"Examinadlo
todo"
"Examinadlo todo; retened lo bueno"
(I Tesalonicenses 5:21).
El mandato de "examinadlo todo" [o sea, comprobar todo], es una
responsabilidad que todo verdadero creyente debe de tomar durante toda su
vida. Como cristianos, tenemos que estar continuamente comprobando cada enseñanza
que leemos o escuchamos por medio del estudio cuidadoso de las Escrituras.
Los cristianos de Berea fueron alabados porque ellos con diligencia buscaban
en las Escrituras: "Y estos eran más nobles que los que estaban en
Tesalónica, [los Judíos que no creían, cuales inmediatamente rechazaron
las enseñanzas del apóstol Pablo que Cristo fue resucitado de la muerte],
pues recibieron [los de Berea] la palabra con toda solicitud, escudriñando
cada día las Escrituras para ver si estas cosas eran así" (Hechos
17:11).
Este acontecimiento en el libro de Hechos revela que los Cristianos de Berea
estudiaban con diligencia las Escrituras para comprobar si las cosas que habían
oído eran verdad. Ellos no reaccionaron con ojos cerrados dejándose llevar
por sus emociones, ni se negaron a considerar las enseñanzas de Pablo. Sino
que, ellos cuidadosamente examinaron las Escrituras y comprobaron ellos
mismos que Pablo en verdad, predicaba el verdadero mensaje de Dios.
Al igual que los de Berea, tenemos que diligentemente escudriñar y examinar
las Escrituras para poder discernir entre verdadera doctrina y falsa
doctrina. Mientras ejercitamos nuestra mente para este propósito, seremos
aptos en usar las Escrituras. Si no ejercitamos nuestra mente y aprendemos a
discernir verdad entre error, no seremos Cristianos espiritualmente maduros.
" Y todo aquel que participa de la leche es inexperto en la Palabra de
justicia, porque es niño. Pero el alimento sólido es para los que han
alcanzado madurez, para los que por el uso tienen los sentidos ejercitados
en el discernimiento del bien y del mal" (Hebreos 5:13-14).
Demasiados Cristianos han permanecido como niños espirituales porque han
transferido la responsabilidad que Dios les ha dado para discernir verdad
entre error, hacia un ministro, a un concilio de alguna iglesia o a alguna
organización religiosa. Sus ministros le han dicho que ellos, son incapaces
de entender las Escrituras y deben someterse a las decisiones doctrinales de
sus lideres, los cuales solamente pueden interpretar las Escrituras. Pero
nunca fue la intención de Dios que nosotros, como creyentes individuales,
pongamos nuestra confianza en lideres humanos, los cuales declararían que
solamente ellos tendrían la autoridad de establecer doctrina. Estos líderes
se han olvidado de las muchas advertencias en el Nuevo Testamento acerca de
estar en alerta contra falsos maestros y falsos apóstoles, los cuales
alegan servir a Dios. El apóstol Pablo dio esta advertencia, "Porque
yo sé que después de mi partida entrarán en medio de vosotros lobos
rapaces, que no perdonarán el rebaño. Y de vosotros mismos se levantarán
hombres que hablen cosas perversas para arrastrar tras sí a los discípulos
(Hechos 20:29-30).
Igualmente, el apóstol Pedro dio advertencia a los hermanos. "Pero
hubo también falsos profetas entre el pueblo, como habrá entre vosotros
falsos maestros, que introducirán encubiertamente herejías destructoras, y
aun negarán al Señor que los rescató, atrayendo sobre sí mismos
destrucción repentina. Y muchos seguirán sus disoluciones, por causa de
los cuales el camino de la verdad será blasfemado. Y por avaricia harán
mercadería de vosotros con palabras fingidas. Sobre los tales ya de largo
tiempo la condenación no se tarda, y su perdición no se duerme" (2
Pedro 2:1-3).
Exactamente como fue advertido por Pablo y Pedro, muchos cristianos en las
iglesias del Nuevo Testamento fueron subvertidos y alejados de las
verdaderas doctrinas de las Escrituras porque ellos se descuidaron de
"comprobar todas las cosas" y no examinaron y probaron las enseñanzas
de estos falsos apóstoles. Pero la iglesia en Efeso no se olvidó de las
advertencias y avisos de Pablo y Pedro, y de los otros verdaderos apóstoles.
En el libro de Apocalipsis, Jesucristo encomió a los creyentes de Efeso
porque ellos examinaron y comprobaron aquello que aclamaban los que alegaban
ser apóstoles y resultaron ser mentirosos. "Yo conozco tus obras, tu
arduo trabajo y paciencia; y que no puedes soportar a los malos, y has
probado a los que se dicen ser apóstoles, y no lo son, y los has hallado
mentirosos" (Apocalipsis 2:2).
Como estos falsos maestros profesaban ser ministros de Jesucristo, podemos
estar seguro que ellos citaban las Escrituras. Sus falsas doctrinas tendrían
que haber parecido que tenían mucha autoridad y eran muy convincentes,
porque ellos lograron socavar la fe de algunos cristianos del primer siglo.
¿Cómo fue que la iglesia de Efeso pudo resistir a esta influencia tan
poderosa? Si los hermanos de Efeso no hubiesen ejercitado sus mentes para
discernir entre verdad y error, ellos no hubiesen reconocido a estos hombres
como falsos apóstoles. Pero debido a que los hermanos en Efeso eran hábiles
en el uso de las Escrituras, pudieron discernir que esos hombres no enseñaban
las verdaderas doctrinas de Jesucristo.
Como los hermanos de Efeso, los cristianos hoy tienen que estar
constantemente en alerta contra falsos ministros, cuyas enseñanzas parecen
ser inspiradas, pero resultan ser perversiones de las verdaderas doctrinas
de las Escrituras. Es nuestra responsabilidad personal como cristianos
comprobar y examinar las enseñanzas de cada ministro, maestro o erudito por
medio del estudio de las Escrituras. A través de seguir el mandato de
"examinadlo todo" podremos aprender a reconocer y rechazar la
falsa doctrina, y podremos mantenernos firme en las verdaderas doctrinas de
Jesucristo.
Estudiantes de la Biblia en Argentina