JUICIO ETICO SOBRE LA SELECCIÓN O PREDETERMINACION DEL SEXO

 

Ante la paulatina inserción en la opinión pública acerca de las posibilidades de seleccionar el sexo de la descendencia, es oportuno analizar la eticidad de estas prácticas y sus motivaciones.

Es muy interesante y completa la opinión de Monseñor Elio Sgreccia (1) que enumera y distingue entre las razones, los métodos y la licitud de la predeterminación del sexo por parte de la familia. Me limitaré a enunciar de manera resumida su pensamiento.

Motivaciones

Las motivaciones justificadas desde un punto de vista ético son:

  1. La finalidad terapéutica: Se relaciona con la prevención de enfermedades genéticas de transmisión ligada al sexo. Aparece como el más legítimo y éticamente admisible por el principio terapéutico considerado en línea preventiva. Se supone la validez ética del método empleado, y se descarta de base que la sociedad pueda, eventualmente, imponer esta posibilidad a los padres. El Estado puede proponer una educación sanitaria, pero no imponer una selección en este sentido.
  2. La finalidad educativa y de equilibrio familiar: La presencia de hijos de sexo diverso en la familia aparece cómo de mayor utilidad educativa y de mejor equilibrio psicológico. El deseo de un varón luego del nacimiento de una o varias mujeres, o viceversa, está exento de toda culpa, siempre que los padres se mantengan abiertos a acoger al hijo que viene cualquiera sea el sexo, y sin sentimientos de rechazo psicológicos o abortistas.
  3. La finalidad de control de los nacimientos: Se sabe que algunas parejas que desean tener al menos un hijo de sexo diverso respecto a los hijos ya nacidos de un mismo sexo, insisten en la búsqueda con posteriores concepciones hasta arribar a una familia numerosa, que podría resultar también onerosa; poder controlar el sexo redundaría en un control de la natalidad. Una justa regulación del número de hijos, según el principio de la procreación responsable, es admisible y también la búsqueda de una composición mixta del sexo de los hijos. Resulta decisiva la ausencia de egoísmo y la existencia de un motivo proporcionalmente serio para la limitación y sobre todo es muy importante el método a usar.

Son motivaciones injustificadas:

  1. La finalidad experimental: Para conocer en qué modo se determina el sexo en el encuentro de los gametos femeninos con los masculinos.
  2. La finalidad de preferencia: El puro y simple deseo de preferencia de los padres por un sexo en detrimento del otro.
  3. La finalidad ideológica: Acerca del sexo considerado superior.

Métodos

La moralidad depende también del método y de los medios que se emplean. Los métodos pueden utilizarse en varios momentos de la concepción humana.

1.      Ante todo, se puede investigar y utilizar el control de los factores determinantes que intervienen en una fase previa a la concepción.

El hecho de que el sexo del bebé es debido al tipo de espermatozoide que fecunda al óvulo, según que contenga el cromosoma X (ginosperma) o Y (androsperma), induce a los investigadores a profundizar el conocimiento sobre lo que determina la presencia del cromosoma deseado y, por otra parte, a controlarlo de modo que, entre tantos espermatozoides presentes en un eyaculado, sobrevivan aquellos deseados para fecundar al óvulo.

Son métodos éticos aquellos que intentan controlar las condiciones bioquímicas de las vias genitales que puedan favorecer, en relación a la presencia de un ambiente ácido o alcalino, o a las diferencias en la fluidificación del moco, la mayor movilidad del ginosperma o del androsperma. Otras investigaciones se mueven en la linea de la espermatogénesis, para establecer cuales son los factores que puedan favorecer la maduración de cada clase de espermatozoide.

Sin embargo, el uso de espermatozoides seleccionados por centrifugación, electroforesis, etc., para la fecundación in vitro o inseminación artificial, tienen las mismas contraindicaciones éticas propias de las técnicas de fecundación artificiales.

2.      Los métodos empleados después de la concepción. Son muy graves desde un punto de vista ético y también muy costosos desde el punto de vista de la vida humana, y también por su invasividad. En todos intervienen técnicas de fecundación artificiales, mediante la selección embrionaria. Igualmente grave es el aborto selectivo posterior a una amniocentesis temprana.

“En conclusión, es lícita la búsqueda del sexo deseado cuando se usan métodos naturales consistentes en poner las condiciones favorables durante el acto conyugal; además, a condición de que la elección sea realizada por razones terapéuticas o de equilibrio psico-pedagógico familiar. Finalmente, a condición de que tal búsqueda no sea impuesta desde fuera a la pareja”

Reflexión

Hasta aquí, el pensamiento de Mons. Elio Sgreccia. Un discurso consistente acerca del tema debe colocar el acento en el lugar adecuado.

Mencionar las motivaciones éticas y/o saludables de las familias para desear seleccionar el sexo de sus hijos, solamente en un contexto descalificador de métodos no éticos, como el empleo de FIV y selección embrionaria, parece a todas vistas desaconsejable. Y también omitir que las motivaciones pueden ser buenas, pero pierden su bondad cuando se emplean métodos contrarios a la dignidad de las personas.

Es necesario “blanquear” los casos en que resulta dignificante para la familia la pretensión de tener una descendencia mixta, es decir, desmitificar el tema para una adecuada educación de la población.

En los últimos años, Europa se ha desinteresado del tema, ya que el bajo índice de natalidad por pareja tornaba innecesaria la decisión de preseleccionar el sexo: “ya que tendré un solo hijo, no importa su sexo”. Sin embargo, el envejecimiento poblacional está impulsando planes de “bonus bebe” para incentivar el segundo hijo en las familias. Esta situación hace aún más necesario enfrentar y desmitificar el tema de la preselección del sexo, prestando atención a las posibilidades naturales y éticas con las que contamos. De lo contrario, será natural y lógico que las parejas se inclinen a otros métodos con abundante difusión y marketing.

El caso de Nicola Chenery (2) debe resultar aleccionador. Una madre de cuatro varones que desea luego tener una o más niñas, posee una motivación ética y saludable; sólo que eligió un método (selección embrionaria) que lo transforma en un suceso perverso. No son las motivaciones las que invalidan al método (como parecen indicarlo algunas legislaciones), sino que es el método el que invalida a las motivaciones.

1-     SGRECCIA, Elio. Manuale di Bioética, Vita e Pensiero. Pag. 330-335. Milano, 1988.

2-     BBC. Mencionado en Comunicación Personal por José Pérez Adan, 13 de dic. de 2003 “Woman pregnant after IVF sex choice. The Chenerys wanted daughters to add to their family” http://news.bbc.co.uk/2/hi/health/3025416.stm Last Updated: Friday, 27 June, 2003, 09:43 GMT 10:43 UK.

 

 

 

 

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