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La
Cena Conmemorativa
"Así pues, cada vez que comáis este pan y bebáis esta copa,
la muerte del Señor anunciáis hasta que Él venga".
1 Corintios 11:26
El
domingo 1 de abril de 2007 después de la
puesta del sol, fué la fecha en que este año
conmemoramos la muerte de Jesús . Esto fue el comienzo del decimocuarto
día de mes de Nisan, según el cálculo judío, que corresponde a la fecha en
la cual Jesús participó la cena de la Pascua judía por última vez con sus
discípulos. Fue la noche anterior a su crucifixión, y mientras Jesús
estaba con sus discípulos en el cuarto superior, él instituyó la
Conmemoración de su muerte.
Esta es una ceremonia muy simple, una ceremonia en la cual es usado pan
ácimo y vino. Pablo explicó el propósito de ésta, diciendo: "Así pues,
cada vez que comáis este pan y bebáis esta copa, la muerte del Señor
anunciáis hasta que Él venga". La expresión, "cada vez", ha sido tomada
por muchos grupos religiosos para dar a entender que es apropiado
participar de la Cena Conmemorativa en variadas ocasiones, y la con
frecuencia que cada uno crea práctica. Sin embargo, dudamos que esto es lo
que Pablo tenía en mente. La ceremonia es en memoria de la muerte de
Jesús, y creemos que el día apropiado para participar del pan y la copa es
en el aniversario de su muerte.
LA CENA NO ES UNA NUEVA REVISION DE LA PASCUA JUDIA
El hecho de que Jesús instituyó la Cena Conmemorativa mientras él y sus
discípulos participaban juntos de la Pascua judía, no significó que esta
nueva conmemoración es simplemente una revisión de la antigua, aunque haya
una relación cercana entre ambas. Como hemos visto, Jesús era el Cordero
antitípico de Pascua judía. Con su muerte, el sacrificio anual del cordero
Pascual oficialmente terminó, porque el verdadero Cordero que prefiguró
Cristo había venido y tenía que derramar su sangre para que todos aquellos
que acuden a su protección pudieran tener la vida. - Juan 1:29
Esta nueva ceremonia pretendió ser una conmemoración de la que llego a
prefigurar la anterior, un recordatorio del antitipo. Como Pablo explicó,
esta fue para proclamar la muerte del Señor. En esta ceremonia recordamos
su muerte mediante participar del "pan" que representa su cuerpo-su
naturaleza humana-y la "copa" que simboliza su sangre derramada.- 1Cor.
11:23,25
EL PAN
Respecto del 'pan ' Jesús dijo, lo registrado por Pablo: "Tomad, comed:
esto es mi cuerpo, que por ustedes es partido: haced esto en memoria de
mí"(vers. 24). Jesús no quiso dar a entender con esto que el pan era en
realidad su cuerpo aún vivo, como enseñan algunos grupos cristianos. Jesús
estaba todavía vivo cuando él dio esta instrucción. Evidentemente, Jesús
quiso decir que esto representó su cuerpo. El Maestro había enseñado a sus
discípulos que él daría su carne "por la vida de la humanidad" Aquí, él
asemejó su carne el maná que su Padre Celestial había provisto a Israel
durante su viaje por el desierto, "Yo soy el pan vivo que bajó del cielo"-
Juan 6:48-51
El maná que cayó en el desierto sostuvo las vidas de los israelitas en
forma temporal, pero este maná del cielo antitípico tiene cualidades
nutritivas suficientes para sostener la vida eternamente. Este pan de vida
tuvo que ser quebrado-en esencia, Jesús tuvo que morir, tomando así el
lugar de los pecadores - para tener cualidades vivificantes. Para ilustrar
esto, Jesús partió el pan simbólico para que la Verdad básica del Plan
Divino pudiera ser grabada en forma indeleble sobre el corazon y la mente
de sus seguidores. Podemos apreciar esta Verdad vital en forma completa
cuando nosotros participemos activamente en la Conmemoración durante la
tarde del 24 de Marzo. (Mateo. 26:26)
LA COPA
"Luego de la misma manera también él tomó la copa," relata Pablo,
"diciendo: Esta copa es el nuevo pacto en mi sangre: haced esto todas las
veces que bebáis, en memoria de mí." (1 Cor. 11:25) " La sangre es la
vida, " dijo el SEÑOR a los israelitas. (Deut. 12:23) Así, cuando
participamos de lo que representa la sangre de Jesús, comprendemos que
conseguimos la vida mediante él. "El aguijón de la muerte es el pecado, "
nos dice Pablo, queriendo decir que el pecado, como una serpiente
venenosa, sigue aguijoneando a la raza humana hacia la muerte (1 Cor.
15:56). Sin embargo, el Apóstol Juan escribe que "la sangre de Jesucristo,
nos limpia de todo pecado"(1 Juan 1:7). Cuando somos limpiados del veneno
de pecado, y alimentados gracias al sacrificio del Cordero, tenemos
vida-mediante la fe y la resurrección.
Hay un pensamiento asociado con la Cena Conmemorativa. Es de que tenemos
el privilegio de sufrir y morir con Jesús, de disponer nuestras vidas
expiatoriamente con él. Pablo escribió: " La copa de bendición que
bendecimos, ¿no es la comunión de la sangre de Cristo? El pan que
partimos, ¿no es la comunión del cuerpo de Cristo? " (1 Cor. 10:16) Por
nosotros mismos, no tenemos nada acptable para ofrecer al Señor en
sacrificio. Pero cuando participamos de "la sangre" de Jesús, nosotros
realmente tenemos vida. Pablo escribió, "lo que ahora vivo en la carne, lo
vivo por la fe del Hijo de Dios".(Galatas. 2:20) Por lo tanto, cuando
presentamos nuestros cuerpos "como sacrificio vivo " (Rom 12:1), nuestro
ofrecimiento es aceptable porque hemos participado de la vida suministrada
por la sangre de Jesús.
Así, cuando participamos de los emblemas Conmemorativos de la Cena, además
de recordar la muerte de Jesús ' como Redentor nuestro y del mundo,
recordamos el privilegio precioso que tenemos de ser "crucificado con
Cristo",. Y como contemplamos el hecho que Jesús murió por toda la
humanidad, y que su Reino en el cual esperamos reinar traerá las
bendiciones de vida al mundo, nuestros corazones también se alegrarán
debido a la perspectiva gloriosa que vendrá para la entera creación, " que
gime y está con dolores de parto hasta ahora."(Rom. 8:22) Seguramente
nuestro aprecio de todo lo que la Cena Conmemorativa significa para
nosotros puede ser expresado por una renovación de nuestra determinación
de cumplir nuestros votos de consagración, y mantenernos de pie y fieles
hasta la muerte. - Apocalipsis 2:10
¿CON QUIÉN PARTICIPARÁ?
En todo el mundo, como en el pasado, pequeños grupos de cristianos fieles
se reúnen una vez al año y juntos participan del pan y la copa. En otros
casos puede haber sólo un individuo, o quizás una pequeña familia de dos o
más personas. Si usted nunca ha antes participado en uno de estos
servicios anuales, y siente que le gustaría hacerlo, nos alegraremos que
pueda ponerse en contacto con nosotros.
Si ha aceptado a Cristo como su Salvador personal, y ha consagrado su vida
para hacer la voluntad de Dios, usted califica para disfrutar de las
bendiciones de este solemne recordatorio. Le ampliamos una invitación
cordial de encontrarlos este año para participar de la Cena Conmemorativa. |