Dentro de la cavidad amniótica se encuentra el líquido amniótico en el que flota el bebé a lo largo de todo el embarazo.

Este líquido realiza diversas funciones:

El líquido amniótico no es estático, sino que cambia continuamente. El volumen del líquido amniótico a la 10º semana es de 30 ml; a las 20 semanas 350 ml, y a las 38 semanas es de alrededor de 1,000 ml; de ahí en adelante, el volumen del líquido va descendiendo y, en el embarazo post-maduro, el volumen puede llegar a ser menor de 500 ml.

Los estudios demuestran que el feto, en las últimas semanas de gestación, bebe de 400 a 500 ml. de líquido amniótico en 24 horas; con el objeto de mantener la estabilidad del volumen, el feto debe excretar aproximadamente el mismo volumen de orina. Si este sistema se bloquea, pueden ocurrir grandes alteraciones en el volumen; por ejemplo:


Al final del embarazo, la normalidad del líquido amniótico es un indicador muy útil del bienestar fetal y su disminución o ausencia un signo de alarma muy importante que sugiere insuficiencia placentaria y mayor riesgo de muerte fetal.

Para los embarazos de riesgo, existen pruebas especiales que se realizan mediante el ultrasonido y la cardiotocografía (registro gráfico del latido cardiaco fetal), como el perfil biofísico, en las cuales la determinación del índice de líquido amniótico es fundamental.También pueden hacerse estudios bioquímicos , como la determinación de alfafetoproteína y estudios citogenéticos.

La alfafetoproteína, producida principalmente por el hígado fetal, se encuentra en numerosos tejidos del ogranismo, pero por lo general sólo se excretan pequeñas cantidades hacia el líquido amniótico. En los defectos de cierre del tubo neural, pasan grandes cantidades de alfafetoproteína al líquido amniótico.

En embarazos de riesgo o en caso de disminución notoria de los movimientos fetales, es indispensable evaluar la cantidad de líquido amniótico entre otras cosas.

LIQUIDO AMNIOTICO
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