Franscesc Sabaté Llopart, "Quico"
El Quico, como así se hacía llamar, fue un personaje controvertido: bandolero, analfabeto, ladrón de automóviles, sanguinario, delincuente y criminal, para unos. Revolucionario, defensor de la democracia, legendario combatiente, mártir e infatigable luchador para otros. Numerosas veces fue desautorizado por la Organización (CNT), y culpabilizado de la represión que sufría el Movimiento Libertario (ML), a lo que cabría añadir la ausencia de estrategia de éste, que se hallaba fuertemente infiltrado, dividido y donde legalizados controlaban a clandestinos. A las acusaciones de insubordinación e irresponsabilidad el Quico contestó:
«Mis actividades siempre fueron a favor de mis compañeros presos, de sus familias y de propaganda contra la tiranía que sufre España».
Lo cierto es que fue la bestia negra del franquismo, mantuvo en jaque al régimen durante más de 15 años y los múltiples intentos de atraparlo y de liquidarlo se saldaron con numerosas bajas por parte de la policía. Francisco Sabaté Llopart nació el 30 de marzo de 1915 en el barrio de Hosta-francs. Su padre, Manuel, pertenecía a la guardia urbana de L'Hospitalet del Llobregat y su madre, Madrona, era ama de casa. Ya de niño, a los siete años, fue ingresado en el reformatorio Asilo Durán administrado por los curas. Después, siendo todavía un crío, entró a trabajar en un taller de fontanería.
En el año 1931, se afilia en el sindicato de Oficios varios de la CNT de L'Hospitalet. Durante la huelga de campesinos del año 32, el Quico y un amigo desvalijan a un importante terrateniente de la localidad y entregan el dinero al comité de huelga para ser distribuido entre las familias más necesitadas. Con este suceso Sabaté inicia la andadura, junto a El Tragapanes, El Caracremada, El Abisinio, El Roget o El Cepa, que le caracterizó hasta el final de sus días.
Después de las elecciones de 1933, en las que ganó la derecha y bajo la efervescencia insurreccional, nace el grupo de Los Novatos, entre ellos se cuentan Francisco y su hermano José, todos ellos afiliados a la FAI.
Colaboran en la reducción de la fuerza pública y se adueñan de los centros oficiales de L'Hospitalet. En el 34, año de la insurrección de Asturias, Los Novatos recogen las armas que abandonan las fuerzas de la Generalitat en desbandada y que, más tarde, en el 36 servirán para aplastar el alzamiento fascista. En el 35, el Quico es llamado a filas, convencido antimilitarista, es declarado prófugo. Aprovecha la libertad para realizar el primer acto de expropiación en un Banco de Gava en apoyo del Comité propresos.
Ese mismo año, conoce a Leonor Castells i Martí, la que sería su compañera.
En el 36, Los Novatos parten hacia el frente de Aragón en la columna de Los Aguiluchos. En este periodo Sabaté requisa, frente a la penuria de medios de transporte, un vehículo del Ministerio del Aire para ser transformado en furgoneta. Durante la militarización, ajusticia a un comunista, comisario de compañía, que había enviado a la muerte en misiones suicidas a un gran número de combatientes anarquistas, y se ve obligado a desertar. Ya en Barcelona, el Comité de defensa de las J. L., le encarga varias misiones arriesgadas. Rescata a un compañero de manos de la Tcheka, y libera también a cuatro compañeros cuando eran trasladados al Castillo de Montjuïc, a causa de su participación en los sucesos de mayo del 37. En el mismo período ajusticia a un fascista estraperlista de L'Hospitalet.
Más tarde es detenido por el SIM (Servicio de Inteligencia Militar) y consigue escapar de la muerte gracias a la intervención de sus compañeros. Es trasladado a la cárcel Modelo donde, a través de un túnel, intenta la fuga. Es descubierto y trasladado a la cárcel de Vic, donde se evade a mano armada. Descubierto de nuevo por cuatro carabineros, los elimina. Se reincorpora al frente, ya al final de la contienda, y el 10 de febrero del 39 cruza la frontera francesa por Puigcerda. Es internado en el campo de concentración de Vernet d'Ariege, del que se fuga y al que posteriormente regresa enfermo y debilitado.
Al estallido de la 2º Guerra Mundial sigue la apertura de los campos y la incorporación militarizada de unos 50.000 españoles en Compañías de Trabajo. El Quico es destinado como montador en la construcción de una fábrica de pólvora. Durante la ocupación, en diciembre del 1942 sabotea una fábrica de explosivos en Angouleme. Posteriormente, junto a su familia, se traslada a la región de Perpignan donde ejerce de fontanero.
Una vez finalizada la guerra y después de las consiguientes divisiones del Movimiento Libertario con la colaboración gubernamental como telón de fondo, el Congreso de París acuerda intensificar la lucha en España y envía al interior varias delegaciones. El Quico, con varios compañeros, baja a Barcelona como grupo de apoyo y comete varios atracos contra falangistas y empresarios que servirían para financiar la propia resistencia, redistribuir alimentos, dinero y medios para la propaganda. También liberan a varios presos que iban a ser trasladados a la cárcel y a resultas de lo cual muere un policía. Es por aquel entonces que el nombre del Quico empieza a ser conocido popularmente. Más tarde, durante la huelga de tranvías de Barcelona, en las octavillas se podía leer:
«Contra el Requeté ¡Viva Sabaté!». El Quico ya había entrado en la leyenda.
De vuelta a Francia, la organización le encarga volver a España para introducir armas y eliminar al confidente e infiltrado Eliseo Melis, brazo derecho del comisario jefe. Una vez en España, el Quico pretendía, junto al grupo guerrillero de Massana, cortar las comunicaciones del pueblo de Gava, asaltar el cuartel de la guardia civil para llevarse el armamento, desvalijar el Banco de Vizcaya y castigar a algunos falangistas conocidos por su cruel represión.
Pero la nueva represión desencadenada contra el Movimiento Libertario a raíz del asesinato de Melis, a manos de dos compañeros, se la impidió. Eran los tiempos del Movimiento Libertario de Resistencia (MLR), el antiguo Movimiento Ibérico de Resistencia (MIR) de Facerías, cuya misión era golpear al Estado y ejercer la propaganda, y que sería posteriormente desautorizado cuando el movimiento estaba ya dividido.
De nuevo en Francia se produce el intento de robo en la Rhône Poulenc de Peage de Roussillon que fracasa y ocasiona la muerte de un guardia. A finales del 48 es inculpado de tenencia ilícita de armas y explosivos y juzgado en rebeldía es condenado a tres años y 50.000 francos. A primeros del 49 los hermanos Sabaté están en España. Entran en contacto con el grupo de Los Maños y cometen el atentado contra el comisario jefe Quintela que ocasiona la muerte de dos falangistas. Colocan varios explosivos en diferentes consulados como protesta contra el apoyo extranjero al ingreso de España en la ONU. De vuelta a Francia, el Quico es detenido, no obstante un año después sale de prisión por falta de pruebas.
Al año siguiente, el intento de atracar una furgoneta postal en Lyon, se salda con tres muertos y ocho heridos y la detención, interrogatorio y tortura de Sabaté, acusado del asunto de Peage en Roussillon, del que no consiguen inculparle.
A principios del 55, con la esperanza de generalizar la actuación subversiva en España sin comprometer a la Organización, el Quico y otros compañeros crean la Federación Ibérica de Grupos Anarquistas, cuya divisa era: Cultura y Acción. Presionado por el Secretariado Intercontinental recortó las siglas por la de Grupos Anarquistas (GA), aunque más tarde fueron desautorizados. Entra de nuevo en España y distribuye la publicación subversiva El Combate, portavoz de los GA. Asalta, a la voz de
¡Soy el Quico!, con un cesto de la compra y en taxi, la casa de tejidos Abacería Central y, más tarde, el Banco de Vizcaya de la calle. Elimina a Gómez Lázaro, un policía que le estaba siguiendo. Prosigue con las expropiaciones en taxi, en la agencia del Banco Central de la calle Fusina del Borne y Cubiertas y tejados de la calle Lincoln, donde consigue cerca de un millón de pesetas. Continúa la tarea de captación de compañeros para la acción directa, y una vez más, huye de la muerte en una emboscada de la policía. Inaugura, con motivo de la visita de Franco a Barcelona, un mortero que dispara propaganda con la rúbrica: Movimiento de Liberación de España. Graba discursos que más tarde reproduce en fábricas y lugares concurridos por los trabajadores.
A todo esto la represión continúa, a los «paseíllos» y «sacas» le suceden los asesinatos, procesos y detenciones. La FAI hace responsable a Sabaté de la represión, de sembrar la división de la Organización y censura la denominación de GA. La actividad de los GA termina con la distribución del panfleto: Agrupación de Resistentes Antifranquistas y la detención de 43 militantes acusados de atentado contra la seguridad del Estado y colaboración con Sabaté.
El Quico, huye de nuevo a Francia, atravesando las montañas durante 13 días, donde es detenido al descubrirse un depósito de armas cerca de la frontera española, pasa unos meses en prisión y en 1958 parte, enfermo hacia el destierro asignado de Dijon, donde trabajará en una empresa de calefacción central. En noviembre del 58 es operado del estómago. Sabaté es inculpado por tercera vez del caso de Peage en Roussillon, y los compañeros le aconsejan que embarque hacia América pero él decide regresar a España y muere el 5 de enero de 1960, con el cuerpo acribillado por las balas en Sant Celoni, donde fue enterrado fuera de Tierra Santa.