"Luego de esto viene
una fase más aguda, que puede durar de días
a meses, en donde tienen movimientos torpes, repiten cosas,
no hilvanan frases, crean palabras nuevas y perciben cosas
que no existen como voces o imágenes, lo que ha
sido llamado alucinación o delirio".
Se sostiene que son niños que generalmente se muestran
excesivamente tímidos, lo que sería uno
de los indicadores de sospecha para los padres y que tienen
una vida escolar normal hasta la aparición de la
enfermedad. "No tienen dificultad de aprendizaje,
tienen conciencia lúcida, plena posesión
de sus facultades y su nivel intelectual es normal. Todo
hasta la fase aguda que es invalidante".
Así lo confirma Magaly, quien relata que "mi
niño llegó sólo hasta octavo básico,
ahora tiene 17 años y no va a clases por su enfermedad.
Lo hemos intentado, pero no resiste la cantidad de gente
y la bulla de la sala".
Suicidio: Lo más grave de esta enfermedad es que
luego de fases agudas vienen depresiones que pueden llevar
al niño o al adolescente al suicidio o a atentar
agresivamente en contra de alguien. "Ya tres veces
lo he salvado de que se ahorque y eso ha sido muy triste
y duro. Ahora no lo dejo solo, ya que siempre está
pensando que la vida es aburrida y que mejor valdría
quitarse la vida. De hecho hace poco me dijo que quiere
vender el Nintendo para comprarse una pistola", cuenta
desgarradoramente Magaly.
Algo que es ratificado y que se aclara que la psicosis
infantil en sus dos formas (esquizofrenia y bipolaridad)
es una de las enfermedades que más riesgo de suicidio
tiene.
Por ello dependiendo de la intensidad de los síntomas
puede llegar a ser necesaria la hospitalización
del niño. "Se está tratando de que
se puedan manejar estos períodos en la casa, pero
en casos fuertes hay que internarlos. Claro que es por
un período corto y los padres deben entender que
es para ayudarlos".
Una historia que Magaly también conoce, ya que
su hijo estuvo internado: "Cuando tenía 16
años estuvo hospitalizado porque le vino una crisis.
Quería que lo sacara de la casa porque alguien
le estaba haciendo brujería, se le trabó
la lengua e intentó quitarse la respiración".
Para no llegar hasta estos límites se recomienda
una atención temprana, ya que los tratamientos
farmacológicos y sicosociales son alentadores.
"Lo importante es que la familia funcione abiertamente
con comunicaciones sin dobles mensajes y un manejo de
emociones libre en donde los padres no teman decir lo
que se siente en forma clara".
También se recomienda a los familiares asumir que
se trata de una enfermedad seria. "Se habla de los
tres tercios: uno tendrá un brote y no presentará
síntomas nunca más, el otro tercio tendrá
períodos sucesivos de los que se irá recuperando,
por lo que entre fases llevará una vida normal,
y el tercero será de mala evolución y el
mal se les hará crónico".
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