obra literaria ilustrada      

El entierro del Carnaval



En Montevideo mi cuarto tiene las paredes azules,
y de vez en cuando, en carnavales, yo abro las ventanas.
Y es entonces que te digo:
Súbete conmigo a la distancia y recorre el arco iris.
Imaginemos puentes construidos por las ganas.
Te recuerdo… Placeres… Vida. ¿Los añoras?
La almohada, tu espalda, el reposo y la mañana.
Yo te suplico, gladiador herido, retorna a la casa.
O la lucha te vence o tú vences la trampa.

Ay, inteligencia
que retuerces las verdades,
insolente y desquiciada.
Conciencia tan deseada,
desapareces y reapareces
y aún… estás ausente.
Ausencia que me invades
escapando de lugares
y retornas mi nostalgia.

Timbales que cantan castigando mi esperanza.
Retumban en mi lecho golpeándome en el pecho.
Crucifica mi vida el son de un candombe.
Me invento una huída sin saber adonde.
Tambores como pulsos impulsan mis dolores.
¿Por qué el carnaval vuelve a pasar sin dejarme olvidar?
Y es entonces que recuerdo que cierro mis ventanas como rito de tu entierro.
En Montevideo, mi cuarto, tiene las paredes azules,
pero de vez en cuando, en carnavales, ese azul, es más intenso.

Maria Dodera



galería      inicio

1