CGBA a Patricios, FCO a Anderson, Río Salado...

- El Triángulo -

- S  e  g  u  n  d  a      p  a  r  t  e -


Miguel pasó adelante mío y siguió cortando cañas. De repente se detuvo y dijo en voz alta "¡Amigos..., parece que nos quedamos acá!". Cuando logré observar el panorama, no lo pude creer: no sólo el puente estaba hundido, sino que se inclinaba peligrosamente hacia el lado izquierdo... Incluso, desde nuestro punto de vista, pensamos que estaba cortado. ¡¿Había llegado la hora de pegar la vuelta?!.

(Espectacular postal del puente del F. C. Belgrano sobre la Cañada Chivilcoy... Foto: Nico Di Rosa)

Decidimos hacerle frente al problema: caminamos el primer tramo relativamente sano, hasta que notamos con un poco mas de alivio que, con pericia, lo podríamos cruzar caminando, sin que esto implicara un riesgo enorme.

Si algunos de los chicos había renegado por cruzar la alcantarilla, imaginen ahora con esta literal "montaña rusa"... No fue fácil convencerlos. Me mandaron a mi adelante, a ver si el sendero aún continuaba hacia el noreste. De lo contrario, sería imposible seguir hasta el vértice 2. Así fue que, cuidadosamente, atravesé la estructura que había sufrido ni mas ni menos que un descalzamiento de la fundación de los apoyos.

* Las últimas pasadas por El Triángulo...

(Año 1993) - "La llegada a Ramón Biaus tuvo aire de epopeya. Los rieles, allí, estaban cubiertos por la maleza que había crecido al resguardo de los añejos árboles del andén y por un colchon de hojas doradas y crujientes de estos mismo árboles. Ellos, con su exagerado desarrollo, eran la prueba del mucho tiempo que llevaban librados a su albedrío. La tipica estación CGBA, cerrada y ruinosa, con puertas y ventanas de madera receca, muros cubiertos de musgo y herrería ganada por el óxido, conformaba una postal ocre, con tinte añejo de gran hallazgo (...) Llegó un momento en el que lo único que emergía de las mansas aguas, hasta donde alcanzaba nuestra vista, era el terraplén de cresta oxidada que pulía la Cooper (...) El cruce del puente con el Río Salado, era el punto que prometía conflictos a la travesía. Sin  embargo, con todo el sol en la cara, la Cooper encaró con seguridad ese objetivo y lo cumplimentó sin sacudones ni otros traumas".

Fotos y texto extraido del relato "HACIA EL HORIZONTE", escrito por Sergio Garíca para la revista Todo Trenes Nº6. 

Las astillas que vimos en algunos durmientes afirman que estos puentes sucumbieron recientemente. De lo que estamos seguros es que ninguna autoridad de la Provincia o el F. C. Belgrano deben estar informados de lo ocurrido. En estos días se habla de un plan para rectificar el Salado... ¿Que será del futuro de estos puentes?. En un pais en serio, los ramales sin trafico se mantienen en condiciones operativas por razones estrategicas.

Mostrándome tranquilo y confiado (para generar seguridad en los demás), pasé entre los fierros torcidos. Crucé el puente agonizante. Al llegar al otro extremo vi un especie de sendero... medio borrado. Pero a mi no me importaba. Quería seguir como fuera. Entonces mandé una señal de "ok" para que el equipo siguiera camino. Fue, en realidad, el comienzo de una interminable caminata hasta llegar, por fin, a "tierra firme", en donde se terminaron los cañaverales, que tantos problemas nos habían causado.

Recuerdo con gracia los momentos en que gritaba desde adelante "¡¡ya llegamos, ya se termina!!", solo para que los últimos no perdiesen fuerzas, aunque sabía que en realidad faltaba un buen rato.


 

· A pasos del vértice 2... ·

En fin, podemos decir que derrotamos al Salado. Viejo zorro, no regala sus secretos. Los cobra muy caro. Intentó detenernos y nos interpuso una feroz custodia vegetal que vencimos a fuerza de sudor, esfuerzo físico y, lo más importante, de haber puesto a prueba nuestra propia valentía. Ahora íbamos a reclamar nuestro premio y el Salado demostró que es un hueso duro de roer, pero es un río noble: el camino se despejó.

(Casi dos horas demoramos en cruzar el Salado. Desde el aire, las cañas sólo parecen inocentes pastizales. Observen en el lado central izquierdo de esta foto, el cause del Salado. Foto: Hernán Azzigotti)

Continuamos la marcha por el terraplén del CGBA, que ya estaba tomando altura para saltar a su viejo enemigo: el Ferrocarril Oeste. Incluso el clima empezó a desmejorar, cosa que nos alivió, ya que preferíamos un cielo plomizo antes que estar tan expuestos a los efectos de la tormenta solar (aunque sabido es que las nubes no paran las radiaciones UV y Gama).

"Con razón nadie tiene fotos de este puente", pensaba. Hay que tener ganas de cruzar a pata esta selva, sólo por el echo de fotografiar una vieja estructura olvidada.

(El CGBA pasa por arriba del FCO. Observen el bosquecillo que floreció sobre la traza del Oeste...)

Todos ya comentaban con desazón la proximidad con el puente "por el que Fede había roto tanto las guindas"... hablando en criollo. Y si... estábamos llegando a la silenciosa estructura con la que tanto había soñado. Pedí el favor de llegar primero a ella y "bendecirme" con la acción de pasar de lado a lado.

Es cierto que, con las peripecias que habíamos vivido en los tramos anteriores, el arribo al vértice 2 no fue de lo mas glorioso, pero yo estaba feliz con el hallazgo. Fíjense en la foto de abajo, en donde estoy yo con el puente del CGBA sobre el ramal a Anderson y, debajo, el resto del grupo deliberando sobre dónde pegarme primero por haberlos echo ir hasta allí para ver un fierro oxidado!!! Ja, ja, ja...

(Fede Pallés con el mítico puente del CGBA sobre el ramal a Anderson. Foto: Nico Di Rosa)

En fin, el que sí se ligó una malteada fue Gabriel Castelo, que se hacía el explorador estrella y se adelantaba como 100 metros adelante del grupo en la caminata.

La vía de trocha ancha, se escondía debajo del pasto y la tierra. Desde las imágenes aéreas que registró Hernán, apenas si parece ser el cruce con un camino rural.

Comenzamos a caminar en busca del vértice 3, sobre los pesados rieles del Sarmiento que conducen a esa mítica punta de rieles llamada Anderson. Este es, sin dudas, uno de los mas inexplicables ramales de trocha ancha que se hayan construido. De los de trocha angosta no digo nada, porque ya sabemos cómo terminó la historia.

Esta traza que nace en Gorostiaga, quedó sin trenes hace ya varias décadas, pero sorprendentemente nunca fue levantada, cosa que permitió que a mediados de los 90' se realizara un operativo cerealero a cargo de FEPSA hasta alguno de estos pueblos. Con ese dato podemos concluir que ambos ramales perdieron el tráfico por completo en épocas relativamente recientes.

Después de atravesar un paso a nivel que conduce a una estancia, otra vez nos vimos obstaculizados por una abundante maleza que debimos atravesar "como hombres". Es que a esta altura, cuando habían pasado mas de tres horas del punto de partida, no podíamos echarnos atrás. Entre los altos cardos, ya se adivinaba la silueta de la robusta estructura inglesa... Nada mas ni nada menos que nuestro vértice 3, el último del "Triángulo de los Puentes Pampeanos".


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("El Triángulo" - Tercera y útima parte)


 

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Revisado: 11 de Noviembre de 2003 .
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