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El zogorgo se cansó de todos, y decidió renunciar.
Me voy! Gritó el zogorgo. Agarró todas sus cosas y una cajita verde. Una a una las fue guardando en la cajita: sus lápices y lapiceras, sus biromes gomas y cintas adhesivas. Sus teléfonos, celulares, anteojos y bigotes. Por último guardó el calendario, el mouse y los ganchitos clips, y salió con otro grito:
Me voy! Ma se agorgo safrenande!
Gorgojeó hasta la salida, tomó el ascensor hasta la azotea, saltó sobre una maceta y gritó a la gente que lo miraba desde la calle:
Me voy! Ma se agorgo safrenande! Grujen ascadas de mengunos!
Después de eso abrió su cajita verde, gorgojeó un poco más, y dejó volar las mariposas. Libres, libres como gorgojos librados al viento. Libres como el zogorgo, que ya no trabaja más ahí.
publicado el 4/8/2003 02:49:42 PM por Seumon
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