EL JINETE DE TU GALOPE DE RISAS
POESIA

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INDICE
12 LAS MUJERES Y LOS HIJOS DEL MAR
SONETOS A TU RISA
25 SONETO DEL QUINTO CENTENARIO
30 SONETO LA ODASIA (JITANJAFORA)
33 SONETO SOBRE MARES Y HERIDAS
47 SONETO BELEN, CASA DE PAN (Remix)

Alquimias de un pequeño amor pensado
Cuando la noche no quiere más fríos
Tímidas correrías, copas blancas
Desencadenan tormentas de vino
Y el halago absoluto de los vientos
Que dimitieron en tu pelo
Ante la deslumbrante espera del alba
Entono melodías de frutas y flores silvestres
Y ni siquisiera esta alegría
hace imposibles mis temblores
Si al corazón, una urna discernible
No lo acometiera el delirio
Nublado , flojo de cimientos
Predecible como un árbol
Frente a tu lira indemne
Entre otoños e inviernos
Se dirimirían mis espíritus
En su lenta aproximación al paraiso
Entre nosotros , creo, algunos sueños
Han devastado nuestro pequeño cielo.

A Nelson
Hubiera sido natural
Hacerlo menos evidente
Pero el día de la tragedia
Es siempre generoso en novedades.
Lo simple y lo neutro
reverdecen las cansinas
Sinuosidades del espíritu más insípido.
Alegre sin embargo
Por la meta que es fin ensamblado
con un principio nuevo
Admití sin ironía alguna
Que ser fiel es un eufemismo.
La madera tiene la mística del destino
La imágen de un fenómeno
Que siempre nos es ajeno
Como el virtuosismo de lo sacramental.
Rie conmigo
Bebamos juntos de la melancolía
Mirémosnos las manos agrietadas
Enterremos pero en el alma a nuestro amigo.
De ser libres nos hubiéramos escapado hace tiempo
De saber donde fue hubiéramos ido.

Llévate la estampa del viento
que sueño a sueño
te elevo las manos para
la historia incierta de cada mañana.
Inventando una por una
las metáforas
que esencian el amor,
proyectamos desde nuestros ojos
un paisaje de grullas y de espinas marcadas.
He mirado unos pájaros,
de nuevo sabe a vinagre el vino tinto,
creo que eso es todo, o así lo he visto.
Dios ha emprendido el regreso
No combatas conmigo, yo no te he perseguido,
los dos fuimos sacrificio,
la noche en que a la Luna la acometió el suicidio.

El viento va hacia el puerto
rondando caras feas y empolvadas
Con movimientos torpes
se encarga de limpiar
tu volumen de escarcha.
La misma noche en que lo tuve todo
esa noche de manos encantadas
fingiendo que negabas tu alma
con la vana ilusión de una venganza
te humedeciste en mis escamas
Como nunca había ansiado otro propósito
tuve en mis brazos tu razón ilimitada
He hecho todo lo que un hombre puede hacer
lo peor incluso, nada
De mi mirada a veces
emergen tus contadas alegrías
y a menudo la verdadera calma
Desparramada y confundida
te meciste en mis ojos
como algunas palabras
Nadie te vio esa noche
con tu boca en la mía
con tu cara empolvada
El viento desde el puerto me arrastró
y dispersando mis cenizas
huyó por cierta quilla abandonada.

Que sea tu mirada
la perfecta inocencia
y el recuerdo
lo aleatorio y disperso
Abrumado incluso por la seguridad de no tenerte
había cesgado mi consuelo
Mirando mi mano desanillada
mi corazón sin barrilete
los vientos unánimes y sus estelas
parecía perderme en el cielo
En los días dispersos
hablamos sin sentido
como ignorando cual destino fue
Acaricio los túneles del silencio.
Y guardo como un angel
tu memoria de cajones secretos
y las pálidas escamas del tedio
Hasta que al fin coincidimos los dos
Te miento cuando digo que te quiero.

Amo a las mujeres
Amo a las mujeres que oscilan en hamacas paraguayas
con el sol en el plexo y las manos mojadas
Amo a las mujeres que besan en el cuello
que abrazan las profundidades del alma
Amo a las mujeres que con el torso desnudo y falda
se sientan a mi lado y hablan
Amo las mujeres con lunares
con espejos cristalinos en el vientre
con espaldas anchas
Amo las mujeres de colores incluso las blancas
Amo las costillas de las mujeres
sus empeines y sus pestañas
Amo a las mujeres que me miran cuando besan
que interpretan sueños que se marchan
Amo a las mujeres que se trepan por mi cuerpo
con una sonrisa un pico y una pala
Amo las mujeres que se sonrojan
si las espío cuando se bañan
Amo las mujeres acurrucadas
Amo a las mujeres que no mienten, que no mienten,
Amo a las que son gaviota piel y panza
Amo a las mujeres que quieren hijos conmigo
a las que me piden plata
Amo las cenas frías sus caras lavadas
el olor de sus cuerpos recién amadas
Amo las mujeres que saben que las deseo y esperan
Amo a las que desean y no esperan nada
A veces las amo en una y otras en tantas
Amo a las mujeres amadas
Amo las que leen mis versos y callan
Amo sus ojos tibios sus miradas cálidas
Amo las mujeres que he amado y a la que me ama.

A Leopoldo MARECHAL
ECHate AL MAR que él te traerá a mí.
No puedo prodigarte el amor que te dedico en los sueños
Mis formas de amarte varían como el hielo
Como todos los infieles proclamo mi inocencia
Hay cosas que no miden las nubes
y las manos abarcan meticulosamente
Por ejemplo tu pelo
Siempre encuentro diferencias en mis modelos
Solo una pocas cosas
les pido aunque en silencio
No lo sabrás tal vez....no importa
Como lo he dicho otras veces
Puedes borrarte de la piel mi nombre
Pero nunca me bajarás del cielo
Al cabo del olvido
Comprenderás sin quererlo, que
Estamos hechos de la arena
Que el mar llevó al desierto
Para que no minimices las cosas
Pregúntale a tu Dios o a Orfeo
Cuántas olas se necesitaron
Para que se juntaran nuestros cuerpos.

El tenía las manos con polvo
frío y soledad en toda el alma
se durmió como para no despertar nunca
Morir es también soñar
Ella se acercó con calma
entre olas de noche y alas profundas
Lo tapó con un manto de plumas y viento
Le dio una tibia pulsión
le besó el cristal del casco
y desapareció lentamente
De regreso no volvió a ser el mismo ni otro
La guardiana de la luna
vagabunda
ama un poco a cada hombre que la mira
y otro poco al sol.

Una rusa imaginada
Tiene los ojos profundos y quietos
pequeños como centavos
las mejillas más blancas
que las manos que hacen el pan
se acaricia minuciosamente los párpados y las sienes
luego de los labios baja hasta los pechos
y finalmente recoje su miel
la habitación es fría y algo húmeda
las paredes color café sus huecos también
no cree en una mañana promisoria
o un pasado diferente
aún ante el espejo recita unos versos
para entibiarse el alma
The dark night trembles and I’m crying you from other arms
Desde el reflejo mira la ventana
y recuerda cuando de niña contemplaba el mar
también que alguna vez se enamoraron de su voz
y que sigue soñando con tocar la viola
porque es domingo omite un salmo
al tomar el picaporte se dice, como siempre,
con calma ... no ves que el olvido
cada día se acerca un poco más
y volverás a tí misma.

De la planta del pie
de las ramas
de todos lados te tomé
como a un barrilete perdido en el viento
y me asombraste
refrescaste
bebí de tu sabia
me abrigué en tus nidos
lloré sobre tus hojas
y me di cuenta que te hacía bien
con tu permiso labré nuestros nombres
en tu corteza y en la mía
me acurruqué a tu lado
hasta que vinieron a lastimarnos
hoy los dos bajo la tierra
como siempre y pese a todo
hechos un hermoso nudo
nos seguimos amando.

|
Para la mayoría de la gente, el problema del amor consiste |
|
fundamentalmente en ser amado, y no en amar, |
|
no en la propia capacidad de amar. |
Erich Fromm
Seré el oidor de tus relatos
El mecedor de tus sueños
El ingeniero que construya los puentes
por los que tu alma cruce hasta mi cuerpo
El hacedor de las palabras
que te lleven a las lágrimas espejadas
Seré el jinete de tu galope de risas
El lecho de procusto
El curador de tu sangre envenenada
Ay de este oficio de amar
que quiebra a veces hasta los brindis infinitos
en los que se sume mi espíritu
Seré además tu rama caída
El artífice de tus emociones más temidas
El contacto de tus caricias planas
El arreglador de tus silbatinas matinales
El iluminador de tus días, de tus días
Seré el receptor de tus saltos al vacío
El vacío al costado de tu cama
El aval de tus simplezas
El venerador de tus pies si te descalzas
Ay de este oficio de amar
que quiebra a veces los brindis finitos
en que embiste mi destino
Seré el escriba de tus elocuencias
El pedal de retroceso en las bajadas
El pintor de tus días grises
Al que tus inocencias le valgan
El mirador en donde asomen tus ojos
tus ojos blancos y esmeralda
Seré el espectador de tu belleza
tu belleza constante y coronada
El encausador de tus aguas y tus enaguas
El director de tu coro de grillos y luciérnagas enamoradas
Ay de este oficio de amar,
que quiebra a veces los brindis
desesperados del alma

LAS MUJERES Y LOS HIJOS DEL MAR
A Alcides en un rincón de la memoria
Vuelven con el corazón henchido
y semen de un extraño en las entrañas
sin saberlo concibieron
un hijo condenado
a andar con una mano suelta siempre
y la otra prendida a su falda
Esas mujeres duras una vez
y cada vez, perdón, enamoradas
talladas del mismo palo
aprenderán a no querer a su alma
Traiciona algunas veces el amor
casi siempre el olvido
que todo lo trama
Las manos de ese hijo
alcanzarán sin dudas
para ayudar en la espera
Estará siempre un farol encendido
hasta que un día la muerte lo apaga
Esa mujer ocultará el dolor
y mantendrá bien en alto al hombre
que tan solo una noche los amara
Marino de ultramar pescador de almas
El niño se sienta a su lado
y en el jardín esperan
a quien nunca vendrá
que tiene claro, su mismo rostro
e inexplicablemente su palabra

Con la sonrisa que tal vez los ángeles esbozan ante la locura de los hombres
Leopoldo Marechal
Con las manos cansadas de hacer bollos de papeles con rimas
con los bolsillos repletos de ironías que debí callar
en homenaje a los hombres mediocres
vestido con el traje con el que enterré a mis amigos
en medio una procesión que descomponiéndose
reparte mensajes en pro de la incoherencia
con un cepo esférico que me aferra
a mi pluma endémica
lejos de algunas cosas que nos acercaban
Se me ocurre que ser feliz es posible
y descorro los velos
me desnudo de pieles
levanto mi estandarte, que es tu angelical sonrisa
y emprendo el camino de los locos
que por fortuna es viaje de ida.

A Grillo della Paolera
El barco de los dioses ha amarrado en los muelles
y han descendido a recoger los vestigios
de hombres y mujeres y niños
que amaron y honraron sus divinidades
En esa noche serena y blanca
tomaron indecisas inocencias
brevaron sangre y sabia
bondad y belleza,
pero un loco fulgor, un errante destino
los ha condenado a un exilio vehemente
Realizan movimentos confusos sobre el tablero de la vida
hasta sus etéreas sepulturas
No hubo riesgo en contemplarlos
así lo profesaron los alquimistas
Ningún dios de esos ambivalentes
descendió con su moral divina
De pronto un estruendoso llamado desde el horizonte
los obliga a levar anclas vertiginosamente
iluminados de espanto
alcanzan a llevarse consigo algunas almas
otros han cargado sus sacos con vino y barro
Orfeo entre ellos regresa abatido
sigue sin poder tocar su canción a Euridice.

Aquella tarde, cuesta abajo por una colina
habíamos llegado hasta el roce de nuestras manos.
Con una carta a Dalila Tomas en mi bolsillo
que nunca le di y se está resquebrajando,
tome fuerzas para decirte:
Aquí estoy para vivir por ti toda la vida.
Acaso hayas contestado a contraviento
se que algo declararon tus párpados,
El amar no es fácil sugerí
y también quedaste callando
Como con otras como tú , nada más comentamos,
una campana que hirió un pájaro
quebró el silencio destrozándolo.
Los brazos colgando por los costados,
pesados como féretros
e iguales que un fracaso.
Más que cualquier otra cosa
quería volver hasta mi sombra,
a mi espejo con marco dorado.
Es de noche, tengo sed de amor
Aún estas junto a mí
Miro al techo y proclamo
Dalila Tomas te amo.

Cuántas cosas no nos dijo el amor,
mientras vivía inmerso
en su compás de sombras.
Tal vez se olvida demasiado rápido,
solo saben los amantes lo que pueden los besos,
a partir del instante en que se matan.
Como saber de tí si estas inerte,
si apenas te brota ese divino ardor
de tus labios escarlata.
En mi mente con alas en pliegue,
se desatan miles de bufandas.
De golpe se han ahogado los gritos
con ese vestigio del vino en las gargantas.
Pero ahora inmerso en la duda
como sabré de tus dientes,
como sabré de tu espalda,
de cada milimetro de tu piel
sudando sexo y escarcha.
Le dije a un amigo, la amo,
porque todavía te amaba.
Y mi voz ya no temblaba
viviendo de nuevo
con las estrellas en el alma.
Aunque tal vez nunca sea mía,
aunque tal vez dejé de amarla,
estos, mis versos tristes
durmieron en su cama,
y a menudo me acercan el silencio
preñado una mañana.
Cuantas cosas no nos dijo el amor.
Cuantas cosas la muerte nuestra aplaza.

O fue lo opuesto al polvo del sol,
que causó la hoja rota y esos garabatos.
Un río cristalino recorriendo
el lecho de espejos muertos,
y tu insistencia en haberle borrado los ojos a un angel
que cayó de espaldas al cielo.
La piedra estrellada en los campos claros,
se entumece como la virginidad de los colmenares.
Tu ropa es de trigo, pareces Orfeo
La libertad fecunda espacios divinos
en tus suaves párpados colmados
de palabras buenas.
Solo recuerdo lo que dijo el poeta
si amargo te es beber tórnate vino.
Veo que abres la ventana a gritos,
y atornillo mis pies al piso,
para no seguirte en el vuelo,
una tarde de piras y redobles.

Hubo una pausa,
creí que ibas a dormirte
dentro de mi abrazo.
La pequeña miseria del mito
se encerraba en tu mirada,
como una cigarra en la caja de un niño ciego.
Perdóname si me he desesperado
en el esfuerzo por herirte,
ya no serán cristales increibles,
ni perspicacias, mis recuerdos.
Creo no aventurado pensar que ese vientre,
mece ecos de un rayo que no cesa.
Acaso no lo intentemos nuevamente.
Ya suben los cuerpos,
cuando caigan, habrá otros silencios
y menos pequeñeces.

Dijeron que quitara las ceaches
luego argumentaron que había muchos adjetivos
criticaron el exceso de imágenes
se quejaron de lo extenso
diluyeron el tema
lo obligaron a situarlo en cierto lugar
que desde luego existe
debía utilizar todos los signos de puntuación
y las mayúsculas
por fin dijeron que era perfecto
decía: "La estantería"

Léame señor se lo suplico
pretendo y a veces he pasado por tal
le consta, ser un poeta en la ciudad que vivimos.
Como una traición al sistema,
a contramarcha del desamor,
la mentira y el odio a cualquiera,
con algunas palabras cargadas de ilusión
quisiera llegar a su alma.
De este relato podría haber sido Ud. el testigo
tal vez no haya sido citado aún a prestar declaración
a menudo sucede.
Un niño levanta el debil tallo de una flor
quebrado por una pisada desaprensiva,
lo ata con un hilo a su barrilete y juntos vuelven a volar.
Con lo que terminó el acto.

Eres la locura de mis lágrimas
Mis ojos pinceles finos
Mi palabra la de colores
Si puedo te voy a pintar el alma
Ya te he mordido otras veces los ojos
Y a cambio me miras y me empapas
Exasperando el desastre de tu ausencia de sexo
Entre mis sábanas
Tu lengua es una vía doble donde desencarrila mi deseo
Atropellado
Ya no importa si empiezo a fumar
Para echarte cenizas en la espalda
O que mitigue mi ineptitud para el canto
Gritando desde las escolleras
Con voz de ola acaracolada
En molusco o de loba
Te echo de menos de cualquier forma
En que te decida imaginada.

Es cierto que los cisnes se hacen el amor
cuando sienten que se mueren
Que los bosues se entristecen cuando matan un ciervo
que las abejas llevan en sus vientres
miles de mariposas
Que te quiero
Que cuando suenan las campanas de la iglesia
la montaña recuerda
que ella también fue madre
Que hay quienes brindan por la alegría de brindar
Que los cerezos florecen aunque estén cansados
Que quien devela un secreto se siente violado
Que no es dificil ver a la mañana como duermen las estrellas
Que te han visto llorar
Que tus ojos dicen la verdad
Aunque tu corazón aún espera

Los pájaros volaron a tus manos
luego bajó la luna
acompañada por arcángeles diminutos
te ataron cascabeles tibios en los tobillos
y besaron dulcísimamente tus piecitos
La cascada de nubes donde termina el cielo
contuvo millares de mis sonrisas
Desbordado de amor
reconocido en tus ojos de mariposa
saboreé tus primeras palabras que serán mi esencia
Llena de pájaros y alegrías
te dormiste en mis brazos
mi pequeña estrellita
Revuelo cascabeles
anido silencios en tu ternura
y me aferro a La Luna
Belén Casa de Pan
duerme en mis brazos tu sueño de luces
suelta tus pájaros y cascabeles
que en estos días
hemos dado a luz el amor

En un principio la palabra caracola
luego el mar blanco, la luna de cristal
la planta que es de piedra
el vino del encanto
las murallas de truenos, el amor mineral
La madera que trajo la marea
el bendaval de besos
las manos de agua, las manos de sal
los cerezos volando
los poemas que trajo la marea
la planta de sal, el grito de sal
El mar verde, los corazones de Pascua
los caracoles de piedra, los mascarones de sal
El vino del espanto
el amor de agua y el amor de sal
Los cerezos llorando
la lluvia de los cielos en los sesos
el maremoto de los besosla planta de carne
el tiempo de agua y el tiempo de sal
Lo que no trajo la marea
La luna de cristal , esta Isla Negra
Isla Negra de piedra, Isla Negra de sal
Solo nos ha quedado
en la playa la voz de tus huellas
gaviotas de piedra, palabras de piedra
que te traen a veces y se van

SONETOS A TU RISA
La costa iluminada de mañanas
parece dilatarse en la marea
y un barco a la deriva se menea
en aguas que serán americanas.
En aguas que serán americanas
por su vergel la proa se pasea
inventa el horizonte, saborea
En las playas miradas muy tempranas
Invaden nuevos hombres tierras nuevas
conquistan las mujeres y las cuevas
celebran asambleas y fracasos;
cambiándoles los nombres y algún mito
dejando de recuerdo como un hito
velas que apresan últimos ocasos.

Las nubes se tendieron sobre el cielo
y rumbo hacia el ocaso despuntaron
palacios de palomas que cantaron
a la luna y sus páramos de hielo.
Gritos de grises se precipitaron
y algunas aves levantaron vuelo,
no fueron el celaje si el pañuelo
en los surcos vacíos que trazaron.
Miro en mis manos las primeras gotas
y siento los latidos del espejo
sobre una calma de palabras rotas.
En tus pupilas, de mirar perplejo,
dibuja el agua y ni siquiera notas
que simplemente y sin querer te dejo.

Ahora que la impronta de tu arte
alcanza magnitud tal vez de huella
aléjate despacio ya de ella
que el sino del espejo va a alcanzarte
Líbrate de tu honor, ese estandarte
opácate en la lumbre de tu estrella
que tanta dignidad ya no destella
y lejos de tu esencia se reparte
Abrazo breve ciñe tu misterio
ardiente etereo entre profundos mares
pergeña lejanías del pasado
arrasa vanidades de tu imperio
Confúndete en la tierra con azares
Tu propia soledad te ha devastado.

Levanta ese furor de las pasiones
enciéndete en batalla con la Luna
noche tibia en que muerta haces de cuna
con un manto infinito de ilusiones
Al corazón le llagan las pasiones
dormido de memorias su laguna
cerebral y guardián tal vez de alguna
de aquellas de la mar viejas canciones
Digiero tu relato de cimiento
sin duda habrá unas flores de castaño
que harán mellar tu boca sin aliento
Tendida tu deshonra como un paño
irradias el amor en sentimiento
suicidio intemporal mi dulce engaño.

Déjale al viento mi fragor profundo
aislado veo aproximar la muerte
que en fiesta voluptuosa se divierte
y un último mensaje más, fecundo
En qué ilusión de espadas aún existe
esa mañana azul de peregrino
antiguo celebrante en el camino
de una liturgia apasionada y triste
con simples oraciones en los muros
mensajes delicados pero oscuros
para el azul final de la conciencia
Déjale al viento esta agonía breve
que el alma emerger profunda y leve
hacia la luz fugaz de otra existencia.

SONETO LA ODASIA (JITANJAFORA)
Allá donde los prunos cotan su hima
en truentos causos de auna sinedecta
espluyen los ocruyos en su flecta
un racino de glumas que tarima.
Fue ese el sucro que confuló la suíma
fueron sus cletos los que con parecta
trafutaron luetos la miria cunecta
en diome de la jacta y la coru¡ma.
Pero algemos las glumas de los quentos
poremos la miria y la carumbra
breso los pálapos de tus furentos
Tenuctos de flaror, tenuctos de humbra
platieron los mirosos sus filentos
de naras de calíses y se sumbras.

Hombre que cantas como si una fuente
hecha mujer te doblegara al ruego
y en un espacio triste tu alma siente
que de la mano ruedas sin sosiego.
Rincones alejados en tu mente
avivan las cenizas hasta el fuego
debiste soportar tu amor de frente
para callar alguna ausencia luego
Tras qué disfraz ocultas tu semblante
en un intento de escapar tardío
anocheciste en tu cantar errante
La luna entre tus manos fue del frío
Hombre que cantas tu canción amante
de vuelta de la vida estas vacío.

Quién es el otro, quién ese reflejo
que mira sin mirar con impaciencia
y sin notarlo ya se ha vuelto añejo
ignorando la muerte esa inminencia
De que antigua nostalgia es ese dejo
quiza olvidando amar nació la ausencia
tu mano viva aguarda en el espejo
que vuelva a resurgir tal vez su esencia
La mágica dulzura de la infancia
resuena en mi otra vez aunque tardía
entrelazada estás en la distancia
Reconocí tu amor esa ironía
retengo en la memoria esa fragancia
Los sueños te iluminan todavía.

A pesar mío lates tan hermosa
como si un dulce sol te protegiera
vanguardia del amor sándalo y rosa
hacia la luz del mar por vez primera
Discurres en el cielo ignominiosa
y ocupas el lugar de la ligera
nube clara compañera y silenciosa
resumes la dulzura en quieta espera
Con máscara de sol innecesario,
te buscas en mi amor y estás perdida
yo resuelvo amarte y lo contrario
Lates en mi dolor de despedida
a pesar mío vuelvo solitario
sobre la piedra el rastro y una herida.

Juzgan a mi dolor como locura
si así es preciso queman mis delirios
a veces no comprenden que son lirios
y apresan la razón que en mí fue pura
Despierto de mis sueños y estoy pleno
agradezco tu caricia esa blancura
junto a tanta injusticia es una cura
y soy un campanario que resueno
Juegan a perdonarme y me revelo
no son mis actos los de algún perdido
que tiene que esconderte a ti mi anhelo
No volveremos por caminos idos
como dos pájaros alzemos vuelo
que lo que no es nosotros será olvido.

Hay en mi cuerpo estragos de aquella extraña esencia
cuando en algún camino del que escaparon vientos
permanecí expectante fraguando sentimientos
mientras todo perdía incluyendo la inocencia
Algo de la montaña, tal vez su evanescencia
su ladera madura poblada de sarmientos
No escatimó la calma y ausentes ya los vientos
aproximó a mis ojos ecos de tu presencia
Aunque era ya tu ausencia una especie de costumbre
y las mañanas nuestras un pronunciado esbozo
amaneció ese día desde una nueva cumbre
como si el sol modificando el curso se hubiera
apoderado de mis sueños y de mi gozo
para lograr que hoy que no te quiero...te quisiera.

Al parecer volvía a repetirse
esa extraña costumbre de quererte
de dormir en tu cuerpo y de tenerte
en mis brazos que quieren redimirse
No quisiera pensar que he de perderte
por ese torpe hábito de irse
de quedarse callados sin decirse
lo que mi corazón te grita al verte
Yo era un hombre y tu una mujer, de tierra
y en tus surcos echó raíces mi alma
naciendo brotes que nos dieron tierra
Tu una mujer, una llanura en mi alma
y yo aquél hombre que besó esa tierra
y hoy vuelve a amarte compartiendo su alma.

Desde otro cielo a bendecirnos llegas
y con tu grito el horizonte empañas
rojo confuso brota en las entrañas
y de sosiego y felicidad nos riegas
Ahora que ya por fin ganó la calma
esa batalla dulce por la vida
en brazos de mi amor tu amor anida
y expandes tu ternura sobre mi alma
Aqui esperé las lágrimas más tiernas
e imaginé las cálidas canciones
Una alegría impar nos reencamina
Mis ojos dieron luz entre tus piernas
y ya sumamos tres en corazones
Divina Trinidad nos ilumina.

Después de tanto orgullo y reverencia
yo soy el que almacena tus dolores
en cada noche fría en tus temores
se disemina mi raída esencia
Los muertos de memoria sin clemencia
traspasan de mis ojos los colores
vacíos de silencios y de amores
dejando traslucir alguna ausencia
Lo que de tu ternura he recibido
parece redimirte y rescatarte
desde ese amanecer en el olvido
la magia de la luna va a atraparte
tal vez no pueda ser lo que no he sido
Le fui fiel al instinto de soñarte.

Late compacto tibio incandescente
tras un cristal que el cuerpo le endurece
hasta que el alma tiñe y enmudece
con un abrazo embriagante y complaciente
La robustez purpúrea e insolente
su débil sombra cada muerte mece
y la espesura en tinta azul que crece
de algún encanto sigilosamente
Dolor sangría heridas en mis venas
En zigzagueo triste van las penas
Embebido en silencio y melancol
Pasaron ya la vid y los deseos
los árboles volcados, aleteos
de pájaros que escapan hacia el sol.

La noche desplegó su frio encanto
y marineros que soñaron vientos
con la cara de luna, sentimientos
recordaron tormentas en su canto
Más fueron las mujeres evocadas
que los puertos que los persiguieron
botellas rodadas al mar gimieron
ebrias de sal las almas desbocadas
Cálidas lejanías de la calma
brotan desde el silencio conminado
no los espera un muelle imaginado
Barco vacío, brújula sin alma
Alguna estrella es su golpe de suerte
Aunque la sombra que les va es la muerte.

Aquél pájaro ciego en movimiento
la copa de los álamos desgreña
y con sus alas rígidas se empeña
en devorar vacíos sin aliento
Solo en mis ojos su dolor presiento
entregados a un rito que pergeña
si vive rie, mientras rie sueña
de sur a sur auspicia alumbramiento
Recordar‚ tal vez su fria ausencia
cuando en las noches ríspidas asciende
mi alma hacia la fuente que la enciende
Cierra tu pico enciérrate en mi esencia
Una vez más se inclinan los infiernos
Y el tiempo nos devorará fraternos.

Era azul el momento, tu alma blanca
la tarde cantaba su sinfonía
inundada de silencios de piedra
y los árboles alados lloraban
No quiero vacilar cuando te nombro
Hubo veces que me cegué tambien
por la húmeda luz de tus pestañas
Mariposa que hueles como cielo
Mis versos amarillos te llamaban
Te gritaban mi piel y mis caricias
mas tu rostro de huesos se ocultaba
La puerta se cerró como una noche
las antiguas cenizas te brotaron
Todo fue universal, hasta el olvido.

Que realidad sinuosa he comprendido
al despertar entre las tibias ramas
Tu cuerpo desprolijo de lealtades
y mi pasión herida agazapada
Cuando en el cielo estás como humo y nube
Mis seres interiores, mis poetas
se desharán en fuego y en arenas
Mirlos que ríen su suerte de jaula
Ya no resistiría aunque intentara
otra oportunidad de amor en tu alma
Gozo de mis miserias cotidianas
resolviendo mi soledad de pájaro
y mi pequeña voluntad de vivir
tu triste encanto de muñeca antigua

Tú muñeca lacerada y perdida
con corazón de miel, manos de escarcha
te respiré en otoño esa mañana
los pies desnudos y la boca intacta
De tanto en tanto rio como entonces
escribo y sueño cuando sueño canto
tu mágica dulzura me acorrala
contra los muros erigidos antes
de mi última sonrisa, de algo tuyo
que se quedó incrustado en estos versos
Tu melodía de sirena arriba
Se expande en cada espacio de mi ser
Tus huesos y los míos se enamoran
de nuestra fantasía ilusionada.

El día de tu muerte en el camino
danzabas en el tiempo del espejo
como un fantasma oculto en su tristeza
dibujando los pasos de un mendigo
Y cuando hiciste de tu voz el trueno
aquél invierno ardido en vanidades
solo quedó el silencio en paralelo
y un viejo sol que tiembla en la saliva
Destierro de los Dioses del olvido
Necesitamos del dolor lo siento
y de tus catedrales escondidas
Fuiste un soldado herido de nostalgia
Vuela tu tren que escapa a la deriva
Tu calavera abierta es una jaula.

Que se de ti sino lo que dijiste
aquella tarde simple y paralela
en que el amor que hicimos desprolijos
dio a luz la senda en que permanecemos
Que magia azul soltaste en tu pañuelo
de lágrimas secretas y lloviznas
que dejó para siempre sin otoños
el padecer de mi alma peregrina.
Te extraño y no lamento esta locura
Ideo la manera de pensarte
Recorro de memoria tus rincones
Recuerdo la alegría de mi sed
al encontrar tu fuente misionera
Ay amor, si supiera de mí tu alma.

SONETO BELEN, CASA DE PAN (Remix)
Los pájaros volaron a tus manos,
bajó con los arcángeles la luna
besaron dulcemente tus piecitos
y les ataron cascabeles tibios.
En donde el cielo se evanece en nubes
fui componiendo miles de sonrisas
tu amor me desbordó, tu ternura
reconocida en esos ojos simples
Mi esencia ese sabor de tus palabras
Llena de pájaros y de alegrías
te dormiste en mis brazos, mi estrellita
Revuelo cascabeles y silencios
Belén, casa de pan, pequeña luna,
de nuestro sueño ha nacido el amor.

Quiero olerte en los párpados mujer
Tu fragancia de llanto inmaculada
En alegría convertirme, arder
Bajo tu piel serena aprisionada
En cada uno de mis sueños ver
Tu ternura a migajas prodigada
Manso camino hasta el amanecer
Con aurea angelical iluminada
Y casi con la punta de los dedos
Sin tocarte la noble cabellera
Cercenando los llantos y mis miedos
Aprisioné tu alma golondrinera.
Tenía el derecho de vivir por vos
Aunque mi cuerpo se murió en la espera.