Biografia de Friedrich Engels
Capaz de definirse a
si mismo con la frase: “yo he sido un segundo violín, y creo haber alcanzado
cierta virtuosidad; estoy muy contento de haber tenido un primer violín como
Marx”; Friedrich Engels constituye un elemento inescindible en el desarrollo de
la más importante aportación teórica a la ideología de la clase obrera. Capaz de
dedicar la mayor parte de su vida a apoyar las ideas de su compañero de
militancia, ejerció una notable influencia en los principios básicos del
socialismo y el comunismo que hoy orientan la acción de revolucionarios en todo
el planeta.
Hijo de un importante industrial alemán dueño de empresas textiles en su país y
en Inglaterra, Friedrich Engels nació en la ciudad renana de Barmen en noviembre
de 1820. Luego de estudiar en su ciudad natal, tomó contacto con los jóvenes
seguidores de la filosofía de Hegel en Berlín, donde conocería a su más grande
amigo, compañero y según sus propias palabras, maestro: Karl Marx.
Enviado a Londres a hacerse cargo de los negocios familiares, pronto rompió con
su clase y escribió en 1845 la obra La situación de la clase obrera en
Inglaterra donde describía las penurias a las que eran sometidas las masas
trabajadoras en pleno apogeo de la denominada “revolución industrial”. Junto con
su compañera, la obrera irlandesa Mary Burns, visitó las casas de los obreros
que les contaron su vida miserable y el grado de humillación y explotación al
que eran sometidos por los patrones y participó de las reuniones de los centros
políticos radicales que los agrupaban. Poco tiempo más tarde, escribiría
juntamente con Marx dos obras cuyos títulos fueron, La sagrada familia y La
ideología alemana.
Desde sus primeros escritos supo expresar: “La organización social y el Estado
brotan constantemente del proceso de vida de determinados individuos; pero de
estos individuos no como puedan presentarse ante la imaginación propia o ajena,
sino tal como realmente son; es decir, tal y como actúan y como producen
materialmente y, por tanto, tal y como desarrollan sus actividades en
determinados límites, premisas y condiciones materiales, independientes de su
voluntad”.
En 1847 participó junto con otros socialistas revolucionarios encabezados por
Marx, de la fundación de la Liga de los comunistas y un año más tarde publicó
también en coautoría con Marx el Manifiesto del Partido Comunista, que
sintetizaba la historia y el programa de acción política del naciente
movimiento.
Engels lo definió: “El sector obrero que, convencido de la insuficiencia y la
superficialidad de las meras conmociones políticas reclamaba una radical
transformación de la sociedad se apellidaba comunista. Era un comunismo
toscamente delineado, instintivo, vago, pero lo suficientemente pujante como
para engendrar dos sistemas utópicos: el del ‘Icaro’ Cabet en Francia y el de
Weitling en Alemania. En 1847 el ‘socialismo’ denominaba un movimiento burgués,
el ‘comunismo’ un movimiento obrero. El socialismo era, por lo menos en el
continente, una doctrina presentable en los salones; el comunismo todo lo
contrario. Y como en nosotros era ya firme la convicción de que la emancipación
de los trabajadores sólo podía ser obra de la propia clase obrera, no podíamos
dudar en la elección del título”.
La Liga tuvo un papel importante en los sucesos revolucionarios acaecidos en
Alemania en 1848 y la derrota de las fuerzas de la revolución, significó para
Engels el exilio forzado, primero en Italia y Suiza para luego instalarse
finalmente en Inglaterra donde reanudaría su trabajo de organización y
concientización de la clase obrera junto a Karl Marx. En 1864 estos esfuerzos
fructificarían en la fundación de la Asociación Internacional de Trabajadores.
Importante difusor de las ideas del socialismo científico y revolucionario,
Engels se convirtió en un defensor a ultranza de las ideas de Marx encargado
incluso de su defensa frente a algunos socialistas o “pseudo-socialistas” que
pretendieron deformarlas en beneficio propio, así, escribió en 1878 el Anti –
Duhring.
De ese modo enfrentando las posiciones economicistas, supo explicar el enfoque
materialista de la historia y la lucha de clases en un sentido integral,
asegurando: “La situación económica es la base, pero las diversas partes de la
superestructura –las formas políticas de la lucha de clases y sus consecuencias,
las constituciones establecidas por la clase victoriosa después de ganar la
batalla, etcétera, las formas jurídicas y en consecuencia inclusive los reflejos
de todas esas luchas reales en los cerebros de los combatientes: teorías
políticas, jurídicas, filosóficas, ideas religiosas y su desarrollo ulterior
hasta convertirse en sistemas de dogmas- también ejercen su influencia sobre el
curso de las luchas históricas y en muchos casos preponderan en la determinación
de su forma”.
Su trabajo intelectual también consistió en completar las investigaciones y
escritos de Marx a su muerte. Producto de esto fue la publicación del segundo y
tercer volumen de El Capital y de su propio libro El origen de la familia, la
propiedad privada y el Estado de cuya primera edición dispuso la censura y
confiscación de ejemplares la policía política germana dirigida por Bismarck.
Enfermo de cáncer, falleció el 5 de agosto de 1895 en Londres. Su obra y su
conducta lo han sabido poner al tope de la lista de los símbolos y referentes
mundiales en la lucha de los pueblos por su libertad.
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