El Forjista La Revolución según Mariano Moreno Capítulo 3 En defensa de los indios |
La
dominación española en América se basó en la encomienda y la mita,
es decir en la esclavitud del indio, ahí donde podía ser sometido.
Gran parte de la historia de la conquista tiene su eje en la destrucción
de las culturas indígenas en su afán descontrolado por la obtención
de rápidas riquezas. Durante
los tres siglos de dominación hispánica la minería constituyó la preocupación
central de los españoles que arribaron a estas costas. Esto los llevó
a someter por la fuerza a miles de indios que constituyeron la mano
de obra esclavizada. La
mita era el servicio personal forzoso, convirtiendo a los indios en
seres sumamente útiles para los terratenientes y mineros, pues no
debían desembolsar dinero, a diferencia de los esclavos negros, cuya
muerte constituía una pérdida del patrimonio. No
existía ningún tipo de consideración para los naturales de la tierra
americana, eran transportados de la costa a la montaña o viceversa,
cambiándoles el clima al que estaban habituados, situación que les
provocaba gran cantidad de enfermedades. Eran arrancados de su hábitat,
destruyendo los vínculos familiares y con su tierra para hundirlos
en la horrible realidad de los socavones. En
la ciudad de Potosí prestaban servicios personales más de doce mil
indígenas, la mitad de los cuales moría en el trabajo, aquellos que
podían subsistir quedaban inutilizados para el resto de sus infelices
vidas. La viruela introducida por los españoles también diezmaba las
poblaciones indígenas, de esta manera la potencia colonial a través
de este trato inhumano y las enfermedades fue exterminando lenta pero
inexorablemente al indio y su cultura. El
manejo de los metales y la falta de respiración en las cuevas subterráneas
las convertían en una segura tumba para aquellos que eran forzados
a trabajar en esas condiciones, la alimentación se basaba en el maíz
y la papa, prácticamente no recibían ropa con la que cubrirse y las
habitaciones eran aún peores que las de los esclavos. La jornada de
labor abarcada de sol a sol y a veces más aún, así fue como generaciones
enteras de indios murieron antes de cumplir los 30 años. Funcionarios,
encomenderos y mineros apelaban a todo tipo de castigos para obtener
la docilidad de los desdichados. Los azotes, el cepo, los largos encierros
o el corte del cabello lo que era considerado como una injuria, marcaban
al indio que no había tenido el comportamiento adecuado. Fueron
muchos los intentos para terminar con este largo martirio, en 1780
la población indígena de Chuquisaca, Oruro y Cochabamba respondieron
al llamado de Tomás Catari, como todo levantamiento contra el orden
colonial fue reprimido salvajemente, el jefe de la insurrección y
sus hermanos resultaron muertos. Pero en noviembre del mismo año se
produjo el más intenso movimiento emancipador indígena, comandado
por el cacique de Tangasuca, este levantamiento comenzó en Tinta. José
Gabriel Condorcanqui, descendiente del Inca Tupac Amarú, decapitado
en 1571 y cuyo nombre adoptó , se puso a la cabeza de las acciones
tendientes a poner fin al sistema explotador de sus hermanos de sangre,
contó con la valerosa colaboración de su compañera Micaela Bastidas.
La rebelión fue aniquilada en 1781, el 18 de mayo el cacique fue descuartizado
y luego se le cortó la lengua. Boleslao
Lewin, excelente historiador de la vida de Tupac Amarú, señala que
el programa levantado en la rebelión contenía las siguientes reivindicaciones
: supresión de la mita, eliminación de los obrajes, anulación del
reparto de los corregidores, abolición de todo tipo al alcabala, liberación
de los esclavos a condición de la adhesión a la causa. La primera
disposición de Tupac Amarú fue abolir la Mita , los repartimientos
y anular los tributos. Pero
sería injusto responsabilizar a todos los españoles del trato inhumano
sufrido por los indios. Hubo criollos de una posición social acomodada
que actuaron de igual forma, también existieron hispánicos que defendieron
firmemente que mejorara el trato de los indígenas en las colonias
americanas. Un
ejemplo de trato humanitario lo constituyeron los jesuitas con los
guaraníes, produciendo una fusión de culturas y construyendo una sociedad
que progresó con el trabajo comunitario. Los
padres jesuitas enseñaron religión y música
a los guaraníes y aprendieron de ellos su lengua. La tierra
estaba dividida en pública y privada, esta era explotada individualmente
para satisfacer sus necesidades, la tierra pública servía para que
sus productos fueran invertidos en obras para toda la sociedad. Los
arados y las bestias de carga pertenecían a la comunidad. Las
incursiones de los esclavistas desde el Brasil para cazar indios y
venderlos, obligaron a las misiones a constituir su propio ejército.
La expulsión de los jesuitas de América dejó el territorio a merced
de los mercaderes de carne humana y de los encomenderos, los guaraníes
se vieron obligados a perderse en la selva si no querían ser esclavizados. Así
quedó aniquilada una de las experiencias más importante durante la
colonia, donde los jesuitas demostraron la posibilidad de actuar mancomunadamente
con el indio y construir una sociedad basada en principios humanitarios,
y en la cuál el español no fuera el verdugo del indígena. Desde
el padre Bartolomé de las Casas en adelante, varias voces se alzaron
para denunciar la situación de los indios y proponer cambio que aliviasen
su situación. Entre
los manuscritos que se encontraron de Mariano Moreno, existe una copia
de la Carta dirigida a los Españoles Americanos por uno de Compatriotas,
obra perteneciente a Juan Pablo Viscardo y Guzmán, donde se critica
duramente al régimen colonial con un contenido indigenista del que
se hizo eco Moreno y otros patriotas de nuestra Independencia. En
el comienzo de la proclama, Viscardo afirmaba : Aunque nuestra
historia de tres siglos acá relativamente a las causas y efectos más
dignos de nuestra atención, sea tan notoria y tan uniforme que se
podría reducir a estas cuatro palabras: ingratitud, injusticia, servidumbre
y desolación... . En
relación con la situación del indio decía : Por honor a la humanidad
y de nuestra Nación, más vale pasar en silencio los horrores y las
violencias del otro comercio exclusivo (conocido en el Perú con el
nombre de repartimientos) que se abrogan los corregidores y Alcaldes
Mayores para desolación y ruina particular de los desgraciados indios
y mestizos. La
carta marcaba la necesidad de romper los lazos con España y elogiaba
la independencia norteamericana. Pero
quién más influyó en el pensamiento de Moreno sobre la cuestión indígena,
fue Victorian de Villava, fiscal de la Audiencia de Charcas, el que
en 1793 escribió el Discurso sobre la Mita, trabajo que
cuestionaba la institución que mantenía esclavizados a millares de
seres. Villava
abogaba por la libertad del indio y por un trato más humanitario,
sostenía en su obra que era más importante la vida de los mortales
antes que acopiar metales. Los
representantes de los encomenderos, que amasaban fortunas obtenidas
del sacrificios de estas vidas, no tardaron en responder a Villava.
Fue Pedro Vicente Cañete, asesor del Intendente de Potosí, Francisco
de Paula Sanz, quién saltó indignado ante la voz que solicitaba un
poco de justicia para con los nativos de América. Cañete
era natural de Asunción, pero un criollo al servicio de los expoliadores,
respondió a Villava sosteniendo que el indio era por naturaleza indolente
y que la mita en realidad los protegía. Estas ideas, también apoyadas
por el Intendente de Potosí, serían repetidas constantemente en la
Historia Argentina para denigrar a hombres y mujeres de nuestro país
de condición más humilde, tratando de justificar la explotación. Muy
diferente fue la posición de Mariano Moreno, incondicional defensor
del indígena y el criollo. Villava
murió en 1802, precisamente el año en que Moreno redactó su Disertación
jurídica sobre el servicio personal de los indios en general y sobre
el particular de Yanaconas y Mitarios, trabajo cuyo objeto era
defender el pensamiento de Villava. Su
Disertación fue leída ante las autoridades españolas por lo que debió
cuidar los términos empleados, no obstante su pensamiento quedó delineado
con claridad. El escrito está fechado el 13 de agosto de 1802, el
autor estaba próximo a cumplir los veinticuatro años. En
este texto señalaba los siguiente: Desde el primer descubrimiento
de estas américas empezó la malicia a perseguir a uno hombres que
no tuvieron otro delito que haber nacido en una tierras que la naturaleza
enriqueció con opulencia. Relató
con minuciosidad los padecimientos de estos hombres :Se ven
continuamente sacarse violentamente a estos infelices de sus hogares
y patrias, para venir a ser víctimas de una disimulada inmolación.
Puestos, contra las leyes enteramente diversos de aquellos en que
eran nacidos , se ven precisados a entrar por conductos estrechos
y subterráneos cargando sobre sus hombros los alimentos y herramientas
necesarias para su labor, a estar encerrados por muchos días, a sacar
después los metales que ha excavado sobre sus propias espaldas, con
notoria infracción de las leyes, que prohíben que aún voluntariamente
puedan llevar cargas sobre sus hombros, padecimientos que, unidos
al mal trato que les es consiguiente, ocasionan que de las cuatro
partes de indios que salen de la mita, rara vez regresen a sus patrias
las tres enteras. Dejaba
en evidencia el incumplimiento de las leyes que reglaban el trato
de los indios, por la componenda entre los funcionarios coloniales
y los beneficiarios de este sistema de explotación. Este
es el Moreno al cuál algunos historiadores insisten en acusar de desconocer
la realidad de su patria. Cuestionó la servidumbre indígena y buscó
una solución a esta grave situación, coincidió con otros patriotas
americanos en el sentido de integrar al indio a la causa de la emancipación,
igual visión hacia nuestros hermanos los indios sostuvieron
San Martín y Artigas. En
la Disertación citaba en dos oportunidades a Villava, lo volvió a
hacer en la Representación de los Hacendados y en artículos de La
Gaceta, demostración de la admiración que profesaba por el defensor
de los indios de América. El
8 de junio de 1810, siendo Secretario de la Junta llamó al Fuerte
a los oficiales indios que estaban prestando servicios en el Cuerpo
de Castas, Pardos y Morenos, y les comunicó que las compañías pasaban
a integrar los regimientos segundo y tercero bajo sus mismos oficiales
y alternando con los demás sin diferencia alguna y con idéntica opción
a ascensos. Antes
de regresar a Buenos Aires, se decidió a recorrer las veinte leguas
que lo separaban de Potosí, al decir de su hermano Manuel, quedó marcado
a fuego por el panorama de esclavitud indígena que pudo apreciar en
la ciudad minera, esta situación se presentó ante sus ojos con toda
su crudeza. Desde
la Disertación de 1802 y aún más luego de sus viaje a Potosí, todas
las acciones de Mariano Moreno, aún las que realizó como abogado,
fueron contrarias a las instituciones de la colonia y a los funcionarios
responsables de mantener esa situación. Volvió
a Buenos Aires con el título de doctor en Leyes y con un conocimiento
acabado de las injusticias de la sociedad colonial. |