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Tomás invitó a todos a su casa para mostrar el auto que se compró. La mayoría esperaba un Fiat 147, o un Volkswagen Gol viejo, pero los sorprendió con un Chevy del 74, una de esas lanchas pintadas de verde mosca. – Es para la ruta – fue su explicación. – Además, costó barato. El flaco que me lo vendió se va del país y quería sacárselo de encima –. Un par se imaginaban que algo raro le pasaba desde que volvió de vacaciones. Andaba perdido, caminaba mucho y no hablaba demasiado. Dos semanas más tarde hacía su primer viaje con el auto, un fin de semana en Tandil. Agarró su bolsa de dormir, compró una carpa, cargó algo de comida y ropa y salió el viernes por la tarde. – A disfrutar un poco de la naturaleza – dijo. Pensaba acampar por ahí, en las sierras. Llegó a medianoche, estacionó el auto por las afueras de la ciudad, y caminó algunas horas con sus trastos, hasta dejar lejos las últimas luces. Instaló la carpa, pateó algunas gatas peludas, y se durmió. El sábado caminó un poco más, subió algunas sierras, comió, caminó, subió y durmió. Al día siguiente volvió a buscar su auto, llegó para la tardecita hasta donde estaba, pero no estaba. Preguntó a unos muchachos que andaban por ahí si lo habían visto. Le dijeron que si, que vieron que se lo llevaban para un taller a un par de cuadras. Tomás llegó hasta el taller, donde lo estaban esperando. – ¿Sos el del Chevy? – – Si, usted... – PAF! Lo golpearon con un caño de escape en la espalda, y cayó al piso. – ¿Te creías que ibas a pisarlo y no te ‘ba pasar nada? ¿Ehh? – Uno le gritaba mientras dos lo sostenían, y tres le pegaban – ¿ ¿¡Hace dos meses que te buscamos, imbécil, y sos tan tarado de volver por acá!?? – Yo no... – PAF! No pudo explicar nada, y tres piñas más tarde perdió el conocimiento.
La policía encontró el cadáver en las sierras, asquerosamente hinchado por gatas peludas. – Es un caso realmente misterioso, las gatas peludas fueron atraídas hacia la víctima. Generalmente el veneno solo provoca una hinchazón leve, pero en este caso fueron miles y miles de gatas peludas que, entrando en contacto con el cuerpo de la víctima, le provocaron esta hinchazón realmente descomunal en todo el cuerpo, bloqueando su sistema inmunológico y provocando un paro cardíaco. Eso es lo que nos forenses nos han dicho hasta ahora – Comentaba una periodista frente a la cámara, mientras la policía local sacaba el cadáver de Tomás de su carpa. Caían de entre su ropa montones de hojitas mordidas por las gatas peludas. El intendente local dio un discurso a favor del control de plagas, la policía cerró el caso como un accidente, y el auto quedó abandonado ahí, en las sierras de Tandil.
publicado el 2/12/2003 12:21:38 PM por Seumon
La inverosímil historia de Tony Danza
Fue bautizado como Anthony Dancery, pero decidió adoptar el nombre de Tony Danza. Era un mulato puertoriqueño muy simpático que destacó siempre por su habilidad para caer bien a la gente. Trabajó unos años como cómico en clubes nocturnos, principalmente entreteniendo a turistas yanquis, hasta que una noche uno le contó sobre la patagonia, y decidió probar suerte ahí.
Una de las posesiones más valiosas de Gianfranco Maestri era su nombre, que conservó durante toda su vida. Heredero de gran cantidad de tierras en Italia, desde joven viajó por todo el mundo, invitado por gente de la alta sociedad. Adicto al juego, pero hombre de palabra, debió pasar tres años en la patagonia por una apuesta perdida con un barón francés.
Se sabe que ambos deambularon por lugares similares en el mismo período de tiempo, se cree que podrían haberse cruzado; se desconoce si se hablaron alguna vez. A Gianfranco se lo veía de día leyendo y escribiendo, de noche en casinos y fiestas. Tony caminaba y escalaba de día, y trabajaba de barman y comediante por la noche. Existe la posibilidad de que Tony haya realizado algún acto delante de Guanfranco, y que este le haya invitado luego a su mesa. Yo no lo se.
Luego de un tiempo, Danza decidió escribir sus aventuras en las montañas en un libro pequeño, publicado en Santiago de Chile, Buenos Aires y Madrid. De estilo simple pero ameno, tuvo un éxito moderado. Se hicieron pequeñas impresiones en Puertorico y Rio de Janeiro (traducido al portugués), pero pasó desapercibido para la mayor parte de la crítica.
Unos meses después finalizaba la reclusión forzosa de Maestri. Al volver a Europa publicó la obra que preparó durante esos años, tres volúmenes contando las aventuras de un aristócrata Italiano en la naturaleza patagónica. La crítica en general lo adoró. "Escribe con el estilo de un europeo y la pasión de un gaucho". "Cada montaña, río y tormenta de la patagonia puede sentirse en su obra". "[Maestri] nos muestra con un realismo impactante la increíble sensación de estar ahí".
Los editores de Danza vieron la oportunidad de reeditar su libro y publicarlo en las principales capitales europeas. Esta vez recibió más atención que la anterior, aunque no fue para nada buena. "La inverosímil historia de Tony Danza es una mirada distorsionada a la vida en la patagonia". "Clareamente una copia mala de la obra maestra de Maestri". Inclusive se escribieron comparaciones directas de ambos libros: "Como dirían los mismos criollos, Danza nos quiere dar gato por liebre. Sus historias son poco realistas, subjetivas y deprovistas de todo interés. Son una pálida sombra de las aventuras de Maestri, quien nos deleita en cada página con su estulo sutil y su mirada auténtica, su ingenio y vivacidad. Danza es un impostor, un bufón, Maestri un verdadero hombre de letras. Si esa es la forma en que enseñan a escribir en centroamérica, por favor, manténganse analfabetos!".
Curiosamente, ambos murioeron al poco tiempo de la misma forma, congelados. A Tony lo encontraron el verano siguiente, cuando se derritió la nieve de la avalancha que lo sepultó. A Gianfranco solo dos días después de su muerte, encerrado accidentalmente en una torre de un castillo, donde celebraba a solas las cien mil copias vendidas de su libro.
publicado el 2/10/2003 09:38:50 AM por Seumon
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