NOCIONES DE ESCRITURA CREATIVA



ENTREGA Nº 12

EL SIMBOLISMO (Última parte)
 

En otros países, como Italia, Inglaterra y los Estados Unidos, los movimientos simbolistas tendrán por el contrario el carácter de una actitud renovadora, ya que han de enfrentar otras circunstancias, en particular la supervivencia de un romanticismo tardío.

 
IMPRESIONES 2 " EL VUELO DE LA LUNA"

Hay paz en los sentidos,
una paz soñadora en cada mano.
Hondo silencio en la tierra a oscuras.
Hondo silencio donde las sombras cesan.

Salvo por un grito que, estridente, suena
de algún desconsolado pájaro solitario;
un ave zancuda llama a su pareja
y llega la respuesta de la colina en brumas.

Y de pronto la luna se retira
su hoz de los cielos brillantes
y asu sombría caverna vuela,
arropada en un velo de niebla amarilla.

Oscar Wilde

 
En cuanto al mundo hispanoamericano, el modernismo de Rubén Darío, si bien introduce frente a una exhausta retórica clásica - romántica una brillante renovación, misma que ya había esgrimido José Martí, ella se reduce más bien a los aspectos formales: se trata de un ajuste del lenguaje poético de pura raigambre parnasiana, que noción declamatoria de la poesía. Por eso, tal vez, en España e hispanoamérica, el modernismo retarda la aparición del simbolismo, que sólo se revelará a través de poetas aislados y más bien tardíos, o se confundirá con otras tradiciones o también, con otras sugestiones procedentes de las poéticas vanguardistas, como ocurre por ejemplo con los poetas surgidos del ultraísmo español o el creacionismo, que recoge de la poética simbolista el valor de la imagen y lo propone como decisiva innovación.
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UN COTIDIANO

¿Cómo y hasta cuando el viento con ese chasquido de velas sobre nuestras cabezas...?
El lugar cambiaba de ubicación, era ajeno, algo
lo contraía y lo crispaba y hacía retumbar en las puertas
respuestas hostiles o violentos adioses,
se desplomaba entre los amantes, derramaba el vino.
Y las frutas en los mercados, en aquellos cajones
de los que emanaban perfumes y plegarias
¿eran realmente frutas?

Imágenes dementes brotaban de las piedras,
con ropas cubiertas de hierbajos, los bolsillos
llenos de plumas,
y la procesión, ciego y gimiente a lo largo del bosque
salmodiando letanías,
el viejo monje golpeteando con su bastón retorcido
hecho con una rama quemada por el rayo,
moscas dudosas zumbaban entre las flores en el límite
curvo de la tierra.

Los visitantes partían con demonios ambulantes
para celebrar cuanto habían perdido,
gargantas sedientas con el sabor de las viejas canciones,
gentes raptadas en plenos esponsales,
en la espiral del nacimiento y el deseo.
Los momentos sagrados de la mañana
cuando la mujer aún dormida
vuela entre los últimos círculos de la noche
se perdían entre el bien y el mal, sin sabiduría.

¿Cómo entonces trabajar y regocijarse
en medio de tales metamorfosis
con la mueca de cosas insustituibles y ausentes...?

ENRIQUE MOLINA argentino, surrealista.

 

 



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