La historia de este San la Muerte es bastante curiosa. Una tarde vino a mi taller un muchacho joven, moreno, pelo
largo, pantalón y camisa negros, muchas cadenas de oro al cuello, acompañado
de su madre, una mujer con indumentaria gitana color fucsia.
Me preguntaron si conocía un santo llamado San la Muerte,
les dije que sí ya que había visto un documental sobre el tema, entonces me
preguntaron si estaría dispuesta a hacer una figura del santo de unos
ochenta centímetros para su templo.
A las dos semanas volvieron acompañados por otras dos
gitanas, una de ellas una anciana, era una "mujer sabia". Esta anciana me
explicó cómo debía yo confeccionar la figura, la postura de la mano, la
talla, etcétera. Me aclararon también que debería estar lista antes de no
recuerdo qué día de Julio, porque era la festividad del santo. Yo les dije
que haría lo posible ya que -muchas veces- las piezas se rompen en el horno.
Todos miraron a la mujer sabia y el muchacho preguntó "Se va a romper?"

 
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