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En la madrugada de hoy pudo leerse la noticia en los diarios. “Le cayó un rayo, pero una chinche en el zapato le salvó la vida” (La Nación, 24 de Enero de 2003). Un breve texto explicaba cómo este hombre se salvó de la descarga eléctrica gracias a una chinche en su zapato que hizo tierra. Lo que nadie explicó es que no se trata de una simple chinche de oficina.
Hacia fines del siglo X, el convento de Ostia fue destruido por un rayo. Su ubicación era muy parecida a la de la actual escuela en la que este hombre sufrió su accidente, aunque no hay registros exactos. Los monjes no tenían los suficientes recursos como para reconstruirlo, ya que habían caído en desgracia ante la Santa Sede algunos años antes, por negarse a realizar ciertos tratamientos especiales a un emisario papal para la reincorporación de Bulgaria a la Fe Cristiana (públicamente se habló de la negación del Padre Pedro Damián a ser nombrado obispo... pero esta es otra historia). Se les permitía existir porque dada su cercanía con Roma, hubiera levantado demasiadas sospechas la clausura del monasterio. De todas formas, Roma encontró en esto la oportunidad para imponer un nuevo Obispo fiel al Papa.
Los monjes que no estaban de acuerdo fueron recluídos en el interior del monasterio, y sus salidas al exterior eran escasas y breves. Creyendo que esta situación era en realidad un llamado divino, interpretaron que su deber con Dios y la humanidad era evitar que otros sufrieran lo mismo que ellos. Desde ese momento se dedicaron a investigar los rayos, provocadores de catástrofes como la que sufrieron.
Hicieron varios descubrimientos; volaron cometas con metales en el siglo XI para atraparlos; probaron la superconductividad de algunos metales raros en el siglo XII; y hasta lograron aleaciones livianas y ultraresistentes de carbono en el siglo XV. Los manuscritos posteriores al siglo XVII hablan del ”parvus tutela”, al parecer un dispositivo pequeño que protegería a su portador del tan temido aether fulmen. No hay registros de sus actividades luego del siglo XVIII, y no está claro hoy día la ubicación real de este monasterio y su biblioteca y laboratorios.
Todo parece indicar que finalmente alcanzaron su objetivo, el tutela parece haber funcionado, y quien sabe qué oportunidad haya perdido Roma en esta ocasión.
publicado el 1/24/2003 11:51:37 AM por Seumon
Lo reconocieron por el vehículo y por la vestimenta, a pesar de la oscuridad de la noche y de los vidrios polarizados. "Siempre parecía estar un poco loco o alcoholizado, siempre me atropellaba, me pisaba; me había contratado para escribir un libro en el que quería demostrar que Jesús no era Jesús sino uno de sus apóstoles", declaró en la causa una de las chicas, a la que se vincula sentimentalmente con [el imputado].
Claro, a [el imputado] no lo encontraron por ningún lado después. Ni es su casa, ni en lo de sus amigos, ni en Pinamar, donde debía ir a jugar al golf. Estaba muy ocupado en ese momento, seguramente Alguien le estaba revelando nueva información para agregar a su Teoría.
Los investigadores creen que el móvil del crimen fueron los celos, ya que [el imputado] habría tenido una relación sentimental con G., una de las jóvenes que lo acusa.
Lo que seguro tiene sentido (en este país de Cabezas y Garcías Belsunce) es que G. sea contratada por [el imputado] para escribir semejante revelación, que sea atropellada y pisada constantemente por el mismo, y que sin embargo mantuviera una relación sentimental. Sobre todo cuando [el imputado] tenía dinero como para gastar diez millones de dólares en un complejo disco - restaurant - pelotero - fichines - gimnasio - kinder - cine con pantalla gigante.
Según G. -el nombre se mantiene en reserva por razones de seguridad-, [el imputado] solía piropearla y le había ofrecido un trabajo, como secretaria, para escribir el libro con el que intentaba refutar a la Biblia. Se dice que hay fotos de [el imputado], semidesnudo, en poses que parecen imitar a la de Cristo en la cruz.
Buckymòn es cada día más irrelevante.
publicado el 1/23/2003 08:57:47 AM por Seumon
La sorpresa no fue el anuncio, sino lo que ocurrió al día siguiente. Hacía tiempo que se podían ver monjas en el tren con los bolsos, muy modernas ellas. Inclusive se veían curas con los portafolios (esos plateados, MUY chetos) circulando por el microcentro, con aire de atareados.
Samsonite publico el 24 de diciembre algo así:
“Samsonite, lider del mercado de portafolios y bolsos especialmente en el mercado ejecutivo, se complace en anunciar que será sponsor oficial de La Iglesia Católica Apostólica Romana.
Desde 2001 Samsonite ha trabajado estrechamente con La Iglesia para brindar a sus ejecutivos clericales los mejores portafolios y bolsos ejecutivos que les permiten realizar con mayor eficiencia sus tareas. Este anuncio no hace más que confirmar la estrecha relación que ha unido a Samsonite y La Iglesia durante todos estos años, y que le permite a La Iglesia brindar los mejores servicios para sus seguidores, siempre con la mejor tecnología y calidad de servicio.”
Como dije antes, no sorprendió el anuncio. Se sabía de los cambios que se venían. Pero el contrato debió pasar a la historia como el más corto realizado jamás con La Iglesia. Ese 25 de Diciembre (quizás haya tenido relación con esto, quizás no...) fue el día del Juicio Final.
Legal Notice: Samsonite y La Iglesia Católica Apostólica Romana son marcas registradas de sus respectivos dueños.
publicado el 1/22/2003 11:39:26 AM por Seumon
Debía tener no más de 15 años, pero que bien que estaba... Pintura celeste sobre ojos celestes, quizás algo sutíl en la boca y las mejillas, no demasiado (no me gustan las chicas muy pintadas, esta me parecía bien). Flaquita, lindas piernas.
En su barrio todos la conocían y casi todos sabían a qué se dedicaba. Tenía un cuerpito de nena crecida, unos pechos que comenzaban destacarse debajo de sus remeritas. Generalmente acompañaba a su madre a hacer las compras o a pasear. Vivían a unas cuadras de la panamericana, a la altura de Marquez, en una casita humilde.
La vi por primera vez en el 60 fleming, con su musculosa naranja y sus jeans con bordados. A primera mirada me pareció una nena, pero algo me hizo dedicarle una segunda. Pude sentir entonces a la mujer; cuando respiraba profundamente y sus pezones se marcaban contra la remera, o cuando cruzaba las piernas y se notaba su cadera, o cuando miraba hacia un costado y sonreía sin inocencia.
La vi por segunda vez en la tapa de Crónica: “Chica de 15 años asesinada en Bernal”. Trabajaba en un cabaret de cuarta en Bernal, los fines de semana en la “matiné”. Iban tipos con plata que querían recuperar su inocencia sacándosela a un par de nenas por un par de pesos. Un viejo de sesenta y pico tomó demasiado, se enojó porque ella estaba con otro, y mató a ambos. Los dueños estaban arreglados con la policía, así que inventaron un asalto en la farmacia de al lado, y tiraron el cuerpo de la nena entre los frascos de hepatalgina y las aspirinas. Eso me lo contó la madre, que ahora sale de compras con su otra hija, de 14. Una nena también, o quizás no.
publicado el 1/20/2003 10:06:28 AM por Seumon
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