo ya que
las asignaciones no se corresponden con valores de mercado, con el buen desempeño,
con las competencias adquiridas, sobre-remunerando tareas simples y poco
calificadas, o tareas que ni siquiera se realizan, mientras que no se reconocen
haberes adecuados a profesionales, o agentes calificados y
comprometidos. En todo caso siempre los que mas ganan son los
ñoquis y contratados que rara vez son objeto del repudio gremial. Los gremios
estatales no entienden que preservar la fuente laboral y la dignidad de sus
afiliados es la bandera que debería guiarlos en los tiempos que corren, donde
la desastrosa cultura que promueven en los organismos los hace blancos de
terribles políticas de ajuste. No se interesan los gremios estatales por
fortalecer las organizaciones, por constituirse en contralores de la
transparencia de las gestiones. No entienden o no les interesa entender que si
las organizaciones desaparecen desaparece su negocio. Tal vez creen que su poder
es tal que permitirá sostener organizaciones terriblemente ineficientes, mal
administradas, que dan servicios de pésima calidad, focos de corruptela, sin
estructuras funcionales adecuadas, conducidas por inoperantes. No existe en la
conducción gremial argentina una idea realista acerca del trabajo y la dignidad
en el trabajo. No les interesa el desarrollo de sus afiliados, sino la cuota
sindical, y menos les interesa el país donde viven. Por otra parte, las
afiliaciones responden a la necesidad de un resguardo ante la permanente amenaza
de despidos que en muchos casos ellos mismos fabrican para incrementar los
padrones.
Siguiendo con otra de las manifestaciones del Sistema Corrupto que cada uno de nosotros conoce desde hace muchos años está la llamada “vista gorda”. Esta modalidad es una de las más riesgosas si la pensamos en temas que comprometen no solo el patrimonio público sino la vida humana y el medio ambiente. El tratamiento de residuos industriales, la contaminación de los ríos, la pesca indiscriminada, la explotación salvaje de los recursos son algunos puntos donde hacer la vista gorda es un crimen contra las generaciones futuras. La Aduana, desde el humilde puestito de frontera, hasta el famoso escándalo que conmovió a la opinión pública, el control de ingreso de inmigrantes ilegales, Los municipios, admitiendo violaciones a las normas de urbanismo, extendiendo habilitaciones a veces increíbles y otros tantos ejemplos nos resultan sumamente familiares.
Pero no es menos terrible la “vista gorda” que caracteriza a la justicia argentina. Este punto resulta básico para alimentar el sistema corrupto. De todo esto que estamos describiendo aquí, la justicia no ve, no oye, no sabe, no contesta. Todos conocemos el sistema corrupto argentino que aquí se describe, la justicia no se entera nunca porque es uno de los pilares que lo sostienen en el tiempo. La corrupción de la justicia argentina se manifiesta en la absoluta impunidad de los corruptos y en la terrible posición en la que suele colocar a quien recurre a ella por el bien común.
Quién quiera denunciar está desalentado desde el vamos, sobre todo quién observa estas barbaries desde la misma función pública ya que actuar implica la certeza de ser despedido, "apretado" y lo que es peor "procesado" en lugar de los ladrones. También tenemos que reconocer entonces, que ante este panorama la ciudadanía también hace la vista gorda, por desgaste, miedo e impotencia.
Millones de ciudadanos padecen mientras otros pocos obtienen rédito pero su voz, por muchos que sean es un grito en el desierto.
10
- Planificación
Estratégica y Corrupción
Otra
“virtud” del sistema corrupto argentino es generar la imposibilidad de
planificar y sostener una política de cualquier índole en el tiempo. Argentina
es el país de los anuncios, lanzamientos de planes y programas que nunca llegan
a destino o se esfuman sin que se sepa que fue de ellos. Son muy pocos los
ejemplos de continuidad y persistencia para alcanzar metas que redunden en el
beneficio de la comunidad y de la Nación. Sí hubo continuidad en la política
de traiciones que nos lleva a la situación actual. La regla del sistema
corrupto es el “aborto”. La planificación se realiza para alcanzar “otras
metas”, en los tiempos que se llaman “tiempos políticos”. Estos
“tiempos políticos” nunca coinciden con los cronogramas de la actividad
racional o técnica. Constituyen una manera de encontrar la vía más corta para
obtener un “rédito político” en lo posible inmediato. Este rédito político
tiene que ver con una lógica incomprensible para quién piensa en términos del
trabajo bien hecho. El rédito político pretende producir señuelos para
seducir a supuestos votantes en una campaña, obtener una ventaja en una interna
partidaria o, en éstos últimos tiempos, generar rápidamente recursos para
beneficio de las cajas políticas, consolidar posiciones de poder o llenar los
bolsillos individuales de los funcionarios. En ésta carrera, vale todo y nada
vale. Esto quiere decir que si es necesario tirar por la borda el trabajo de años,
así lo hacen. Lo común es un volver a empezar toda vez que los políticos
irrumpen en la gestión pública. Todo lo anterior estuvo mal.....hasta que
terminan haciendo lo mismo y las consecuencias están a la vista. Así se
desmantelaron prácticamente todos los planes estratégicos de la Nación en
función del accionar de traidores más que de estrategas. El plan nuclear, la
defensa nacional.....solo queda entregar el territorio nacional según un medio
periodístico que anunciaba la posibilidad de pagar la deuda externa con
parcelas de Patria.
11
- Desembarcos
y ocupaciones
La
corrupción en Argentina atraviesa todo el espectro de la gestión pública. Los
organismos o funciones públicas son un botín de guerra y ahí vale todo. Cada
nueva gestión desembarca y constituye una verdadera ocupación,
que en general encuentra poca resistencia ya que las organizaciones son
altamente vulnerables para estos ataques. Aquí no hay democracia que valga, en
contradicción con la vía que los llevó a conducir los destinos del país,
estos líderes democráticos suelen ser autoritarios, no respetan la dignidad ni
la actividad de quienes los ven llegar con los colmillos afilados. Persiguen
gente, cometen injusticias y la inequidad está a la orden del día cuando
favorecen a sus amigos. No son los valores democráticos y ni hablar de
sentimientos acordes al bien común, vocación de servicio,
amor por la Patria con los que uno asocia a éstos demócratas. Son una gran
mentira, son grandes mentirosos, envalentonados por la impunidad y la supuesta
legitimidad de su accionar. A veces los desembarcos transcurren dentro de un
mismo período de gobierno. Se intercambian personajes, ya sea por desgaste, o
simplemente para abrir el abanico de beneficiarios de la gran torta del estado.
12 - Los organismos oficiales de control
Los organismos de contralor como la Sindicatura General de la Nación, las auditorías internas de los organismos públicos y la reciente oficina de Anticorrupción no tienen razón de ser en la Argentina. Su accionar no encuentra correlato en acciones correctivas o en el fortalecimiento de las organizaciones de manera tal que disminuya el riesgo de corrupción.
Estos
organismos toleran organizaciones absolutamente vulnerables, poco transparentes
en sus procesos de trabajo, sin políticas de recursos humanos, sin instrumentos
de control de gestión, sin planificación estratégica. La Jerarquización de
la función pública propiciada con la formación de Administradores
Gubernamentales tampoco alcanzó resultados muy felices. Los administradores
suelen ser testigos silenciosos o cómplices bien rentados de las barbaries que
se cometen en las organizaciones donde les permiten circular.
Uno
de los instrumentos más importantes para la lucha contra la corrupción es la
difusión y la denuncia en medios públicos. En tal sentido, la existencia de
una prensa independiente y libre es una importante contribución contra la
impunidad. Sin embargo y como para agregar otro elemento al sistema corrupto
argentino, el comportamiento de algunos medios de la prensa argentina resulta
sistemáticamente dudoso. El funcionamiento de la denuncia resulta esporádico y
buscando un efecto sensacionalista, falto de profundidad y oportunista que hace
pensar que también la prensa tiene un precio. Esto es una certeza al cien por
cien para quienes observan silencios incomprensibles de algunos medios
acerca de la corrupción, o escándalos que en pocos días salen del foco
de opinión. En muchos casos no se ve el correlato de las denuncias con los dictámenes
de la justicia y algo que parece contundente y plausible de penas ejemplares se
desvanece en la nada. Generalmente los pseudo corruptos terminan
sobreseídos por falta de mérito o se pierde la continuidad del asunto y un
humilde ciudadano nunca sabe en que concluyen los temas. Es la política de los
titulares. Nunca se detiene la prensa argentina en información detallada y las
investigaciones, salvo excepciones, sirven para justificar un título.
Nada dice la prensa de la situación real de las organizaciones públicas.
No hablan en forma sistemática de la falta de políticas, de la corrupción de
los perfiles, de los nombramientos políticos, de la falta de
instancias de control de gestión, de los horrores que allí se cometen. En síntesis
la prensa argentina no se ha constituido en una instancia de control social de
la gestión pública mas que para responder a intereses diversos y esto lo
demuestra la parcialidad que aplica en la selección, evaluación, profundidad
y ponderación de los temas. Por supuesto hay excepciones pero no existe
una cultura sistemática del control social a través de los medios públicos.
14
- La corrupción y el parlamento
La
relación entre la democracia y la corrupción resulta un aspecto sumamente
interesante para analizar en Argentina. La democracia, contrapuesta a la tradición
de gobiernos autoritarios e ilegítimos, llegó a la Argentina con un discurso
de respeto por las instituciones, respeto por las personas, respeto por la ley,
libertad de expresión, etc. Sin embargo pocas veces se vio tan poco
respeto por la ley, nunca estuvieron tan cuestionadas las instituciones como en
los tiempos que corren y definitivamente la corrupción llega a extremos
impensables cuando paralelamente los ciudadanos padecen tremendos sacrificios.
La democracia en su ejercicio ha resultado nefasta para la Argentina, no
por su naturaleza, sino por un problema básico que tiene que ver con los
hombres. A veces algunos cristianos dicen que la Iglesia no tiene la culpa de lo
que hacen los curas. La democracia no tiene la culpa de lo que hacen los políticos.
La realidad es que hoy existe un autoritarismo sin precedentes, que mete la mano
en los bolsillos de la gente. Hay persecuciones y se padece sometimiento a la más
vil de las opresiones que es la del hambre, la de la falta de
trabajo, la de la falta de justicia, la de la impunidad que indigna al ciudadano
y lo condena a la impotencia y también nos condena a una agonía tremenda que
puede prolongarse en mas de una generación. El diseño y aplicación de un
marco jurídico apropiado (constituciones modernas con libertades y derechos
humanos básicos y un poder judicial independiente para hacerlos respetar)
resulta esencial para impulsar los ideales democráticos. Todavía no empezamos!
16
- La
Corrupción y la Patria
La
desvalorización de todos los símbolos y rituales
fundamentales del país atiende al interés del corrupto. Argentina es un país
sin líderes dispuestos a morir por él. La función pública no es un acto de
servicio, de vocación a favor de la Nación y de sus habitantes. Los
funcionarios están lejos de entregarse al sacrificio de la responsabilidad. No
tienen patriotismo, y su peor enemigo es quien lo tenga. Argentina es un país
donde quienes lo conducen no están dispuestos a morir por Él pero
sí están dispuestos a propiciar la muerte de los compatriotas, porque hoy por
hoy, Argentina es un país donde la gente se muere por hambre y sed, de justicia
y de comida, por falta de atención médica, por falta de seguridad, por falta
de trabajo y particularmente de indignación, porque mucha gente ha muerto por
esta causa en estos tiempos ya que la impotencia y la falta de futuro enferman y
matan. Otros se fueron al exilio o hacen largas colas en los consulados.
17
- El sueño argentino de salvación
Para
la corrupción, Argentina es el paraíso soñado. El sueño argentino se
concreta transformando la vida de muchas personas. Son los que “se salvaron”
mientras otros se fueron al “bombo”. En la vía ascendente, políticos,
empresarios inescrupulosos y funcionarios públicos corruptos se encontraron de
pronto con el departamento, de pronto con el autillo, luego la cuatro por
cuatro, luego un campito, una lanchita, una amante rubia y siliconada viajando
por el mundo. Y esta carrera no tiene fin en la ambición del corrupto. Muchos
empezaron de abajo, otros se consolidaron y se expandieron en su afán de poder
mientras que paralelamente aquellos, los honestos, palabra que hoy por hoy es
sinónimo de estúpidos, perdían los negocios que construyeron con terrible
esfuerzo sus padres, perdían sus casas producto de su trabajo continuo en el
marco de la ley, habiendo pagado sus impuestos, habiendo arriesgando su capital
y no el ajeno. Hoy con suerte maneja, aquel honesto ciudadano,
un remis en las noches. Y ni hablar del obrero que puso su cuerpo para
vivir dignamente y hoy con suerte vive de alguna changa, sin protección
social, a la buena de Dios mientras sus hijos quien sabe que hacen.
Otro
punto crucial es la relación entre corrupción e inteligencia. El sistema
corrupto que nos gobierna actualmente detesta la inteligencia y las personas
inteligentes. El sistema corrupto argentino se apoya
fundamentalmente en el aparato estatal. No hace falta hacer una investigación
exhaustiva para darse cuenta que el aparato estatal no está sustentado por
personas inteligentes. En general lo que se ve en el aparato estatal son
“vivos” que operan en casi todos los niveles de las organizaciones y
personal poco calificado, particularmente en aspectos éticos que lo secunda. La
gestión inteligente lleva forzosamente a la mejora, a la eficiencia, a la
cuidadosa administración de los recursos, a la planificación estratégica
mientras que la gestión del vivo se basa en un sistema de acciones mas o menos
inmediatas cuyo objetivo no es ninguno de los mencionados antes y
se apoya también en la estructuración de sistemas de
lealtades difícilmente comprensibles para observadores técnicos. La diferencia
es crucial. Unos hacen, otros deshacen para robar.
Por
eso el lema de las organizaciones públicas argentinas es el “no se puede” o
el “Siempre se hizo así”. Este lema es el correlato de la corrupción de
los perfiles. Quienes nos conducen no son inteligentes, o al menos no orientan
la inteligencia a producir gestiones inteligentes. La prioridad está en otro
lugar y para eso se necesita ser “vivo”. La viveza así entendida constituye
un freno tremendo para la mejora, para la transformación, para la eficacia y
eficiencia en la gestión pública. Quienes trabajan en organizaciones públicas
saben que la gente inteligente y comprometida nunca llega. Muchos se encuentran
en los rincones, esperando una época propicia para ejercer su talento, otros se
fueron a ejercerlo fuera de la esfera estatal y otros fueron y son perseguidos.
En todo caso nada tiene que hacer un inteligente en un mundo de vivos. El viejo
refrán que dice que entre gente inteligente es posible el entendimiento no rige
para la gestión pública. Por eso las organizaciones públicas son lugares de
incomunicación, de intrigas, de arbitrariedades. Las organizaciones públicas
argentinas constituyen el edén de los “vivos” y entre
ellos se entienden. El vivo obtiene rédito desde un lugar de incapacidad técnica,
ocupa un lugar para el que no está preparado y convierte todo lo que tiene
alrededor en cosas manejables a su nivel. Es raro ver vivos que se rodeen de
gente inteligente. En general estos vivillos
necesitan estar rodeados de burros adulones y alcahuetes. En lugar de trabajar
inteligentemente, trabajan haciendo “inteligencia”, con informantes clave en
distintos lugares, y no les queda ni talento ni tiempo para hacer lo que deberían
hacer que es gestionar. Claro está que estos personajes nunca alcanzarían los
títulos que ostentan en otros contextos. Gerentes, directores, jefes, sin
preparación, sin estudios, sin competencias y lo que es peor, sin
honestidad. Solo en Argentina......país generoso como suele decirse, aunque
generoso para algunos, los “vivos criollos” que de criollos ya les queda muy
poco.
19 - La otra parte. Coimas y coimeros
La
corrupción en la gestión pública tiene obviamente su correlato en la esfera
privada en múltiples dimensiones del quehacer nacional. El prototipo del vínculo
entre la esfera estatal y la esfera privada en materia de corrupción es el
soborno. La vieja “Coima” tan instaurada en la cultura argentina desde hace
muchos años es una práctica no solo aceptada sino casi oficializada en
determinadas interacciones entre la comunidad y el sector público. Todos
sabemos que hay muchas cosas que no se pueden hacer en Argentina sin coimear, y
pocas que se puedan hacer eludiendo el pago de peajes. Cada
licitación ganada por una empresa para una obra pública, cada contratación de
servicios, desde la más pequeña como ser rellenar baches, hasta
la construcción de una enorme autopista no se lleva adelante
sin los correspondientes desembolsos. Todos lo sabemos, menos los entes
contralores y la justicia. La figura del coimero, o sea aquel que acepta
sobornos, está como más dibujada en la conciencia popular
que la de aquél que ofrece sobornos. Sin embargo quién “adorna”
es un actor necesario que se escuda a veces en los obstáculos burocráticos
para justificar el pago de coimas. La competencia desleal es el común
denominador de las empresas que interactúan con el estado. Cada necesidad del
estado es un negocio más que una erogación necesaria. Y el negocio tiene
siempre varias puntas y modalidades. El negocio está en las
licitaciones, en las adjudicaciones, en las concesiones, en la contratación de
servicios que no se brindan, en las prioridades de pago a proveedores. Muchas
inversiones o proyectos interesantes se abortan por la cantidad de actores que
hay que adornar y los números no cierran. En otros casos si la influencia es
muy importante las cosas salen rápido pero cuestan mas caras. El sistema
corrupto incluye el ámbito público y la parte “amiga” del sector privado
nacional o extranjera y aquí sí, los pactos se respetan.
Pero la coima o peaje no es privativa del sector público. Un profesional se
incorporó a la cartilla de una conocida empresa de medicina prepaga. Durante
mucho tiempo nunca recibió un paciente. Los pacientes llamaban, y el
profesional, cumpliendo con la norma les indicaba que previamente debían tener
una consulta con un profesional encargado de formalizar la derivación a su
especialidad. El hecho es que a pesar de recibir numerosos llamados los
pacientes nunca llegaban a su consultorio. Cuando comenzó a indagar en la
empresa nadie le dio una explicación, sin embargo, informalmente alguien le
explicó de que se trataba. Si no arreglaba previamente con el "derivador",
jamás recibiría un paciente y así fue, renunció después de meses y meses,
sin haber visto un solo paciente.
20 -Asociaciones Ilícitas y Corrupción
Asociaciones
ilícitas de todo tipo son archiconocidas y difíciles de desmantelar. Mafias de
taxis, mafias de los sistemas de salud, mafia del sistema previsional, mafias
sindicales, mafias en la aduana, mafias municipales, mafias policiales, mafia de
migraciones, mafia del oro, lavado de dinero y cientos de otras bandas se sitúan
en la confluencia de lo privado y lo oficial. Por desgracia no han aparecido los
“intocables”. Si viviera Al Capone sería muy feliz en Argentina, aunque
tendría que repartir los negocios con unos cuantos incluídos chinos, rusos,
coreanos que han encontrado un campo fértil para desarrollarse en nuestras
pampas.
22 - Etica profesional y corrupción
Pero
todavía hay mas y más, y tiene que ver con la relación de la ética
profesional con la corruptela. En los años 60 se discutían cuestiones éticas
en relación al rol de la ciencia aplicada, de los profesionales y la
tecnología al servicio de las guerras y de la explotación del hombre por el
hombre! En Argentina, la ética profesional está absolutamente corrupta. Así
vemos contadores expertos en evasión impositiva, abogados que lucran con
juicios contra el estado, abogados del estado que dictaminan en contra
de los intereses del mismo. Arquitectos que firman planos que no cumplen
pautas básicas de urbanismo, Médicos que viven del negocio
de la salud donde no cuenta ningún juramento hipocrático, mas bien la hipocresía.
Reciben regalías de laboratorios prescribiendo de manera abusiva, cobran
adicionales a los pacientes de obras sociales, indican costosas prácticas de
complejidad innecesarias a cambio de participaciones o retornos. Claro, esos son
los exitosos, después está el resto, los que dejan cuerpo y alma en las
guardias y unidades sanitarias paupérrimas, eligiendo a quién salvar porque
los recursos no alcanzan para todos, o los que todavía en el siglo XXI siguen
recibiendo como paga alguna gallina para el puchero.
24 - Acción Social y Corrupción
La
corrupción también alcanza los planes sociales que constituyen un importante
botín para quienes los administran. La leche adulterada es uno de los ejemplos
más contundentes, junto con los famosos guardapolvos de cómo se instrumenta la
acción social en la República Argentina. Mas allá de éstos escándalos, se
oculta un abanico de miserias en distintos niveles. Desde el puntero político
que por sus gestiones recibe doble ración, hasta aquellos que las acopian y las
arancelan, o también aquellos que intercambian ayuda social por votos. La
inequidad es la regla y la falta de control y transparencia el
escenario donde se despliega este noble accionar del estado. No escapan a éstos
manejos los programas subvencionados por organismos extranjeros cuyo manejo es
otro preciado botín para los políticos. No es raro que existan programas poco
integrados, de baja efectividad y alto costo. Tampoco es raro que existan
beneficiarios que utilizan simultáneamente ayuda social de distintos programas
incrementando los costos de los mismos en un marco de inequidad total.
Los programas no llegan muchas veces a los destinatarios naturales que son los
necesitados. Pensiones truchas brindadas a familiares de notables políticos que
no vacilan en ensuciarse por monedas!!! Planes “trabajar” a
militantes políticos o a parientes. ¿Argentina?
25 - La corrupción de Don Luis
También
está la corrupción de Luis. No hablamos aquí de aquel famoso y certero
analista que dijo que en Argentina no se hace plata trabajando y también que,
si “dejan” de robar por dos años se solucionan todos los problemas.
Se trata de un señor jubilado o discapacitado que se ocupa de vender
tarjetas de estacionamiento por hora. Cuando un vehículo estaciona en el sector
que tiene asignado, él se acerca y vende la tarjeta de
acuerdo al tiempo que vaya a permanecer el vehículo. Pero también hay otras
opciones. Por ejemplo por un importe de 40 pesos, Luis ofrece la posibilidad de
un estacionamiento mensual. Indudablemente es mas barato que cualquier cochera y
con la garantía de que no nos harán la boleta. Porque Luis ya está arreglado
con los que hacen boletas a cambio seguramente de un porcentaje por hacer la
vista gorda. En general se hace el distraído cuando uno le
pide la tarjeta, no hace falta dice, estoy yo!. Migajas pero corrupción al fin.
26 - La estafa y la corrupción
Otro
elemento que hace a la corrupción es la estafa. En Argentina uno es
permanentemente estafado y a veces, aunque se dé cuenta,
no tiene como accionar contra el estafador. Agencias
de turismo que venden paquetes turísticos truchos, automóviles en cuotas
que nunca se entregan. Celulares regalados que no son tales. Facturas
desorbitantes e incomprensibles de servicios públicos monopólicos.
Intereses de usura en tarjetas de crédito por conceptos que nunca se entienden.
Los resúmenes bancarios siempre tienen algunos centavos o pesos que tampoco se
entienden pero pasan desapercibidos. Cuando uno pregunta o se queja se reconocen
errores y se reintegran los importes, pero ¿cuantos de nosotros nos quejamos?
Las
compañías telefónicas pueden hacer con nosotros lo que quieran. No es raro
que uno esté ausente de su casa un mes entero y llegue una factura con el mismo
monto que cuando estuvo un mes en cama hablando por teléfono. De nada sirve la
facturación detallada si uno no tiene como fiscalizar los tiempos. Con solo
poner dos minutos en lugar de uno estamos hablando de millones de dólares en el
volumen de usuarios. Desde que se implementó la facturación mensual prácticamente
se duplicaron las facturaciones y hoy por hoy uno está pagando por mes casi el
mismo importe que pagaba bimestralmente. Ante el reclamo aparece la facturación
detallada "arancelada" y allí uno ve números que reconoce y nada
puede objetar sobre los tiempos. ¿Cuantos pueden hacer algo frente a eso?
¿Que
falta?: el Estado Nacional que por su complicidad con las empresas en la
ausencia de regulación y control de compañías que durante
mucho tiempo nos maltrataron mientras cobraban las tarifas mas altas del mundo y
aparentemente estarían fundidas ya que reclaman urgentes
aumentos. Sin embargo existen organismos como la CNC que tiene un bello edificio
céntrico. El estado solo aparece cuando los escandaletes toman ciertas
dimensiones.
Otra
característica del sistema corrupto es la famosa bicicleta
que se da en distintos órdenes de nuestro trajín cotidiano.
La
bicicleta
o el pedal tiene
que ver con los tiempos y la filosofía enquistada en nuestra sociedad es la del
“patear para adelante”. Este patear para adelante nos sirve para obtener un
rédito temporal o para padecer. La promesa incumplida está a la orden del día
en Argentina, país de deslealtades y la bicicleta es lo que nos pasa cuando
pretendemos reclamar lo justo, lo pactado, cuando pedimos por los que nos
prometieron. Llámeme mañana y nadie atenderá seguramente
el teléfono, vuelvo mañana dijo el plomero, y estuvimos diez días sin agua.
Venga a retirar el certificado el lunes, y el lunes, después de una cola de dos
horas y una de viaje, el certificado no está. La bicicleta burocrática es uno
de los argumentos para la vía alternativa que es la corrupción. Desde una caja
de bombones para la empleada hasta el pago de un arancel ya estipulado, una
amplia gama de opciones permiten romper con la bicicleta burocrática.
Otro ejemplo significativo es el pago a proveedores del estado. Si un
proveedor quiere cobrar, en época de restricciones y falta de recursos,
seguramente deberá pagar. Es muy común que alguien tenga que decidir a quién
se le paga y a quién no. Cobrar en término o lo antes posible tiene un costo
que oscila entre un 20 y un 40 por ciento del monto para quien acelera el trámite.
Presentaciones de facturas que nunca se aprueban por servicios ya
brindados son algo habitual en este país. También bicicletea el ciudadano con
las cargas impositivas. Es muy común que resulte beneficiado por una moratoria
y deducciones aquél que no paga. Un ejemplo contundente fue aquel famoso
troquel para el incentivo docente. Los que pagaron, pagaron y los que no,
resultaron beneficiados por la derogación del decreto que lo imponía.
El que paga se perjudica!, es el mensaje que transmite el Estado Argentino a sus
contribuyentes que como agregado se sienten habilitados moralmente a no pagar,
dado que están íntimamente convencidos que lo que aporten se lo robarán.
28 - Los Mecanismos de Defensa del Sistema Corrupto
El sistema corrupto tiene sus propios mecanismos de defensa cuando aparecen sus excesos o desvíos demasiado evidenciados ya sea a través de denuncias, de la opinión pública o de la difusión en medios.
Generalmente
lo primero que se moviliza ante una impronta de éste tipo es la negación y
simultáneamente la movilización de la red de operadores para atenuar o hacer
desaparecer las evidencias. Otro mecanismo es arbitrar medidas salomónicas que
no solo afectan a los corruptos sino también a la gente decente. Un ejemplo nítido
de esto es el siguiente: En un organismo público se denuncia un exceso de pago
de horas extras a personal que no las realiza. Inmediatamente se suspenden todas
las horas extras, cayendo en la misma bolsa quienes las trabajaban y los que no.
El
sistema corrupto también a veces tiene un sistema de “fusibles” que cuando
las papas queman se inmolan con una renuncia o son desafectados de su función
ya sea pública o privada. En esa maniobra nunca caen los
verdaderos responsables quienes se rearman para ir por más una vez que el foco
de atención se ha desviado.
Otra conocida reacción de defensa del sistema corrupto es generar o más bien anunciar una medida o un destape vinculado con la corrupción. “5000 jubilaciones truchas” o “ Medidas contra los ñoquis del Congreso”. En general son noticias recicladas. Desde hace años que de tanto en tanto aparecen los mismos temas como si una maldición hiciera que persistan en el tiempo. En general estos escándalos aparecen como pretendiendo indicar que desde el gobierno se combate la corrupción ante una percepción de sospecha popular. Si sumáramos las jubilaciones truchas que descubre cada gobierno que pasaría!!! El tema es que el problema persiste. De cualquier forma los corruptos no son ingenuos en éste país y casi siempre se aseguran de tener el respaldo necesario por lo que pueda ocurrir. A veces salen de circulación por un tiempo pero siempre están dispuestos a volver y de hecho no es poco frecuente ver como circulan por distintos planos de la administración pública cuando tienen la ocasión. La justicia sigue siendo ciega, sorda y muda y el justo de verdad un impotente.
29 - Ala legal y ala clandestina.
Así como las Guerrillas españolas, irlandesas o las Colombianas, tienen un “ala política” y un ala combativa, el sistema corrupto tiene un “ala política” y un “ala de corrupción”. El Ala política se sintetiza en los discursos de campaña, son los señores que juegan a la honradez, a la vocación de servicio y salen por televisión. Son los que dicen que saben y que van a hacer esto u aquello.
Detrás de cada uno de ellos está todo el aparato o red de operadores que van tras los cargos y los negocios. Generalmente están coordinados por monjes negros. Aquí conocemos un par de éstos poderosos especímenes que supuestamente responden a los dos principales partidos políticos de Argentina o tal vez no entendemos bien y es al revés, los partidos responden a estos personajes.
Todos saben que están y que operan en la trastienda, se sabe que manejan tremendas fortunas y también se sabe que son intocables, particularmente por la justicia. Alguna vez hicieron un esfuerzo, apoyaron al candidato, desde las sombras, contribuyeron a desmantelar la oposición, a conseguir recursos y adhesiones, colaboraron llenando estadios con sus muchachos y hoy, cuando el candidato es gobierno vienen por el botín.
Hoy
por hoy el ala política y el ala de corrupción son lo mismo
en la conciencia de la gente. La gente empieza a distinguir que detrás de las
palabras tiene que haber hechos y los hechos no coinciden con las palabras. Los
hechos concretos están a la vista y definitivamente están fuera del imperio de
la ley y de un proyecto común para todos los argentinos..
30 - La corrupción y la platita.
Los fondos obtenidos por el accionar corrupto se destinan en gran parte al financiamiento de la actividad política. En muchos países la falta de transparencia y de contralor del flujo de dinero en campañas electorales resultan altamente sospechosos. En Argentina uno de los usos tiene que ver con el accionar del “ala clandestina” y de los punteros. Un ejemplo, claro son las movilizaciones de gente para hacer número.
En esto se invierte muchísimo dinero y los punteros valen por la cantidad de gente que son capaces de movilizar. El supuesto es que cuando uno ve mucha gente piensa que quien la convoca tiene mucha llegada y conviene entonces votarlo.
No está probado científicamente que así sea pero de todos modos se sigue invirtiendo mucho en estas actividades mentirosas, carentes de espontaneidad y dedicadas a la sociedad entera. La capacidad de convocatoria sí tiene un peso para ganarse un lugar dentro del partido o en el corazón del líder.
Otro
destino de éstos fondos espurios es la inversión en medios de difusión para
promoción de candidatos, para denigrar o apretar opositores o para comprar
adhesiones. El supuesto aquí pasa por captar votos mas allá
del debate de programas de gobierno con lo cual denotan que la viveza
y la fachada prevalecen sobre el contenido de programas de gobierno
y capacidad de gestión. Uno puede tener el mejor programa, con la mejor
gente, pero con eso no se gana una elección. Por eso la inversión de la
“platita” siempre se pone en el “ala
clandestina”. La mentira es una forma de corrupción del vínculo entre los
políticos y el pueblo aceptada en última instancia por éste.
El
origen de los fondos de campaña es muchas veces el
medio privado. En todos los casos si todo va bien, seguramente las
empresas recuperarán con creces la inversión realizada en un vínculo
preferencial con el Estado Nacional.
31 - Pan para hoy, hambre para mañana.
Permisos
de pesca indiscriminados despoblaron de merluzas el mar argentino, depredación
de nuestros ríos mediante artes de pesca que impiden cualquier equilibrio y
otras barbaries se hicieron y se hacen para satisfacer la voracidad implacable
de nuestros funcionarios y sus asociados privados. Buques
sobrecargados navegan por nuestros ríos con los riesgos que esto implica
desde hace años y con bastante suerte por cierto. Fabricas derraman
contaminantes en nuestros ríos o en la atmósfera que respiramos y
nunca aparece la acción correctiva. Un camión acelera en el semáforo y
despide una tremenda bocanada de humo negro que en otros países resultaría
impensable. Ni siquiera sabemos que están haciendo con
nuestros suelos, con nuestros bosques y selvas porque no es un tema que tenga
mucha prensa. ¿Quién piensa en el futuro? ¿A quién le importan los riesgos?
Sin embargo tenemos importantes ministerios públicos que se ocupan de estos
temas, coexistiendo con el hermoso aroma de nuestro Riachuelo.
El
sistema corrupto opera en el hoy, corta los arboles hasta la raíz y no siembra
nada, arroja el estiércol en el pozo de agua limpia mientras tenga acopiado un
balde para consumo personal y otro para vender. Todo es
susceptible de ser utilizado para sus fines. El sistema corrupto es una máquina
de generar destrucción y no le tiembla la mano para llegar al final. Argentina
está en un punto final que es el resultado concreto del accionar corrupto.
Entender la realidad Argentina en estas cuestiones también remite
necesariamente a la corrupción.
32 - La deuda externa y la corrupción.
El endeudamiento del estado argentino se corresponde absolutamente con el accionar de los corruptos y es una consecuencia directa de la corrupción. La razón es simple, si se hubiese utilizado el monto adeudado en el desarrollo y crecimiento del país seríamos una potencia mundial. Sin embargo, correlativamente al aumento de la deuda, Argentina no solo no se desarrolló sino que empeñó todo su patrimonio, poniendo en riesgo la integridad misma del país. Los resultados están a la vista. No tenemos como ni con qué pagar, y en definitiva, no sabemos que cosa estamos pagando. Nadie se ocupa tampoco de saber que es lo que nos costó tanto y quienes son los responsables. Y la respuesta es sencilla. Lo que nos costó esa fortuna a nosotros, a nuestros padres, a nuestros hijos y nietos es la voracidad del sistema corrupto. No es raro que el gobierno actual, completamente fundido se arrodille para seguir endeudándose, porque es la inmediatez lo que persigue. No existen acciones contundentes para que el país pueda crecer y pagar con recursos genuinos su deuda, eso requiere planificar, generar estabilidad, sanear los organismos del estado, propiciar el imperio de la ley. El chanta lo que quiere es la guita ahora, para ver si zafa hoy. Mañana será otro día. Y esa guita la quiere sea como sea. Así se maneja el destino de la Patria. Así se gestionan las crisis, asegurándonos un entierro cada vez más inminente. Cuando no quede mas nada, tomarán sus bagajes y se irán a Suiza, ellos son ciudadanos del mundo, tienen asegurado el bienestar de su descendencia.
33 - La corrupción y la salud de los argentinos.
Uno
de los aspectos más terribles de la corrupción es cuando la moneda de cambio
son derechos humanos básicos, como el derecho a la salud. La corrupción en el
sistema de salud resulta repugnante. La situación de organizaciones como el
Pami, atribuidas a la falta de financiamiento constituye un ejemplo cabal de lo
que significa delegar responsabilidades de esta magnitud a ladrones y corruptos.
Hoy muere gente en Argentina por falta de atención médica y esa gente que
muere es gente que realizó aportes durante toda su vida para terminar
maltratado. El Pami sintetiza todo lo que se dijo hasta ahora. Tiene todos los
elementos para convertirse en un museo de la corrupción. Todavía hoy, en
tiempos de una crisis profunda, opera allí en toda su magnitud el sistema
corrupto para quién quiera verlo. Las mismas formas de robar, los mismos
negocios con algunas variantes, nada que hacer, ningún juez
ve nada, ningún periodista se dignó asomarse para ver de que se trata. Ningún
representante del pueblo dice nada. Mentiras y mentiras, silencio y complicidad.
Los
hospitales públicos resultan otro tremendo agujero negro. Cuando cualquier
persona sensata ve la forma en que se administran se agarra la cabeza. Casi todo
es manual, no hay prácticamente computadoras y en general no disponen de
sistema de gestión, hospitales que tienen cientos de pacientes
internados y con miles de consultas externas mensuales. Algo no cierra. ¿Cómo
se puede administrar de esa manera?
Por otra parte están las miserias de algunos galenos, que compensan sus dificultades con las obras sociales mediante cobro de adicionales o plus, que prescriben a instancia de los laboratorios para ganarse algún viajecito. que llenan los consultorios como colectivos y atienden cientos de pacientes por día para compensar con el número el bajo costo de la consulta. Que prescriben estudios de complejidad en asociación con los establecimientos que los realizan. Todo eso pasa y pasa, lo sufrimos los argentinos y no tenemos a quién contarle. La falta de equidad es absoluta entre el paciente privado y el de obra social. Con la excusa de que las obras sociales no pagan o pagan con demoras se niega accesibilidad a servicios básicos, se postergan cirugías, se dan turnos incompatibles con las indicaciones médicas o directamente no se atiende. En última instancia estos prestadores siempre terminan cobrando por servicios que no brindaron. Un señor adinerado fue a una clínica y la empleada de recepción le preguntó, tiene obra social? Y el señor metió la mano en el bolsillo, saco un puñado de billetes verdes y dijo, - lo que tengo es plata! Obviamente el problema está en el resto.
34 - La previsión para la vejez.
El
régimen previsional Argentino resulta otro objetivo sumamente interesante para
el sistema corrupto argentino. La unificación de las cajas de previsión
centralizó un terrible foco de corrupción que condenó a los viejos de hoy y a
nuestra propia vejez a la indignidad y la indigencia. Constituye el ejemplo de
un robo abierto a los aportantes que como si esto fuera poco siguen siendo
variable permanente de ajuste. Las irregularidades en éste rubro constituyen un
ejemplo de la virulencia del sistema corrupto que no vaciló en alterar los
sistemas de compensaciones, derivando fondos y comprometiendo el futuro de los
argentinos. Los negocios colaterales, gestoría de jubilaciones anticipadas,
jubilaciones truchas a lo largo y a lo ancho del país, venta de padrones a las
AFJP, mafia de juicios contra el estado por temas
previsionales mueven cientos de millones de pesos. Todo en contra del ciudadano
y del País. Cuando se decide, a contramano de lo que se venía haciendo,
estatizar las cajas de subsidios familiares, se incorporó otro paquete de
dinero que redundó casi en la desaparición del salario familiar que contribuía
al sustento de las familias argentinas y a desmantelar un fondo compensador que
funcionaba con superávit. Si todavía seguimos pensando que se trabaja para el
país estamos definitivamente locos. El sistema de AFJP constituye otro tremendo
interrogante, ya que no se sabe con certeza si llegaremos a verlo funcionar y no
sabemos que se hace con nuestros aportes, si la rentabilidad se dolariza o se
pesifica. En lo que respecta a la Salud, todos conocen la situación de nuestros
abuelos cuando tienen que atenderse por el Pami, organización que también ha
sido saqueada sádicamente desde el estado nacional desde su incorporación a
presupuesto del estado y mediante "intervenciones" que desde hace
muchos años han sido nefastas para la salud de millones de argentinos y no se
sabe si logrará sobrevivir a éste último arrebato.
La
sociedad feudal persiste en Argentina, solo que los “Señores Feudales”, son
de estirpe bastante inferior que aquellos que menciona la historia. Estos
caudillos gobiernan algunas provincias argentinas desde hace décadas,
seguramente morirán en el trono y los sucederá algún pariente. No es extraño
ver coincidir estos regímenes con los más altos niveles de pobreza e
ignorancia de la mayoría del pueblo y una casta asociada al caudillo que maneja
todos los asuntos públicos y privados de la región.
Cuando
uno visita esas provincias, en muy poco tiempo entiende que todo lo que se hace
y lo que no se hace pasa por el caudillo. En ese caso no existen los sobornos ya
que cualquier transacción oficial se realiza con empresas que también son
“oficiales”. En muchos casos la oposición no resulta posible ya que
oponerse al caudillo en estos lugares es como una especie de muerte civil, donde
se cierran todas las puertas. Un médico fue despedido de un hospital por ser
opositor y no consiguió ningún otro trabajo ni público ni privado. Así
funciona el sistema feudal mas allá del pueblo. Esto es Argentina, en el año
2002. Otro tipo de señores feudales esta representado por
algunos gremialistas, secretarios generales vitalicios. Nunca ninguna interna
consigue arrimarse a la conducción y rápidamente desmantelan cualquier oposición.
Estos señores son los que defienden los derechos de los trabajadores, y los que
mandan a “apretar” a mas de uno. Generalmente viven en un mundo muy
diferente al de las personas a las que representan. En muchos casos la falta de
pudor, hace que se los vea con su familia en un ostentoso yate, o bien en algún
balneario caribeño. En otros niveles también existen pequeños feudos, como
las famosas quintas en algunos sectores de la administración pública con dueños
que se eternizan y nunca se sabe como trascienden todos los cambios políticos.
TLa
corrupción es letal para el desarrollo de los países. El nivel de deterioro de
nuestras organizaciones públicas es completamente incongruente con el nivel que
han alcanzado las técnicas de gestión y la tecnología informática. En la década
del noventa parecía inevitable una reingeniería de todos los organismos burocráticos
e ineficientes. Así fue que aparecieron los expertos, los tecnócratas que
inundaron los organismos públicos con un ejercito de
jovenzuelos disfrazados de eficientes, que autoritariamente revolvían por una módica
suma los avisperos públicos. Los “consultores”, que venían a
"espantarse" de lo mal que estaba todo y a transformar el estado,
encubrían un nuevo negocio de una magnitud impresionante. Las consultoras,
algunas armadas ad-hoc cobraron fortunas por recopilar el trabajo de los
empleados de las organizaciones y encuadernarlo con hermosas carpetas
membreteadas que nadie leyó pero que costaron un dineral. El negocio de las
consultoras fue uno de los más “redondos” del sistema corrupto argentino.
Aquí no había que fabricar nada, los costos eran
insignificantes y la facturación enorme. Carpetas y carpetas ni siquiera se
sabe donde están. Si uno evaluara la relación costo beneficio del aporte de éstos
mentores del buen gestionar, el resultado sería cero
beneficio.
No dejaron nada de nada, se llevaron todo el patrimonio de conocimiento y
elaboración de la gente trabajadora y comprometida de las
organizaciones, y si alguna recomendación hicieron a nadie le interesó
llevarla adelante. Miles de radiografías, diagnósticos con "carisma"
tecnocrático y nunca un tratamiento. Algunas consultoras contratadas por los
funcionarios corruptos ni siquiera tenían una trayectoria o antecedentes.
Fueron armadas especialmente para robar. ¿¿Sr. Juez??????
Otro
aspecto característico de la tecnocracia asociada con la
corrupción tiene que ver con la recomendación de despedir gente y tercerizar
servicios. En los dos casos se trata de negocios para el sistema corrupto. Los
despidos de empleados públicos en general son selectivos por temas políticos
y negociados con los gremios. En realidad la cuestión es
producir un impacto en la opinión pública a la que se mentaliza que el empleo
público es basura y que hay mucha gente y hechar gente es un acto heroico del
servicio. Una vez realizada la operación, en poco tiempo contratan otro tanto o
más cantidad de gente “amiga”. Igualmente sucede con algunos procesos de
desvinculación asistida, o retiros voluntarios que tienen un costo tremendo y
una vez que se concretan se recontrata indiscriminadamente más personal. También
desde hace una década se puso en boga la tercerización de servicios que
habitualmente se realizaban con personal de las mismas organizaciones. Empresas
de seguridad, empresas de limpieza constituyeron y constituyen otro foco de
corruptela que en muchos casos contribuyó a dejar sin trabajo a muchas personas
a cambio de servicios malos y caros, y en otros casos a aumentar el gasto ya que
no se despidió al personal propio. Todo es al revés, ésta es la lógica del
sistema corrupto. Lo que debe ser nunca es.
La
incorporación de tecnología constituyó otro coto del sistema corrupto. En éste
caso se destacó el tema de IBM por los montos desorbitantes
de las comisiones, aunque si se analiza de que manera se fue incorporando
equipamiento y software en las organizaciones públicas encontraríamos mas de
lo mismo. No es raro que los sistemas no funcionen o que sean terriblemente
cerrados y tortuosos para los usuarios. Para el sistema corrupto lo barato tiene
que costar caro y salir caro. Por otra parte, al margen de las erogaciones en
equipamiento y tecnología, las organizaciones públicas no despegan en un
funcionamiento acorde a lo que se invierte por la sencilla razón de que la
tecnología es contraria al sistema corrupto. El sistema corrupto tiene que
funcionar en la oscuridad del expediente y en la complejidad de los procesos.
Cuanto menos registro quede mejor, cuanto más complicado sea obtener información,
mejor, cuanto más fácil sea de destruir la evidencia mejor. Es
por eso que la tecnología no alcanza para transformar las organizaciones públicas
bajo la dirección de los ladrones que las manejan.
La
inserción de Argentina en el mundo, la definición y sostén de una política
externa coherente y congruente con los intereses de nuestra Nación, la
representación de la Argentina ante los países extranjeros, la difusión de
nuestros productos, la posibilidad de generar recursos por exportaciones, la
posibilidad de atraer capitales de inversión o la protección de ciudadanos
argentinos en el extranjero está en manos del Servicio Exterior Argentino. Una
embajada sin embargo también representa este mundillo que
venimos describiendo en otra escala no menos demostrativa de la desgracia
argentina.
Allí
encontramos los amigos, que no son funcionarios de carrera disfrutando de la
inmunidad diplomática y de unas vacaciones todo pago
costeada por los ciudadanos de este país. Tristes ejemplos fueron de
conocimiento público en algunos países vecinos, desde alcoholismo,
drogas, hasta muertes y rock and roll han sido las
credenciales de estos pseudo diplomáticos. Si alguien se decidiera a hacer un mistery
tour
por las dependencias argentinas en los principales países del mundo se
encontraría con muchas sorpresas, aunque no muy diferentes de todo lo que
venimos viendo aquí. La red montada alrededor de los migrantes orientales en tránsito
a EEUU a razón de unos cuantos miles de dólares por trámite,
consulado mediante, muestra otras funciones importantes del servicio exterior
argentino. Mientras tanto uno se pregunta cual es la política exterior de
Argentina, ¿la de las relaciones carnales? ¿La de seducción de los Kelpers?.
En todo caso lo que se puede ver son las consecuencias de una política sistemática
de obsecuencia sin rédito a cambio y que en nuestros días ha llegado a
extremos de falta de dignidad y soberanía en lo que podríamos llamar política
de "mendicidad". Nuestros deberes los hicimos bien.
Desmantelamos el plan nuclear, las fuerzas armadas, la industria militar, el
misil cóndor, la fábrica de aviones, la fábrica de submarinos, los
blindados, la siderurgia y como si esto fuera poco,
toda la industria nacional. Entregamos los mares a la depredación,
desmantelamos la marina Mercante, los ferrocarriles, entregamos el petróleo, la
energía, el agua, los minerales y las comunicaciones. Y el rédito, el éxito
de ésta maravillosa política resulta difícil de fundamentar. Tuvimos nuestro
momento de gloria turística, de equipamiento electrónico, de autos japoneses,
y así quedamos.
Argentina
no es el país de la justicia. Las injusticias más arbitrarias nos atraviesan día
por día, en un marco total de impunidad para quienes violan de la peor manera
la ley, es decir aquellos que la violan a cara descubierta y deambulan
libremente después de asesinar, después de robar. Hacete amigo del Juez, decía
Martín Fierro y muchos corruptos así lo han hecho. Pero a
su vez el juez tenía su refrán que era, hacete amigo del corrupto y así
estamos. La suprema corte de éste país resulta algo increíble. Los personajes
que parecen inamovibles constituyen la antítesis del equilibrio, de la balanza
que representa la justicia. Algunos ni siquiera tienen equilibrio emocional y en
un arranque pueden arrojar personas por las ventanas de los edificios. Otros no
pueden disimular sus vínculos carnales con el sistema corrupto argentino.
Avalan actos inconstitucionales y violaciones abiertas de la ley, siempre en
beneficio de los poderes.
Y
si vamos a los jueces, la mayoría están cuestionados, algunos por su vida
sexual escandalosa y eso sería lo de menos. Otros por recibir abiertamente
sobornos, mobiliarios y otras yerbas. Algunos hacen desaparecer expedientes o
sobornan testigos para que hagan declaraciones falsas, otros asesinan a sus
propios hijos. Nadie toma la verdadera dimensión terrorífica de esta situación.
Un país donde no impera la ley no tiene destino. Sigamos durmiendo,
y mientras no nos toquen a nosotros que mueran o se
destierren nuestros hijos. El imperio de la ley es un elemento crucial para el
desarrollo de un país. No es el caso de Argentina donde impera la arbitrariedad
en función de los intereses de los traidores y corruptos. Eso sí, no robemos
gallinas porque la justicia es implacable.
39 - La responsabilidad de los irresponsables.
Argentina
es el auténtico país de la irresponsabilidad. Nadie se hace responsable de
nada o a veces alguien o algo es responsable de todo.
Lo que prima es la falta de registro desde el pueblo, desde la ley o desde los
mecanismos del estado de los puntos de responsabilidad. Argentina
perdió recientemente cientos de millones de dólares por la irresponsabilidad
de un señor que descuidó el tema de la aftosa. Capaz pensó que ahorraba con
su negligencia, o tal vez haya recibido alguna oportunidad desde afuera. La
cuestión es que se retiró sin pena ni gloria. Para el nada cambió, y sería
bueno saber si su situación mejoró. Seguirá cobrando su jubilación de
privilegio por su valiosa contribución a la cosa pública. Estamos hablando de
una negligencia que costó cientos de millones de dólares. No sería raro que
en unos años veamos al mismo personaje, con el “quincho” mejorado de vuelta
en la función pública. El pueblo argentino es generoso y tolera todo. Perdona
los errores y da nuevas oportunidades, como al paladín de la democracia que
dejara al país en una situación crítica de hiperinflación, que
abandonó la nave y salió corriendo y todavía sigue dando elocuentes
discursos. Ni hablar de la responsabilidad sobre lo que se
dice. “Voy a ser el empleador de cada argentino”, decía el último
fugado.” Que alguien le pregunte por qué no fue el maestro de cada argentino
como tan convencido y convincentemente anunciaba. Qué alguien le pregunte por
qué no vendió el tango01 y que exija una respuesta coherente. ¿Que nos pasa a
los Argentinos? ¿Estamos drogados?, ¿borrachos?. Mas bien
estamos enfermos de pasividad. También están los que son responsables de todos
nuestros males, generalmente los "anteriores", que una vez que pasan a
la historia, terminan siendo buenos a comparación de los que los van
sucediendo, como bien decía Perón. ¿Quién son los culpables de nuestros
males? ¿Perón, Videla, Martínez de Hoz, Alsogaray, Menem, Cavallo, de la Rúa?.
El culpable es el sistema corrupto argentino mas allá de cualquier nombre.
40 - Las Internas del Sistema Corrupto.
Argentina
vive en estado de contienda política permanente. Desde el primer día que asume
un gobierno empiezan las internas, ya sea dentro del mismo partido o entre
partidos de una alianza, o entre partidos opositores. Esta lucha resulta costosísima
para el Estado argentino ya que la disputa de los puntos estratégicos para
robar transcurre en los organismos estatales donde coexisten todas las
corrientes. Esto implica que la repartija de ministerios, gerencias o sectores
de la gestión pública u organizaciones entre distintas líneas, contamina la
coherencia de cualquier política. Las organizaciones funcionan absolutamente
desintegradas porque cada gerencia es un coto que no comparte los mismos
objetivos con las otras. Así es que no se puede llevar adelante ninguna
organización pública, porque nunca hay consenso y los intereses de las partes,
dentro de la misma organización son incompatibles. Esto es gravísimo porque
cualquier persona con formación en gestión o un simple ciudadano pueden ver rápidamente
que es imposible trabajar en ese contexto. Y de verdad es así, resulta
imposible mejorar la gestión pública en tanto las organizaciones públicas
sean el coto de caza de ladrones y traidores de distintas bandas. Ni hablar que
en esta lucha encarnizada de patriotismo. Siempre se apuesta al fracaso del otro
aunque arrastre consigo el fracaso de la Nación. Así estamos los ciudadanos,
siempre entre el fuego cruzado de una guerra de traidores.
Los Argentinos y las palabras. He aquí un terrible problema estructural que de alguna manera da cuenta de los males que nos aquejan. En Argentina, país de habla hispana, la palabra es completamente arbitraria en su relación con las cosas, arbitraria en la relación de quién la pronuncia y arbitraria en su relación con lo que se hace.
Argentina
es un país de chantas, así nos caratulamos y nos caratulan en muchos lugares
del mundo. El chanta argentino tiene la particularidad de manejar muy bien las
palabras. Son las palabras del embauque, de la mentira que nos envuelve y nos
hace caer una y otra vez en trampas a veces mortales. Por otra parte, así como
está el embaucador talentoso, está el embaucado. Los argentinos
también somos vulnerables a la palabra del embaucador como si fuéramos víctimas
de alguna extraña fascinación. Nos encanta creerle al chanta. Dos caras de la
misma moneda, el chanta y el gil. El chanta se vende y nos vende cualquier cosa,
el gil admira al chanta y compra cualquier cosa. Hasta aquí hemos llegado en un
círculo vicioso que nos viene condenando. El chanta es todo
fachada y cero contenido. El gil se deslumbra por la fachada y la confunde con
contenido. Además existe como un código compartido de valoración del chanta.
No es raro que algún personaje sea venerado por una multitud que
individualmente habla pestes o detesta al mismo personaje pero no se anima a
enfrentarlo o en el fondo lo admira. Cuando estamos en la intimidad lo
criticamos, cuando hay otros lo defendemos a muerte y en el fondo quisiéramos
ser como él. Cuando estamos con “él” lo adulamos, nos sometemos y no lo
contradecimos. Algo así como el cuento del rey desnudo, todos sabemos que es un
chanta y mentiroso pero nadie lo dice. Este muchacho sabe mucho, dicen algunos!.
Entonces Argentina no es solo un país de chantas, también es un país de giles,
los otros, los que piensan y luchan están en el anonimato, perseguidos,
desterrados y nunca son profetas en su tierra, como nadie.
En
definitiva, uno puede decir cualquier cosa a condición de decirlo con cierta
entonación autoritaria y que denote seguridad en sí mismo que tendrá mas
impacto que algo sensato y respaldado. Nos aburre a los argentinos buscar
contenidos, buscar coherencia en un discurso. Nos resulta mas fácil quedarnos
con lo superficial sin medir cuanto nos cuesta esto. El costo es que los lugares
de poder están reservados para el chanta, porque no le concedemos poder al
criterioso. No le damos el lugar de poder por lo que es y si le damos el lugar
de poder por lo que parece. Parecer y ser, el gran problema
argentino. Los que parecen tienen mil veces mas fuerza que los que son. La
virtualidad del conocimiento, del saber, de la honestidad, se materializa para
los argentinos en un discurso bonito dicho en el tono que nos fascina y nos
adormece. A la fascinación del gil se agrega el enorme talento del chanta para
defenderse de quién lo cuestiona y para contratar lealtades que lo aplaudan.
Siempre tiene un ejercito de aliados, como mujercitas fascinadas
e histéricas que lo confirman en su lugar emblemático. Quien lo desenmascare
se las tendrá que ver con el mundo entero, no resulta fácil. Un eminente
profesor presentaba en un congreso un trabajo literalmente robado a dos de sus
alumnos, presentes en la disertación. Uno de ellos se puso
de pié, lo interrumpió y le dijo: Ese trabajo que está presentando no es
suyo”. El hombre imperturbable le dijo, por favor!! Que está diciendo? - No
le permito!, mi prestigio en la materia es incuestionable y mi
trayectoria demuestra que desde hace años me ocupo de éstos temas -. - Usted
está equivocado -. El tono de voz resultó impecable y
elocuente, digno de una eminencia, por lo cual continuó como si nada quedando
totalmente descalificado quién tenía la razón. Algo habitual en el chanta,
descalifica al inteligente y gobierna. Hay chantas y giles en todos los rubros
del trajín nacional. El resto no encuentra su lugar en Argentina y muchos de éste
resto triunfan en el exterior. Hay chantas hasta en los ambientes científicos!!.
Siguiendo con el anecdotario, un mismo proyecto elaborado por un profesional de
una organización pública, fue presentado a una autoridad por cuatro personas
distintas que se lo atribuían. El chanta obtiene letra y carátulas del
inteligente, nunca contenidos. Vende fachadas, vende vino adulterado en botella
de colección, vende manzanas pintadas con tempera, vende declamaciones
y vende imagen. Los atributos de la capacidad de un funcionario público
son el tamaño de su despacho, el volumen de su quincho y las curvas de
su secretaria. Se les nota en la cara el placer que experimentan por estar ahí
sentados, incompatible con la cara que pondría alguien que quiere trabajar y
hacer las cosas bien de acuerdo a su saber y experiencia. Al chanta lo delata su
cara, su soberbia y su autoritarismo barato, Una cara diferente a la del
inteligente y honesto que en general es humilde y lidera con respeto. Al gil lo
delata su fascinación y temor por el chanta. Al honesto e inteligente
no lo delata nada porque no juega en este partido. Queda excluido o
condenado a trabajar en las sombras, siempre sin consenso, siempre por su
voluntarismo, siempre tratando de predicar sensatez en un mundo de necios,
siempre tratando de reparar o anticipar consecuencias
nefastas del accionar del chanta, tratando de avivar giles que una vez avivados
no tardan en convertirse en chantas. Perseguidos, apartados de los proyectos
importantes y de los lugares de decisión los hombres nobles deambulan y rara
vez se encuentra con sus pares. El sistema corrupto se encargó de que no puedan
reunirse. Sistemáticamente destruye y corrompe asociaciones, u organizaciones
inteligentes y genera un contexto hostil a la palabra noble,
desinteresada y sensata que ya no vale nada en Argentina. Sin
embargo sí que fuimos como ratones tras el flautista, cuando nos dijeron: “síganme
que no los voy a defraudar”, o también “con la democracia se come, etc.”.
El colmo fue éste señor que nos dejó en
la rúa,
con aquel famoso alegato sobre el aburrimiento. Tal vez los argentinos también
aprendamos algún día por aburrimiento ¿o acaso todavía no nos aburrimos de
tanto chanta?
42 - La chantada como pilar del sistema corrupto.
La
chantada es el resultado del accionar del chanta. En el lunfardo se aludía hace
unos años a una excepción a la regla. Había chantas y nos resultaban hasta
pintorescos por sus ocurrencias y artilugios para obtener ventaja mediante el
engaño. Los primeros chantas solían representarse como porteños vivos que
engañaban a ingenuos paisanos que venían del campo, que creían en la palabra,
y víctimas de la fascinación por éstos hombres de la ciudad que parecían
saberlo todo y dar buenos consejos, terminaban vilmente estafados. En muchos
casos, la fascinación ejercida por el chanta adquiría una dimensión tal, que
la víctima no se resignaba a creer que fuera posible que un señor tan
distinguido y tan bueno pudiera ser responsable de una estafa. - Ha de ser un
error -, decían hasta que la cruel realidad era elocuente. Estos personajes tenían
sus códigos y su corazoncito, uno puede ver en algunos films, emotivas
instancias de arrepentimiento, donde el famoso chantapufi lágrimas
de por medio se disculpa y devuelve lo que robó o en última instancia, en el
calabozo, un comisario bigotudo lo perdona y le dice algo así como, -"Ve
hijo mío y no peques más". Los chantas siempre han sido transgresores
pero en general no mataban a nadie y su arma era el talento verbal y su ojo de
lince para seleccionar a sus víctimas, los giles. Ranas y
giles. Una combinación que con el tiempo resultó nefasta para la Argentina. En
aquellos tiempos de las películas argentinas, estaban los ranas, estaban los
giles, pero también estaba la ley. La dinámica se resolvía en ese marco donde
la vigencia de la ley no estaba en juego y los códigos eran los de la honradez
y la palabra. El chanta transgredía porque en última instancia había giles,
había principios, valores de honestidad y había una ley. Desgraciadamente la
trama ya no es la misma. El chanta de hoy es capaz de matar, tiene la mente
terriblemente fría y no hay nada que lo haga retroceder. Tiene el signo pesos
en la frente y su ética es la ética de la ventaja. Está en éste mundo para
obtener dinero o ventajas sobre los demás, en un marco de transgresión, juego
sucio y sin ley. Hoy por hoy la ley es la ley del chanta. Transgredir es la
norma, porque en general “no pasa nada”. Eso sí, las cárceles están
llenas, pero no de chantas. La transgresión es hoy por hoy un modelo de
crecimiento y posicionamiento social. La competencia es un juego entre chantas.
El resto no juega y queda fuera de mercado.
(¿Para qué si se pueden hacer mal?)
Quien
quiera hacer algo bien en Argentina está loco. A veces la acción más
elemental encuentra una oposición desmedida del sistema corrupto que termina
abortándola. Cada vez que algo prospera en beneficio de la comunidad, del país
o de una actividad específica necesariamente se corrompe y
se pierde. ¿Para qué hacer las cosas bien si se pueden hacer mal?. Esta frase
popular representa otra terrible faceta del sistema corrupto. El que sabe nunca
concreta nada. Acumula uno y otro proyecto abortado y es juzgado por el entorno
como una persona que no concreta los temas y poco operativa. Los logros son de
ellos y así estamos. La capacidad de asombro no la hemos perdido porque no se
puede perder cuando se mira lo que ocurre en éste país. Argentina es el país
de la ineficiencia e ineficacia. El mecanismo por el cual se es ineficiente e
ineficaz está estrictamente asociado al sistema corrupto. En Argentina existe
gente sumamente inteligente e ingeniosa que hace el terrible esfuerzo de
desplegar su talento en un contexto absolutamente hostil. La secuencia es la
siguiente: El inteligente, voluntarioso y proactivo detecta una oportunidad de
hacer algo bien o mejor. Esa noble intención puede ser vista como una
oportunidad para el político o para el chanta o como una contra que en general
resulta incomprensible para el sentido común. Si el político encuentra una
veta, seguramente exigirá al técnico “modificaciones” y una rapidez
imposible de lograr sin contaminar los resultados. Este “apuro” es
incompatible para el técnico autoexigente y responsable. El político insiste
en que es “para ayer y como él lo quiere”. Si el técnico resiste lo
apartan rápidamente de su propio proyecto y llega otro, algún idóneo sin escrúpulos
que termina arruinando todo. Si el técnico acepta o es “apretado” ocurre lo
mismo, con lo cual su posición es imposible. Otra situación
es aquella en que el técnico anuncia la urgencia de encarar una acción.
Fundamenta impecablemente los motivos por los cuales hay
que actuar, anticipa los riesgos de no actuar y las ventajas de hacerlo,
muestra un plan bien formulado, determina costos del antes y del después. El
político escucha en otro canal diferente al de la lógica formal y dice
no, y no y nunca se sabrá porqué. O sea que la ineficiencia y la ineficacia es
un resultado de la acción contaminada por la política y el sistema corrupto.
Quien tenga orejas que oiga porque este es uno de los principales causales de la
tremenda crisis Argentina. A veces las nefastas intervenciones del sistema
corrupto dominante están sustentadas en una incompatibilidad
del desarrollo, de la mejora o del éxito de un proyecto con objetivos espurios
vinculados con el robo o con otros intangibles relacionados con el rédito político
que en última instancia es otra puerta para seguir robando. La habilidad de los
corruptos para abortar proyectos importantes o para capitalizarlos es
francamente asombrosa. Sus argumentos desarman hasta los más sólidos
fundamentos de un plan o conjunto de acciones técnicas. Sin la bendición de
los padrinos de la corrupción nada puede hacerse. Con ésta lógica fue que el
sistema corrupto desmanteló cualquier gestión eficiente en las grandes
empresas del estado, y con ésta técnica y accionar sistemático nos hicieron
creer que eran inmanejables, no hicieron sentir que era insoportable para los
ciudadanos padecerlas y que en Argentina no había gente
capaz de convertirlas en empresas exitosas. Así fue que las remataron por
monedas y todos nos pusimos contentos de poder hablar por teléfono sin el plan
megatel.
44 - El empleo público y la corrupción
Una
de las actividades más desprestigiadas por la sociedad argentina es el Empleo Público.
Para la opinión del común de la gente, quienes trabajan para el estado son
seres despreciables, cagatintas, burócratas, ineptos, vagos y otros tantos
calificativos que surgen de manera casi espontánea. Aquí definitivamente no se
separa la paja del trigo y el juicio es unánime para todos. El desprestigio del
empleo público está perfectamente justificado si uno evalúa la ineficiente
prestación que brindan la mayoría de los organismos. El error está en
desconocer que si algo por poco que fuere, funciona
mal
o bien, es gracias a esos empleados públicos y que el principal problema está
en los corruptos que pudren las organizaciones. En cada organización están
aquellos que a pesar de los estragos que hace el sistema corrupto, hacen
funcionar con un esfuerzo titánico lo poco que funciona y hasta donde dan sus
fuerzas. Con escasa capacitación, con escasos recursos materiales y tecnológicos,
merced a un voluntarismo loable, cumplen su tarea cada día para ganarse su
salario. En todos los organismos del estado, existe gente inteligente y capaz,
que conoce su trabajo, que sabe donde están los problemas, que está
comprometida con lo que hace y quiere hacerlo cada día mejor. Estos son los
verdaderos empleados públicos que por desgracia están atados de pies y manos
por los distintos usurpadores que se van sucediendo en el tiempo. En estas
organizaciones, la red de corrupción cada vez llega a niveles mas bajos.
Generalmente los que conducen, incluyendo los niveles medios, son empleados del
sistema corrupto asociados a camarillas gremiales. Cuando uno en el año 2002,
entra a un edificio público en general experimenta una sensación desagradable
porque choca inevitablemente con las miserias del sistema corrupto. Edificios
sucios y que se caen a pedazos, empleados hacinados en mobiliario corroído,
computadoras obsoletas cuando las hay, mal trato, desorganización, falta de
información, trámites irracionales, muchos papeles, colas y colas. En el
empleo público confluyen la Biblia y el calefón. Empleados con los ojos
destrozados, que trabajan bajo presión, atendiendo público y con alto nivel de
estrés laboral y otros, a pocos metros, que deambulan, mate en mano, leen el
diario en el escritorio de al lado y conservan una pila de expedientes por las
dudas alguien piense que no trabajan. Esta inequidad en la distribución del
trabajo, las secuencias chaplinescas en los procedimientos, sistemas de registro
obsoletos, falta de información, falta de elementos de trabajo, compartimentación,
papeles y más papeles constituyen el paisaje en el que transcurre el trajín público
diario. El empleado público aprendió después de tantos años a convivir con
el sistema corrupto y la única forma de hacerlo y sobrevivir es: No tomar
iniciativas, mantener un perfil bajo, aceptar que “siempre se hizo así” y
que no es posible hacer nada para mejorar hasta que no venga una orden de
arriba. En general se toleran errores, se reiteran los mismos errores sin que se
pueda subsanar la causa que los produce. No importan los tiempos de ciclo, salvo
que lo pida un diputado o algún capanga
del sistema corrupto. No hay régimen de premios y castigos.
Da lo mismo el vagoneta amparado por la gremial que el que se mata laburando.
Uno de los puntos fuertes de las críticas al Empleo Público es el número. En
general se acepta que existen demasiados empleados públicos. La realidad es que
prácticamente ningún organismo tiene una estructura funcional que permita
definir cuanto personal necesita. No existen criterios e información realista
que permita decir cuanta gente necesita un municipio o el Pami, por ejemplo. Por
una sencilla razón: que estas organizaciones no son organizaciones. La mayoría
no tienen definidas estructuras funcionales que respondan a su misión y los
procesos de trabajo, ni tampoco puestos de trabajo nominados y asociados con
responsabilidades específicas por lo cual no es posible
decir cuantos puestos están cubiertos y cuantos están
vacantes. El único dato que hay es el número y esto se
explota políticamente. No es raro que un nuevo administrador de un organismo público
denuncie el exceso de personal y amenace y/o concrete despidos masivos. Ese
mismo funcionario no tardará mucho tiempo en volver a contratar a sus amigos.
Alderete produjo casi dos mil bajas en el Pami mediante amenazas de quitas
salariales asociadas a un retiro voluntario que despojó al organismo de los
recursos profesionales mas valiosos. Luego contrató indiscriminadamente otro
tanto de gente sin experiencia ni calificación. Claro que el enorme monto de
dinero pagado en indemnizaciones fue prácticamente tirado a la basura. Esta
tremenda irresponsabilidad no tiene cómo ser castigada en Argentina. Otra de
las recetas enunciadas por los políticos con respecto al problema del empleo público
tiene que ver con la reconversión laboral. El Pami gastó cerca de 20.000.000
de dólares en capacitación para una reconversión que jamás se concretó.
Otra de las característica del empleo público tiene que ver con los salarios y
los valores de mercado de los distintos perfiles. Uno de los puntos mas
significativos en lo que respecta al salario de los empleados públicos es que
se paga por posiciones o categorías escalafonarias más que por las
competencias y responsabilidades inherentes a las tareas que se realizan. El
trabajo profesional está completamente desvalorizado y no es raro que los
salarios profesionales se equiparen a los del personal no calificado que realiza
tareas generales de oficina o de mantenimiento, percibiendo en muchos casos
sumas sensiblemente superiores a los valores de mercado. Este contexto es
estrictamente necesario para el sistema corrupto, mas allá de los ciudadanos.
Por eso el estado es ineficiente y no hay ninguna otra razón que se equipare
con ésta. Los medios de opinión contribuyen en sus análisis superficiales de
la realidad y en la búsqueda de impacto a que no se entienda cual es el
problema de los organismos públicos. No vacilan en publicar titulares que
hablan del exceso de empleados públicos pero nunca mencionan los puntos que se
trataron mas arriba. La gente protesta porque hay muchos empleados, cuando en
realidad debería protestar porque los funcionarios son corruptos, los
directores, interventores, gerentes, puestos por el gobierno de turno y las
mafias enquistadas y que se perpetúan son el verdadero problema de la gestión
pública.
45
- La Necesidad, la Norma y los Herejes
Muchas
veces en nuestra querida Nación, se desarrollan acciones que parecen orientadas
a satisfacer necesidades concretas de la comunidad, como ser normativas
vinculadas con el medio ambiente y la calidad de vida de los ciudadanos. Un
ejemplo fue cuando se dejaron de utilizar los incineradores en la Ciudad de
Buenos Aires, y se promulgó una ordenanza mediante la cual los consorcios debían
compactar los residuos. Curiosamente solo había unas pocas compañías
que vendían los equipos y estaban en condiciones “anticipadas” de
satisfacer la demanda impulsada por la ordenanza. Muchos consorcios afrontaron
la erogación y pagaron abultadas sumas para ponerse en regla. La realidad es
que nunca se materializó esa norma y hoy por hoy la basura sale sin compactar.
En el medio alguien ganó mucho dinero. Esta es una modalidad muy común de
asociación entre el sistema corrupto oficial y la actividad privada. La norma
está promulgada en el momento justo y con las especificaciones justas para que
alguien obtenga enormes beneficios. El Intendente de una comuna metropolitana
salió a reprochar recientemente a la Nación por beneficios impositivos a
empresas telefónicas. El poder ejecutivo vetó una ley que grava el espacio aéreo
y/ o terrestre que utilizan las empresas telefónicas. Mientras
otras firmas de servicios como las de gas, luz, agua
o un simple comerciante pagan tasas por sacar una silla a la vereda, una
empresa que gana millones de dólares anuales de manera monopólica no abona un
centavo. Las empresas en sus países de origen pagan la tasa sin chistar. Aquí
no hacen la contribución con el amparo del gobierno
nacional, y tal vez sea esa la razón por la que ganan en Argentina un
13 por ciento más que en su país.
Ni hablar de los temas que se tratan en nuestro querido parlamento.
Declarar de interés la fiesta nacional del pendorcho, en lugar de debatir sobre
la corrupción. Juan Pendorcho estará de fiesta mientras otros ayunan.
Si
hay algo que cuesta realmente caro en Argentina es la falta de continuidad y el
aborto, como rasgo sobresaliente en la gestión pública. Una organización pública
está absolutamente a merced de los impulsos espasmódicos de las distintas
gestiones que van desfilando y cualquier acción emprendida, buena o mala por
una gestión, es sistemáticamente abortada por las siguientes. No importa
cuanto se haya invertido, el esfuerzo que haya implicado, el grado de avance o
la importancia para el futuro de los emprendimientos. Aquí se cumple aquel
dicho que dice borrón y cuenta nueva, y generalmente se trata de un tema de
cuentas. Cuentas vinculadas con “la platita” y cuentas
vinculadas con “ajustes”. La norma entonces es que de lo anterior, nada debe
quedar y así es como las organizaciones públicas y mas abarcativamente, la
gestión del estado, están marcados por la falta de
continuidad en el tiempo y el eterno retorno de lo mismo. Los proyectos se
abortan, se reemplazan por otros arbitrariamente, la gente es desplazada o
perseguida, pero no es raro que luego se vuelva sobre ellos a modo de reciclaje
y así sucesivamente. Tanto es así que muchas organizaciones quedan
absolutamente paralizadas en los períodos de transición. El costo de este
funcionamiento es imponderable. Consultorías, compra de insumos, viáticos,
horas hombre, se desvanecen como por arte de magia y a empezar de nuevo. La
soberbia y omnipotencia que caracteriza a quienes nos conducen, hace que
invaliden todo el trabajo humano y el esfuerzo económico de
quien estuvo antes de manera indiscriminada en cuando a las bondades o
barrabasadas de lo actuado. Lo mas probable es que si algo tiene continuidad,
sea lo mas feo, lo menos productivo, pero desde la óptica estrecha del sistema
corrupto lo mas rentable. Ninguna instancia superior controla que se cumpla con
una planificación, mas allá de los hombres demasiado humanos que vienen a
refundar las organizaciones. Como no existe ningún compromiso previo a la
asunción de cargos, como ser metas preestablecidas ni tampoco evaluación de
desempeño en la gestión, cada funcionario llega para
empezar de nuevo y retirarse como vino. Obviamente esto implica un rédito para
el sistema corrupto, que puede promover nuevas contrataciones u otros modos de
robar. No es raro que una nueva gestión pública deje sin efecto contratos
vigentes de gestiones anteriores, para rápidamente ser “sujetos” de las
contrataciones similares o peores a las que ya existían. Muchas veces se pagan
fortunas por rescindir contratos de una manera infundada. El negocio es volver a
contratar a los amigos con cláusulas que aseguren que cuando vengan los
sucesores y rescindan los contratos, el costo sea enorme. Las consecuencias
nadie las cuantifica, ni Bernardo ni Mariano. Esto es cosa de todos los días
para quienes trabajamos en Organizaciones Públicas. En la marcha y la
contramarcha, alguien siempre sale ganando y perdemos todos. En otros niveles,
el aborto del plan nuclear argentino, de la industria militar y otros objetivos
estratégicos constituyen una franca traición a los intereses vitales del país
y llevará años retomarlos. Lo terrible es que nadie es responsable, nadie
puede dar cuenta de porqué se hacen o se dejan de hacer las cosas y la conclusión
es qué solo se hacen o se dejan de hacer para beneficiar al
sistema corrupto.
El
sistema corrupto Argentino requiere de un contexto ideológico para poder
cumplir su misión suicida que es destruir la República. Cuando vemos la
situación en la que estamos llegamos a la conclusión de que los traidores y
corruptos forman parte de un plan sistemático para acabar con la Argentina y
los Argentinos, o bien son cipayos de un plan vinculado con intereses foráneos
que los utiliza para concretarse. Uno de los elementos fundamentales del
contexto ideológico tiene que ver con la utilización de distractores que lo
benefician sistemáticamente. El efecto que pretenden los distractores es
desviar la atención pública y orientarla hacia opiniones que simplifiquen el
accionar corrupto mientras el país se derrumba. Los principales logros del
sistema corrupto en materia ideológica han sido por un lado generar un sistema
valorativo y cultural completamente contrario a la idea de Patria. Todo lo
vinculado con el patriotismo, la dignidad, la defensa del bien común y el
sentimiento nacional fue perversamente difamado, desvirtuado de manera tal que
en el común de la gente se perdió la dimensión de comunidad y se dispersó
en un individualismo apátrida y negativo. La gente blasfemaba contra el
país, contra los predecesores, contra la policía, contra el ejército y no
contra los corruptos genocidas. La gente pensaba que el problema era Argentina y
soñaba con exilarse. Lo que se logró con eso fue asegurarse la impunidad con
la que creyeron poder perpetuarse hasta los cacerolazos. En los cacerolazos, la
gente gritaba, Viva Argentina Carajo!!!!! Y ese ha de ser el grito que
deberán llevar en sus oídos como maravillosa música el día que los metan
presos si es que algún descontrolado no los lincha antes. La manipulación
ideológica tiene un límite y por suerte estamos cerca. Hoy por hoy si no
chocamos con ese límite y nos damos cuenta que no hay ningún país en el mundo
que desprecie su ser nacional como este, ningún país en el mundo que se burle
de sus símbolos patrios y tradiciones como éste, ningún país que desprecie y
de vuelta la cara ante quienes han luchado y muerto por él como éste. Si
logramos sacudirnos y abrir el espíritu, veremos como nos hemos dejado engañar
y el costo de ese engaño.
48
-La culpa no la tiene el chancho
Pero
sin duda, el elemento más importante que sostiene el sistema corrupto, el pilar
fundamental que lo alimenta cada día, ES EL PUEBLO ARGENTINO.
Cuando
hablamos del Pueblo Argentino, hablamos de los ciudadanos que asisten
pasivamente al espectáculo tremendo que venimos describiendo. Se trata de todos
aquellos que tienen esperanza, que creen en la palabra, que pagan sus impuestos,
que respetan las normas de tránsito, que contratan personal en blanco cuando
son empleadores, que preservan el medio ambiente, que intentan trabajar con
seriedad, que serían incapaces de tocar algo que no es suyo. Que esperan vivir
y criar a sus hijos en este maravilloso país. Aquellos que son capaces de morir
por su patria y por sus compatriotas, aquellos que tienen honor y dignidad. Es
decir de todos aquellos que se sienten argentinos, que viven del resultado de su
trabajo, que se formaron y capacitaron para crecer sanamente en el país de sus
antepasados, que son capaces de compartir objetivos comunes y solidarios, que
son respetuosos del prójimo porque sin conciencia comunitaria no es posible la
vida en sociedad. Respetan las leyes y tienen conciencia cívica. Utilizan
cestos de residuos en la vía pública y no arrojan residuos contaminantes.
Todos estos ciudadanos, los honestos, los inteligentes, son los principales
culpables pues no han sabido organizarse y han concedido a los ignorantes,
traidores y corruptos la gestión de los destinos de la Patria. Quienes
tienen principios, quienes creen que la ley es ley, los que se esfuerzan por un
crecimiento razonable a partir del esfuerzo y el trabajo en nuestro querido país,
los que tienen conciencia solidaria y social, son los mismos que se han quedado
cruzados de brazos viendo como nos usurparon, a veces con nuestros propios votos
de impotencia. Honestos ciudadanos, están lejos de tener un sistema que se
equipare o pueda contrarrestar el sistema corrupto. No están organizados, no
hay líderes que los conduzcan, jueces que los amparen y no tienen representación
en el parlamento. ¿Cómo pudimos ser tan giles, como decía el tango?.
Indudablemente costará mucho remontar y lograr que la honestidad llegue alguna
vez al poder. La encrucijada actual es que si seguimos permitiendo esto,
es el final de Argentina y quien no lo vea así esta ciego. En plena
crisis, algunos optimistas piensan que los políticos argentinos depondrán su
voracidad corrupta y harán algo para salir. Sin embargo este
será un nuevo error y casi él más terrible, pensar que estos traidores y
ladrones nos sacaran del pozo en el que ellos mismos nos
hundieron.
Sin
embargo hay entonces otra Argentina dormida, la que padece, la que yuga en
silencio para sostener lo que los otros van derrumbando, la Argentina de la
lucha titánica y la impotencia, La Argentina de quienes no
bajan la guardia pensando que algún día sonará un tiro para el lado de la
justicia. De aquellos que no se consuelan pensando que existe una justicia
divina, porque en esta tierra Argentina donde no hay justicia de los hombres,
algún día será un País justo y soberano. De aquellos que son engañados,
estafados y no tienen a ningún "cúneo" o cuña que los "salvi".
De aquellos que están en el “veraz” porque no llegaron a
pagar la tarjeta y los intereses le destruyeron la vida y la tranquilidad,
mientras algún ladrón engreído desfila con su cuatro por cuatro. De aquellos
científicos que investigan con los miserables recursos que les brinda el
estado y solo reciben reconocimiento cuando descollan en
otros países. De aquellos empresarios que aguantan con coraje y mantienen su
personal en medio de la crisis mas profunda de la historia argentina. De
aquellos trabajadores que han visto esfumarse su salario y agradecen todavía
porque hoy en estos días es una bendición ser explotado. De aquellos que
conducen por el carril, respetan la prioridad a la derecha y los semáforos. De
aquellos comerciantes que emiten boleta. De aquellos que luchan para que sus
hijos no se contaminen con ésta porquería que nos rige. De aquellos que están
enfermos y no se pueden curar y de aquellos que curan con lo que hay. De
aquellos que se animan a hablar y son perseguidos o denigrados. De aquellos que
estudiaron y se sienten fracasados. De aquellos que padecen el exilio porque acá
no tienen cabida. De aquellos que trabajaron toda su vida y viven con ciento
cincuenta pesos. De aquellos que están sin trabajo y
persisten en la honestidad. De aquellos que están embargados. De aquellos que
escuchan el hambre de sus hijos. De aquellos que perdieron casi todo menos la
dignidad y la honestidad. De aquellos que se quedaron sin familia por la situación
económica. De aquellos que viven en la marginalidad de la miseria, en la
violencia animal de los abandonados, de los excluidos y de los hambrientos por
culpa exclusiva de los corruptos y ladrones que hicieron la Argentina de hoy, a
contramano de los ideales que nos conformaron como Nación a contramano de su
pueblo, a contramano de todo. Todos
aquellos, los que hoy sufren constituyen el verdadero y noble pueblo argentino,
el resto son ratas que momentáneamente manejan el galpón mientras los gatos
duermen.
La
única alternativa frente a este panorama patético, cruel en su enunciación e
inobjetable en su contenido es la unión del Pueblo Argentino para una cruzada
casi de la misma magnitud que la Revolución de Mayo de 1810, o aquella que nos
constituyó en una Nación independiente en 1816. La revolución que se hace
imprescindible es la revolución de la ética y de la Inteligencia. La bandera
de esta revolución es la guerra
santa y a muerte contra la corrupción.
Un corrupto es un traidor a la patria y como tal debe ser juzgado. Un corrupto
es un genocida y un asesino que por una paga y por ambición de poder compromete
los destinos de millones de personas, condena implacablemente a muerte o a la
miseria a miles de compatriotas y hace peligrar la existencia misma de la Nación
Argentina. La pena que corresponde por estos crímenes la determinará quién
corresponda en el momento que corresponda y cuando impere la ley. Sin embargo lo
que hoy por hoy pide el pueblo es la pena de muerte. Si nos ponemos a pensar en
la gravedad y magnitud del accionar de estos traidores, de las consecuencias
terribles de su irresponsabilidad difícilmente logramos imaginar atenuantes.
Algo cambia en la República Argentina y hoy por hoy ya no circulan ostentando
su soberbia por los lugares públicos. Al menos comienzan a experimentar temor
del monstruo que ellos mismos han creado. Sin embargo sin una organización del
pueblo argentino todavía siguen firmes, atrincherados detrás de la
“legitimidad” que los ampara en un absurdo donde pretenden continuar, donde
quieren seguir depredando y robando hasta que no quede nada. Podrán hacer
callar algunas cacerolas por un tiempo pero ¿hasta cuando?
La
solución para que Argentina sea el país que tiene que ser pasa exclusivamente
por desmantelar la corrupción. Para aniquilar de una vez y para siempre el
sistema corrupto argentino y todos sus representantes hace falta una verdadera
revolución en distintos niveles. No puede ser un proceso lento porque los
tiempos ya no dan. A la Argentina la salvamos ahora o seguirá condenada hasta
su desaparición. Aunque venga algún señor patilludo con cinco o cincuenta mil
millones bajo el brazo y nos haga creer que todo marcha sobre ruedas. El cambio
no admite negociación. Con el corrupto siempre se pierde, uno cede un dedo y
pierde el brazo. La única alternativa es una revolución que extermine al
sistema corrupto argentino. El tema es: ¿Quién puede llevar esto adelante
semejante cruzada histórica, si no hay un liderazgo visible, si no hay una
organización?. ¿Si cualquier motivo es bueno para
que estemos divididos y sigamos sirviendo al sistema corrupto? ¿Si quienes
buscan una reacción frente a la espantosa realidad argentina se ponen a
discutir sobre los años 70, sobre los 80, sobre los 90, sobre el 2001, y no se
dan cuenta de que si no se conviene una idea directriz que unifique los
discursos nada podremos hacer para salir de éste pozo en que nos metieron y nos
hemos dejado enterrar?