Ante la paulatina inserción en la opinión pública
acerca de las posibilidades de seleccionar el sexo de la descendencia, es
oportuno analizar la eticidad de estas prácticas y sus motivaciones.
Es muy interesante y completa la
opinión de Monseñor Elio Sgreccia (1) que enumera y distingue entre las
razones, los métodos y la licitud de la predeterminación del sexo por parte de
la familia. Me limitaré a enunciar de manera resumida su pensamiento.
Las motivaciones justificadas
desde un punto de vista ético son:
Son motivaciones injustificadas:
La moralidad depende también del método y de los medios
que se emplean. Los métodos pueden utilizarse en varios momentos de la concepción
humana.
1.
Ante todo, se puede investigar y utilizar el control de los factores
determinantes que intervienen en una fase previa a la concepción.
El hecho de que el sexo del bebé es debido al tipo de
espermatozoide que fecunda al óvulo, según que contenga el cromosoma X
(ginosperma) o Y (androsperma), induce a los investigadores a profundizar el
conocimiento sobre lo que determina la presencia del cromosoma deseado y, por
otra parte, a controlarlo de modo que, entre tantos espermatozoides presentes en
un eyaculado, sobrevivan aquellos deseados para fecundar al óvulo.
Son métodos éticos aquellos que intentan controlar las
condiciones bioquímicas de las vias genitales que puedan favorecer, en relación
a la presencia de un ambiente ácido o alcalino, o a las diferencias en la
fluidificación del moco, la mayor movilidad del ginosperma o del androsperma.
Otras investigaciones se mueven en la linea de la espermatogénesis, para
establecer cuales son los factores que puedan favorecer la maduración de cada
clase de espermatozoide.
Sin embargo, el uso de
espermatozoides seleccionados por centrifugación, electroforesis, etc., para la
fecundación in vitro o inseminación artificial, tienen las mismas
contraindicaciones éticas propias de las técnicas de fecundación
artificiales.
2.
Los métodos empleados después de la concepción. Son muy graves desde
un punto de vista ético y también muy costosos desde el punto de vista de la
vida humana, y también por su invasividad. En todos intervienen técnicas de
fecundación artificiales, mediante la selección embrionaria. Igualmente grave
es el aborto selectivo posterior a una amniocentesis temprana.
“En conclusión, es lícita la búsqueda del sexo
deseado cuando se usan métodos naturales consistentes en poner las condiciones
favorables durante el acto conyugal; además, a condición de que la elección
sea realizada por razones terapéuticas o de equilibrio psico-pedagógico
familiar. Finalmente, a condición de que tal búsqueda no sea impuesta desde
fuera a la pareja”
Hasta aquí, el pensamiento de
Mons. Elio Sgreccia. Un discurso consistente acerca del tema debe colocar el
acento en el lugar adecuado.
Mencionar las motivaciones éticas
y/o saludables de las familias para desear seleccionar el sexo de sus hijos,
solamente en un contexto descalificador de métodos no éticos, como el empleo
de FIV y selección embrionaria, parece a todas vistas desaconsejable. Y también
omitir que las motivaciones pueden ser buenas, pero pierden su bondad cuando se
emplean métodos contrarios a la dignidad de las personas.
Es necesario “blanquear” los
casos en que resulta dignificante para la familia la pretensión de tener una
descendencia mixta, es decir, desmitificar el tema para una adecuada educación
de la población.
En los últimos años, Europa se
ha desinteresado del tema, ya que el bajo índice de natalidad por pareja
tornaba innecesaria la decisión de preseleccionar el sexo: “ya que tendré un
solo hijo, no importa su sexo”. Sin embargo, el envejecimiento poblacional está
impulsando planes de “bonus bebe” para incentivar el segundo hijo en las
familias. Esta situación hace aún más necesario enfrentar y desmitificar el
tema de la preselección del sexo, prestando atención a las posibilidades
naturales y éticas con las que contamos. De lo contrario, será natural y lógico
que las parejas se inclinen a otros métodos con abundante difusión y
marketing.
El caso de Nicola Chenery (2) debe resultar aleccionador. Una madre de cuatro varones que desea luego tener una o más niñas, posee una motivación ética y saludable; sólo que eligió un método (selección embrionaria) que lo transforma en un suceso perverso. No son las motivaciones las que invalidan al método (como parecen indicarlo algunas legislaciones), sino que es el método el que invalida a las motivaciones.
1-
SGRECCIA, Elio. Manuale di Bioética, Vita e Pensiero. Pag.
330-335. Milano, 1988.
2-
BBC. Mencionado en Comunicación Personal por José Pérez Adan,
13 de dic. de 2003 “Woman pregnant after IVF sex choice. The
Chenerys wanted daughters to add to their family” http://news.bbc.co.uk/2/hi/health/3025416.stm
Last Updated: Friday, 27 June, 2003, 09:43 GMT 10:43 UK.