E l   r e g r e s o   d e l    " G r a n   C a p i t á n "     

-Travesía mesopotámica-

(II): Complejo Zárate Brazo Largo


La GM 7911 comenzó a exigir más potencia a su generador, mientras tomaba una curva abierta hacia el lado izquierdo, desde donde se veía claramente la majestuosa imagen del puente colgante que, tras atravesarlo, nos haría descender en la isla Talavera. Los cuatro motores de tracción de la maquina se pusieron en paralelo y demostraron su destreza, junto con las llantas que, mágicamente, se pegaron a la cabeza del riel. De adentro mío, salió un "¡¡¡Vamos carajo que podemos!!!", que no pude contener. Euforia, es la palabra que describe esta parte del viaje.

Todo pasó mas rápido que lo que esperaba: en pocos segundos, ya estábamos tomando altura y arrimandonos a la parte colgante. Con Fer y Marcelo nos repetíamos mil veces las frases "espectacular", "que bárbaro", "no lo puedo creer" y otros comentarios que correspondían a una situación memorable. Hubiese querido estar dividido en dos para ver, por un lado, la ruta que se nos acercaba desde la derecha y, por el otro, el "vacío" que teníamos a la izquierda. Opté por la izquierda que, sin dudas, ofrecía la mejor vista. La ciudad de Zarate ahora se iba convirtiendo en una maqueta... Estábamos en el cielo, y, se sabe, desde el cielo todo se ve diminuto.

     

Abajo, recuerdo claramente la presencia de dos muchachos saludando con una bandera argentina el paso de la formación... Casi dos hormiguitas, entre tanta inmensidad verde, capaces de desatar un remolino de emociones en el pecho.

(El Gran Capitán a toda marcha remonta la primer pendiente. Foto: Julian Bongiovanni para LA NACION)

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Escuchar el motor de la 7911 a todo bramar, nos estremecía. El ascenso al puente fue una conjunción de sonidos e imágenes que sólo se pueden vivir allí. No alcanzan las palabras para describir este momento, sumado al hecho de que hace 10 años que no pasaba el "Gran Capitán" por este complejo. Pasar el Brazo Largo tiene mucho que ver con aquello que mencioné al principio del relato, en relación con las letras que dicen "Ferrocarril General Urquiza", en la fachada de Lacroze: fue la antesala de una travesía por la Mesopotamia, que recién estaba por comenzar.

Finalmente, llegamos a la cima del primer puente. Allí circulamos por el tramo metálico y cruzamos el río Paraná de Las Palmas. Ese fue el primer "orgasmo" del viaje. El segundo vendría unos 25 kilómetros mas adelante.

Ya en la estructura de hormigón, comenzamos el descenso; esta vez en línea recta. En las épocas de "FA" este tramo se recorría a 125 km/h., pero ahora debíamos ir frenando debido a las precauciones que impone ALL, por el estado de la vía, en estos sectores (mejor dicho, en todos los sectores...). La ruta ya se apoyaba sobre "tierra firme", pero nosotros aún circulábamos a mitad de camino hacia el suelo, a unos 20 metros de altura). La cuesta férrea es mucho mas gradual que la carretera, para que pueda treparse sin problemas de adherencia.

(IZQ: Desvío de cruce Talavera. DER: Vista de la ruta en ascenso al "Gral. Urquiza". Fotos: Fede Pallés)

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Cuando el tren pisó tierra firme, empezamos a circular a unos 60 km/h. a la par de autos, camiones y micros que agitaban sus brazos a al ver la impecable formación. Al rato de andar, apareció el desvío "Isla Talavera" (km. 119,8), que se encuentra actualmente en uso. Toda esta traza, además, contaba con señalamiento del tipo CTC (Central Train Control), un orgullo de los Ferrocarriles Argentinos, que fue desmantelado por el concesionario privado "Mesopotámico", luego "ALL". Aún hoy se pueden ver los semáforos del CTC, con sus cristales oscuros... muertos.

A nuestra derecha, a lo lejos, se empezó a dibujar el par de columnas centrales del segundo puente -el "General Urquiza"- sobre el Paraná Guazú. A este puente lo empezamos a ascender en línea recta, hasta alcanzar el tramo colgante. En una ocasión que vine en auto por aquí a conocer el puente, advertí la presencia de una brutal curva, una vez atravesado el Paraná Guazú..., y así era: superado el tramo metálico, vimos adelante la espectacular curva que dispone a la vías en rumbo norte, para reencontrase con su vía original que sale del puerto de Ibicuy, en donde en otros tiempos se cargaban los trenes a los ferrys.

Otra vez la 7911 se enfrentó a una pendiente constante de unos 5 kilometros que requirió de sus máximos esfuerzos. Pronto el "Gran Capitán" empezó a volar nuevamente... desde la ventanilla, todo se empezó a ver diminuto.

(Marcelo, "volando" sobre el brazo del Paraná. Foto: Fede Pallés)

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Una vez que atravesamos el Paraná Guazú, empezamos a ver a la 7911 y el resto de la formación serpentear por el angosto viaducto de hormigón que, al separarse de la ruta, toma un aspecto mucho mas frágil, de tan finito. Sin embargo, no se necesita ser arquitecto para comprender que las columnas que lo sustentan soportan miles de toneladas sin problemas.

(Enseguida después de cruzar el río, la vía se separa de la ruta y toma rumbo norte. Foto: Fede Pallés)

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¡Bienvenido, "Gran Capitán", a la provincia de Entre Ríos! Por este territorio circularemos durante todo el día, la noche y la mañana siguiente. ¡Excelente!, yo no conocía la Mesopotamia. Y qué mejor que hacerlo a bordo de un tren con paradas aseguradas en todas las estaciones.

Lo primero que pude comprobar, una vez en la región de la yerba mate, el tabaco y el chamamé, es que el río Paraná, dividido en sus dos titánicos brazos, separa algo más que dos provincias. Es la frontera de dos regiones geográficas muy diferentes, como la Llanura Pampeana y la Mesopotamia. Esa fue la primera comprobación de otras tantas que sobrevendrían con el correr de los kilómetros. Fue sólo descender del segundo puente y, casi sin mediar más que el agua, habíamos salido de la verde monotonía de las pampas, para adentrarnos en un enmarañado monte de mariposas, flores amarillas y aromas extraños, tan plagado de arroyos, arroyuelos y riachos, que es imposible determinar si en esta zona es más la tierra que el agua o viceversa. ¿Son islas en medio de un gigantesco mar de agua dulce o una tierra firme en permanente lucha con el agua que la surca? Y, en medio de todo este paisaje, el "Gran Capitán", para completar una postal incompleta desde hace 10 años: aún inocente de las emociones que le deparan más adelante.


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("Travesía Mesopotamica" - Tercera parte)


 

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Revisado: 01 de Diciembre de 2003 .
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