Carmelita tiene los pies descalzos
Pero de noche no reza
Me grita desde el semáforo
Que la ayude con lo que tenga
Juega a los malabares
Entre los autos que frenan
En las ventanillas estampa
Sonrisa de plata y fresa
Brillantes sus ojos negros
Dos noches y dos luceros
Y en un cuerpito tan flaco
Pimpollo rojo magenta
Su boca como el ocaso
Aún hambrienta se cierra
Su piel como de cartón
Recubierta de cera
Se parece a la de su madre
La única y verdadera
No la que la abandonó
Cuando cumplía los dos
Sino a la del velo marrón
La que de subida al cielo
Se apareció en el Carmelo
La virgen del escapulario
A la que le rezo el rosario
Para que guíe los pasos
De los piecitos descalzos
De esa niñita Carmela...
Desde que abra el semáforo
Hasta el día en que se muera.