NOCIONES DE ESCRITURA CREATIVA



ENTREGA Nº 3

LOS GÉNEROS LITERARIOS

Por Marta Vassalo ( Fragmento )

El estudio de los géneros literarios ha tenido un desarrollo incomparablemente más rico que el del resto de los discursos. Ese desarrollo se caracteriza por una carencia: el haber ignorado sistemáticamente los vínculos básicos entre los géneros literarios y los demás géneros discursivos.

De acuerdo con la conceptión de los géneros discursivos que Mijail Bajtin desarrolla en su artículo: "El problema de los géneros discursivos", la unidad de la comunicación discursiva es el enunciado. Si concebimos la literatura como una forma de comunicación discursiva, una obra literaria, es un enunciado.

Revisemos rápidamente los rasgos definitorios del enunciado y pongámoslos en funcionamiento en el caso de los enunciados literarios: Los límites de un enunciado están dados por el cambio de hablantes, por su alternancia. En el caso de las obras literarias se trata de un hablante ficticio. No hace falta que un autor haya dejado de hablar definitivamente, haya completado la totalidad de su obra, para que le otorguemos a ésta el carácter enunciado. Cada obra por separado lo es, porque es conclusa, en el sentido de que es pasible de respuesta y da respuesta a otros enunciados. Desde la óptica de la comunicación discursiva, el conjunto de obras literarias constituye una amplia, prolongada y compleja conversación, donde cada obra es un enunciado. Comprender una obra es hallar el sitio que ocupa en esa conversación y es también reconocer en ese enunciado concreto el modo como el hablante ha hecho suyos los enunciados ajenos.

Entre los géneros discursivos, los géneros literarios integran, junto con la oratoria, la publicidad, el periodismo, la investigación científica, lo que Bajtin denomina géneros secundarios, que surgen en circunstancias de comunicación cultural compleja, absorben en sí, combinándolos, transformándolos, estilizándolos, a los géneros primarios.

Por ejemplo, el diálogo cotidiano, en sus múltiples formas, está en la base de la representación dramática.

A partir del siglo XVIII, la teoría literaria impuso ampliamente el reconocimiento de tres grandes géneros literarios importantes: narrativa, lírica y drama. Todos los demás géneros literarios serían subgéneros, formas subordinables a alguna de estas tres categorías.

Por narrativa se entiende aquel discurso literario donde predomina la evocación de todo un mundo, evocación hecha de modo tal que el hablante pierde importancia o desaparece respecto del mundo evocado.
Cronológicamente hablando, las formas primeras de la narrativa son las epopeyas ( donde no importa el cantor sino el héroe a quien el cantor exalta ) y los cuentos tradicionales. En la actualidad integran la narrativa las novelas y cuentos en sus múltiples formas.

Por lírica se entiende aquel discurso literario donde predomina la manifestación de la subjetividad. Tradicionalmente, la lírica está asociada a composiciones en versos más complicados que el verso épico, acompañadas de diversos intrumentos musicales. El moderno concepto de lírica es indispensable de la reivindicación de la subjetividad que inauguró el Romanticismo.

Por drama se entiende el discurso literario donde la representación de la realidad surge predominantemente del diálogo entre diferentes personajes.

Esta tripartición genérica se remonta a la cultura griega antigua, concretamente a Platón que en su libro "La República" nos cuenta como Sócrates, en diálogo con Adimanto, distingue tres modos de hacer poesía. El discurso del autor al que Socrates llama diégesis, da origen a la lírica; el diálogo o mímesis al drama y la combinación de estos dos a la epopeya.

La Edad Media fue ajena al razonamiento socrático; rigió en ella una clasificación de las obras literarias según su estilo elevado, medio o bajo, clasificación donde fluyen dos coordenadas: sociales ( referidas al nivel social de los personajes) y lingüisticas ( referidas al nivel de lengua a utilizar). En el renacimiento se erigieron en norma las exposiciones helénicas nuevamente.

La teoría literaria contemporánea, al mismo tiempo que ha intentado fundamentar la división en géneros como peticionalidades del discurso literario y no como nuevas técnicas de presentación, los ha relativizado, , rompiendo los supuestos límites entre uno y otro. Al hacerlo, armoniza en realidad con la producción literaria del siglo XX occidental, que a diferencia de la contemporánea cultura de masas, fuertemente estandarizada, tiende a desconcertar toda rigidez preceptiva.

       
 




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