Espuma que baila espejo aplomado donde se hunden el candombe y el ocaso.
Tu lecho mulato atesora en su entraña de pasados naufragios las herrumbres que matan.
Rebordeando la pampa como húmeda cancha tu pelaje de puma se extiende y avanza.
Como boca te ensanchas, pareciera que hablas al océano atlántico encontrando su alma.
Y es entonces que extraño tus abrazos de agua invitando a la danza de una milonga callada...
Contemplar el infinito azuleja tu mirada, baños de sales marinas, de vientos y marejada.
Pero el mar trae nostalgia a un corazón de pirata y lo increpas y te enojas inventando sudestadas.
A tu delta, tu guarida, lo acechas por la espalda. Son de puma tus espumas y es de tigre tu morada.
Planeado el abordaje te lanzas a la carga. Tus fuerzas, los oleajes y tu arma, la estocada.
Agrietan las orillas tus garras escarpadas, te devuelves en sonrisas disfrutando la llegada.
Acabada la partida acurrucas remolinos ahuecando tus sonidos con festejos de batalla.
Soles de la mañana juguetean en tus aguas: sueñas con carnavales disfrazado de guirnalda.
Y yo río por mi río que ahora moja mi cara. Que no temas! Que no olvido tus dorados y tus platas!
Es tu paisaje errante savia para mi alma, fiel caballero andante, El Río de la Plata.