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PSICOSIS
El concepto de psicosis resulta polémico
desde sus inicios. En un comienzo las psicosis eran
entendidas como un proceso relacionado con una posesión
divina. recién en el siglo XVIII es considerada
cosa de enfermos, lunáticos (con temor al contagio
y la condena al aislamiento). Es en este punto donde
el psicótico pasó a ser objeto de estudio.
Así la psiquiatría intentó transformar
racionalmente los síntomas en signos objetivos,
dando lugar a la intervención e investigación
neurofisiológica y la psicofármacología.
Ya entrado el siglo XX es cuando se intenta dar una
perspectiva diferente, como es el caso del psicoanálisis,
que lejos de reducir los signos a síntomas con
que la clínica psiquiátrica intentaba
capturar su objeto de conocimiento, privilegia la escucha
sobre la mirada.
En general se habla de las psicosis (en plural) porque
se incluye un abanico de problemáticas (esquizofrenia,
paranoia, melancolía, catatonía, delirios,
etc.)
El manual de los trastornos mentales (DSM-IV)
El manual pone reparos para considerar a la psicosis
como una entidad independiente. Por una parte se mencionan
características consideradas tradicionalmente
psicóticas dentro de la categoría de "Trastornos
de personalidad" en la cual se enumeran una serie
de subcategorías dentro del llamado grupo "A"
cuando aparecen manifestaciones que no son exclusivas
de una esquizofrenia o de síntomas psicóticos.
Así se enumera en el grupo "A" el "trastorno
paranoide de la personalidad" manifestado por desconfianza
en las intenciones de los demás, interpretándolas
como maliciosas, por ejemplo por sospechas de que los
demás van a aprovecharse de ellos, o les van
a hacer daño o a engañar, preocupaciones
y dudas por la lealtad o fidelidad. presenta rencores
y percibe ataques hacia si mismo que no son aparentes
para los demás.
El "trastorno esquizoide de la personalidad"
cuando se escoge actividades solitarias, y alejadas
de las relaciones personales o familiares, sin amistades
y con un escaso interés de tener experiencias
sexuales con otra persona.
El "trastorno esquizotípico de la personalidad"
con ideas de referencia, creencias raras, pensamiento
mágico, pensamiento o lenguaje raro, experiencias
perceptivas inhabitúales, incluidas las ilusiones
corporales, suspicacia o ideación paranoide.
La Esquizofrenia: Según el manual la esquizofrenia
se caracteriza por presentar al menos dos de las siguientes
características: ideas delirantes, alucinaciones,
lenguaje desorganizado (descarrilamiento frecuente o
incoherencia), comportamiento catatónico, y síntomas
negativos (aplanamiento afectivo, abulia, alogia).
Psicosis: Según el manual solo se requiere para
hablar de psicosis si las ideas delirantes son extrañas,
o se trata de una voz que comenta continuamente los
pensamientos o el comportamiento del sujeto, o si dos
o más voces conversan entre ellas. En este sentido
se manifiesta una disfunción social y laboral.
Lo que rompe con la idea tradicional y aceptada por
muchas personas del campo "Psi" (psicología,
psiquiatría, psicoanálisis, etc) de considerar
a la esquizofrenia como una psicosis.
No se considera esquizofrenia: si la causal es por el
consumo de sustancias o de una enfermedad médica
asociada. Cabe destacar que el manual excluye de la
clasificación de esquizofrenia a los trastornos
ezquizoafectivo y del estado de ánimo.
La esquizofrenia se subdivide según la sintomatología
predominante en el momento de la evaluación:
• -Tipo paranoide (preocupación por una
o más ideas delirantes o alucinaciones auditivas
frecuentes, y si no hay lenguaje desorganizado, ni afectividad
aplanada).
• -Tipo desorganizado (con lenguaje desorganizado,
comportamiento desorganizado y afectividad aplanada).
• -Tipo catatónico (inmovilidad motora
manifestada por catalepsia, o actividad motora excesiva,
negativismo extremo o mutismo, o con movimientos estereotipados
o por adoptarse posturas raras, o ecolalia o ecopraxia)
• -Trastorno indiferenciado (cuando no se cumplen
ninguno de los tres subdivisiones anteriores, paranoide,
desorganizado o catatónico)
• -Tipo residual (cuando hay ausencia de ideas
delirantes, alucinaciones, lenguaje desorganizado y
comportamiento Catatónico o desorganizado, salvo
que estén presentes en forma atenuada).
En cuanto a la esquizofrenia se evalúa el curso
longitudinal (con síntomas residuales interepisodicos;
o episodios sin síntomas residuales, o continuos,
o en remisión parcial o total)
Trastorno psicótico breve: El DSM-IV denomina
así al cuadro cuando se dan uno o más
de los siguientes síntomas: ideas delirantes,
alucinaciones, lenguaje desorganizado, comportamiento
catatónico o desorganizado durante episodios
inferiores a un mes. Desde esta perspectiva se distingue
cuanto tiene o no desencadenamiene/s grave/s .
Trastorno psicótico compartido: El DSM-IV se
refiere a este trastorno cuando se da entre dos personas
con una estrecha relación
Trastornos bipolares: Según el DSM-IV se enmarcan
dentro de los “Trastornos del estado de ánimo”.
Se trata de episodios o síntomas hipomaníacos
o depresivos alternados, o mixtos, que provocan un malestar
clínicamente significativo o un deterioro social,
laboral, o de otras áreas importantes de la actividad
del individuo (aquí hay que leer porque el manual
dice que no se trata de psicosis ni de esquizofrenia).
Se debe especificar si se evidencian síntomas
catatónicos, de inicio de posparto; la gravedad
del hecho (leve, moderado, grave, en remisión
parcial o total); la longitud de los episodio (con patrón
estacional, o de ciclos rápidos).
Dentro de este trastorno bipolar, se especifica el “trastorno
bipolar I” utilizado para designar únicamente
al primer episodio de manía, o el episodio bipolar
más reciente tanto de hipomanía como depresivo.
Para las demás ocasiones se habla de “Trastorno
bipolar II” considerado cuando hay presencia o
historia de uno o más episodios depresivos mayores,
o hipomaníacos.
Cabe considerar al “Trastorno ciclotímico”
(numerosos períodos de síntomas hipomaníacos
y numerosos períodos de síntomas depresivos
que no cumplen los criterios para u episodio depresivo
mayor).
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Trastorno delirante:
Ideas delirantes o extrañas durante al menos un
mes (si es que no intervino un tratamiento) pero no se
cumple el criterio de esquizofrenia. Excepto por las ideas
delirantes o sus ramificaciones, la actividad psicosocial
no está deteriorada de forma significativa y el
comportamiento no es raro ni extraño. Se especifica
el tipo erotomaníaco (idea delirante que otra persona
esta enamorada del sujeto); grandiosidad (ideas de exagerado
valor, poder, conocimientos o relación especial
con la divinidad o personas famosas); celo típico
(ideas delirantes de que el compañero sexual es
infiel), persecutorio (ideas delirantes que la persona
o alguien cercano esta siendo perjudicada de alguna forma);
somático (ideas delirantes que la persona tiene
un defecto físico o enfermedad médica);
mixto (uno o más de los tipos anteriores) y no
especificado.
Las categorías nosografiíllas psicoanalíticas:
El psicoanálisis divide la psicosis en paranoia,
esquizofrenia y melancolía. Como no considera una
estructuración subjetiva como un conjunto de síntomas
típicos, sino como un posicionamiento estructural,
estas subcategorías, resultan amplias.
Desde una perspectiva psicoanalítica, se habla
de tres categorías nosográficas principales:
psicosis, neurosis y perversión. En este sentido
cabe diferenciar al psicoanálisis francés
de otras posturas, por ejemplo de aquellas que sostienen
una linealidad continuada de patologías de las
cuales es posible entrar o salir de cada una de ellas.
En el caso psicoanalítico se plantea una seriación
de las estructuras, por lo que la constitución
subjetiva de un sujeto, en este sentido, no es modificable.
Esto da lugar a muchas confusiones entre las personas
no familiarizadas con el psicoanálisis, porque
el psicoanálisis no sostiene entonces la salida
de estas estructuraciones básicas sino diferentes
maneras de situarse en estas relaciones subjetivas. Se
trata entonces de los modos que una persona encuentra
de ubicarse frente al Otro, frente a la significación
y la constitución subjetiva del mismo. Para entender
esto es preciso distinguir que la psicología tradicional
realiza sus diagnósticos a partir de sucesos fenomenológicos
observables, como por ejemplo mediante una descripción
de comportamientos al modo de los manuales diagnósticos.
El psicoanálisis parte de una base organizativa
mayor por lo que los rasgos sintomáticos no bastan
para definir una estructura. Por otra el psicoanálisis
cuestiona la distinción normalidad – enfermedad
tradicional por considerarla dependiente de la connotación
médica, debido a que bajo una lectura psicoanalítica,
todas las personas presentarían un posicionamiento
en alguna de las tres grandes categorías.
Se parte así de un origen lógico en relación
a la dinámica edípica, y una fuerte concepción
teórica pero de difícil apreciación
por parte de aquellas personas (profesionales o no) que
no se encuentran familiarizadas con la lógica teórica
ni con la terminología característica del
psicoanálisis.
Las estructuras básicas dependen de una relación
simbólica en la dialéctica también
simbólica del paso edípico del ser al tener.
Cobra importancia el significante en relación a
la falta y la completud del Otro (significante fálico).
Planteado así, se parte de momentos lógicos
cruciales y determinantes en la constitución del
sujeto, y de diferentes maneras según las cuales
un sujeto se relaciona o no con lo simbólico y
estas apreciaciones. Así cobra importancia la posible
intervención del significante llamado paterno (no
del padre real) y su intervención en la dialéctica.
En este sentido los tres grandes caminos estructurales:
En la neurosis se reprime la significación primordial,
reservándose entonces el término utilizado
por Freud característico de la estructuración
neurótica Verdrängung (Represión).
Esta estructura esta Basada en inscripción de la
función significante como punto de origen. La neurosis
se describe en relación a la función simbólica
relacionada con la instancia de demarcación de
una legalidad en relación a la triangulación
edípica (significante nombre del padre).
Para la psicosis el término utilizado es Verwerfung
(Forclusión), a diferencia de la neurosis donde
se reprime la significación, en este caso se la
expulsa del aparato psíquico.
Para la perversión el término utilizado
por Freud es Verleugnung (renegación), aquí
la significación del significante primordial se
mantiene, pero no se deja de renegar contra ella. Así
el perverso queda capturado en la dialéctica del
ser y el tener, donde la terceridad será reconocida
pero solo para no dejar de impugnarla (desafío
y trasgresión).
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