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¿Cuál Es Nuestra Llamada?
Verso Clave:
El Espíritu del Señor está sobre mí,
Escritura Seleccionada:
EL VERSO CLAVE DE ESTA LECCIÓN es la proclamación leída por nuestro Señor Jesús en Nazaret cuando entró en la sinagoga para hablar durante aquel agitado Día de sábado. Esto fue escrito por el Profeta Isaías (Isa. 61:1-3) aproximadamente setecientos años antes de que Jesús naciera, y ahora había llegado el tiempo para su cumplimiento. El Padre prometió dar a Jesús el Espíritu Santo que legitimaría su ministerio terrenal del gran trabajo de rescate y reconciliación en la cual él estuvo a punto de entrar. El registro bíblico muestra los acontecimientos de su bautismo en las aguas del Jordán, y la maravillosa manera en la cual el prometido Espíritu Santo de Dios lo había encontrado. En el Evangelio de Mateo leemos:”Y Jesús, después que fue bautizado, subió luego del agua; y he aquí cielos le fueron abiertos, y vio al Espíritu de Dios que descendía como paloma, y venía sobre él. Y hubo una voz de los cielos, que decía: Este es mi Hijo amado, en quien tengo complacencia”—Mateo 3:16,17 En el Verso Clave, Jesús aplica la profecía de Isaías a él como introducción a su ministerio terrenal. Él aclaró este asunto a la gente cuando había terminado de leer el rollo. “Y enrollando el libro, lo dio al ministro, y se sentó; y los ojos de todos en la sinagoga estaban fijos en él. Y comenzó a decirles: “Hoy se ha cumplido esta Escritura delante de vosotros”. Y todos daban buen testimonio de él, y estaban maravillados de las palabras de gracia que salían de su boca, y decían: ¿No es éste el hijo de José? ” (Lucas 4:20-22) Esta promesa en última instancia sería realizada cuando su gran trabajo de restitución y recuperación sería hecho disponible para toda la Creación que gime. Esta maravillosa profecía, notamos, no fue dirigida al orgulloso, o al duro de corazón, quien oyó sus palabras aquel Día de sábado, sino al pobre y manso de espíritu. Él sabía que serían los humildes los que recibirían su ministerio y responderían con una conciencia pura y arrepentida. Los que se encontraban abrumados en su corazón habían sido humillados por las dificultades y las adversidades de la vida. Su ministerio así proclamaría bendiciones a los que lo oyeron durante aquel día, así como a toda la humanidad a su debido tiempo. La entera familia humana, que sufre bajo la esclavitud de la muerte, ha sido cegada por el pecado que ha corrompido las facultades mentales y morales de la humanidad. Como la profecía de Isaías confirma, el rescate también será hecho disponible para todos los cautivos de la muerte. El trabajo de restitución del Reino de Jesús liberará a todos aquellos que duermen en la tumba. Todos han sido afectados por los efectos de la maldición, y prometen toda una recuperación. La gente en Nazaret fue testigo del comienzo del maravilloso ministerio de nuestro Señor Jesús hace casi dos mil años. Los milagros que él realizó, como la curación de enfermedades y el levantar de muerte a la vida, fueron sólo ilustraciones del más magnífico poder que será ejercido de su parte a toda la humanidad durante el tiempo futuro en su Reino. Extraido de "The Dawn" Agosto de 2005 |
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Estudiantes de la Biblia en Argentina. 2005 - 2007
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