Paso del Agua Negra (4779 msnm)

La Serena (Región IV - Chile) - Las Flores (San Juan - Argentina)

10 al 15 de Abril de 1999

Fotos | Mapa | Distancias

Datos sobre el paso:

Saliendo de la Serena, ciudad ubicada en la costa del Océano Pacífico, en la Región IV de Chile, tan solo 345 km se deben recorrer por la Ruta Internacional 150 para llegar a Las Flores, en la Provincia de San Juan, Argentina. Para poder realizar este circuito es necesario atravesar el Paso Fronterizo del Agua Negra, de 4779 msnm, que con su altura representa el punto de unión apto para todo tipo de vehículos mas alto de todos los que comunican Chile con Argentina.
Por su ubicación, este paso sería muy estratégico por comunicar el puerto de aguas profundas de Coquimbo, uno de los mas importantes de Chile, con el resto de Sudamérica y el resto del mundo a través del puerto de San Pablo en Brasil, el problema de su utilización es la gran altura por la que hay que cruzar; para solucionar este obstáculo existe un proyecto a largo plazo de realizar un túnel que reduciría la altura a casi mil metros de la actual, pero esto deberá esperar.
También este sitio tiene una gran importancia histórica por ser uno de los pasos que utilizó una de las cinco Patrullas de la Columna Libertadora del Ejército de los Andes, encabezada por el Coronel Juan Cabot, para combatir a los Ejércitos de la Corona Española en busca de la liberación de Chile.

El viaje:

Luego de haber planeando este viaje por mas de 2 años y haberlo suspendido por diversos motivos, el sábado 10 de Abril de 1999 llegó el momento de la partida, Diego Cancelo, Oscar Peira y yo salimos desde Rosario en micro rumbo a Chile. Para ellos era muy importante esta travesía por tratarse del paso fronterizo mas alto, para mi, a parte de esto tenía un significado mucho mayor, era mi bautismo en este fascinante mundo del cicloturismo, hasta el momento había realizado algunos viajes, pero siempre habían sido menores a un día y siempre regresando a dormir al mismo lugar de la partida.
El objetivo principal de la travesía era poder realizar este camino en el menor tiempo que pudiéramos, por lo que tuvo un carácter mas deportivo que de conocimiento de lugares y bellos paisajes aunque esto último en ningún momento faltó.
Como punto de partida elegimos la Ciudad de La Serena por tres motivos: el primero fue porque preferimos realizar el viaje en micro mas largo a la ida y dejar el mas corto para el regreso. El segundo motivo, bastante importante, era poder realizar el descenso del lado argentino, que por su geografía sabíamos que nos proporcionaría un gran placer al bajar tantos metros en pocos kilómetros. El tercero y principal fue que según los que averiguamos, los vientos predominantes de la región son continuamente del cuadrante oeste, al elegir este sentido iríamos todo el viaje con viento a favor.

Domingo 11 de Abril

Toda una aventura fue llegar a La Serena; 2 transbordos, el primero en Mendoza y el segundo en Viña del Mar, un micro que se rompía a cada rato y al bajarnos del último, sumamente cansados por el efecto demoledor de 27 horas de viaje, un ejército de niños vino a nuestro encuentro para ver quienes eran los personajes que acababan de llegar con tantos bultos y cachivaches. Viendo que ya era la 1 de la madrugada buscamos alojamiento bajo el techo de una galería en una estación de servicio, donde nos permitieron dormir hasta las 7 a.m. ya que en ese horario ingresaría el personal del local.
Cumpliendo con las reglas impuestas, a las 7 en punto ya teníamos las bicis listas para la partida. Para dar comienzo a esta impresionante travesía hicimos algunas cuadras en sentido contrario a la dirección a donde debíamos dirigirnos para tomar como punto de partida la costa del Océano Pacifico, en la Playa el Faro. En ese lugar, luego de sacarnos algunas fotografías y llamar a nuestras casas para dar señales de vida, emprendimos la marcha en un día gris y con un fuerte viento del oeste. Tal como lo habíamos calculado, el viento a favor nos ayudo mucho en los cuatro días que duro nuestro viaje.
Como ya comenté, el objetivo principal de esta travesía no era el de conocer profundamente cada uno de los lugares y paisajes, sino que era cruzar el paso del Agua Negra en el menor tiempo posible, al mejor estilo carrera, así que nuestro paso por La Serena, como también por el resto de los poblados que cruzamos fue muy breve.
Al salir de La Serena comienza la zona rural del Valle del río Elqui, muy conocida por ser la mayor región productora de Pisco de todo Chile. En la parte mas baja de este valle hay gran cantidad de cultivos de papaya, un vegetal de hojas grandes y aspecto de palmera de cuyo fruto se extrae uno de los mas exquisitos jugos que he probado en mi vida.
Sobre el medio día, con un sol abrazador y calcinante, decidimos que lo mejor era parar a descansar un poco bajo la sombra, comer algo y continuar cuando el sol deje de castigarnos. Como estabamos a escasos kilómetros de Vicuña, hicimos un esfuerzo mas hasta llegar y hacer nuestra parada ahí. Al llegar, la idea que teníamos, surgida de la boca de Diego, era buscar algún lugar para comer un buen plato de ravioles, y a pesar de que recorrimos este pueblo de aproximádamente 3000 habitantes de punta a punta, solo encontramos un comedor donde nos sirvieron un suculento plato de cazuela de ave (puchero de gallina) acompañado por una costeleta y arroz y para beber unos ricos jugos que a decir verdad no sabíamos bien de que fruta estaban hechos. La cordialidad con que nos recibió y atendió el dueño del lugar fue impresionante, y mas aún cuando se enteró que éramos de Rosario, el lugar de donde era su cantante favorito: Fito Paez.
Al terminar el almuerzo salimos a recorrer un poquito mas el pueblo y nos sorprendieron la belleza de las torres centenarias de madera del edificio municipal y la iglesia del pueblo, ambos ubicados frente a la plaza central.
Todavía con un fuerte sol nos tiramos a descansar bajo los arboles, sobre los bancos de esta plaza, muy linda por cierto. De repente, a la distancia comencé a sentir unas cuantas voces de niños, al reaccionar me di cuenta de que esas voces no provenían de muy lejos, sino que eran de un grupo de chicos del lugar que mientras observaban nuestras bicicletas formando un círculo alrededor nuestro hacían comentarios y conjeturas sobre quienes éramos, de donde veníamos y a donde nos dirigíamos con tanto equipaje cargado sobre nuestras máquinas. Al reaccionar un poco mas observé mi reloj y caí en la cuenta de que ya hacía mas de una hora que los tres habíamos sido víctimas de un sueño profundo. Después de charlar un rato con los chicos emprendimos nuevamente la marcha alrededor de las 16 hs.
Luego de cruzar Vicuña el paisaje comienza a cambiar bastante, se torna mas árido y los cultivos de papaya son reemplazados por prolijos viñedos. La marcha continúa en permanente ascenso, como había sido durante toda la mañana y como seguiría por los próximos dos días y medio. El camino, permanentemente bordeando el río Elqui, comienza a cerrarse en una quebrada cada vez mas estrecha.
Después de unas buenas horas de marcha llegamos a Chapilca, un pequeño poblado de no mas de 50 casas de madera muy prolijas y alineadas, una iglesia y una escuela, también de madera las dos. Luego de charlar un poco con un habitante del lugar nos enteramos que el pueblo es una comunidad diaguita que vive del cultivo de la uva y las artesanías. El mismo lugareño fue quien nos advirtió que no debíamos consumir agua del río Elqui, ya que posee un alto grado de contaminación con arsénico proveniente de la Mina el Indio que se encuentra mas arriba, para consumir siempre debíamos pedir agua en los escasos poblados o sacar de los pequeños arroyos o vertientes que desembocan en el Elqui.
Luego de un descanso, armamos nuestra carpa junto al río y después de alimentarnos y disfrutar de la refrescante noche, con nuestros cuerpos agotados por la larga jornada nos despedimos del día y nos echamos a dormir.

Recorrido total del día: 97 km

Lunes 12 de Abril

Con una mañana bastante fresca emprendimos nuevamente la marcha, pero al poco tiempo de la partida, nuestro principal enemigo comenzó a calentar nuevamente el ambiente, haciendo cada vez mas agotador el pedaleo y obligándonos a consumir gran cantidad de líquido.
A los pocos kilómetros de Chapilca, en Guanta, el último de los poblados que cruzamos, termina el confortable camino de asfalto para dar comienzo al ripio en muy buen estado pero muy cansador. A partir de aquí el tránsito del camino que hasta el momento no había sido mucho solo quedaría compuesto por camiones cargados de minerales que bajaban a toda velocidad de la mina y también de unos cuantos rebaños de cabras dirigidos por perros y arrieros montados sobre caballos.
Habíamos notado que no era mucha la comida que nos quedaba, en especial los alimentos fríos para consumir durante la marcha (alfajores, galletitas, cereales, etc.) y pensamos en reabastecernos en el último poblado que figuraba en el mapa: Balala. De repente, en el camino encontramos un cartel que indicaba la cercanía de este "pueblo", pero a pesar de que observamos hacia todos los rincones no pudimos encontrar mas que un rancho de piedras. Como todavía teníamos esperanzas de encontrar algo mas que el rancho, nos acercamos a él para preguntarle al propietario que camino debíamos tomar para llegar a Balala, pero nuestra desilusión fue muy grande al escuchar la respuesta: "Están en Balala, es aquí", al escuchar esto nos entró una gran preocupación, debíamos comenzar a cuidar mucho nuestra comida.
Alrededor de las 11 a.m., con un sol sumamente abrazador, decidimos descansar un rato bajo el único arbolito que cruzamos en varios kilómetros, luego de comer unas galletitas e hidratarnos bien, continuamos la marcha por el mismo camino de ripio que cada vez se ponía mas monótono y mas empinado.
Pasado el medio día, alrededor de las 13:30 hs, con un sol y un calor ya insoportables encontramos junto al camino, en una curva, un gran árbol con una vertiente bastante grande al lado, el lugar ideal para un buen almuerzo y descansar unas horas hasta que el ambiente comience a enfriarse. Aquí nos quedamos un rato suficiente como para terminar nuestro almuerzo y dormir una gran siesta de algo mas de una hora.
Reanudamos la marcha y en poco tiempo, alrededor de las 17:00 hs casi sin darnos cuenta llegamos a la Junta del Toro. Aquí en la junta, donde confluyen el río El Toro y el río La Laguna que dan origen al Elqui, se ubican las instalaciones de la aduana chilena y carabineros. De aquí en adelante ya no tendríamos problemas en consumir el agua del río, ya que la contaminación, proveniente del río El Toro, quedaba abajo.
Nuestra idea al llegar a La Junta, debido a que todavía era temprano y teníamos por lo menos 3 horas mas de luz, era hacer los trámites de migraciones y continuar la marcha, pero al recibir el ofrecimiento por parte de los carabineros de unas buenas camas y un baño con agua caliente en las instalaciones de la aduana, no lo dudamos y por decisión unánime dimos fin a la corta jornada ahí mismo. Los colchones fueron de los mas cómodos pero el baño quedó en las palabras, se habían olvidado de informarnos que hacía unos días que estaban con la bomba rota y no podían llenar los tanques, pero igualmente valió la pena.

Recorrido total del día: 60 km.

Martes 13 de Abril

En la tercera jornada no nos fue posible comenzar la marcha muy temprano debido a que la aduana recién comienza a trabajar en teoría a las 8 a.m., pero el responsable del lugar, el que tenía que hacernos los papeles, recién apareció pasadas las 9 a.m., después de que fuimos a golpearle la puerta de la casa.
Tarde, con un cielo gris y un clima bastante frío comenzamos una nueva marcha. Al poco tiempo comenzó a despejarse y otra vez a levantar la temperatura, pero ya no era demasiado elevada por los casi 3000 msnm en que nos encontrábamos.
A partir de aquí ya nos libramos del tránsito de los camiones que bajaban de la mina, en los 2 días siguientes solo cruzamos, a parte de algunos arrieros, 2 autos y 2 motos, todos sorprendidos al ver a tres locos ciclistas por esos inhóspitos lugares.
En esta etapa del viaje fue la primera vez que el grupo comenzó a separarse un poco, Diego, con un estado físico impresionante se adelanto unos kilómetros, yo quedé en el medio, con mi ritmo tranquilo pero constante y Oscar comenzó a retrasarse cada vez mas. En un momento, al perder de vista a Diego y ver que Oscar se había detenido decidí parar y retroceder para ver que le estaba pasando. Cuando llegué hasta donde estaba él su respuesta fue, "este camino es sumamente aburrido, se me hace cada vez mas monótono". También se había quedado sin agua y como yo llevaba 2 litros le llené sus botellas, con lo que también quedé mas aliviado al tener un kilo menos en mi equipaje. Después de retomar el camino encontramos a Diego que también se había detenido al ver que nosotros no llegábamos.
Ya estabamos bastante cansados, llevábamos encima ya 2 días y medio de marcha continua, la pendiente era cada vez mayor, también la altura era elevada, nos encontrábamos a mas de 3200 msnm y como ya habíamos pasado el medio día nuestros estómagos comenzaron a hacer reclamos alimenticios. Sabíamos que estábamos bastante cerca de la Laguna así que decidimos continuar hasta llegar y hacer un buen descanso ahí, pero esta recién apareció luego de mas de un hora de marcha.
Al llegar a Tranque La Laguna, así es llamado este inmenso reservorio artificial de agua, nos sorprendimos mucho ya que esperábamos encontrar una pequeña lagunilla y nos encontramos con un gigantesco espejo de agua a 3500 msnm. Aquí, sin necesidad de preguntarle a mis compañeros, me puse a cocinar un abundante guiso de arroz que nos devoramos de inmediato y como nos quedamos con hambre luego preparamos unas sopas bien espesas. Ahora sí con nuestras panzas llenas nos tiramos un rato a descansar y recostados disfrutamos del hermoso paisaje cordillerano.
A partir de aquí el paisaje se torna mas llevadero, la quebrada comienza a abrirse un poco y los cerros ofrecen una gran belleza cromática entre la gama de los ocres y los rojizos.
Con un ritmo muy lento provocado por la gran altura superior a los 4000 msnm en que nos encontrábamos nos sorprendió la noche sobre nuestras bicicletas y a pesar del intenso frío decidimos continuar un rato mas iluminados por nuestras linternas y las estrellas, solo nos detuvimos para abrigarnos bastante (guantes, gorros, parkas, etc.). En esta etapa fui yo el que comencé a retrasarme. En un momento veo a los chicos que estaban detenidos al costado del camino iluminando con las linternas, al llegar al lugar descubrí la carpa que ya estaban terminando de armar lo que fue un gran alivio para mi. Cuando terminaron de armarla inmediatamente los dos se metieron dentro de sus bolsas de dormir y se quedaron en silencio, yo notaba que estaba faltando algo importante en mi vida, hasta que reaccioné de que se trataba: ¡tenía un hambre terrible! y como vi que Diego y Oscar no se movían, también por el cansancio, pregunté en voz baja si querían que prepare algo para comer y al unísono, y a pesar del cansancio, con una sonora voz en el silencio me respondieron !SI! Entre los pocos víveres que nos quedaban encontré un paquete de harina de maíz, que en unos pocos minutos se convirtió en una exquisita polenta con queso.

Recorrido total del día: 75 km.

Miércoles 14 de Abril

Alrededor de las 7 a.m. el termómetro marcaba -8°C, las botellas de agua que habían quedado fuera de la carpa estaban completamente congeladas, pero a pesar de las condiciones extremas decidimos empezar el día temprano. Después de un liviano desayuno en el que tuvimos que dividir entre los tres el único alfajor que teníamos emprendimos un nuevo día sumamente agotador.
El paisaje, desde las últimas horas del día anterior, se había convertido en un espectáculo de altos cerros nevados por todos lados, la quebrada cerrada ya había quedado atrás, los vientos se hicieron mas fuertes, pero siempre ayudándonos desde atrás.
Aquí nos encontramos con que el camino se dividía en dos, uno para bajar de la cima y otro para subir. Como es de suponer, la bajada es corta, recta y súmamente empinada, la subida todo lo contrario. Después de conversarlo un poquito entre los tres decidimos subir por la bajada para acortar camino. Obviamente en este terrible ascenso no se podía pedalear, teníamos que ir constantemente caminando y empujando las terribles bicis. A los 500 metros de caminata volvimos a cruzar el camino real de subida, ahí volvimos a ver que era lo conveniente y fue donde el grupo se separó definitivamente. Oscar y Diego, prefirieron continuar por el camino de bajada empujando las bici, en cambio yo decidí hacer un recorrido 20 km mas largo pero siempre por un camino mas suave y pedaleando permanentemente.
En el zigzagueante camino, solo en compañía del paisaje, mi bici y el silencio, fui muy despacio, a un promedio algunas veces menor a 5 km/h disfrutando de los imponentes cerros nevados que me anunciaban cada vez mas la cercanía de la frontera. Luego de una curva, quedé estupefacto e inmóvil al ver la belleza radiante de un campo de penitentes que cruzaba el camino por encima de los 4600 msnm, al acercarme cada vez mas quedaba mas sorprendido por el esplendor. Al llegar a él, en la sombra que producía la pared vertical del glaciar me quedé unos minutos para recuperar el aliento, ya que al descubrir de lejos semejante belleza apuré la marcha y por la falta de oxigeno propia de la altura estaba casi sin poder respirar. Luego de un corto descanso emprendí la marcha nuevamente y en menos de una hora me encontraba en los 4779 msnm del Paso del Agua Negra, el punto mas alto de nuestra travesía, en ese momento sentí una gran emoción, había vencido al gran paso y también un gran alivio al saber que aquí terminaba el terrible ascenso de los últimos 3,1/2 días, lo único que lamenté mucho es no poder compartir ese momento triunfal con los chicos, tenía ideas de encontrarlos ahí como habíamos acordado y festejar juntos pero debido al intenso frío y el terrible viento y también como no estaba seguro si ya habían pasado o estarían atrás no fue mucho lo que esperé, en solo 15 minutos comencé el adrenalítico descenso de mas de 2500 metros de desnivel en 90 km. Los primeros aproximados 20 kilómetros de la bajada, del lado argentino, son los mas terribles, es un zigzag constante por camino de ripio que me permitía bajar a una velocidad superior a los 50 km/h. En esta parte del camino también crucé un imponente glaciar como el anterior, pero debido a que ya estaba bajando el sol y fundamentalmente por lo emocionado que estaba con la bajada apenas lo vi al cruzar a gran velocidad al lado suyo.
Luego de unos cuantos kilómetros de ripio el camino se transforma en una pista de asfalto, destruida por el tiempo y la nieve del invierno, que aparece y desaparece continuamente.
Al llegar a Guardia Vieja, el puesto de Gendarmería de las Flores, casi tengo un terrible accidente al no ver una cadena cruzada de lado a lado del camino interrumpiendo el paso, al descubrirla los pobres V-Brake comenzaron a sacar chispas mientras rozaban con las recalentadas llantas, por suerte puede frenar a unos escasos metros y evitar una fuerte caída. Luego, al encontrarme con los chicos me comentaron que ellos también casi se llevan por delante la cadena.
Al verme llegar salió un gendarme a mi encuentro quien generosamente me invitó a pasar un rato y me convidó con unas frutas y jugo para hidratarme un poco. Aquí me enteré que los chicos ya habían pasado hacía mas de media hora por el lugar, así que no fue mucho el tiempo que me quedé, quería volver a verlos para charlar un poco, principalmente sobre el momento en que alcanzaron el paso y el espectacular descenso.
También otro dato importante que me comentaron en gendarmería fue que cuando nosotros salimos de la aduana de chile, los carabineros les informaron por radio que iban 3 ciclistas por el paso y el tiempo que demoraríamos para que nos esperen, realmente me pareció muy bueno este tipo de comunicaciones solidarias. Es para destacar la cordial atención que recibimos de las fuerzas de ambos paises.
Al salir de Guardia Vieja el camino continúa con un descenso bastante pronunciado por unos kilómetros mas hasta que se empareja bastante y continua hasta llegar a las Flores con una pendiente descendente muy suave, en comparación con la anterior.
Cuando llegué a Las Flores, con una penumbra que anunciaba en pocos minutos una oscuridad total, me dirigí a la aduana, donde luego de realizar los trámites de ingreso al país me dieron las indicaciones del hotel donde me tenía que encontrar a los chicos, así que ya con noticias mas claras sobre mis compañeros seguí las instrucciones para poder reunirme rápido.
En plena noche comencé a dar vueltas por el pueblo y a pesar de que me habían dado indicaciones bastante claras, después de una hora de ir de un lado a otro no pude encontrar el lugar, ya muy cansado, decidí ir al único hotel que había cruzado, ahí pregunté si habían visto a los chicos y me respondieron que no había pasado ningún ciclista por el lugar. Un poco sin saber que hacer me quedé esperando un rato en la puerta del hotel, al rato decidí ir a dar otra vuelta para ver si los encontraba y ni bien hice media cuadra vi dos luces que se acercaban hacia donde estaba yo. Muy emocionado aceleré el ritmo hasta llegar a su encuentro, estabamos muy emocionados, pero también muy cansados y sin pensarlo mucho fuimos al hotel que había descubierto yo. En la cena, mientras contábamos las experiencias del día y hacíamos comparaciones del camino que había tomado un y otro, decidimos entre los tres, sin muchas excusas, no continuar los dos días de pedaleada que nos faltaban para llegar a San Juan por un camino completamente asfaltado y con muy poca agua, consideramos que la travesía ya era un éxito, el gran Paso del Agua Negra había quedado a nuestras espaldas y con esto ya era mas que suficiente, podíamos darnos por satisfecho hasta la próxima cicloaventura.

Recorrido total del día: 123 km

Carlos Ducler Enviar mensaje a Carlos

Subir Subir

Volver al inicio

 

1