| El Sefer HaBahir |
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El Bahir es uno de los más antiguos e
importantes textos de la Kabalah clásica. Hasta la publicación del
Zohar, el Bahir fue la fuente más importante y citada dentro de las
enseñanzas kabalísticas. Se hacen referencias textuales sobre él en
virtualmente todos los libros importantes de la Kabalah, siendo la
primera fuente citada en el comentario del Raavad sobre el Sefer
Ietziráh, y es numerosas veces nombrado por el Rabi Moshe ben Najman
(Ramban) en su comentario sobre Toráh. También es ampliamente
parafraseado en el Zohar. El nombre Bahir
ryhb deriva del primer
verso citado en el texto de Job 37:21. También se lo denomina el Midrash de Rabi
Nehunia Ben Hakana. La razón para esto es que dicho nombre figura al
comienzo del libro, pero la mayor parte de los kabalistas se lo
atribuyen a Rabi Hakana y a su escuela. Algunos lo consideran el texto
kabalístico escrito más antiguo. Si bien el Bahir es un libro relativamente
corto, con cerca de 12000 palabras, estuvo en gran estima y cuidado de
aquellos que quisieron investigar sus misterios. Fue publicado por
primera vez alrededor del 1176 por la escuela provenzal de kabalistas,
y su circulación en manuscrito estaba limitada a una pequeña
audiencia Si bien el Bahir tuvo sus orígenes en las
enseñanzas de Rabi Nehunia ben Hakana, grandes partes se le atribuyen
directamente a otros sabios. Rabi Nehunia enseñó los misterios de la
Kabalah a muchos sabios de su época, y debe asumirse que esta escuela
preservó sus enseñanzas después de su muerte. Es a esta escuela a
la que debemos atribuir la mayor parte del texto del Bahir. Cierta cantidad de sabios mencionados en el
Bahir son también muy conocidos por el Talmud. Como es de esperarse,
ello serían quienes estuvieran involucrados en las artes místicas,
aprendidas de las enseñanzas de Rabi Nehunia. Así, Rabi Akiba es
nombrado tres veces en el Bahir y el Talmud establece que fue el único
sabio en entrar al Pardes y salir intacto. El sabio más mencionado en el Bahir, es Rabi
Rehumai, cuyo nombre aparece 13 veces en el texto. No se encuentran
menciones a este Rabi en el Talmud o el Midrash, pero en el Zohar
encontramos que conocía a Rabi Pinjas ben Iair, suegro del autor del
Zohar, Rabi Shimon bar Iojai. Se dice que él estuvo con Rabi Pinjas
cerca del Kineret justo el día que Rabi Shimon emergió de la cueva
en donde le fuera revelado el Zohar. Del propio Bahir, existe
evidencia que fue Rabi Rehumai quien lideró la escuela después de la
muerte de Rabi Nehunia. Su publicación Con el cierre del período talmúdico, el círculo
de kabalistas disminuyó considerablemente, y muchas veces consistía
de tan sólo 12 individuos. Tan estrecha era la ligazón de este
grupo, que los extraños ni siquiera conocían su existencia. Mientras
era importante mantener la tradición de la Kabalah, era igualmente
importante que no cayera en las manos equivocadas. Durante algunos períodos, el liderazgo de
esta escuela estaba en manos de los líderes religiosos de la generación,
mientras que en otras estaba guiada por nombres que se perdieron en la
historia. Siendo los líderes religiosos, los guías de toda la
actividad y comunidad judía, también estaban activos en los círculos
de la Kabalah. Gran parte de esta actividad era el Bahir. No
podemos saber exactamente hasta qué punto un círculo tenía acceso a
este texto durante ese período, pero nunca pudieron haber sido
demasiados. Los manuscritos debieron existir, pero estos permanecían
en manos de los líderes de grupos, mientras todos los demás recibían
la tradición oralmente. Los miembros del grupo estaban
comprometidos a no revelar sus conocimientos a ningún ajeno, y la
comunidad no tenía conocimiento de su existencia. Por esta razón no es sorprendente que un
sabio como Saadia Gaón (882-942) y Maimónides (1135-1204) nunca
vieran el Bahir. La tradición sostiene que el Bahir era
retenido por un pequeño grupo de kabalistas en Tierra Santa. Durante
este período, partes de él eran citadas junto con otro texto kabalístico
conocido como Raza Rabá (Gran Misterio) que se perdió totalmente,
pero es citado por algunos escritores orientales. De allí, el centro
de actividad pasó a Alemania e Italia, llevándose el Bahir con
ellos. Para el año 1100 algunas de las enseñanzas
del Bahir fueron conocidas por un pequeño grupo en España. Luego, el
grupo kabalístico más importante pasó a Francia, particularmente a
Provenza. Esta ciudad se convirtió en un importante centro de
Kabalah, y fue allí que se tomó la decisión de publicar el Bahir. Enseñanzas Si bien el Bahir es el texto primario de la
Kabalah, no usa ese término sino que se refiere a ella con el término
mishnaico Ma´asé Merkabáh, que literalmente significa "Los
hechos de la Carroza", en alusión a la visión de Ezequiel. Esto
establece que sumergirse en estos misterios son tan aceptables como la
plegaria, pero advierte que es imposible hacerlo sin caer en error. El Talmud establece que la Kabalah debería
no sólo enseñarse a través de alusiones o sugerencias, y ese es el
método que sigue el Bahir. Aquel que lo lee meramente como un libro
encontrará que existen grandes partes que no tienen sentido. Este no
es un libro de lectura casual sino para estudio serio y concentrado, y
era un hecho aceptado entre los kabalistas que los textos más
importantes fueron sólo escritos para poder analizarlos como un todo
integrado. Se nos advierte que aquel que lea la Kabalah literalmente y
superficialmente es casi seguro que no la entienda. El modo correcto de estudiar cualquier texto
kabalístico es tomarlo como un todo, usando cada parte para explicar
todas las demás. El estudiante debe encontrar los hilos conductores a
través del texto, y seguirlos hacia atrás y hacia delante hasta
obtener el significado completo. En un texto pequeño como el Bahir, esto es
prácticamente directo. En textos mucho más largos como el Zohar,
esta metodología asume una importancia aún mayor, y sin ésta, gran
parte de los escritos del ARI (z"l) aparecerían en algo así
como "jeroglíficos". Uno de los conceptos más importantes
revelados en el Bahir es que de las diez Sefirot, y con la excepción
de tres, sus nombres también son introducidos. Un análisis cuidadoso
de esta discusión se basa en lo que se encontrará en lecturas kabalísticas
posteriores, así como su relación al antropomorfismo y la razón
para los mandamientos. Es particularmente interesante el orden en
que se dan las Sefirot. Otro concepto importante que se revela es el
de la reencarnación o Gilgul. Es interesante notar que esta idea es
introducida primero en el nombre de Rabi Akiba. Este concepto se usa
para explicar el problema de la aparente injusticia y por qué aún niños
inocentes sufren y nacen minusválidos. El hecho de que Saadia Gaón rechace la
reencarnación es prueba amplia de que no tenía acceso a las enseñanzas
secretas de la Kabalah. Este concepto se desarrolla posteriormente en
el Zohar, y aún en mayor detalle en el Sefer Guilgulim y otros
escritos de la escuela del ARI (z"l). Otras materias tratadas en el Bahir incluyen
la interpretación de las letras del alfabeto hebreo, quince de las
cuales son mencionadas. Los mandatos como Tefilin, Tzitzit, Lulav y
Etrog, así como "enviar al pájaro madre" se discuten
generalmente en el contexto de las Sefirot, o entre otros conceptos
previamente expuestos. Cierta cantidad de ideas puede ser encontrado
en el Sefer Yetziráh, así como los 32 Senderos de Sabiduría, las
doce diagonales, así como discusiones acerca de "el eje, la
esfera y el corazón". Por lo general, los números juegan un rol
muy significativo en el Bahir. Dos términos inusuales se hallan en el
Bahir, ambos de los cuales se refieren aparentemente a ángeles o
fuerzas angélicas. Uno es "Tzuráh"
hrvj,
que literalmente significa "Forma", mientras el otro
es "Komáh" hmvq,
que puede ser traducido como "Estructura". En la
literatura kabalística, estos son más familiares en su denominación
aramea, siendo el primero "Diukna" y el segundo
"Partzuf". Otros términos usados para ángeles son
Directores (Manhiguim) y Funcionarios (Pekidim). Otra revelación importante es la variada
gama de nombres de D´s, siendo el más místico el 112. El nombre
conteniendo 12 letras mencionado en el Talmud se discute también aquí,
junto con las 72 combinaciones del verdadero Nombre. Este Nombre se
menciona en fuentes talmúdicas tempranas y su derivación es
discutida ya en el año 1100 por Rashi (1040-1105). *** |