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EL REGRESO DE NUESTROS SERES QUERIDOS QUE HAN MUERTO
Hay un enemigo del hombre mucho más invencible que ninguno otro en el mundo. Este enemigo es la Muerte. La Muerte no es un enemigo moderno, porque a través de los siglos ha estado devorando a la raza humana. La crueldad de su agresión se deja sentir en todo hogar tarde o temprano. Ya sea en tiempo de guerra, así como en tiempo de paz, el mundo está continuamente siendo asaltado por este enemigo invencible. El hombre no puede hacer ninguna clase de armisticio con la Muerte, porque es un enemigo que solamente se satisface aniquilando completamente a sus víctimas. Ya sea que las víctimas de la Muerte sean jóvenes o ancianos, civiles o militares, santos o pecadores, siempre deja apenados, sangrando y vacíos los corazones de sus amigos y parientes quienes continúan resistiéndole hasta que al fin y al cabo ellos, también, sucumben bajo su destrucción, y sus amigos, a su vez, quedan lamentando su pérdida y su desaparición de este mundo. Todos nosotros sabemos lo que significa cuando la Muerte hiere a uno de los que amamos. Quedamos en la misma condición, es decir, sin poder hacer absolutamente nada aparte de que nuestra misma aflicción nos impulsa a pedirle a Dios el consuelo de su divina gracia en medio de nuestra gran tribulación. ¿Pero qué tan cerca está Dios de nosotros cuando le pedimos un rayo de luz que consuele nuestros tristes corazones? Nuestra pérdida es mucho muy grande para poder ser compensada solamente por un deseo vehemente. Nosotros necesitamos algo más concreto, algo definitivo en que nuestra razón pueda confiar con firmeza en la hora amarga de nuestra aflicción. Millares han hallado que la Biblia es ese apoyo tangible por el cual gimen sus corazones. En sus páginas Dios nos revela sus consoladoras promesas de que el enemigo llamado la Muerte pronto será vencido y que todas sus víctimas serán resucitadas y devueltas a sus hogares, vivas y felices. No importa que esperanzas, ó temores, tengamos respecto de los que han muerto, tenemos que admitir que si pudiéramos expresar nuestra preferencia probablemente diríamos, Dejadles que vuelvan otra vez a vivir aquí con nosotros para disfrutar de su compañía. Nosotros sabemos lo que es la vida aquí, y si pudiéramos disfrutar de ella libres de las enfermedades, accidentes, guerras y otras calamidades que son los instrumentos que la Muerte usa para destruirnos, sería una gran bendición. Si en vez de dirigirnos a Uds. por medio de la escritura, nosotros pudiéramos, con el poder y la autoridad de Dios, restituir a la vida sus seres queridos que han muerto, Uds. nos aclamarían como sus más grandes benefactores. Naturalmente, nosotros no podemos hacer eso, pero sí podemos decirles que ya alguien lo hizo, y nos asegura que su intención es restituirles la vida a todos los que hayan muerto. Si nosotros creemos esto, entonces nuestros corazones podrán descansar en la seguridad de que algún día volveremos a ver a nuestros seres queridos que han muerto, porque no se han ido de este mundo para siempre, sino que a su debido tiempo regresarán, y regresarán para no volver a irse ya nunca jamás. El gran benefactor a quien nos referimos es Jesús, el que restableció Lázaro a la vida, el hermano de Marta y María. Este relato se encuentra en el capitulo 11 del Evangelio según San Juan. Esta familia vivía en Betania, y eran amigos de Jesús, quién, cuando había oportunidad los iba a visitar y mientras que estaba ahí, discutían el precioso plan de Dios para el rescate de la raza humana, de la muerte. De acuerdo con la experiencia de millones de la raza humana, llegó el tiempo cuando Lázaro se enfermó fatalmente. Jesús estaba en otra parte del país. Aunque se la mandó avisar que Lázaro estaba gravemente enfermo, él se dilató en ir a casa de su amigo y Lázaro murió. Entonces él le dijo a sus discípulos: "Lázaro nuestro amigo duerme; mas voy a despertarle del sueño." (Juan 11:11). Los discípulos no se dieron cuenta que Jesús estaba usando la palabra ‘sueño’ para describir el estado de la muerte, y por lo tanto les dijo claramente: "Lázaro es muerto." (Juan 11:14). ¡Oh, qué palabras tan fatales! Ya sea que dicha declaración provenga de los labios de médico o de alguna, otra manera, siempre deja un manto tenebroso de tristeza y aflicción sobre nosotros. Jesús sabía esto, y por lo tanto usó el antídoto para estas aflicciones y dijo: " Mas voy a despertarle del sueño" - de la muerte. Por medio de la palabra ‘sueño’ Jesús revela la gloriosa esperanza de vida la cual estriba en él mismo y que también está llevando a cabo el plan de su Padre Celestial para la salvación de la raza humana moribunda. Todos los que estén durmiendo en la muerte, descansando, inconscientes, tendrán que despertar. Ellos no permanecerán dormidos en la muerte para siempre . Cuando llegue el día de la resurrección oirán la voz de Cristo, el Salvador, quién los despertará del sueño del la muerte. Jesús fué a Betania, y al llegar a la casa de sus amigos, Marta salió a recibirlo. Entonces le dijo Jesús: " Resucitará tu hermano" (Juan 11:23). Esta es la gloriosa esperanza que nosotros le brindamos a Ud. ahora mismo. ¡Con la autoridad de Jesús y las promesas de Dios según los profetas de su Palabra, le aseguramos a Ud. que, Sus seres queridos que han muerto volverán a vivir! Jesús resucitó a Lázaro del sueño de la muerte para demostrarnos lo que significa esta esperanza de volver a vivir otra vez. Jesús restableció Lázaro a sus hermanas, y una vez más, Lázaro volvió a tomar su puesto en su familia y en el circulo de sus amigos. Marta había aceptado las enseñanzas de Jesús y expresó su creencia de que su hermano volvería a vivir otra vez en la resurrección en el "último día." El "último día" es el período de tiempo en el plan divino cuando el propósito de Dios de restablecer este mundo moribundo a la vida será consumado. De ahí en adelante será una vida eterna de felicidad para todos los que, cuando sean despertados del sueño de la muerte, vivan de acuerdo con los requisitos de rectitud impuestos por el reino de Cristo, el cual gobernará a todo el mundo entero. Hay una recompensa especial llamada - "tesoros en el cielo" - para los que, en esta vida, hayan sacrificado todo por seguir a Jesús. (Mateo 6:20). Estos, de acuerdo con las Sagradas Escrituras, tendrán el privilegio de cooperar con Jesús en la futura obra de la restitución de todos los muertos a la vida. El tiempo para el principio de esa gran obra de reconstrucción general ya está cerca. Las condiciones presentes del Mundo no son otra cosa más que el cumplimiento de las profecías de la Biblia, las cuales indican que ya estamos precisamente en el umbral de un nuevo día - un día de paz y felicidad como resultado del establecimiento del Reino de Cristo. ¡Si, los muertos volverán a vivir otra vez! Si este corto mensaje le ha interesado a Ud., y desea, de corazón, saber lo que la Biblia nos enseña, le invitamos a que nos solicite via E-mail, un ejemplar gratis del pequeño libro titulado "Esperanza Más Allá de la Tumba." Este pequeño libro contesta tales preguntas como: ¿Qué es el cielo? ¿Qué es el alma? ¿Pueden los vivos hablar con los muertos? ¿Dónde está el paraíso? ¿Qué es, y dónde está el infierno? y muchas otras más. Se lo enviaremos en forma gratuita. Solicítelo escribiendo a edlb@argentina.com ASOCIACION DE ESTUDIANTES DE LA BIBLIA , "EL ALBA"
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Estudiantes de la Biblia en Argentina. 2005 - 2007
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